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FUNDACION HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

MINISTERIO DE EVENGELIZACIÓN - GUIA DE PREDICACION

OCTUBRE 16 DE 2013

 

DEBO CREER PARA COMPRENDER.

 

OBJETIVO:

Comprender que existe una estrecha relación entre Fe y verdad, y la fidelidad de Dios a través de la historia.

Comprender que existe un vínculo inseparable entre Fe y Amor. "Amor y verdad no se pueden separar", porque sólo el verdadero amor resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento.

Entender que “Las cosas humanas necesitan ser conocidas para ser amadas; las cosas divinas necesitan ser amadas para ser conocidas”.(Frase del Padre San Pio de Pietrelcina.)

 

INTRODUCCION

En la carta encíclica “Lumen Dei” del Papa Francisco, en el capítulo segundo, invita a reflexionar acerca del texto de Isaías 7,9 “Si no creéis, no comprenderéis”. El Papa demuestra la estrecha relación entre Fe y verdad la verdad fiable de Dios, su presencia fiel en la historia. La fe sin verdad no salva; se queda en una bella fábula, la proyección de nuestros deseos de felicidad.

Y hoy, debido a la "crisis de verdad en que nos encontramos", es más necesario que nunca subrayar esta conexión, porque la cultura contemporánea tiende a aceptar solo la verdad tecnológica, lo que el hombre puede construir y medir con la ciencia y lo que es "verdad porque funciona", o las verdades del individuo, válidas solo para uno mismo y no al servicio del bien común. Hoy se mira con recelo la "verdad grande, la verdad que explica la vida personal y social en su conjunto", porque se la asocia erróneamente a las verdades exigidas por los regímenes totalitarios del siglo XX. Esto, sin embargo, implica el "gran olvido en nuestro mundo contemporáneo", que - en beneficio del relativismo y temiendo el fanatismo - olvida la pregunta sobre la verdad, sobre el origen de todo, la pregunta sobre Dios. La Lumen Fidei subraya el vínculo entre fe y amor, entendido no como "un sentimiento que va y viene", sino como el gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da nuevos ojos para ver la realidad. Si, pues, la fe está ligada a la verdad y al amor, entonces "amor y verdad no se pueden separar", porque sólo el verdadero amor resiste la prueba del tiempo y se convierte en fuente de conocimiento. Y puesto que el conocimiento de la fe nace del amor fiel de Dios, "verdad y fidelidad van juntos". La verdad que nos abre la fe es una verdad centrada en el encuentro con el Cristo encarnado, que, viniendo entre nosotros, nos ha tocado y nos ha dado su gracia, transformando nuestros corazones.

DESARROLLO

Amor y conocimiento de la Verdad.

  • Con el corazón se cree. Rm 10,10.
  • Si el amor necesita la verdad, también la verdad necesita el amor.
  • Quien ama comprende que el amor es experiencia de verdad, que Él mismo abre nuestros ojos para ver toda la realidad de modo nuevo, en unión con la persona amada.

La fe como escucha y visión

  •  Para el cuarto Evangelio, creer es escuchar y, al mismo tiempo, ver. La escucha de la fe tiene las mismas características que el conocimiento propio del amor: es una escucha personal, que distingue la voz y reconoce la del Buen Pastor (cf. Jn 10,3-5); una escucha que requiere seguimiento, como en el caso de los primeros discípulos, que « oyeron sus palabras y siguieron a Jesús » (Jn 1,37) … La verdad que la fe nos desvela está centrada en el encuentro con Cristo, en la contemplación de su vida, en la percepción de su presencia.
  • Con su encarnación, con su venida entre nosotros, Jesús nos ha tocado y, a través de los sacramentos, también hoy nos toca; de este modo, transformando nuestro corazón, nos ha permitido y nos sigue permitiendo reconocerlo y confesarlo como Hijo de Dios.

Diálogo entre fe y razón.

  • La fe cristiana, en cuanto anuncia la verdad del amor total de Dios y abre a la fuerza de este amor, llega al centro más profundo de la experiencia del hombre, que viene a la luz gracias al amor, y está llamado a amar para permanecer en la luz … Cuando encontramos la luz plena del amor de Jesús, nos damos cuenta de que en cualquier amor nuestro hay ya un tenue reflejo de aquella luz y percibimos cuál es su meta última … 
    Fe y búsqueda de Dios.
  •  La luz de la fe en Jesús ilumina también el camino de todos los que buscan a Dios, y constituye la aportación propia del cristianismo al diálogo con los seguidores de las diversas religiones… Dios es luminoso, y se deja encontrar por aquellos que lo buscan con sincero corazón.
    Fe y teología.
  •  Al tratarse de una luz, la fe nos invita a adentrarnos en ella, a explorar cada vez más los horizontes que ilumina, para conocer mejor lo que amamos. De este deseo nace la teología cristiana. Por tanto, la teología es imposible sin la fe y forma parte del movimiento mismo de la fe, que busca la inteligencia más profunda de la autorrevelación de Dios, cuyo culmen es el misterio de Cristo.
    Además, la teología participa en la forma eclesial de la fe; su luz es la luz del sujeto creyente que es la Iglesia. Esto requiere, por una parte, que la teología esté al servicio de la fe de los cristianos, se ocupe humildemente de custodiar y profundizar la fe de todos, especialmente la de los sencillos.

 

Conclusión:

En este  mundo inundado de avances tecnológicos y llevado por el relativismo, todo creyente debe esforzarse para afianzarse en la Fe en Cristo vivo y resucitado, pero para ello debemos hacer todos los esfuerzos posibles para buscar el conocimiento de Dios, a través de la escucha y la visión de la palabra de Dios, sus milagros y acontecimientos de nuestra vida cotidiana.

 

En la dimensión de la Fe hay cosas que vemos y por eso comprendemos y creemos, pero así mismo hay cosas que aunque no las vemos, en Fe las podemos comprender.(“Jn 20,29; Dice Jesús: «¿Por qué me has visto has creído?. Dichosos los que no han visto y han creído.»).

Bibliografía

Biblia de Jerusalén

Carta encíclica Lumen Fidei-Capitulo 2.