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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE PREDICACIÓN

EL MAESTRO INTERIOR

Pentecostés

(Ef 3,16-20)

Mayo 23 – 2018

Objetivo

Profundizar en Aquél que es la fuerza, el poder y el amor infinito de Dios y que lleva a cabo el plan de Dios en cada uno de nosotros, para irnos llenando de la total plenitud de Dios.

Introducción

Acabamos de celebrar en la iglesia el gran día de Pentecostés; vivamos también nosotros esta fiesta, aprendiendo un poco más de ese gran maestro interior que es el Espíritu Santo. Porque hay un poder, una fuerza extraordinaria que actúa en cada uno, fuerza y poder que van mucho más allá de nuestra comprensión, exceden todo el conocimiento humano. Solo aquél que le permita actuar en su interior, podrá experimentar la fuerza arrolladora del amor de Dios por su creatura.

Desarrollo

Algunas dificultades para seguir a Cristo.

Hay muchas ocasiones en nuestra vida en que Jesús resulta un estorbo, una limitación para nuestra “libertad”. Es más, pensamos que Jesús está para sacarnos de la pobreza o para que nos sane o resuelva los problemas de la vida; pues si es así, no tenemos idea de quién es verdaderamente Jesús.

Jesús se encarnó y se hizo hombre como parte del proyecto salvífico del Padre. Su tarea es llenar el vacío existencial del ser humano de eternidad, de salvación, de trascendencia. Su tarea también es mostrarnos cómo se es hijo de Dios; vino a decirnos que tenemos un Padre que nos ama con amor infinito.

Pero es claro que quizá esto no es suficiente para muchas personas que ven en Él únicamente al bombero que apague el fuego de su necesidad material, o a aquél que sólo prohíbe cosas que le facilitarían la vida como el aborto, el divorcio, el adulterio, etc.

Hace falta silencio interior y soledad para encontrarse consigo mismo y cuestionarse, ¿cuál es mi verdadera necesidad?, ¿mi carencia más profunda? solo cuando encontramos nuestra verdadera necesidad, encontramos la verdad de quién es Jesús y de que Él es el único capaz de llenar por completo esa necesidad, ese vacío (Amor, Salvación, Trascendencia)

También el discípulo encuentra dificultades para seguirlo

Hay momentos en los que nosotros mismos, aunque seamos ya sus discípulos, no queremos oír al Señor, porque va contra nuestros planes, contra nuestra comodidad, contra nuestra forma de pensar, incluso contra nuestras convicciones más profundas. Ej.: poner la otra mejilla, no pagar con la misma moneda, (Morir al ego). No es sino leer 1° de Cor. 13, para darnos cuenta de esto. Nos encanta ser justicieros (no justos) y en aras de la justicia lo que en realidad queremos es venganza. Para nada nos gusta ser misericordiosos, nos desacomoda y significa mucho esfuerzo, sobre todo emocional. Nos parece dulce la Palabra al leerla, pero se vuelve amarga a la hora de ponerla en práctica. (Ap. 10,9)

¿Cómo aceptarlo? ¿Cómo entenderlo? ¿Hay alguna solución?

¿Habrá alguna manera de que en ocasiones no nos parezcan injustas las actuaciones de Jesús? ¿De que no nos dé rabia de que Él haga salir su sol y dé su lluvia a justos e injustos? ¿De que pague el mismo jornal a quien llegó a la primera hora que al último? ¿Qué podemos hacer cuando comenzamos a sentir queCristo supera nuestra forma de amar, de perdonar y a contradecir nuestros anhelos y convicciones? ¿Cómo podemos aceptar esto?

La única manera de entenderlo se llama El don del Espíritu Santo” obrando en mi corazón. El Espíritu Santo es el Maestro Interior.

La importancia de vivir en comunión con ese Maestro Interior.

Cuando cada uno de nosotros puede hablarle a otra persona de Dios, esta palabra llega a los oídos del otro o a su razón, pero solo Dios conoce los secretos del corazón (Sl 44,22). Entonces, lo que hace el Espíritu Santo es que persuade suavemente a quien escucha, para que se abra a la luz y acepte esa Palabra, (Lc 24,45 ”Entonces hizo que se abrieran sus inteligencias”)

Así el Maestro interior que me habita, se dirige al Maestro interior que está en el otro, para que él se dé cuenta de que lo que pensaba no era la verdad y de que lo que quería no era lo mejor. Que la verdad es que no sabía cuál era su necesidad más profunda y de que en la Verdad infinita de Cristo está la únicaverdad que él o ella necesitan y el Maestro interior lo convence de ello. Esto nos motiva para hablarle a otros de Cristo.

El Espíritu Santo es un Maestro en el corazón, que emite y derrama una luz profunda en nuestra inteligencia para que yo reconozca la Verdad donde no pensé que estaba, en el perdón al que me ofende, en el orar por mi enemigo y si puedo, hacerle el bien o en poner la otra mejilla. Llega como un susurro, el susurro del amor de Dios a mis oídos y me convence interiormente, me da convicción, va descubriendo, revelando para mí la verdad de la fe. Este maestro interior nos convence de la verdad, y muchas veces para esto se vale de los testimonios de lo que es capaz de hacer en otros. Se nos revela en los testimonios. Por eso es tan importante dar testimonio cada vez que experimentamos su actuar, a nuestro favor o en favor de otros.

Este Maestro Interior es el que nos hace hablar con poder. Nos hace capaces de una vida en contracorriente del mundo, y hablarle a ese mundo con su poder y su fuerza, como cuando la gente se burla al hablar de la pureza, de la virginidad, o del no al aborto, etc.

Conclusión

Hay un impulso interior que vive quien tiene apertura. Un encuentro que toca el corazón, solo es posible cuando se está abierto a una relación(Fidel Oñoro)

Abre tu corazón y dale la posibilidad al Maestro interior de llenarte con su fuerza y su poder. Él hará mucho más fácil la tarea evangelizadora a la que has sido llamado y tu vida como hijo de Dios.

Bibliografía

Tomado de una charla de Fray Nelson Medina. El Espíritu Santo, Maestro interior