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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

 MINISTERIO DE FORMACIÓN

GUÍA DE PREDICACIÓN

Mayo 2 - 2012

 

 Preparémonos para recibir Vida nueva

 

 Objetivo: Interiorizar el acontecimiento de Pentecostés en cada uno de nosotros.

 Introducción:

Hoy el mundo vive una época de individualismo, orgullo y  autosuficiencia que cada vez se reenmarca más y más con los avances de la ciencia. Qué torpes somos al no ver más allá de nuestras propias narices y darnos cuenta de que sin el Espíritu Santo de Dios, el ser humano queda reducido a sus propios instintos, a su debilidad y a sus desenfrenos.

El desarrollo y la tecnología son cosas maravillosas pero que no nos pueden llevar a sentir “como dioses”, que fue lo que “la serpiente” le prometió a Eva que iba a suceder si desobedecían.

 

El ser humano debe tomar libremente la decisión de nacer de nuevo para que le sea comunicado el Espíritu de Dios y así poder librar la lucha contra el frenesí en que lo tiene envuelto el mundo, un mundo manejado por el egoísmo sistemático del hombre, estructuras enteras en función del placer, el tener y el poder, cerrando al hombre cada vez más a la trascendencia.

 

1.     EL PELIGRO DE UN CORAZÓN ESCLAVO

 

¿No sabéis que  si os sometéis a alguien como esclavo para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis,  bien del pecado, para la muerte, bien de obediencia, para la justicia? Y si estamos sometidos a la esclavitud del pecado, esclavos somos de él. Es la lucha interior del hombre. (Rom 6,16)

   

Es posible que hayas tenido la percepción de que no puedes avanzar sino al contrario retrocedes, y entras en momentos de pecado que sólo te causan angustia y vacío, si es un vicio, una mentira, un pecado de infidelidad o adulterio, sea real o aún en el pensamiento y te has dejado arrastrar por el deseo carnal pensando que necesitas satisfacerte y sientes que una tendencia fuerte te lanza desde dentro y tú no puedes controlarla es porque realmente existe dentro de tu corazón esa fuerza destructora que si sigue así desbocada, te llevará al más grande vacío: a la muerte espiritual. Tienes que saber que tú no puedes controlar ese poder destructor que hay dentro de todo hombre o mujer. Tu voluntad no es capaz de detenerlo, es como un monstruo arrollador que pasa y desbasta la ciudad, destruye las cosechas, ese aluvión que deja sin vida a todo el que se atraviesa por donde el va. Tú y yo hemos visto muchos hombres y mujeres que se han dejado arrastrar por ese poder destructor, el pecado que habita en el corazón del hombre.

Al respecto, nos dice el Señor "No es lo que entra al corazón lo que contamina el hombre sino lo que sale de él  (Mc 7,15)

Pero es tan grande la Misericordia de Dios, del Dios que te creó y se deleitó cuando fueron formándose todos tus huesos, que sabiendo que nuestra naturaleza había sido contaminada, envió a su propio Hijo para que habitara dentro del corazón de cada ser humano y lo liberara, lo impregnara de tal manera que nada ni nadie pudiera destruirlo jamás. ¿No te parece impresionante la obra de Dios en ti? El encarnándose en ti para irte construyendo desde dentro a través de la acción del Espíritu.

Por eso, no es como lo hace mucha gente, luchar contra el pecado y hacer fuerza para cambiar de manera de vivir, no, así no lo lograrás, es dejando que Él impregne por completo tu ser, que te sature, (Este es el acontecimiento de Pentecostés) tus pensamientos, tus sentimientos y comience un proceso contigo para que cambie tu manera de pensar y así cambie tu manera de vivir.

 

Es declarándote una persona necesitada de Dios como nos dice en el bello Sermón de la Montaña: "felices los pobres en espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos" no del orgulloso y soberbio que cree tener el poder para cambiar sólo. Sólo o sola no puedes. Por eso cuando te encuentres en uno de esos momentos de soledad o de pecado, no te latigues, más bien arrodíllate ante el Señor y dile como David en el salmo 51 " Por tu amor Señor, ten compasión de mi, por tu gran ternura borra mis culpas, lávame de mi maldad, límpiame de mi pecado..... Y arrepentida o arrepentido no te quedes estacionado ahí, aunque no quieras mirar hacia El  porque sientes vergüenza hazlo con humildad, dile con tus propias palabras que lo sientes, que no quieres volver a pecar más, pídele que envíe la fuerza poderosa y protectora del Espíritu Santo para que te fortalezca y puedas seguir caminando.

 

A muchas personas les ocurre que han entrado en un pecado y se sienten tan mal, tan poca cosa que empiezan a desilusionarse de sí mismos y a tirar todo por la borda y se siguen dejando envolver y envolver por ese poder destructor y piensan que ya están en el barro, ya no hay salida, qué importa, dicen, sigamos y sigamos sin mirar nada sino bajando y bajando, hasta que se estrellan con un vacío interior tan grande que los lleva a la desesperación y a la destrucción tanto de su vida como de la vida de otras personas, especialmente su familia . Hoy quisiéramos recordarte que EL señor dice en su palabra: “Si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y deja su mala conducta , yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad a su país"  (2 de Crónicas 7,14)

Dirás como Pablo: " En mi interior me gusta la ley de Dios, pero veo en mí algo que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y me tiene preso." Desdichado de mi! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo?

Y continúa con gran énfasis: SOLAMENTE DIOS, a quien doy gracias por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Y recalca y concluye: DEBO SOMETERME a la ley de Dios. (Romanos 7,22-25)

 

2- LA PLENITUD ESTÁ EN VIVIR SU AMOR A TRAVÉS DEL ESPÍRITU

 

Y ¿qué significa someterse a la ley de Dios? Es someterse a la ley del ESPÍRITU, Porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, nos libera del pecado y de la muerte y nos lleva a la Vida y a la paz y si el Espíritu de aquél que resucitó a Jesús vive en ti, ese mismo Espíritu te dará nueva vida es decir hará morir los malos deseos y convertirnos en hijos de Dios y si somos hijos de Dios somos herederos de todo el gozo que podamos imaginar.

 

Significa que debes abrir tu corazón a la acción de Dios a través de su Espíritu que es el que batalla con ese poder destructor y decirle Señor embriágame con tu espíritu, satúrame, envuélveme, toma mi ser y hazme nueva creatura, , moldéame como el alfarero moldea la arcilla entre sus manos y dame de tu divinidad, dame una nueva vida.  

Háblale desde lo profundo de tu ser, pídele perdón por ser tan débil, por dejarte llevar por la pasión, la mentira, la ambición y dile de todo corazón que quieres empezar de nuevo, dile que sientes pesar de haberlo ofendido y dado un paso atrás pero que quieres seguir mirando hacia lo alto, hacia lo que vale la pena, hacia lo que realmente hace feliz, hacia El que es un Padre bueno, que todo lo comprende saldrá a tu encuentro como en la parábola el Padre misericordioso, correrá hacia ti, te abrazará y en ése abrazo te dará todo el consuelo del mundo. Quizá tú te sientes tan apenado porque le fallaste, que quieres postrarte a sus pies a pedirle perdón o quizá quieras recostarte en su regazo para poder llorar lágrimas de arrepentimiento o simplemente dejarte abrazar y llorar en su pecho recostado, no sé que quieras hacer pero cualquier cosa que quieras,  hazlo con toda humildad y decisión. El, con toda seguridad, por la fuerza de su Espíritu, pasará su mano por encima de tu cabeza y te frotará tu espalda diciéndote con ternura: ¡tú eres mi hijo o mi hija yo te amo!, te estaba esperando.

Puedes ir a donde el sacerdote y en el sacramento de la reconciliación, el Señor mandará colocarte el mejor vestido, anillo y sandalias que es la vestidura de príncipe y te presentará a todo el mundo en la gran fiesta y tu podrás decir gracias Señor porque estaba muerto(a) y he resucitado, he aceptado la nueva vida del Espíritu en ti.

 

2.     EL UNGE TU CABEZA TU COPA ESTÁ REBOSANTE

 

El prepara la mesa frente a tus adversarios, unge tu cabeza con aceite y rebosa tu copa. (Salmo 23,5)

-ORAR para ser Llenos del Espíritu Santo.

-    Cuando venga el Espíritu Santo, recibiréis poder para ser mis testigos (Hechos 1,8)

El fruto del Espíritu es abundancia de Gozo     

-    En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre (Salmo 16,11)

 

Taller:

 

1.    ¿Podrías dar testimonio de que el Espíritu Santo ha tomado alguna debilidad tuya y te está trabajando en eso?

2.    ¿Has sentido la fuerza del Espíritu Santo para ir a llevar su Palabra?, ¿para ser consolador(a)?, ¿para llevar esperanza a los que están desesperados?