FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Temas de predicación

Marzo 4 /2020

DEL SUFRIMIENTO A LA PAZ

Personaje bíblico: Job

Objetivo:

Aprender de Job el método más efectivo para vivir el sufrimiento con la paz de Dios en el corazón.

Nota: Te sugerimos ver este video para preparar tu predicación:

http://fhfrecursos.hombresymujeresdefuturo.org/04 Del Sufrimiento A La Paz.mp4

Desarrollo:

Sufrimiento: Padecimiento, pena, dolencia, aflicción, amargura.

Muchas de las causas que hemos dado para la tristeza, (enseñanza de febrero 19) son también las que causan el sufrimiento, el desánimo, o el miedo (los temas anteriores). En el Antiguo Testamento el sufrimiento es maldición, mientras que en el Nuevo Testamento se vuelve bienaventuranza.

Jesús da un nuevo sentido al sufrimiento y nos enseña a verlo con otra óptica.

Si Dios Padre envió a su hijo amado y permitió su sufrimiento, es porque es un misterio muy grande. Algo muy positivo para quien lo acepte y lo sepa manejar, solo que es únicamente a través de Jesucristo que podemos lograr esto, pues él nos da su fuerza, su discernimiento y todo lo que necesitamos para enfrentar ese dolor a través de su Espíritu Santo.

¿Cuál es nuestra actitud frente al sufrimiento?

Maldecimos, insultamos, buscamos culpables ¿buscamos evasión en el alcohol o en las drogas?, no lo entendemos y nos preguntamos una y otra vez, ¿por qué a mí?

Reflexión

Una niña estaba furiosa, protestando por algo. Entonces su padre le dice: hija, echa en una olla hirviendo una zanahoria, un huevo y un poco de café y ya verás...

Al rato le pide que saque los tres elementos de la olla y le pide que observe cada cosa cómo entró y cómo sale después de cocinado:

  • La zanahoria entra muy dura y sale reblandecida; esta es la persona que se vuelve super sensible, más bien como sensiblera, blandengue, se deja abatir.
  • El huevo: entra blando y sale muy duro. Esta es la persona a quien el sufrimiento le endurece el corazón, se vuelve rígido, amargado, insensible, agresivo.
  • El café: Este transforma completamente el agua, da aroma y color. Esta es la persona que no se deja abatir por el sufrimiento y supera las causas de éste. Se da a otras personas dando aroma y sabor a Cristo a los que la rodean.

¿Cuál de estos tres elementos se asemeja a lo que ha sido tu actitud ante el fuego del sufrimiento?

Pensemos nuevamente en Jesucristo: Toda su vida pública fue un continuo sufrimiento, pues tenía que soportar las trampas que le ponían los fariseos, el rechazo y la persecución de los maestros de la ley y no entendía las actitudes de sus discípulos. En el Evangelio de Lucas leemos que en alguna ocasión en la sinagoga, al decir que el texto de Isaías que se había leído se cumplía ese día en Él, casi lo lanzan al vacío, (Lc 4,18). En el momento de su pasión, cuando más necesitaba de sus “amigos”, sus discípulos lo abandonan. Pedro lo niega, otros lo escupieron, lo insultaron, se burlaron de Él, lo avergonzaron desnudándolo frente a todos los que estaban allí, hombres y mujeres. Los que había sanado, ¿dónde estaban? Lo torturaron, pero no era tanto el dolor físico sino el dolor del corazón por la ingratitud, la injusticia y la indiferencia de todos los que en algún momento lo siguieron porque les había hecho el bien. A tal punto llegó su sufrimiento, que dice la escritura que sudaba como gotas de sangre en el huerto de los Olivos. Luego le pide al Padre que si le era posible alejara de él ese cáliz...

Jesús en cada situación difícil se retiraba a orar. Era esa intimidad con el Padre, esa absoluta confianza en Él lo que le daba la fuerza para seguir adelante y poder perdonar.

Para llegar a la resurrección y a la glorificación, tuvo que pasar por la cruz.

Ahora echemos una mirada a María, la Madre, indestructible ante la adversidad.

María trascendió su sufrimiento y siempre supo que detrás de todo el sufrimiento de su hijo y el suyo propio, aunque no lo entendiera de momento, había algo que el Padre tenía reservado para ella y para su HIJO. Dios es el único que puede sacar bienes de los males que nos suceden.

Igual en nuestra vida ha habido situaciones difíciles, inexplicables (aunque dudamos qué tantos y tan fuertes como los de Jesús y de su madre) a nuestros ojos, pero que, si las vemos a través de Dios, podremos comprender que el Señor tiene un propósito con todo lo que nos pasa para bien de los que lo amamos. (Rom 8,28).

Entonces nuestra actitud ¿cuál debe ser? Al igual que la actitud de Jesús y de María: completo y total abandono en el Padre celestial. Decirle: CONFÍO EN TI, ME ABANDONO EN TI, HAZ DE MÍ LO QUE QUIERAS.

El abandono en el Padre nos permite pasar del dolor, a través de su amor, a la paz.

Dolor + Amor del Padre = Paz.

Es difícil entender en el momento en que se están desarrollando los hechos, pero después de haberle entregado eso al Señor, logramos hacernos a un poco más de paciencia y sobre todo de esperanza, aún sin entender muy bien el para qué de su propósito al haber permitido lo que estemos viviendo. Mientras dure la circunstancia del sufrimiento deberemos entregarnos, abandonarnos todo el tiempo en las grandes y consoladoras manos del Padre.

Ese abandono no debe ser pasivo, sino dinámico. Es decir, yo oro y me abandono y al mismo tiempo estoy mirando qué debo hacer, cómo debo actuar, qué decisión voy a tomar. Como dice el refrán popular: A Dios rogando y con el mazo dando.

Si aquello que nos está haciendo sufrir tiene arreglo, con la ayuda del Padre y poniendo mi 100%, lo puedo sobrepasar; pero si se me ha salido de las manos no lo podemos cambiar. Entonces lo aceptamos, lo ponemos en las manos del Padre y nos reclinamos en su hombro.

Cuando yo dejo de resistirme a lo que me está afectando, se vuelve mi amigo: la enfermedad, la falta de empleo, lo que sea..., pero si yo me resisto tercamente, no lograré que se convierta en un bien.

Decir: Por todo lo que hayas hecho y permitido en mi vida, te doy gracias y lo acepto Señor.

La paz, la felicidad y la libertad, son fruto de la experiencia, de la vivencia del abandono en el Padre. Él fue el que nos creó y el que creó todo cuanto nos rodea y existe, y creó también las leyes que rigen la naturaleza; de tal manera que, así como respeta nuestra libertad, también respeta el curso de las leyes que Él mismo creó. Por esto suceden la cosas; aunque no sea su voluntad perfecta, lo permite, porque de alguna manera Él sacará provecho de eso para nuestra vida, para nuestra salvación.

La única ventana de salida es la ventana de la fe. En medio del dolor decir:

“Señor tú pudiste haber evitado esta situación; si la permitiste, aunque no lo entienda, lo acepto Señor”.

“Todo lo acepto con amor. Que se haga tu voluntad. En tus manos me entrego en silencio y paz”.

Podemos hacer esta oración que traerá mucha paz al corazón en momentos de sufrimiento o dolor.

"Señor:

  • Acepto el hecho de hacer lo que no quiero y no hacer lo que me gustaría.
  • Acepto el haber tenido en mi vida contrariedades y disgustos.
  • Acepto con paz las incomprensiones, indiferencias e ingratitudes de quienes amo.
  • Acepto con paz el hecho de querer tanto y obtener tan poco.
  • Acepto con paz el hecho de que, con grandes esfuerzos, tal vez obtenga pequeños resultados."

Personaje: JOB

El predicador deberá leer antes de su predicación todo el libro de Job, para una mayor comprensión del personaje y de su contexto.

Quién es JobEs un hombre íntegro, inocente, caritativo, justo, trabajador, amigo de Dios.

Pero conforme a la visión teológica de la época, el premio a la justicia es la bendición integral, la prosperidad; se creía en la teoría de la retribución: Esto es, al justo le va bien, al malvado le va mal. Pero Cristo vino a enseñarnos que el premio a la justicia no es la prosperidad o la bendición. Dios bendice y prospera a sus hijos por amor, no espera nada a cambio.

El libro nos narra una historia como esta: En vista de que Yahveh se sentía feliz de ver a su siervo Job siempre hombre íntegro, recto y temeroso (1,7-10), Satanás pide permiso a Yahveh para arrancarle los bienes y que así entonces Yahveh sí podrá saber si Job seguía siendo ese justo e íntegro que siempre había sido. Yahveh consiente la solicitud del demonio y la respuesta de Job es: “Desnudo salí del seno de mi madre... Yahveh me lo ha dado, Él me lo ha quitado

Ante la segunda intervención de Satán, Yahveh le da permiso de meterse con su salud, más no con su vida (2,1-7). Ante la enfermedad Job responde: resulta que estamos dispuestos a recibir de Dios lo bueno y no lo estamos para recibir lo malo.

Ante toda esa situación Yahveh se dirige a Job en medio de la tormenta (cap.38) Ver apartes.

Job responde por primera vez a Yahveh (40,1-5) y la última respuesta de Job la veremos en el (42,1-6):

“me doy cuenta de que todo lo puedes... hablé sin pensar de maravillas que me superan y que ignoro... sólo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos, por eso me retracto y me arrepiento”.

Job es un gran maestro del abandono en Dios: nos enseña a esperar en Él pase lo que pase, y a no juzgarlo por lo que nos está sucediendo. Pero para esto, nos dice Job, hay que tener un encuentro personal con el Señor; conocerlo no de oídas, por lo que te han contado, sino conocerlo porque ha entrado en tu vida con obras contundentes de paz, de sanación, de perdón, de salvación y liberación.

Extractado del curso: SANACIÓN DEL CORAZÓN DESDE LAS ESCRITURAS