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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
 
Guía De Predicación
 
Marzo 1° / 2017
 
DE TODA PALABRA INÚTIL DARÁN CUENTA
 
Textos St 3, 1-12
 
Objetivo:
 
Comprender la importancia de controlar las palabras que salen de sus bocas, para que puedan tener relaciones misericordiosas con los demás.
 
Introducción
 
Esta carta está escrita para los maestros que enseñan la palabra de Dios, que abusando de su cargo se dejan llevar por la tentación del prestigio y manipulan la palabra de Dios al servicio de sus intereses mezquinos. Los maestros tienen una responsabilidad muy grande al usar su lengua en la enseñanza de la verdad. Pero qué ¿acaso no es verdad que la mayoría de nosotros somos maestros? De nuestros hijos, por ejemplo, por eso, aquí no solo nos vamos a referir a los maestros sino a las personas del común. Vamos a tratar con este tema los aspectos positivos y negativos que las palabras pronunciadas pueden causar en la persona que las escucha.
 
Desarrollo
 
Santiago dice: v2 “pues todos caemos muchas veces. Si alguno no cae al hablar, ése es un hombre perfecto, capaz de refrenar todo su cuerpo”.
 
La lengua es un músculo tan pequeño de nuestro cuerpo, que si no la dominamos y la dejamos suelta con las palabras que pronuncia, puede hacer mucho daño en las personas que las escuchan, por eso Santiago dice que si un hombre llega a dominar su lengua es un hombre perfecto capaz de dominar todo su cuerpo, es un hombre que no es impulsivo ni violento, tiene el control de sí mismo, es el que tiene las riendas de su vida, sabe guardar silencio en el momento preciso, sabe parar a tiempo y no se deja llevar por sus arrebatos y pasiones, es una persona mansa que está centrada en Dios.
 
Si nosotros supiéramos cuán grande es el poder de las palabras y el efecto que estas tienen en la vida de las personas, seríamos más concientes de la responsabilidad que tenemos al abrir la boca para hablar.
 
Aspectos negativos de la lengua.
 
El hombre al hablar ofende a las personas que tiene a su lado:
Los padres de familia ofenden a sus hijos, los maestros a sus alumnos, los hijos a los padres, los jefes a sus subalternos etc.
 
Toda palabra que sale de nuestra boca tiene un sentido:
 
Expresiones huecas: Lo que no edifica, lo que ataca.
Expresiones que humillan: La crítica, la burla, lo que desanima, la amenaza.
Expresiones que lastiman: El engaño, el sarcasmo que hiere, el humor que humilla.
Expresiones que dividen: La información que rompe amistades, Lo que arruina reputaciones. (calumnia)
 
Los pecados al hablar: El chisme, la indirecta, la adulación y la crítica
 
En Mt 12, 34-37 Jesús nos dice: que de lo que rebosa el corazón habla la boca, que si somos malos no podemos dar fruto bueno, que el hombre bueno de su tesoro bueno, saca cosas buenas y que el hombre malo de su tesoro malo, saca cosas malas.
 
St 3, 5-8.
 
Si la lengua hace tanto mal nos dan ganas de no abrir la boca jamás.
Siempre recordamos las veces que las palabras hirieron lo más profundo de nuestro corazón, pero muy pocas veces hacemos conciencia ni recordamos las heridas profundas que nuestras palabras han ocasionado a los demás.
 
Aspectos positivos:
 
Ahora bien, St 3,3 Si nosotros ponemos freno a nuestra lengua, seremos capaces de dominar toda nuestra vida.
 
V.4 Si dirigimos nuestra lengua como ese pequeño timón de una embarcación, podemos llevar una vida llena de satisfacciones haciendo cosas grandes por los demás. Si la lengua está en control nuestra vida está en control.
 
En Pr 21, 23 “El que cuida su boca y su lengua, guarda su vida de angustias”.
 
¿Qué palabras podemos decir?: Palabras de ánimo, de estímulo, de afirmación, de afecto, admiración, agradecimiento, humildad, compromiso, apoyo, consejo, palabras que piden perdón y perdonan, palabras que enseñan con amor, que sanan las heridas del corazón.
 
Ahora miremos cual es el corazón que habla bien:
  • Un corazón arrepentido: Cada vez que pecamos con la lengua, examinar los móviles que me llevaron a hacerlo y buscar la reconciliación.
  • Un corazón agradecido: Es amable y siempre tiene palabras para edificar a los demás.
  • Un corazón que conoce el amor de Dios: Si Dios me ama, como lo voy a ofender
  • Un corazón que ama a Dios y que reconoce que Dios ama igualmente a quien yo he ofendido.
Principios que ayudan a hablar bien
  • Aprendamos a escuchar Pr 18,2 “Al necio no le gusta la prudencia sino manifestar su opinión”.
  • Busquemos la ayuda de Dios Sal 141 “Pon Yahvé en mi boca un centinela, un vigía a la puerta de mis labios”.
  • Pensar antes de hablar Pr 15,28 “El corazón del justo medita sus respuestas, la boca del malvado esparce maldades”.
  • Discernir la necesidad del momento la que sea buena para la edificación de la persona.
  • Valorar el silencio Pr11,12 “quien desprecia a su prójimo es un insensato, el hombre prudente guarda silencio”.
St 3, 9-12. 9 Con ella bendecimos al Señor y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, hechos a imagen de Dios; 10 de una misma boca proceden la bendición y la maldición. Esto, hermanos míos, no debe ser así́. 11 ¿Acaso la fuente mana por el mismo caño agua dulce y amarga? 12 ¿Acaso, hermanos míos, puede la higuera producir aceitunas y la vid higos? Tampoco el agua salada puede producir agua dulce.
 
Tenemos que ser transparentes y auténticos, si bendecimos a Dios tenemos que bendecir a nuestro hermano que es imagen de Dios en la tierra.
 
Conclusión
  • Necesitamos controlar nuestra lengua con todas nuestras fuerzas y llenar nuestro corazón con palabra de Dios para que de nuestra boca solo salgan palabras que bendigan y edifiquen a los demás.
  • No nos dejemos enganchar en conversaciones que hagan mal a otras personas, 
  • Hablemos siempre, con amabilidad y cariño de los ausentes, pues, al fin y al cabo, en Mt 12,36 el Señor nos advierte: yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado.
 
Taller
  1. ¿Cómo es mi actitud cuando se habla mal de alguien?
  2. ¿Qué cosas concretas harás para dominar tu lengua?
  3. Pide perdón a la persona que tú has ofendido con tus palabras. (Escríbelo y luego habla con la persona)
 
Bibliografía.
  1. -Biblia de Jerusalén.
  2. -LEON- DUFOUR, Xavier. Vocabulario de Teología Bíblica, Barcelona Editorial Herder.
  3. -OÑORO CONSUEGRA, Fidel. Lectura de la carta de Santiago: “Una comunidad se renueva a partir de la misericordia”