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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN

Febrero 07 – 2018

PAZ Y RECONCILIACIÓN
(Ef.2,14-17)

Objetivo:  

Reconocer que la paz no es algo que se alcanza porque algunas personas firman unos documentos, sino que requiere una actitud personal y grupal de todas las partes, que involucra entender (ser comprensivos), perdonar, ser tolerantes y acoger sinceramente al otro.

Para eso, todos y cada uno tenemos que sanar las heridas dejadas por la confrontación y, como el proceso es difícil y algunas veces doloroso, pedir la presencia del Espíritu Santo para que nos dé la fortaleza y perseverancia necesarias hasta lograr la completa reconciliación.

Introducción:

Las obras de la carne han ejercido dominio en el ser humano, haciéndolo esclavo de todas sus malas acciones, propiciando divisiones, guerras y grandes conflictos consigo mismo y con los demás. Como cristianos, receptores de la gracia de Dios, estamos llamados a generar paz, unidad, armonía y reconciliación.

Dios Padre, en su infinito amor, creó un universo totalmente poblado de grandes maravillas, con el fin de proveer a sus hijos todo lo que les ocasionara paz, armonía y bienestar. La desobediencia del hombre hizo que se perdieran todos estos privilegios y desde entonces el mundo vive en guerra, injusticia, inmoralidad, hechos de los que no se escapa nuestro País, sociedad y familias.

Desarrollo:

SHALOM= PAZ,palabra bíblica conocida desde el A.T. que hace referencia a bienestar en el sentido más amplio de la palabra, como paz interior, calma, tranquilidad, sosiego, independientemente de las circunstancias

RECONCILIACIÓN =Jesucristo, en Su abundante amor y misericordia, estableció el Sacramento de la Confesión, para que nosotros como pecadores tuviéramos la posibilidad de obtener el perdón de nuestros pecados y reconciliarnos con Dios y la Iglesia. El sacramento “nos lava y limpia”, y nos renueva en Cristo.

Reconciliación también es buscar solucionar conflictos, disputas o discrepancias dados entre dos o más personas, pueblos o naciones. Es convicción y trabajo de las dos partes para perdonar, amar y ser comprensivos, llegando así a acuerdos y actitudes que a todos beneficien y les permitan vivir en paz y armonía.

La historia de nuestro país registra cómo desde hace más de sesenta años ha vivido una guerra fratricida, generando muerte, desplazamientos, secuestros, desigualdad social y el creciente e ilícito poder económico del narcotráfico.

Estas confrontaciones han involucrando a gente de todos los estratos sociales, que, por su afán desmedido de tener y poseer sin límites, hacen que los conflictos, las rivalidades y el odio aumenten. Así como se han fomentado grupos disociadores, también los gobiernos han venido trabajando y buscando estrategias que logren restablecer la paz y la reconciliación en el país, trabajo que ha dado algunos resultados favorables.

La pregunta es ¿La reconciliación y la paz es un trabajo solamente del gobierno?

Cada uno de nosotros debemos ser conscientes de no quedarnos solamente con decir: me gustaría que la paz sea una realidad, pero yo personalmente no perdono a quien me hizo daño cuando busco vengarme, o pensar que ese no es mi problema. Hoy tenemos jóvenes que se enfrentan a sus padres, padres que abandonan a sus hijos, muertes a causa de la violencia intrafamiliar.

El conflicto puede estar muy cerca, en tu propia casa. ¿Qué harías en tu familia, en el sector donde vives, como estudiante, en tu entorno laboral, para aportar y lograr la paz? No basta firmar unos acuerdos, es un trabajo diario donde cada uno con sus buenos hechos, el respeto, actitudes y acciones sanas que beneficien a todos, va construyendo la tan anhelada paz. Es una responsabilidad de todos.

Otra pregunta que surge es ¿Qué clase de familia, sociedad, país le voy a dejar a mis hijos?

Como seguidores de Cristo estamos llamados a dar testimonio de esa misma paz que llega en y con Él:

 “Porque él es nuestra paz: el que de los dos pueblos hizo uno, derribando el muro que los separaba, la enemistad, anulando en su carne la Ley de los mandamientos con sus preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo Hombre Nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo Cuerpo, por medio de la cruz, dando en sí mismo muerte a la Enemistad. Vino a anunciar la paz: paz a vosotros que estabais lejos, y paz a los que estaban cerca” (Ef.2, 14-17)

La paz es don divino y cuando “Él” que es “Paz” mora en el corazón del hombre, hay un renuevo dado por su gracia haciéndolo capaz de cambiar el odio por el perdón, la injusticia por la justicia, la dureza por la sensibilidad, el desamor por el amor, la división por la unidad; hace vida el amor en sí mismo y en el hermano del que nos habla el mismo Jesús: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” (Jun. 13, 34)

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Mt.7, 7-12) Jesús da esta promesa a los hacedores de paz, que además de buscar la reconciliación, la unidad y el perdón, también aceptan e incluyen a todos los que habían rechazado, ya sea por pensar distinto, porque le habían ofendido o hecho daño, o por ser de condiciones diferentes.

Según la Biblia, la reconciliación con los demás está unida a la reconciliación con Dios, y nuestra respuesta a su plan salvífico se da cuando ponemos en práctica la regla de oro: “Así pues, hagan ustedes con los demás como quieran que los demás hagan con ustedes” (Mt.7, 12)

Conclusión:

  • Todo está hecho en la persona de Jesucristo quien es la misma paz, nos reconcilió con Dios, perdonó todo nuestro pecado y nos dio su santo Espíritu, por medio de su muerte en cruz y su resurrección.
  • No es huir del conflicto, es convertirnos en hacedores de paz, siendo pacificadores no conflictivos, perdonando y amando al hermano, acogiéndolo, haciendo el bien sin mirar a quien.
  • La paz es don de Dios y fruto del fruto del Espíritu Santo, quien da la gracia para perdonar y restaurar la relación con Dios, con el hermano y consigo mismo.
  • Si yo logro la reconciliación con mis semejantes, mi entorno será de paz; ese entorno de paz irá generando cambios de actitud en los que me rodean y a su vez su entorno también alcanzará la paz. Así podremos alcanzar la verdadera paz en los corazones de todos y cada uno y en nuestro querido país.

Taller:

Mira tu historia y piensa si has tenido conflictos con alguien, si fueron bien resueltos, o si aún persisten.

¿Cuál será tu actitud a partir de hoy, según el llamado que Dios te está haciendo?

Bibliografía: