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Reflexiones

Escuela con Jesús

Por ser el tema de la familia de palpitante actualidad y con autorización de sus autores, iniciamos la presentación de los temas de la cartilla “Familia vive tu misión” de las Obras Misionales Pontificias.

INTRODUCCIÓN

La familia es “patrimonio de la humanidad” y constituye uno de sus tesoros más importantes. Ella ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente… La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de sus hijos. Así lo afirma el Papa Benedicto XVI en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe. D.A. numeral 5.

Sin embargo, la familia en la actualidad sufre situaciones adversas provocadas por el secularismo y el relativismo ético, por los diversos flujos migratorios internos y externos, por la pobreza, por la inestabilidad social y por legislaciones civiles contrarias al matrimonio que, al favorecer los anticonceptivos y el aborto amenazan el futuro de los pueblos.

Es por ello la urgente necesidad de formarnos como familia misionera para fortalecer los valores humanos y cívicos, porque como nos dijo el Santo Padre Juan Pablo II: “o es misionera la familia o no es familia cristiana”.

Así como Jesús llamó a los apóstoles a realizar una misión, hoy llama también a la primera comunidad doméstica a vivir una experiencia evangelizadora en pro de la “célula primera y vital de la sociedad”; de ahí la importancia de trabajar desde la familia, con la familia y para la familia.

Por tal razón les invitamos a seguir éste proceso de vida familiar, para enriquecer las relaciones comunitarias, bajo un clima de diálogo, respeto, justicia y amor. Además se requiere para poder crecer en familia, y como familia misionera, leer, reflexionar, desarrollar y vivenciar cada uno los temas propuestos en esta serie de enseñanzas.

I. ESCUELA CON JESUS

1.- EL CAMINO RECORRIDO POR LOS APÓSTOLES.

Los hechos de los apóstoles nos describen cómo cada uno de los apóstoles pasó por un camino de transformación sorprendente. De personas dudosas pasaron a ser anunciadores claros. De temerosos pasaron a ser valientes testigos. De personas escondidas pasaron a ser pregoneros. De pescadores o personas ordinarias pasaron a ser personas muy parecidas a Jesús.

2.- LA PROPUESTA DE JESÚS.

Jesús llamó a los apóstoles y les expresó lo que Él les ofrecía y lo que esperaba de ellos. A nosotros, como a ellos, nos plantea: “Ven y sígueme” Mt 19,21 “Vayan y evangelicen” cf. Mt 28, 19 “Yo estaré con ustedes siempre”. Mt 28,20. Con el “ven” nos está ofreciendo su presencia y amistad y está pidiendo que nos unamos a El y nos transformemos con El. Con el “sígueme” se nos está ofreciendo como modelo, como camino y como guía. 

Nos pide que nosotros como familia lo imitemos y asumamos sus sentimientos, actitudes y estilo de vida. Espera que nosotros recibamos la vida nueva y vivamos su vida en nosotros. Con el “vayan” nos está indicando que Él nos ofrece una nueva orientación una misión y una compañía en El, saliendo de donde estemos para ir con El como ayudantes y colaboradores.

Él nos pide una disponibilidad para sintonizar con sus pasos, con su orientación y con su ritmo salvador. Además, indica a qué debemos ir: A evangelizar. Por ello espera de nosotros que hagamos con El lo que corresponde: hacerlo conocer y llevar lo suyo a las personas a quienes nos envía. Él nos pide que como familia vayamos como “enviados” hacia nuestros hermanos. Nos dice que debemos ir con El, porque podemos contar con su presencia y porque lo necesitamos. Jesús nos ofrece “vida nueva” para que la compartamos con los demás. Nos ofrece transformarnos como lo hizo con los apóstoles. Y su estilo es como el de un amigo, un maestro y un salvador que se acerca a nosotros y espera que recibamos lo que nos ofrece y colaboremos en su obra.

3.- UNA ESCUELA DE AMOR.

Es maravilloso constatar cómo Jesús comprendió a cada uno de los apóstoles y los atendió con forme a su propia identidad y circunstancias. Perdonó, consoló, fortaleció y ayudó a cada uno. Lo primero que hizo por los demás fue preocuparse por entrar en el corazón de cada uno y hacerse amigo de todos. Su presencia fue siempre amorosa, la del amigo que se da a conocer y se conoce. La actitud del mejor amigo que no busca ser servido sino que se preocupa por servir. El estilo de amar hasta el extremo dando la vida por los amigos. Esa es la actitud de amigo con la que Jesús ama y enseña a amar.

Los apóstoles perciben el amor de Jesús y se sienten llamados a amarlo. Sí, esa es la escuela que enseña a amar y a ser amado. La escuela que conjuga la caridad y la verdad. Así los apóstoles y nosotros aprendemos lo más importante del Reino de Dios y logramos capacitarnos para ser misioneros del amor.

4.- LO QUE SE RECIBE Y SE VIVE EN LA ESCUELA CON JESÚS.

Ante todo, Jesús amó a los apóstoles y los llamó a dos cosas: a estar con El y a realizar una misión en favor de los demás. No fue fácil para los apóstoles comprender la primera de estas cosas aunque siempre estuvieron dispuestos a hacer lo que fuera por Jesús. Poco a poco, en la Escuela de Amor, los Apóstoles fueron aprendiendo lo principal, y conforme a su progreso, Jesús les fue enseñando lo demás.

Lo que Jesús enseña y lo que los discípulos aprendemos, se puede resumir en estos puntos que son progresivos en la vida:

a. Vivir con El: Lo cual implica unirse a El cada día más, vivir una amistad más profunda todos los días con El y como El.

b. Vivir como El: Lo cual implica aprender de Jesús todo y asumir su estilo de vida. Así, hacemos un continuo proceso de configuración con El. Nos anonadamos asumimos su propio estilo de entrega, de servicio y de comunión con el Padre. Asumimos sus sentimientos, sus actitudes y nos asemejamos en todo a Jesús, de tal forma que nos convertimos cada día en mejores imágenes vivas de El. Eso es lo que quiere Jesús para que nosotros seamos imágenes y signos presentes de su presencia y de su amor.

c. Unirnos en El: Porque el seguimiento el seguimiento de Jesús se hace en Iglesia. La fe se vive compartiéndola y proyectándola. Por ello, es en Jesús en quien nos conocemos a nosotros mismos y conocemos a nuestros hermanos. Es en El, en quien podemos amarnos, integrarnos y proyectarnos misioneramente. Los apóstoles y nosotros estamos llamados a unirnos en Jesús, con su amor, para ser uno y así el mundo crea.

d. Ir con El: En su nombre y con su poder: Se trata de ir como familia, enviados por El. No es El quien nos acompaña a nosotros, sino nosotros a El porque somos sus colaboradores y ayudantes. Ser misionero implica dar los pasos que el Señor quiera, en la dirección que quiera, hasta donde Él quiera, para lo que Él quiera.

Por otra parte, Jesús quiere que nosotros vayamos en su nombre, a mostrarlo a El y a llevar lo suyo a nuestros hermanos.

No se trata de mostrarnos a nosotros mismos ni de dar lo nuestro, sino de darnos al hermano y dar a Jesús. Por ello lo más necesario es entrar en comunión con Jesús antes de ir hacia nuestros hermanos. Así podemos ir con su poder y El hará que nuestra palabra sencilla o nuestro servicio tengan buen fruto, el que Dios quiera.

e. Dar la vida con El: De eso se trata. El misionero no busca ser servido sino servir, como Jesús. Por ello, cada día, con mayor valentía apostólica damos la vida sirviendo a los demás en el cumplimiento de nuestra misión. El ideal y la meta es la de ayudar a Jesús para que su Reino crezca en nosotros y en el mundo. Por eso hemos de estar dispuestos a todo, con la fuerza del Espíritu Santo, y el dar la vida plena es la garantía para que tenga fruto nuestra misión. El grano de trigo si se siembra y muere da mucho fruto.

Todo lo anterior es lo que nos lleva a vivir una vida nueva, una vida plena, una vida eterna. A ser bienaventurados y felices en Dios. Eso es lo que hace que nosotros podamos prestar un mejor servicio al hombre: evangelizar conforme a la misión que Dios nos ha dado.

5.- COMO HACER LA ESCUELA DE JESÚS DENTRO DE LA FAMILIA MISIONERA.

El plan de formación misionera para la familia nos ha de llevar a capacitarnos para ser misioneros en nuestro propio ambiente hacia los buenos católicos (atención pastoral), con los católicos alejados y mediocres (Nueva Evangelización) y para servir en la misión Ad gentes.

Como los apóstoles, nosotros queremos fundamentar todo en Jesús y aprovechar los medios que Él nos ofrece para aprender todo lo que Él nos quiere enseñar y corresponder, como los apóstoles, con una vida y servicio misionero fiel y eficaz.

Los encuentros semanales de familia, la participación en la vida de parroquia, las actividades de proyección misionera nos llevarán a aprender lo que aprendieron los apóstoles y a corresponder a la voluntad de Dios.

Tomado de Familia Vive Tu Misión. Guías de formación de OMP (Obras Misionales Pontificias)
1994 Año internacional de la familia