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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE PREDICACIÓN

Septiembre 19 - 2018

 LA PALABRA DE DIOS EN NUESTRA VIDA

“En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza…”  (Rom 15, 4 - 5)

Objetivo

Reconocer la importancia de La Palabra de Dios para nuestra vida y nuestro ser, y tener actividades que nos permitan acercarnos a ella mejor y con más provecho.

Introducción

Nuestra Iglesia Católica conmemora el día 30 de septiembre el día de Jerónimo de Estridón, conocido como San Jerónimo, quien fuera el traductor de la Biblia llamada Vulgata Latina y que, al parecer, terminó de traducir en el año 1569. Esta traducción fue durante siglos el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica; por eso se nombra oficialmente a septiembre como el mes de la Biblia.

Honrando los esfuerzos de todos aquellos que han dedicado su vida a ofrecer herramientas que faciliten el estudio de la Palabra de Dios, tratemos de asumir cada vez más sus enseñanzas, con cada personaje o situación que se nos propone para aplicarlas en nuestra vida, siempre dirigidas por el Espíritu Santo quien inspiró la Santa Palabra y como Jesucristo, que se hizo hombre para traer la Palabra de Dios viva a todos nosotros, para ser agradecidos, para creer, para saber y para reprender.

Desarrollo

Esta conmemoración debe ser tanto personal y familiar como comunitaria, y por eso durante este mes, en todas las comunidades y familias católicas, debería fortalecerse mucho más el gusto por la Palabra de Dios. Porque como dice Romanos 15, 4 “En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza”.

Es esencial que reconozcamos que la palabra de Dios fue escrita para enseñarnos, para edificarnos y para que tuviéramos la mente de Cristo; y la única manera de tener la mente de Cristo, es mediante el estudio de la Biblia.

- Ser agradecidos por lo que nos enseña

Debemos estar agradecidos porque estas cosas se hubiesen escrito para nosotros y como dice Juan 20, 31 "Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre."

Es decir que todo lo que se escribió en los libros del Antiguo Testamento, como los del Nuevo, todo absolutamente todo, fue para nuestra enseñanza y para creer en que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y creyendo, tener vida en Él. Una maravillosa vida propuesta en su Palabra, que nos guía y nos direcciona por ese camino perfecto que Dios Padre ha trazado para todos nosotros; y cuando leemos la Palabra de Dios juiciosamente, encontramos una continuidad o hilo conductor, que enseña ese nuevo estilo de vida que todos anhelamos. Cada pasaje bíblico, cada texto, cada historia, es toda una enseñanza a la que le deberíamos sacar todo el jugo y saborearlo, deleitándonos en él y agradecer por su sabroso Sabor.

- Todo fue escrito para que creyéramos

Todos los católicos debemos tener claro que lo que dice la Palabra, debemos saberlo y tatuarlo en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma: "Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna" (1 Juan 5, 13). Si no lo sabemos, si no nos damos cuenta, si no lo asumimos, entonces ¿cómo lo aplicamos?

“Pues por nosotros se escribió…”(1 Corintios 9, 10).Creer no es solo para reconocer que lo que está escrito es verdad, sino también para llevarlo a la acción. No es algo meramente intelectual; creer es tener la confianza de que lo que está escrito allí, es para ti, para tu beneficio. Creer significa tener fe en que Dios vive, que está activo permanentemente transformando tu vida, que te ama y que está interesado en tu transformación para tu salvación eterna.

- Todo fue escrito para que tuviéramos fe

"…, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan." (Hebreos 11,6)

Claramente, este texto nos revela que la fe es una obra del Espíritu Santo y sin fe, no podemos agradar a Dios. La persona que cree, lee y estudia la Palabra de Dios bajo la luz de la fe.

El Espíritu Santo nos da el poder, pero nosotros tenemos que oír la Palabra y responder con fe. Si no fuera así no sería necesario oír. La fe viene por el oír, sin oír no hay fe. La fe que salva viene por el oír la Palabra de Dios y creerla, y el Hijo Jesucristo la perfecciona en el que cree. Hebreos 12, 2 dice: “Puestos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe”.

La fuente de la fe es Dios y Él la da abundantemente a todos nosotros sus hijos y lo hará en la medida en que seamos dóciles y no nos resistamos a su Espíritu Santo. Así es que finalmente, somos responsables de recibirla o no.La fe tiene que ver con las cosas eternas y espirituales en las cuales la certeza es absolutamente necesaria, pues si no tenemos tal certeza nuestra fe seria en vano.

La fe es aceptar todo lo que Jesús dijo acerca de sí mismo como la verdad y aceptarlo como nuestro Salvador e Hijo de Dios.

- La Palabra de Dios está escrita para corregirnos

“Todo esto les sucedió a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros, y fue puesto en las Escrituras como una advertencia para los que vivimos en estos tiempos últimos”(1 Corintios 10, 11).

La Palabra también fue escrita para amonestarnos, corregirnos, increparnos, para direccionarnos en el camino correcto. 2ª Timoteo 3, 16-17 dice que toda la Escritura fue inspirada por Dios y que es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, esto con el fin de que seamos perfectos (en el amor) y enteramente preparados para toda buena obra. 

La Palabra de Dios es el espejo en el que nos podemos ver y nos ayuda a ver nuestro pecado, faltas y defectos, e igualmente nos advierte y nos ayuda a prevenir los efectos de nuestras malas acciones.

Nuestro Padre Dios no puede quedarse inerme ante nuestro mal proceder. Él nos ama tanto que nos disciplina y nos reta al cambio para nuestro bien. A muy pocos les gusta ser corregidos, nos gustan más las alabanzas, las promesas y las bendiciones, la corrección poco, pero con ella también somos bendecidos, y recibimos Su herencia y Su amor.

Es así como La Palabra de Dios con su poder de corregir, nos ayuda a restaurar, sanar y poner en orden nuestra vida.

- La Palabra de Dios se escribió para darnos paciencia y consuelo.

En Romanos 4,15 se nos muestra La Palabra como la fuente de la paciencia y consolación.

¡Cuánta falta nos hace la paciencia y el consuelo!, especialmente en los momentos de prueba, de dificultades y cuánta falta nos hace tener paciencia y resistir en los días malos. La paciencia y el consuelo estarán con nosotros en la medida que permanezcamos en el Dios de toda consolación y en su Palabra morando en nosotros. En el versículo 5, Dios es el Dios de la paciencia.

Qué fácil es ser pacientes cuando todo sale a nuestra manera, pero… hoy en día se nos pone a prueba nuestra paciencia a cada instante, cuando sentimos que nuestros derechos son vulnerados, cuando vamos conduciendo y otro conductor nos cierra el paso, cuando se burlan de nosotros, cuando debemos hacer una fila larga para entrar a algún lado, así muchas cosas que nos quitan la paciencia y hasta nos irritan, hasta el punto a veces de sentir ira.

La Palabra de Dios nos dice que la paciencia es fruto del Espíritu (Gál 5, 22) y que ese fruto, debe ser producido por todos nosotros y que ella revela nuestra fe en los planes y en la omnipotencia y el amor de Dios.

Conclusión

Hemos visto solo una parte de Romanos 15, 4 – 5 de lo que La palabra de Dios es y de lo que puede hacer en nuestra vida. En esta enseñanza hemos hablado del agradecimiento por lo que hace la Palabra de Dios en nosotros, del creer en ella,  de la fe que nos da por oírla, de la corrección que nos hace para ser mejores cada día, de la paciencia y el consuelo que nos da en medio de las pruebas, de la esperanza que nos da para seguir adelante y permanecer firmes. Pero La Palabra hace mucho más en nosotros: nos anima, nos da confianza, nos hace ser fieles y firmes, veraces, valientes, perseverantes, y sobre todo, llena de esperanza nuestra vida bajo la promesa de una vida nueva, llena de luz, amor, justicia y misericordia que nos llevará victoriosos a la santidad , a la verdad y la presencia maravillosa de un padre amoroso como lo es nuestro Dios.

La Palabra de Dios que nos transforma, también nos desafía a bendecir a nuestros hermanos, predicándola en todo lugar, llevando su con suelo y esperanza, enseñando la salvación que nos trae a través de La Palabra viva que es Jesucristo. Recuerda que eres portador de esta Buena Nueva.

Taller

La lectura orante de la Palabra realizada en comunidad, nos pone en sintonía con la voluntad de Dios.

Leerla y meditarla en comunidad, es clave para el crecimiento en la fe. Por tanto, en grupo lean y mediten los siguientes textos:

  • “Lámpara es a mis pies tus palabras, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119, 105).
  • “Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca”(Mateo 7, 24).

De ser posible, entroniza en tu casa la Palabra de Dios, y trabaja en grupo o con tu familia durante este mes.

Cibergrafía

  • https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/hebreos/11/
  • https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/i-juan/5/
  • https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/juan/20/