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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

MINISTERIO DE EVANGELIZACIÓN - GUIA DE PREDICACIÓN

NOVIEMBRE 27

EN BUSCA DE LA UNCIÓN

2 Cor.1,21 ; 1.Jn 2,20; 2,27

OBJETIVO

Buscar permanentemente la Unción emanada del poder de Dios con la fuerza del Espíritu, para renovar la fe y la confianza en Dios, siendo con ello capaces de unirnos íntimamente a la pasión de Cristo.

INTRODUCCIÓN

Teniendo en cuenta que la Unción se usa para describir la obra del Espíritu Santo entre los creyentes, vemos cómo Dios ungió a Jesús de Nazareth con el Espíritu Santo y con poder, y cómo la oración es el medio más propicio para lograr recibir  la unción y llevarla de esta manera a la acción, como lo hizo Jesús que pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos porque Dios estaba con Él.

DESARROLLO

Definición: Se llama Unción en el A.T.(del latín ungere, ”untar”) al proceso de embadurnar con aceite perfumado.

La Unción en el marco religioso puede provocar que el mal o la enfermedad se aparten de alguien, restableciéndose la purificación o la salud. Siendo la unción un don, esta puede fortalecerse y perpetuarse de la siguiente manera:

  • Por incesante oración a Dios: Esta oración debe ser constante y fervorosa
  • Por el vivo deseo de Dios
  • Por el obrar del espíritu Santo
  • Por buscarla con ardor incansable
  • Por permanecer en la gracia de Dios y en la intimidad con Cristo

Siendo la oración la elevación del alma a Dios, un don de Dios que sale al encuentro del hombre, es por ello la relación personal y viva de los hijos de Dios con su padre (Mt.6,6) con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo que habita en sus corazones.

Para que la oración sea fructífera y se reciba la unción, no se tiene en cuenta tanto el modo que se adopta para orar, sino las disposiciones interiores con las que se aborda la vida de oración y se camina por ella. Estas disposiciones interiores son:

  • La fe y confianza; fe en la presencia de Dios y en la fecundidad de la vida de oración.
  • Fidelidad y perseverancia.
  • Pureza de intención.
  • Humildad y pobreza de corazón.

Con cada una de estas disposiciones interiores  se puede  obtener y cultivar la Unción del verdadero cristiano católico.

LA UNCIÓN DEL CRISTIANO

El cristiano recibe una unción. No se trata de un rito sacramental (bautismo o confirmación), sino de una participación en la unción  profética de Jesús, una unción espiritual por la fe. El Catecúmeno antes de recibir el *sello del *Espíritu en el momento del bautismo, ha sido ungido por Dios (2 Cor.1,21; Ef. 4,30): Dios ha hecho penetrar en él la doctrina del evangelio, ha suscitado en su corazón la fe en la palabra de verdad (Ef.1,13). Por eso a esta palabra venida de Cristo la llama Juan “El aceite de unción”, (khisma): “el aceite de unción” interiorizado por la fe bajo la unción del espíritu (Jn.14,26 ; 16,13), “Permanece en nosotros”(1.Jn 2,27), nos da el sentido de la verdad (v.20s), nos instruye en todas las cosas (v.27).

Así puede Juan decir que el cristiano no tiene necesidad de que se le enseñe: la esperanza de los profetas en la nueva alianza se realiza (Jr.31,34).

Esta doctrina de la unción interior ha sido importante en la tradición  en la espiritualidad cristiana y sigue siendo importante. Clemente de Alejandría pone en la boca de Cristo esta invitación y esta promesa a los paganos:  “Yo os ungiré con el ungüento de la fe”.

San Bernardo considera como un rasgo distintivo de los hijos de Dios que la “Unción los instruye en todas las cosas”.

La Palabra de Dios nos muestra cómo en el plano religioso se consideran las unciones de aceite como:

  1. Signo de alegría y de respeto. (Prov.27,9)
  2. Rito de Curación: Unción de enfermos (Mt.26,6-13); Expulsión de espíritus y de enfermedades (Mt. 10,1)
  3. La Unción – Consagración: La Unción Mesiánica (Mt.16,13-21)

CONCLUSION

Para obtener la unción  se requiere de la presencia de Jesús sanador y salvador en el corazón y del poder de Espíritu aceptado desde la fe.

Además es la oración la ocupación más importante para ir a la búsqueda de la unción, de apartar las mejores horas del día para Dios y para nuestras devociones.

“No abandonemos la oración, porque podemos perder en gran parte el fuego de la fe”.

 

TALLER

¿Eres ese cristiano(a) que, entre los diversos quehaceres diarios, reserva como opción preferencial, un tiempo de oración para estar en intimidad con el Señor y así buscar la unción?

¿Buscas con afán la unción? ¿Para qué?

 

BIBLIOGRAFÍA:

-          Vocabulario de Teología Bíblica. Editorial Herder.

-          Tiempo para Dios. Jacques  Philippe.

-          Catecismo de la Iglesia Católica.

-          Biblia de Jerusalén