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El Blog de Isa

Anuncia con valentía

Uno de los encargos más bellos del Señor a las familias, es  que sean luz para los que viven en la casa y luz para todos los que le rodean. No falta saber grandes discursos o haber estudiado en la universidad para acoger ésta invitación que se nos hace desde el evangelio. Cada persona y cada familia deben, diariamente, acercarse a conocer  las grandes maravillas  que vivieron los profetas, los apóstoles y muchos elegidos del pueblo de Dios que levantaron su voz para pregonar el bien a todas las naciones.

A Jeremías le dice el Señor: “antes de darte la vida, ya te había yo escogido, antes de que nacieras, ya te había yo apartado, te había destinado a ser profeta de la naciones” Jeremías, temeroso, le contesta: ay! señor, yo soy muy joven y no se hablar, y le replica nuevamente el Señor: “no digas que eres muy joven, tu irás a donde yo te mande y dirás lo que yo  te ordene, no tengas miedo de nadie, pues yo estaré contigo para protegerte, yo el señor doy mi palabra”…entonces el señor extendió la mano, le tocó los labios y le dijo: “ yo pongo mis palabras en tus labios”. “Hoy te doy plena autoridad sobre reinos y naciones para arrancar y derribar para destruir y demoler y también para construir y plantar”.(Jr 1,4-10)

Quizás estés diciendo tu, también, Señor yo no puedo o no tengo tiempo para evangelizar, no tengo tiempo para salir a ayudar a otros, para consolar o para apoyar a otras personas y seguramente Dios te dirá, como le ha dicho a todos los que quieren ser sus discípulos, que pondrá su  Palabra en tu boca y que a través del Espíritu Santo te dará el discernimiento para decir o hacer lo que tienes que hacer y decir lo que tienes que decir en su nombre.

Muchos de nosotros empezamos tímidamente a anunciar las grandezas de Dios y poco a poco, Él mismo fue soltando el corazón y dando la palabra adecuada que debemos decir en cada circunstancia. Hoy en el mundo hay mucha necesidad de Jesús, mucha necesidad de dar a conocer sus enseñanzas sobre todo, con el testimonio de vida, hoy en el mundo la familia se está muriendo de sed de Dios, y necesita de un anuncio contundente, de un anuncio que salga de lo profundo del corazón.

Como buen cristiano, tendrás que tomar una decisión fundamental, dejamos que el mundo siga perdido entre tinieblas del mal o anunciamos con valentía el mensaje de Jesús, como lo anunció Pablo.

Pablo fue llamado a evangelizar a los gentiles, en tiempos de mucha dificultad, pasando por muchas dificultades, encarcelado, azotado, apaleado, tres veces apedreado, estuvo a punto de ahogarse tres veces, peligro de ríos, peligro de ladrones, peligros en el campo, en la ciudad, en el mar, entre los falsos hermanos.

El profeta de los gentiles, pasó muchas dificultades y noches sin dormir, sufrió hambre, sed, sufrió frío y falta de ropa, en Damasco fue arrestado, fue bajado en un canasto por una ventana de la muralla de la ciudad y así muchos otros sufrimientos, sin embargo fue escogido por el señor para hablar de Jesús a la gente de otras naciones, a sus reyes y también a los israelitas.

Pablo comienza a proclamar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios, y todos los que lo oían se quedaban asombrados y aunque algunos dudaban de él, les hablaba cada vez con más valor, demostrando que Jesús es  el Mesías. Pablo, realiza la acción misionera más importante y lo hace con autoridad.

Pablo se siente siervo de Jesucristo, llamado y apartado para ser apóstol suyo, para anunciar su mensaje de salvación y no se avergûenza del mensaje del evangelio porque es Poder de Dios para que todos los que creen, alcancen la salvación.

Qué ejemplo tan maravilloso nos da Pablo, él fue lleno del Espíritu Santo y por eso pudo evangelizar con tanta fuerza. A partir del bautismo, tu tienes la primicia del Espíritu Santo, él te ayudará  en el camino de evangelización, él te guiará y te indicará que decir y qué hacer en cada momento, basta que abras el corazón y te dispongas para que él pueda hacer la obra que quiere en ti.

Muchas familias te agradecerán por la palabra de consuelo que les llevas, muchas familias sonreirán nuevamente, muchos irán a los pies de Jesús por tu testimonio y tu acción misionera y el Padre que está en los cielos, te  recompensará.

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