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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE MAESTROS - GUÍA DE PREDICACIÓN FAMILIAS

Octubre 29 / 2014

PEDAGOGÍA EVANGÉLICA PARA ENFRENTAR LOS CONFLICTOS EN LA FAMILIA

Lc 2, 41-52

Objetivo:

Dedicar este tiempo para reflexionar sobre cómo enfrentar los conflictos en el hogar, y cómo hacer para que en nuestras familias no siga predominando la violencia y la agresividad de unos contra otros.

Desarrollo:

El papa Benedicto XVI nos dice en su mensaje para la jornada de la paz de 2008, que en una vida familiar “sana” se experimentan algunos de los elementos de la paz como son - la justicia y el amor entre hermanos, - la función de la autoridad de los padres, - el servicio afectuoso a los miembros más débiles, sea porque son pequeños o sea porque están enfermos o son ancianos, - la ayuda mutua en las necesidades de la vida, - la disponibilidad para acoger al otro y si fuera necesario, para perdonarlo.

La construcción de una familia se hace sobre la base del amor que caracteriza las relaciones de los miembros que la forman. Un punto importante es la comprensión de la condición humana de cada una de las personas. Hombres y mujeres que viven cada uno su proceso de crecimiento y madurez personal, con cualidades y defectos como todo ser humano.

Parte importante de dichos procesos son las experiencias de ruptura, crisis, problemas y dificultades. La vida matrimonial y familiar no se realiza de manera lineal, sino en medio de momentos buenos y momentos críticos. Encuentros, ausencias, alegrías y tristezas, triunfos y fracasos, conflictos y armonías.

El texto bíblico propuesto nos ubica en un contexto de conflicto familiar:

El hecho no es simple, se les ha perdido el hijo, ¿qué pasó?, ¿Quién tiene la culpa?, ¿Qué hacer ahora?

Ø  En primer lugar María y José dialogan y buscan clarificar la situación para verificar el paradero del niño. En esto, deciden regresar a Jerusalén. Este hecho es muy importante para comprender aquello que permita solucionar de manera adecuada los conflictos que se presentan en la familia: El diálogo sereno, respetuoso y ajustado a la verdad, hace que los esposos se pongan de acuerdo para dar el siguiente paso.

El diálogo en el hogar tiene muchas interferencias que hay que remover, siendo una de las principales el refugio de cada miembro de la familia en su propia manera de pensar. Otra interferencia tremenda es el machismo, cuando el padre, en muchas ocasiones, cree que la única que tiene que cuidar a los hijos es la madre.

El diálogo en la familia es productivo cuando cada integrante asume la responsabilidad en la marcha de su hogar y siente que hay que ser solidario en todas las situaciones que vive la familia. La vía más fácil pero menos productiva es escapar y acomodarle el problema a los demás.

Ø  Hay decisión y unidad en la pareja para buscar la solución y emprenden el viaje de regreso para tratar de encontrar una respuesta. Los hijos son responsabilidad de ambos padres pues son ellos sus progenitores. El destino de los hijos implica en su totalidad el cuidado de los padres. Esta es la razón por la cual José  y María deciden ir a buscar al niño.

Ø  Cuando lo encuentran le llaman la atención de una manera delicada pero firme. Los padres tienen todo el derecho de intervenir en la vida de sus hijos, pero siempre dentro de los cánones del respeto, la serenidad y la justicia. Este encuentro de corrección debe darse en la perspectiva del amor y del encuentro sincero entre ellos como personas humanas. Son generaciones diferentes, modos diversos de apreciar el mundo y la realidad, nuevamente hablamos de comprensión.

Ø  El hijo responde, da razones de sus actos, de su comportamiento y les explica a los padres las razones por las cuales se ha alejado de ellos. La filiación (El ser hijos) es una condición propia del ser humano como tal. Nacemos siendo hijos. Las rupturas o momentos conflictivos con los padres son muy frecuentes y exigen una mirada con la óptica del amor sincero, de la gratitud y del reconocimiento a los padres, pero también una mirada de los padres a los hijos como personas en crecimiento y búsqueda. La respuesta de Jesús a sus padres se enmarca dentro de una conciencia de un proyecto de vida, que ellos deben comprender, respetar y acompañar. Luego el texto termina ofreciendo un panorama muy positivo, “bajó con ellos a Nazaret y les estaba sujeto. El niño crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres”.

Los momentos difíciles son parte del proceso de construcción, no son el motivo de la desintegración, ni del abandono; requieren el aporte de todos los miembros del hogar y naturalmente de un sacrificio generoso para enfrentar la dura realidad cotidiana de la configuración de la propia familia.

Hay algunos problemas en el interior del hogar que requieren la ayuda de terceros para poderlos solucionar; hablamos de profesionales idóneos o personas capacitadas para una ayuda eficaz y que sea un verdadero aporte a la construcción de la familia.

La familia es la mejor escuela para crear relaciones comunitarias y  fraternas, frente a las fuertes tendencias individualistas actuales. En efecto, el amor –que es el alma de la familia en todas sus dimensiones-  sólo es posible si hay entrega sincera de sí mismo a los demás. Amar significa dar y recibir lo que no se puede comprar ni vender sino solo regalar libre y recíprocamente.

Gracias al amor, cada miembro de la familia es reconocido, aceptado y respetado en su dignidad. Del amor nacen relaciones vividas como entrega gratuita y surgen relaciones desinteresadas y de solidaridad profunda. Como demuestra la experiencia, la familia construye cada día una red de relaciones interpersonales y educa para vivir en sociedad en un clima de respeto, justicia y un diálogo verdadero.

Taller

¿Ejercitamos el diálogo en la familia, especialmente cuando hay dificultades?

 

 

Bibliografía:

El abrazo en familia, un aporte para la paz, Conferencia Episcopal de Colombia