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FUNDACION HOMBRES DE FUTURO

Guía de predicación

Marzo 15 - 2017

PAZ… EN LA TORMENTA

(Mc.4, 35-41)

 

OBJETIVO

Mantener firme la fe, la esperanza y la Relación con Dios, reflexionando y orando con la Palabra, para estar preparados, tener la luz y la guía idónea del Espíritu Santo cuando se levanten fuertemente las olas y  aparezca la tormenta en nuestra vida

INTRODUCCION

Estamos en el tiempo del Espíritu Santo, tiempo de crecer espiritualmente, de estar despiertos y alerta para enfrentar las adversidades que van llegando en el diario vivir.

Una característica del ser humano es estar acomodado, que nada le moleste y cuando aparece la tormenta se desespera, se desestabiliza, se pone irascible, es decir, pierde el control, pierde el norte. En el caminar cristiano estas tormentas tienen un valor incalculable pues nos enseñan a crecer, a madurar en todas las áreas de la vida; a cambiar de estilo de vida. Es una propuesta, que si estamos preparados y tenemos fe (ver donde otros no ven), ver a la manera de Jesús, seremos  nuevas criaturas  para disfrutar las más ricas bendiciones celestiales.

CONTENIDO

Dice el padre Ignacio Larrañaga, que “el sufrimiento es el misterio de la existencia humana. Sufrimiento que nadie ha deseado, ni invocado, ni convocado, pero que está ahí como una sombra maldita a nuestro lado”.

Toma tu cruz y sígueme, Mt.16,24; este llamado hace parte del arte de vivir. Queremos ser seguidores de Cristo mientras no interfiera en nuestro estilo de vida, en las conveniencias, en las comodidades, pero cuando hacen presencia las tormentas, buscamos la tabla de salvación, apurados… desesperados.

Este tiempo de tormenta es una invitación a fortalecer la relación con Dios, a tener una intimidad personal con EL, además con una alegría infinita.  

Analicemos tres dimensiones de la relación con Dios para enfrentar con fortaleza y paz el tiempo de la tormenta.

DIMENSIONES DE LA RELACIÓN CON DIOS:

1 -. Consciente:Saber que Él está (Conscientes de Él que nos habita) con nosotros día y noche “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” Mt.28.  Si quitamos la mirada de nuestro Salvador, aparecen el miedo, la angustia, los gritos y la desesperanza en tormenta.

2 -. Constante: Todo el tiempo, es respirar Jesucristo, es saber que Él va conmigo a todas partes y que lo que puede suceder es para su Gloria y su Honra, para mi bien y para el bien de los demás

3 -. Progresiva:Cada día debe crecer y ser mejor, más íntima mi relación con Dios, a través de la oración, la lectura de la Palabra, la Eucaristía, el ayuno, las buenas obras y la dimensión comunitaria.

Si el cristiano se mantiene en transparencia en su relación con Dios, difícilmente la tormenta lo derrumbará y podrá sacar un mayor beneficio en su proceso de salvación; además se dará la oportunidad de conocer más a Jesús, y de ver lo que Dios le va a revelar día tras día, reconocer todo lo que Dios nos da, disfrutar de sus promesas que están en el testamento de su Palabra y aprendemos a vivir y a administrar fielmente todas sus bendiciones.

No busquemos a Dios solamente cuando tenemos problemas. Este actuar demora  y complica el proyecto de Dios en nuestras vidas; los vacíos de la existencia son frecuentes y las tormentas se desatan con más furor.

En el texto vemos que el proyecto de Jesús era pasar a la otra orilla, pero los discípulos no lograban imaginar  qué se podía presentar en el trayecto y no estaban preparados. Lo mismo pasa  en el transcurrir de la vida: se proyecta, se organiza, se hacen planes y en cualquier momento puede aparecer la tormenta, porque no sabemos de los planes de Dios; no hay nada más frágil que los planes del ser humano.

A Dios se le busca en todo tiempo y lugar: antes de la tormenta, en la tormenta y después de ésta. Los discípulos gritaron y lo llamaron cuando la situación se les salió de las manos. ¿Por qué no lo llamaron cuando empezó la tormenta?... Eso mismo le pasa al ser humano. Quiere manejar las situaciones a su manera, con sus fuerzas y cuando está vencido, sin salida, entonces sí grita, pero ya ha perdido un tiempo muy valioso en su paz y tranquilidad.

Hay tormentas en la salud, en la economía, en familia, en el trabajo, pero no importa que tan fuerte esté golpeando la barca de tu vida si Dios va en esa barca. La tormenta, el conflicto, la crisis pueden ser enormes, pero jamás serán más grandes y poderosas que Dios. Él dijo a sus discípulos “me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra”, Pero ¿para qué todo ese poder de Jesucristo si no es para ejercerlo en ti, contigo, sobre ti y tu familia?

Llegó el momento de ir a Jesús, momento de buscarlo y decirle que La Tormenta te está hundiendo, que solo EL te puede salvar y si tu fe es profunda y verdadera, Jesús se levantará y ordenará a la tormenta que se aquiete y tranquilice; entonces sobreabundará la paz; la alegría y el gozo en tu vida serán restaurados. “Si lo crees verás la Gloria de Dios” Jn.11,40

CONCLUSIÓN. Con la ayuda de Dios y la Fuerza del Espíritu Santo logramos darle un sentido salvífico al dolor, la angustia, el duelo, la escasez, el agobio (tormenta); solo así se logra la victoria y viene la paz. PROMESAS: Is.43,1-3

TALLER

1-    Recordar la última tormenta de tu vida, cómo la manejaste, y qué enseñanza te dejó.

2-    ¿Cómo llevarías paz a una persona que esté en tiempo de tormenta?

BIBLIOGRAFIA

  • LARRAÑAGA, Ignacio. Del Sufrimiento a la Paz. Editorial San Pablo
  • Sagrada Biblia.