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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

 GUÍA DE PREDICACIÓN

Julio 29 - 2015

EL LLAMADO DE JESÚS TAMBIÉN ES PARA TI

Mc.8, 34-38

 

Objetivo

Profundizar sobre la importancia que tiene la búsqueda de la salvación, fin último de Jesús, y que solo en Él y con Él se puede entender lo que es perder esta vida para salvarse y ganar la vida eterna.  

 

Introducción

Jesús aporta a los hombres una salvación mucho más importante: La pecadora se salva porque le perdona los pecados (Lc.7, 48ss), en la casa de Zaqueo entra la salvación (Lc.19, 9). Para ser salvo es necesario acoger con fe el Evangelio del Reino (Cf. Lc.8, 12), esto indica que el objetivo de Jesús para su vida es traer salvación al mundo.

El hace un llamado a la gente y a sus discípulos para revelarles cuáles son las condiciones para seguirlo y quien obedezca obtendrá el premio que es la vida eterna, mientras quien se avergüence de Él y de sus Palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él.

 

Desarrollo

El texto nos muestra las exigencias requeridas por Jesús para seguirlo y a su vez es base para el proyecto de vida de un verdadero cristiano:

V: 34  El llamado de Jesús es para todos: “Llamando a la gente a la vez que a sus discípulos, les dijo” Jesús ha estado hablando con sus discípulos, pero ahora invita a la multitud para que se una con ellos para que conozcan lo que se requiere para ser un verdadero discípulo, actitud que deja en claro que las puertas del Reino están abiertas para todo aquel que decida ir a Él.

1.            <<El que quiera ganar su vida la perderá>>"Cualquiera que quisiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, y tome su cruz, y sígame" (v. 34b). Esta exigencia que requiere del hombre hacer un análisis y ver ¿qué tiene arraigado en el profundo de su ser? la tendencia a pensar en sí mismo, a situar su propia persona en el centro de sus intereses. Jesús lo que quiere es que entendamos que ser discípulo requiere la negación propia, dejar la mezquindad, el miedo a la persecución por su causa,  es hacer de nosotros no un fin, sino un medio, en el reino de Dios, es sujetar el ego que grita, que exige, que impone por el bien y el amor de Cristo, sujetando nuestra voluntad a su voluntad divina y ganar la promesa “ganar la vida”, pues muchos queremos ser seguidores de Cristo, pero no estamos dispuestos a negarnos a nosotros mismos. Nos cuesta  sacrificar nuestra vida,  deleites, bienestar, linaje, compromiso. Difícilmente tomamos nuestra propia cruz que significa sacrificar lo que amamos por causa de Dios, si no se niegan a sí mismos, no son dignos de ser cristianos, discípulos de Cristo.

Jesús agrega: “que tome su cruz y me siga”, es el deseo de unir nuestros sufrimientos a la cruz de Cristo, morir a nosotros mismos, salir de nosotros mismos para ir en ayuda del prójimo. Es hacer conciencia de que estamos de paso en la tierra,  no apasionarse por las cosas mundanas de esta vida, es lo que se llama tomar su cruz. El que quiera seguir a Cristo debe aceptar padecer por El. La cruz puede llevarse de diversos modos, con ayuno, abstinencia y penitencia, es decir cuando sentimos pena por pecar, cuando el alma siente compasión por los demás. Pero también podemos ver que Jesús no está imponiendo nada Él dice “el que quiera” y para quien quiera, lleve una  vida ejemplar  una vida llena de caridad, a imitación de Jesús, según la medida de nuestras fuerzas.

2.              Y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará: Cuando se escribió este Evangelio, los cristianos literalmente estaban en peligro de perder su vida por la fe que en Cristo profesaban. Estaban tentados a negar a Cristo para salvarse. Para muchos cristianos hoy eso todavía es una realidad. La persecución de cristianos continúa, este es el sacrificio de ser cristiano: poner a Dios por encima de sí mismos, familia, e intereses. La renuncia a sí mismo, quiere decir cambio absoluto de manera de pensar y la renuncia de la propia voluntad para hacer Su voluntad. Se niega uno a sí mismo cuando ha llevado una vida de mezquindad, de pecado o de apatía por todo lo que es bueno, para  convierte en una persona que reconoce que necesita a Dios por encima de cualquier otra cosa, una persona que trabaja en su soberbia, en su violencia, en su falta de amor y caridad para con su familia y las demás personas. Nos negamos a nosotros mismos cuando hacemos la voluntad de Dios y perdonamos a aquel que nos ha ofendido y también cuando reconociendo que hemos ofendido a alguien, pedimos su perdón. En fin, cada vez que dejo de hacer mi voluntad permitiendo que se haga la del Padre, estoy tomando mi cruz, estoy “perdiendo” mi vida por causa Suya.

Para quien opte por Cristo, sacarificando todo lo que debe sacarificar tendrá gran recompensa “la vida eterna”. Es un llamado a apostar por lo que nos lleva a  la eternidad, es decir por Cristo. (2Co.4, 18). Porque ¿de qué le sirve al hombre tener todo el bienestar, las riquezas o el poder aquí en la tierra donde todo es pasajero, si va a perder su propia eternidad bienaventurada? Muchos andan haciendo tesoros en este mundo, pero Jesucristo dice que acumulemos tesoros en el cielo. (Mt.6, 19). Es la búsqueda de una felicidad que no perecerá jamás, aunque la carne muera.

3.            El Hijo del Hombre se avergonzará de quien de Él y de sus Palabras se avergüencen: San Pablo lo describe maravillosamente “No me avergüenzo del Evangelio que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: del judío en primer lugar, pero también del griego. Porque en él se revela la justicia de Dios, de fe en fe, como dice la Escritura: El justo vivirá por su fe” Rm.1, 16-17) En el momento preciso El Señor en el esplendor de su gloria dará a cada uno conforme haya obrado.

 

Conclusión

Quien opta por seguir a Cristo debe asumir su vida con responsabilidad, siendo bienaventurado el que por causa de Jesús sea perseguido e injuriado, (Mt.5, 11).  Es hacer de la santidad no un objetivo sino un estilo de vida. Se nos han dado talentos para multiplicarlos a favor de los demás en toda buena obra.

"El final del camino de un discípulo no es la crucifixión, es la resurrección; no es perder la vida, olvidando las obligaciones adquiridas para dar paso a la irresponsabilidad moral, ética, etc., es trabajar por lo que realmente tiene valor de eternidad. El camino que Cristo propone es difícil. Pero ¿qué es aquello que ha movido a tantos hombres y mujeres a seguir a alguien que predica todo lo contrario de lo que el mundo de hoy ofrece? Es cierto que hay algo de locura en esto. Una locura que experimentan sólo quienes han conocido a Cristo. Por algo el Papa Juan Pablo II gritaba con ardor en sus labios: "¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! ¿Qué teméis? Tened confianza en él. Arriesgaos a seguirlo. Esto exige, evidentemente, que salgáis de vosotros mismos, de vuestros razonamientos, de vuestra «prudencia», de vuestra indiferencia, de vuestra suficiencia, de vuestras costumbres no cristianas que quizá habéis adquirido. Dejad que Cristo sea para vosotros el camino, la verdad y la vida. Dejad que sea vuestra salvación y vuestra felicidad."

 

Taller:

Grupos de dos o tres: Dar testimonio de las dificultades que ha tenido al optar por ser seguidor de Cristo.

 

Bibliografía:

Biblia de Jerusalén

Catholic.net

www.caminandoconjesus.org