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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE PREDICACIÓN

Abril 26 - 2017

LA TRANSMISIÓN DE LA FE
(Hebreos 11, 20-21)

 

OBJETIVO

Llevar a la asamblea a comprender la importancia de confesar, transmitir y vivir nuestra única fe, recibida del único Señor, único Dios y Padre de todos, como bendición a nuestros hijos y a toda la familia en general.

INTRODUCCIÓN

En el camino a la tierra prometida, la lectura de la Carta a los Hebreos hace referencia a una bendición que se transmite de padres a hijos. Esta gran bendición es la fe, fuente de toda vida religiosa.

DESARROLLO

El primer ámbito que la fe ilumina es la familia, que comienza con una pareja unida en matrimonio, entendido como la unión estable de un hombre y una mujer, que nace de su amor, signo y presencia del Amor de Dios. Un hombre y una mujer que reconocen y aceptan la diferenciación sexual que permite a los cónyuges unirse en una sola carne y ser capaces de engendrar y criar los hijos que son manifestación de la bondad del creador. Reconocemos únicamente la pareja, según la creación de Dios. Varón y hembra los creó (Gn. 5,2).

Es, fundados en el amor de Dios, que un hombre y una mujer pueden prometerse amor mutuo que compromete toda su vida. Prometer un amor para siempre es posible solo cuando se descubre el Plan que sobrepasa los propios proyectos. Este Plan nos sostiene y nos permite comprometernos para toda la vida con la persona amada.

Una vez asimilada y profundizada la fe en la familia, ésta ilumina todas las relaciones sociales. Por esto es de tanta importancia edificar una familia en la fe puesto que la familia es la célula de la sociedad. En la familia, la fe está presente en todas las etapas de la vida, comenzando por la infancia: los niños aprenden a fiarse del amor de sus padres. Por eso, es importante que los padres cultiven prácticas comunes de fe en la familia, que acompañen el crecimiento en la fe de los hijos. Estas prácticas, claramente deben ir acompañadas de un testimonio cristiano, que muestre a un Cristo vivo. Sobre todo, a los jóvenes, que atraviesan una edad tan compleja, rica e importante para la fe, deben sentir la cercanía y la atención de la familia y de la comunidad eclesial en su camino de crecimiento en la fe. Los jóvenes aspiran a una vida grande y la fe, más que cualquier otra cosa, se las puede proporcionar.

El encuentro con Cristo, el dejarse aferrar y guiar por su amor, amplía el horizonte de la existencia, la fe ensancha la vida. Hace descubrir una gran llamada: la vocación al amor, un amor que es digno de fe y que nos asegura que vale la pena ponerse en sus manos porque está fundado en la fidelidad de Dios, más fuerte que todas nuestras debilidades.  (CARTA ENCÌCLICA LUMEN FIDEI. La luz de la fe, Pg. 81 Nª 53).   

CONCLUSIÓN

La fe es un bien para todos. Sin fe no sería posible edificar una familia conforme al corazón de Dios, pues sin fe no es posible agradar a Dios.

La fe se transmite de padres a hijos y aprendemos a vivir la fe en la familia.

TALLER

  • ¿Consideras que es importante, transmitir la fe a tus hijos?
  • ¿De qué manera lo estás haciendo?

BIBLIOGRAFÍA

  • Carta Encíclica LUMEN FIDEI.
  • La luz de la fe
  • Biblia de Jerusalén
  • Biblia Latinoamericana
  • Catecismo de la Iglesia Católica.