• hambre.jpg
  • limpios.jpg
  • lloran.jpg
  • mansos.jpg
  • misericordiosos.jpg
  • paz.jpg
  • perseguidos.jpg
  • pobres.jpg

Reflexiones

Temas que nos invitan a superar las adversidades y a acercarnos más al Padre.

Obediencia, tesoro de vida para el adorador

Por Luis Fernando Castro Parra, Teólogo PUJ
 
…El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que más me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él… (Jn 14,21).
 

OBEDIENCIA

Uno de los aspectos o de los valores que más cuesta al ser humano, es someter su voluntad a la orden u autoridad de otras personas. Da trabajo la obediencia. Esto sucede porque a cada persona, le gusta o le interesa, en un sentido propio y egoísta, que le realicen sus tareas o ideas, sin importar que aquellas sean engañosas o puedan crear daño a su vida y a la de los más próximos, como lo es su familia.
 

Un aporte concreto a la sociedad

Serie de Talleres "Familia vive tu misión", Obras Misionales Pontificias, Nro. 11

Introducción

En esta oportunidad Jesús nos invita a saber obedecer, y esa obediencia está encaminada básicamente en el cumplimiento y en la sumisión a la voluntad Divina. Esta invitación va acompañada de la promesa que nos hace Jesús de estar con nosotros todos los días de la vida hasta el fin del mundo.
 

Leer más...

Bienaventurado el corazón dulce del Adorador

Por Luis Fernando Castro, Teólogo PUJ
 
…Dad culto al Señor, Cristo, en vuestros corazones… (1Pedro 3,15)
 
Se busca un verdadero adorador. Recompensa: 1.000.000 de bendiciones por orden del CreadorHay un camino para el adorador que lleva a la verdadera felicidad: el camino de ser bienaventurado, y no el malaventurado. Es decir, el camino a la vida y no a la muerte; el camino de la felicidad y, no a la desgracia; el camino del bien, y no el de estar inclinado al mal, al pecado, a la oscuridad; el camino, la búsqueda y abandono constante en Dios, y no sólo, en los intereses particulares y egoístas del ser humano.
 
El hombre ha sido creado para adorar a Dios, para adorar lo eterno, ya que ha sido creado por Amor y para el Amor. Quien adora a Dios hace de su tierra, de su vida y de su existencia un cielo, una eternidad, una experiencia de relación profunda en el Amor. Y, es ese el mayor culto que el cristiano, el servidor, el adorador puede dar desde su corazón al buen Señor, aún en medio de las persecuciones, del dolor, de la aflicción, o de los problemas que pueden estar tocando a su puerta.
 

Leer más...

La acción de la Tercera Persona según S. Juan

Apartes de las “Catequesis del Santo Padre Juan Pablo II sobre las Verdades del Credo” dedicadas al Espíritu Santo en el Antiguo Testamento
 
Introducción
 
En el Evangelio de San Juan se pone de manifiesto ese vínculo de relación del hijo con el padre y esto hace que se abra para los apóstoles el camino de la revelación del Espíritu Santo como persona.
 
En el discurso de despedida del cenáculo, en donde se manifiesta la partida del hijo que vuelve al padre por medio de la cruz y la ascensión, es cuando Jesús dice: “Yo pediré la padre y os dará otro paráclito, para que esté con vosotros para siempre” (Juan,14,16). También debemos estar seguros que es el Espíritu Santo el que nos lo enseñará y recordará todo como bien lo dice en su palabra.
 

Leer más...

Quiero dar frutos en tu viña

Serie de Talleres "Familia vive tu misión", Obras Misionales Pontificias, Nro. 10
 
Introducción
 
Dios es nuestro Padre, Él nos ha escogido como sus hijos, somos sus elegidos, se ha fijado en cada uno de nosotros, por ello tenemos la vida de Cristo, la vida cristiana.
 
Como elegidos y escogidos como hijos suyos nos envía para que vayamos y demos fruto y fruto  en abundancia y que este fruto permanezca; Poseemos el elemento fundamental para dar fruto: La unión con Cristo.
 
 El fruto que el Padre espera de nosotros es el de las buenas obras, el de la práctica de las virtudes para dar testimonio de aquello en lo que Jesús insiste: “Yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto” (Juan 15,16).
 

Leer más...

La gracia de ser intercesor

Por María Adix Marín V.
 
Dios creó al hombre con tres propósitos principales
 
1. Reflejar la naturaleza de Dios
 
Entonces dijo Dios:”Hagamos al ser humano como a nuestra imagen y semejanza” (Gn.1, 26). Esto nos indica que fuimos creados para tener su naturaleza y su carácter moral.
 
Para que el hombre desarrolle la imagen y el carácter de Dios, es indispensable tener comunión intima con El.  Es este uno de los grandes propósitos para lo cual Dios nos creo y así reflejemos, su carácter, amor, bondad, misericordia, santidad, paz, autoridad y poder.
 
2. Plasmar sus planes, propósitos y voluntad en la tierra
 
Dios dota al hombre de características especiales para este fin: