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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

TEMA DE PREDICACION

Febrero 17 - 2021

PERSEVERANCIA: LLAMADO A LA FIDELIDAD

Lucas 18, 1-8: El juez inicuo y la viuda inoportuna

Les propuso una parábola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer. Había en la ciudad un juez que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en aquella misma ciudad una viuda que acudiendo a él le dijo: ¡hazme justicia contra mi adversario! Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo: aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que deje de una vez de importunarme.

Dijo, pues, el Señor “oigan lo que dice el juez injusto; pues, ¿no hará Dios justicia a sus elegidos, que están clamando a Él día y noche? ¿Les hará esperar? Les digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el hijo del hombre venga, ¿encontrará la fe sobre la tierra?”

OBJETIVO

Comprender que la oración es el ejercicio de la fe que a su vez nos da una visión de esperanza en medio de las dificultades y nos hace fieles a Dios y a sus designios. La oración perseverante ensancha el corazón para seguir amando y da nuevas energías para seguir luchando.

DESARROLLO

Perseverar viene del griego “proskartere”, que literalmente significa ser intensivamente fuerte, soportar, permanecer de pie bajo cualquier circunstancia de sufrimiento, se utiliza perseverar en la oración en unidad con otros; en la doctrina de los apóstoles, en el templo (asistir constantemente). Esta perseverancia nos perfecciona en paciencia…… “a los que, por la perseverancia en el bien busquen gloria; honor e inmortalidad: vida eterna” Romanos 2, 7

¿En qué y cuándo debemos perseverar?

  • En el sufrimiento. Mt. 10, 22
  • En la oración. Hch. 1, 14
  • En la doctrina. Hch. 2, 42
  • En la gracia. Hch. 13, 43
  • En hacer el bien. Rm. 2, 7

En medio de los conflictos de la historia, el discípulo debe ser perseverante en su caminar tomando la Cruz.  Bajo esta luz, la parábola de la viuda nos enseña cómo debe ser una experiencia de oración en medio de la prueba.  En el fondo sentimos resonar una inquietud profunda y dolorosa que asalta con frecuencia nuestra fe: ¿Dónde está la justicia de Dios? ¿Por qué su silencio parece permitir que se prolonguen las injusticias y se agudice el sufrimiento de las víctimas?

En medio de todo, las víctimas de las injusticias humanas parecieran no ser escuchadas. ¿Por qué Dios tarda tanto en responder y en hacer irrumpir su soberanía de manera definitiva sobre el mundo?

En la parábola que nos ocupa hoy se confrontan dos personajes:

- La viuda: que pertenece a este grupo de mujeres frágiles, sobre las cuales se cometen abusos legales, ya que no tienen un marido que las defienda. Ella no tiene como sobornar al juez ni pagar abogados (ver Isaías 1,17.23; Salmo 94,60).

- El juez: normalmente tenía su despacho en la puerta de la ciudad, todo el mundo tenía acceso a él. Pero éste era “injusto”: “no temía a Dios ni respetaba a los hombres” (v.2).

Según la parábola, la mujer no tiene otro recurso para convencer al juez, para doblegar su corazón, que su insistencia (v.3).

Al final el juez cede: “como esta viuda me causa molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a importunarme” (v.5).  Estas palabras causan extrañeza: no actúa por amor, ni por cumplimiento de deber, sino más bien por egoísmo: “para no que no me fastidie más”.  De hecho, la mujer está que le pega.

Jesús nos invita a reparar en lo que dice el juez injusto (v.6) y de ahí concluye que, si un hombre en la tierra es así, es decir, que a pesar de su mal corazón al final concede lo pedido -no importa que sea por una razón poco valedera-, entonces ¿cómo será Dios cuyo corazón es misericordioso?   Pues sí, Dios con mayor razón responderá, pero... todo tiene su tiempo.  Jesús lo dice así: “Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que están clamando a él día y noche, y les hace esperar?” (v.7).  Este tiempo será “pronto” (v.8a).

Mucha gente se escandaliza con Dios y pierde la fe cuando tiene que enfrentar problemas, y sobre todo, cuando no ve la respuesta inmediata a sus peticiones. Por eso Jesús se pregunta: “Cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará la fe sobre la tierra?” (v.8b). Y no olvidemos que al leproso la “fe” lo “salvó” (ver 17,19).

Aunque parezca que Dios tarda y esta paciencia divina torture nuestro corazón, no debemos dejar que nuestra vida se relaje. Más bien, con los brazos abiertos aguardando el glorioso futuro, dejemos que la oración cotidiana y perseverante le de tensión a nuestra vida. Cuando hoy Jesús nos dice que “es preciso orar siempre sin desfallecer” (v.1) y nos presenta como modelo a esta pobre mujer, sintamos nuevos alientos para no abandonar una fuerte vida de oración, no importa que los resultados se hagan esperar

¿Cuántas dificultades hay también hoy en las relaciones familiares? y ¿Cuántas madres están angustiadas porque los hijos se inician en caminos equivocados?, dijo el Papa Benedicto XVI en su homilía del 27 de agosto de 2006. Ante tal situación   invitó a los fieles a ver en Santa Mónica un modelo de mujer sabia y sólida en la fe, y a no darse por vencidos sino a perseverar en la misión de esposas y madres manteniendo firme la confianza en Dios y sostenerse con perseverancia en la oración.

CONCLUSIONES

El Señor muchas veces nos prueba con su aparente tardanza en respondernos, para probar lo que hay en nuestro corazón. Pero debemos perseverar en la oración que es la comunión con el Señor. Cuando perseveramos en la gracia de Dios estamos reconociendo que no es por obra nuestra sino por la misericordia de Dios, porque la única obra de justicia ya la hizo Cristo en la cruz.

Cando tengamos la oportunidad de hacer el bien a nuestros hermanos debemos perseverar en ello porque a su tiempo segaremos con gozo todo lo que hemos sembrado.

TALLER

  1. ¿Cuáles son los tiempos y los modos que mi comunidad me ofrece para ejercitar una oración frecuente?
  2. ¿Consigo sostener una disciplina de oración? ¿Me canso fácilmente? ¿Soy inconstante?
  3. ¿En que área de mi vida debo ser más perseverante? ¿Qué debo hacer al respecto?

BIBLIOGRAFÍA

  • Biblia de Jerusalén
  • Lectio Divina P. Fidel Oñoro, cjm noviembre 17 de 2007