Reflexiones

“Preparen el camino”

Jn 1, 23

Con la fiesta de Nuestro Señor Jesucristo, Rey Universal, concluimos el tiempo ordinario en la Iglesia católica y así mismo terminamos el año litúrgico. En el inicio de un nuevo tiempo se nos ofrece la oportunidad de revivir y fortificar nuestra esperanza en el misterio del Advenimiento de Jesús entre nosotros.

Iniciamos el Tiempo de Adviento que nos prepara para celebrar el misterio de la venida de Jesús. Es un tiempo de apaciguamiento, de reposo, recogimiento, revisarnos como personas, revisar nuestro corazón, acompañados por el Espíritu Santo.

Adviento, del latín advento, advenio, advenire, cuya traducción literal es acercarse, venir, arribar, estar para llegar…

En este tiempo de Adviento, la Iglesia nos invita a contemplar tres personas claves en la Biblia, para que dejándonos guiar por ellas, podamos experimentar el amor de Dios que nos envió a su Hijo para que en Él tuviéramos la vida.

Isaías: El profeta de la esperanza de Israel, que recordando las promesas de Dios, alimenta las esperanzas del pueblo y anuncia su próximo cumplimiento.

Juan Bautista: el último de los profetas de Israel, que nos invita a la conversión para que dejando nuestras seguridades, salgamos al encuentro de Cristo con un corazón libre para que Él pueda transformarnos con la Novedad de su presencia.

María, la mujer de la disponibilidad, que a diferencia de Eva, acepta el proyecto de Dios. Contemplando el inefable amor con el cual la Virgen María esperó el nacimiento de su Hijo, podremos vivir el espíritu del Adviento y salir al encuentro de Jesús firmes en la fe, alegres en la esperanza, fecundados en obras de amor.

Si nos dejamos guiar por la Palabra de Dios encarnada en estas tres personas, podremos asumir las actitudes que nos preparan de la mejor manera a la Venida del Señor.

El Profeta Juan Bautista tiene como tarea hacer una proclamación pública, personal y de viva voz. Viene para despertar las conciencias, para abrir los ojos ante la obra que Dios está haciendo y conseguir que esta obra sea adecuadamente recibida por corazones bien dispuestos.

Dice la Palabra en Juan 1, 23: “Voz del que clama en el desierto: Preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas”. El desierto es el lugar de la “escucha” donde se atiende, lejanos de toda distracción, las directivas de Dios. Pero la finalidad no es permanecer en el terreno de desierto, es decir, de la soledad, la tristeza, la soberbia, el orgullo, el miedo, sino contemplar un camino en el Señor, un camino recto, esto es un camino de triunfo, alegría, humildad, valentía, corazón limpio y sin mancha, purificado y bautizado constantemente por el fuego del Espíritu Santo.

El Profeta Juan Bautista, nos está haciendo un llamado a la conversión-penitencia. Y es la voz de aquél que grita repetidamente en el desierto su mensaje para que los hombres se preparen para la venida del Señor, (“preparen el camino del Señor, enderecen sus sendas”), lo cual implica renunciar a las antiguas seguridades. El profeta nos quiere sensibilizar para ofrecerle a Dios la máxima acogida.

Conclusión

Adviento es un tiempo en el que debemos hacer conciencia sobre el comienzo de un nuevo tiempo litúrgico en la Iglesia para los cristianos, donde tenemos la oportunidad de abrir el corazón al amor del Padre, la esperanza del Hijo y a la luz del Espíritu Santo, con la finalidad de estar vigilantes y orantes, alcanzando la reconciliación de la familia y los pueblos.

A través del profeta Juan Bautista, El Señor nos está llamando a preparar el camino. Realizar una verdadera conversión-penitencia, para prepararnos a su Nacimiento.
Es un tiempo para realizar una revisión del año que termina, y a la vez, comprometernos con El Señor a llevar de una manera mejor nuestro Proyecto de Vida con Él, bajo la guía del Espíritu Santo y la intercesión de la Virgen María.

Para reflexionar

El tiempo de Adviento nos llama a la conversión. ¿Qué aspectos he identificado en mí, que aún necesitan conversión? ¿Cómo lo haré?

El desierto es el espacio de la escucha para dejarse guiar por Dios. ¿Qué momentos vamos a dedicar en la familia, en la comunidad, en el grupo, para leer detenidamente la Palabra de Dios?

¿Cómo me estoy preparando el camino, para recibir nuevamente a Jesús en mi corazón?

Bibliografía

La Palabra del Maestro. P. Hernán Cardona R. Noviembre del 2010.
Preparando la Gloriosa Venida del Señor. Adviento.
Biblia de Jerusalén.
A la Escucha del Maestro. P. Fidel Oñoro C. Diciembre del 2004