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FUNDACION HOMBRES DE FUTURO
Guía de predicación

 

Septiembre 26 - 2018

QUE NADA TE QUITE LA PAZ DE DIOS EN TU VIDA.

(Mc.4, 35-41)

OBJETIVO

Mantener firme la fe, la esperanza y la relación con Dios, reflexionando y orando con la Palabra para estar preparados, tener la luz y la guía idónea del Espíritu Santo cuando se levanten fuertemente las olas y aparezca la tormenta en nuestra vida.

INTRODUCCION

Estamos terminando el mes de la Biblia, tiempo que se nos da para estar más concientes de la importancia vital de la Palabra de Dios para ti, para tu existencia. Importancia que se muestra patente en momentos de angustia, ansiedad, porque por ejemplo en este pasaje del Evangelio según san Marcos, el Señor nos enseña a no quitar nunca nuestra mirada de Él, a no permitir que la crisis o el sufrimiento se interpongan entre el Señor y nosotros. Leerla y hacerla vida nos ayudará a crecer espiritualmente y a estar despiertos y alertas para enfrentar las adversidades que se presentan en nuestra vida.

Una característica del ser humano es estar acomodado, que nada le moleste. Y cuando aparece la tormenta se desespera, se desestabiliza, se pone irascible, pierde el control, pierde el norte. En el caminar cristiano estas tormentas tienen un valor incalculable pues nos enseñan a crecer, a madurar en todas las áreas de la vida; a cambiar de estilo de vida. Es una propuesta, que si estamos preparados y tenemos fe (ver lo que otros no ven), ver a la manera de Jesús, seremos nuevas criaturas para disfrutar las más ricas bendiciones celestiales.

CONTENIDO

Dice el padre Ignacio Larrañaga, que el sufrimiento es el misterio de la existencia humana. Sufrimiento que nadie ha deseado, ni invocado, pero que está ahí como una sombra a nuestro lado.

Toma tu cruz y sígueme” (Mt.16,24). Este llamado hace parte del bello arte de vivir. Queremos ser seguidores de Cristo, mientras serlo no interfiera en nuestro estilo de vida, en las preferencias, en las comodidades; pero cuando hacen presencia las tormentas, buscamos la tabla de salvación apurados… desesperados

Este tiempo de tormenta es una invitación a fortalecer la relación con Dios, a tener una intimidad personal con Él, además, con una confianza infinita.  

Analicemos estas tres dimensiones de la relación con Dios para enfrentar con fortaleza y paz el tiempo de la tormenta.

DIMENSIONES DE LA RELACIÓN CON DIOS:

1 -. Consciente:Saber que Él está con nosotros día y noche “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt.28,20b).  Si quitamos la mirada de nuestro Salvador, aparece la tormenta, los gritos, la desesperanza.

2 -. Constante: Todo el tiempo, es respirar Jesucristo, es hacer conciencia de que Él va contigo a todas partes y que lo que puede suceder es para su Gloria y su Honra, para mi bien y para el bien de los demás.

3 -. Progresiva:Cada día debe crecer y ser más fuerte nuestra relación con Dios, a través de la oración, la lectura de la Palabra, la Eucaristía, el ayuno, las buenas obras, obrar con rectitud.

Si el cristiano se mantiene transparente en su relación con Dios, vendrán las tormentas pero no ahogarán su vida y sí, puede sacar un mayor beneficio en el proceso de salvación. Y además se da la oportunidad de conocer más a Jesús, la oportunidad de que Dios pueda revelar lo sobrenatural día tras día, disfrutar de sus promesas que están en el testamento de su Palabra y aprender a vivir y administrar fielmente todas sus bendiciones.

No busquemos a Dios solamente cuando tenemos problemas. Este actuar demora  y complica el proyecto de Dios en nuestras vidas; los vacíos de la existencia son frecuentes y las tormentas se desatan con más furor.

En el Texto vemos que el proyecto de Jesús era pasar a la otra orilla, pero los discípulos no lograban imaginar  qué se podía presentar en el trayecto y no estaban preparados. Lo mismo pasa  en el transcurrir de la vida: se proyecta, se organiza, se hacen planes y en cualquier momento puede aparecer la tormenta.

A Dios se le busca antes de la tormenta. Lo que  pasó con los discípulos: gritaron y lo llamaron cuando la situación se les salió de las manos. ¿Por qué no lo llamaron cuando empezó la tormenta?... eso mismo le pasa al hombre. Quiere manejar las situaciones a su manera, con sus fuerzas, y cuando está vencido sí grita, y ya ha perdido un tiempo muy valioso en su paz y tranquilidad.

Hay tormentas en la salud, en la economía, en la pareja, en la familia, pero no importa qué tan fuerte esté golpeando la barca de tu vida si Dios va en esa barca.

Llegó el momento de ir a Jesús, momento de buscarlo y decirle que La Tormenta te está hundiendo, que solo ÉL te puede salvar. Y si tu fe es profunda y verdadera, Jesús se levantará y ordenará a la tormenta que se aquiete y tranquilice; entonces, la paz, la alegría y el gozo serán restaurados. “Si lo crees verás la Gloria de Dios” (Jn.11,40) Que la tormenta o la crisis no se interpongan entre Jesús y tú, porque entonces no verás a Jesús; que estén siempre tus ojos en Él y tu corazón abierto a su acción.

PROMESAS: (Is.43,1-2) Fijémonos bien en los verbos. El señor no te promete que no pasarás por las aguas o por el fuego; lo que promete es que no permitirá que te ahogues o te quemes. Debemos aprender que todo lo que sucede debemos mirarlo en clave de salvación. (Rom 8,28)

CONCLUSIÓN

¿Por qué estás asustado? Con la fuerza del Espíritu Santo sobrepasarás toda angustia y toda crisis; lograrás darle un sentido salvífico al dolor, la angustia, al duelo, la escasez, el agobio (tormenta). Él será la victoria en todas las situaciones de tu vida, además de la victoria, la paz.

TALLER

  1. ¿Has tenido la experiencia de abandonarte en las manos de Dios en las crisis?
  2. ¿Cómo transmitirías paz a una persona que esté en tiempo de tormenta?

BIBLIOGRAFIA

  • LARRAÑAGA, Ignacio, del Sufrimiento a la Paz. Editorial San Pablo
  • Sagrada Biblia.