• hambre.jpg
  • limpios.jpg
  • lloran.jpg
  • mansos.jpg
  • misericordiosos.jpg
  • paz.jpg
  • perseguidos.jpg
  • pobres.jpg



FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE PREDICACIÓN

Marzo 21 – 2018

Es hora de revivir tu alianza con Dios

(Jr 31,31-34)

Objetivo

Renovar nuestra Nueva Alianza con Dios por medio del sacrificio pascual de Cristo y asumir en él, que Nuestra Alianza es ahora Nueva y Eterna.

Introducción

Las primeras lecturas de la liturgia que nos presenta la Iglesia en esta cuaresma, todas del Antiguo Testamento, presentan la Historia de la Salvación bajo la categoría de la Alianza, y los Evangelios nos presentan el misterio pascual de Cristo. Son una invitación a descubrir a Cristo, que en su misterio pascual se ofrece en sacrificio para nuestra salvación, para renovar la alianza, para hacerla nueva y eterna. La lectura del profeta Jeremías nos ofrece la posibilidad de ver desde nuestro hoy, cómo la promesa de la nueva Alianza se hizo realidad en la pascua de Jesucristo.

Desarrollo

Leer en voz alta el texto y escuchar con mucha atención:

El Señor afirma: “Vendrá un día en que haré una nueva alianza con Israel y con Judá.

Esta alianza no será como la que hice con sus antepasados, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; porque ellos quebrantaron mi alianza, a pesar de que yo era su dueño. Yo, el Señor, lo afirmo.

Esta será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo: Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente.Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.

Ya no será necesario que unos a otros, amigos y parientes, tengan que instruirse para que me conozcan,porque todos, desde el más grande hasta el más pequeño, me conocerán. Yo les perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados. Yo, el Señor, lo afirmo.

Resulta claro que El Señor ve la necesidad de establecer una nueva alianza con su pueblo; una alianza diferente a la que había establecido con sus antepasados sacándolos de la esclavitud, porque ellos mismos habían suplicado a Yahveh que los liberara de la opresión del pueblo egipcio y escuchando sus clamores, dice la Palabra, los tomó de la mano y los sacó de la esclavitud. (Cf Ex 3,7) Pero Israel quebranta la alianza, es un pueblo de dura cerviz, no es dócil, no es obediente.

En esta nueva alianza prometida por el Señor hay una novedad: pondrá su ley en nuestros corazones, dentro de cada uno de nosotros y todos lo conoceremos.  Él será para nosotros un Padre y nosotros sus hijos y habrá perdonado nuestros pecados y no se acordará ya nunca más de nuestra iniquidad.

Bien, pues esta profecía ya se ha cumplido. La antigua alianza ha desaparecido. ¿Por medio de quién? Por medio de Jesucristo, de su pasión, muerte y resurrección.

Hoy Jeremías nos está invitando a hacer una verdadera y auténtica renovación de nuestra relación o alianza con Dios. Una relación donde ya es posible ser fieles y obedecerle a Dios de corazón por la gracia de la obediencia que nos será dada y sin la cual todo intento de fidelidad fracasará. (Pondré en sus corazones mi Ley), podremos conocer entonces la voluntad de Dios y cumplirla.

Podremos conocer su misericordia y ver cómo sale a buscarnos, aunque seamos pecadores. Nos atrae, nos acoge, nos purifica y nos manda a dar ese amor y esa misericordia que ya hemos recibido de Él tan intensamente.

Esa misericordia brota como sangre, la sangre de Cristo en la cruz, sangre de la Nueva y Eterna Alianza de misericordia, derramada por nosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Es nuestro bien más preciado y lo único que podemos ofrecer a los demás en nuestro testimonio de vida: la sangre que purifica y pacifica todos los corazones y que perdona todos los pecados, que nos restaura y nos levanta como hombres nuevos. ¿Qué necesidad será mayor que la que nos ofrece llenar la sangre de Cristo?

Conclusión

Vinculando los dos ejes temáticos de las lecturas de estos domingos de cuaresma, Alianza y Cruz de Cristo, descubrimos que estamos llamados a renovar nuestra alianza con Dios por el sacrificio pascual de nuestro Señor Jesucristo.

Reavivemos la llama del amor de Dios en nuestros corazones con el fuego de Cristo resucitado y el soplo del Espíritu Santo.

Pidamos al Padre eterno que haga realidad el deseo de vivir en alianza íntima y permanente con él y que nos ayude a vencer el miedo a la cruz, que podamos comprenderla y aceptarla como camino fecundo.

Taller

  • ¿Encuentras en tu corazón la presencia pacificadora de Dios?
  • ¿Vives tu relación con Dios dando mayor importancia en lo exterior y superficial o en la interioridad profunda?
  • ¿Deseas de todo corazón vivir en íntima comunión con Dios?

Bibliografía

Tomado de la lectio Divina del padre Damián Naniani, Director del CEBITEPAL, sobre la lectura de Jeremías 31,31-34