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Noticias

Vigilia Octubre 20 2012 -  Edición especial

Por Nelly Rincón Galvis

Una noche pasa muy rápido para contar todas las maravillas que Dios hace en la vida de los creyentes y eso fue lo que pasó el sábado 20 de Octubre en la comunidad Hombres y Mujeres de Futuro.

Vigilia Hombres y Mujeres de Futuro 2012

Una noche en vela entre sábado y domingo cargada de sentido de servicio, fraternal y misionero. Una noche donde se puso de relieve la fe cristiana, manifestada con el símbolo de la luz declarando que la fe en Jesús es el único camino de Salvación, y

la Eucaristía  como momento privilegiado, pedagógicamente expresivo del encuentro con el Señor, de su misión para obtenernos el don de la reconciliación y revelar al ser humano la grandeza de su vocación, la grandiosidad de su propio destino, la plenitud en el servicio y la entrega al otro en el amor, porque optar por Jesús es optar por el amor.

Una noche donde la comunidad en vela, vigilante, adora y alaba al Señor, reconoce y agradece las maravillas que ha hecho en estos 15 años por medio de su Espíritu y en acción de gracias celebra con gozo y alegría su presencia en medio de ella y se compromete con la misión, desde la íntima convicción que posee que Jesús es el camino de esperanza y el único que puede dar respuesta a los anhelos más profundos del corazón del ser humano, el único que salva, el único que sana y libera y el único del que brota la radicalidad y la enseña como a los primeros discípulos misioneros que no pudieron dejar de hablar de lo que habían visto y oído y se mantuvieron firmes en su misión, pues  hay multitudes esperando el anuncio de la Buena Nueva, multitudes que no se pueden quedar sin la riqueza, el tesoro de la Salvación que nos ha dado Jesucristo al morir en la cruz, porque el que ha sido testigo, habla, el que ha visto, comunica.

La misión es fruto dinámico del amor que nace del encuentro con Jesús y de la gracia infundida por su Espíritu Santo, amor del Padre y del Hijo que dinamiza la vocación y que concede la gracia de anunciar la riqueza del Evangelio.

El católico cristiano, no puede dejar de anunciar la Buena Nueva,  pues como dice su Palabra “¿cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Cómo creerán en aquel a quien no han oído? ¿Cómo oirán sin que se les predique?” (Rom. 10,14)

El Espíritu Santo nos apremia, nos enciende y hace brotar desde lo profundo del corazón y de nuestros labios las palabras de Pablo, “¡Ay de mi si no predico el Evangelio¡” (1 Cor 9, 16).

Aquí vemos algunos momentos vividos en esta vigilia.