Reflexiones

Familia: Comunidad de Vida y Amor

Serie de Talleres "Familia vive tu misión" , Obras Misionales Pontificias, Nro. 7

INTRODUCCIÓN

“La familia es una íntima comunidad de vida y amor cuya misión es custodiar, revelar y comunicar el amor”. (Familiaris Consortio). 

Es una comunidad de vida porque los miembros que componen una familia no se unen transitoriamente, sino que es una relación que debe perdurar para toda la vida.

Es una comunidad de amor porque es precisamente el amor el eje fundamental de la familia, en donde debe existir y permanecer un amor auténtico, desinteresado, de total entrega en donde compromete todo el ser de la persona y de paso toda la vida familiar. De ahí la necesidad de beber de esa agua viva que es el amor para nunca volver a tener sed. (Juan 4,14).

 AMBIENTACION

Iniciemos esta reunión familiar cantando Amigo u otro canto o haciendo una dinámica que integre a la familia para este momento.

OREMOS

En este momento demos gracias a Dios por la vida de cada uno de los integrantes de nuestra familia y por la familia en general; pidámosle que nos permita seguir siendo una comunidad que viva en el amor de Jesucristo.

TESTIMONIO MISIONERO

En este momento como familia expresamos la realización de nuestros compromisos asumidos en el encuentro anterior.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS:

Juan: 4 7-15.

REFLEXIONEMOS Y COMPARTAMOS:

-¿Qué nos representa el agua?
-¿Por qué Jesús le pide agua a la Samaritana?
-¿Qué otros mensajes recibimos en esta Palabra?

En esta lectura del Evangelio de San Juan, el Señor se manifiesta como el agua viva que da vida eterna, la cual debemos tomar para no volver a tener sed. Las familias deben alimentarse de esta agua viva que es el amor, para generar en ella signos de vida y amor entre sus miembros y con los que le rodean.

Todos los miembros de la familia, cada uno según su propio don, tienen la gracia y la responsabilidad de construir día a día la comunión entre todos a través del amor, el respeto, la obediencia, el perdón, el espíritu de sacrificio y una pronta y generosa disponibilidad y entrega.

El Señor quiere que todos seamos uno, que cuando nos vean en familia digan lo que decían de las primeras comunidades cristianas "Mirad cómo se aman, cómo se perdonan, cómo se apoyan". Como íntima comunidad de vida y amor, la familia debe custodiar, revelar y comunicar el amor como reflejo vivo de Dios por nosotros. Es decir, debe recibirlo de Dios diariamente, cultivarlo, hacerlo crecer, revelarlo a los hijos y comunicarlo a otras personas y familias.

La familia es fermento del Amor de Cristo. No importa su diversidad y contexto cultural, si son urbanas o rurales, todas las familias estamos llamadas a ser las primeras defensoras de la vida, como nos dice el documento de Santo Domingo: "la familia debe ser santuario de vida, servidora de la vida, ya que el derecho a la vida es la base de todo derecho humano".

En un momento de silencio reflexionemos:

  • En nuestra vida como familia ¿cuáles han sido las muestras de amor más significativas que Dios nos ha dado?
  • Cómo puedo aportar para que mi familia y otras familias crezcan como comunidades de AMOR y de VIDA?

Cada uno comparte su reflexión.

COMPROMISO:

Compartamos con otra familia la experiencia de este encuentro e invitémosla a organizar su día semanal de familia.

No olvidemos nuestro aporte económico a la misión universal, a través de nuestra alcancía misionera.

ORACIÓN:

Terminemos esta reunión expresando a Dios la alegría de ser una familia que ama y respeta la vida diciendo: Te damos gracias, Señor, ayúdanos a continuar trabajando para que seamos una verdadera comunidad de vida y amor. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.