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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE FRATERNIDAD

Julio 11/ 2012

 

Creo,  ayuda a mi poca fe

(Mc 9, 24)

 

Objetivo:

  • Comenzar a prepararnos para el año de la fe declarado por  Su Santidad Benedicto XVI, a partir del 11 de octubre de 2012 hasta 24 de noviembre de 2013.
  • Intensificar nuestra reflexión sobre la fe para acrecentar nuestra adhesión a Cristo a y a su Evangelio y que ésta sea más consciente y vigorosa.

Introducción

En palabras del Sumo Pontífice Benedicto XVI,  «la fe es la puerta » (cf. Hch 14, 27) que nos introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia. Esta puerta está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma.

¿Qué es?

Fe, del latin fider, "confiar", es en la terminología religiosa, "el asentimiento firme de la voluntad a una verdad basada sola y únicamente en la revelación divina".1 También puede ser definida como "la adhesión del entendimiento a una verdad por la autoridad de un testimonio.

Para la Biblia, la fe es la fuente de toda vida religiosa y es también la respuesta del ser humano al designio que realiza Dios en el tiempo. Esta fe es llevada a la perfección por Jesús cuando emprende el camino a Jerusalén, para obedecer hasta la muerte, mostrando una confianza absoluta en el que podía, por la resurrección, salvarlo de la muerte. (Heb 5,7).

En la palabra de Dios encontramos modelos de fe como la de María o la de los apóstoles, que nos deberían servir de modelo para nuestra vida.

Veamos: Por la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la obediencia de su entrega (cf. Lc 1, 38).

Por la fe, María lleva hasta las últimas consecuencias su obediencia al plan de Dios para ella; por eso la vemos de pie junto a la cruz de su hijo. (Jn 19,25).

Por la fe, aún después del escándalo de la cruz, vemos a María reunida con los discípulos en el aposento alto. (Hech 1,14)

Por la fe, los Apóstoles dejaron todo para seguir al Maestro (cf. Mt 10, 28). Creyeron en las palabras con las que anunciaba el Reino de Dios, que está presente y se realiza en su persona (cf.Lc 11, 20). Vivieron en comunión de vida con Jesús, que los instruía con sus enseñanzas, dejándoles una nueva regla de vida por la que serían reconocidos como sus discípulos después de su muerte (cf. Jn 13, 34-35).

Por la fe, fueron por el mundo entero, siguiendo el mandato de llevar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15) y, sin temor alguno, anunciaron a todos la alegría de la resurrección, de la que fueron testigos fieles, porque la fe está estrechamente ligada a la misión. “Es el amor de Cristo el que llena nuestros corazones y nos impulsa a evangelizar. Hoy como ayer, él nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra”.

Por la fe, los discípulos formaron la primera comunidad reunida en torno a la enseñanza de los Apóstoles, la oración y la celebración de la Eucaristía, poniendo en común todos sus bienes para atender las necesidades de los hermanos (cf. Hch 2, 42-47).

Es la fe en Jesucristo y nuestra adhesión a Él la que nos hará experimentar la alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte.

Por la fe creemos con firme certeza que el Señor Jesús ha vencido el mal y la muerte. Con esta segura confianza nos encomendamos a él: presente entre nosotros, vence el poder del maligno (cf. Lc 11, 20)

Es también por la fe que creemos en el perdón de los pecados sucintado  en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos.

Conclusión

Mi adhesión a Cristo será la fuerza, el motor que me permita vivir con los ojos puestos en el Reino de Dios, renunciando a todos lo ídolos del mundo y poniendo nuestro tesoro en el cielo. Sin la fe en Él no será posible nuestra vida como cristianos, entendiendo que fe es adhesión a Cristo y a su proyecto de salvación.

Taller

En pequeños grupos compartir.

  1. ¿Crees verdaderamente que llevas una vida de comunión con Dios?
  2. ¿Crees que eres fiel al plan de Dios para ti como lo fue María?
  3. La fe está  estrechamente ligada a la misión, ¿Cómo puedes definir tu misión como cristiano(a)?
  4. ¿Sientes verdaderamente la fuerza que te dala fe para perdonar, para vivir los momentos de crisis, y para llenar tus vacíos? ¿Puedes dar algún testimonio de ello?
  5. ¿Te sientes adherido(a) al proyecto salvador de Dios?

 

 

Bibliografía: Vocabulario de teología Bíblica. XAVIER LEÓN DUFOUR

Zenit.org.

Vatican.va

Apartes de la Carta Apostólica Porta fidei

Cántico espiritual. San Juan de la Cruz

Biblia de Jerusalén