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Temas de Predicación 2.019
A partir de este año dejamos al predicador en completa libertad para que desarrolle al máximo sus potencialidades. Por eso, ahora tan solo daremos la información básica sobre el tema que queremos que se predique en las asambleas, y el predicador pedirá al Espíritu Santo su ayuda para investigar, estudiar y elaborar las fichas y/o esquemas de su predicación. Estamos seguros que el Espíritu Santo acudirá a su llamado y así el resultado será el mejor que podamos obtener, pues no será por sus habilidades sino por la inspiración recibida.
A medida que se vayan discerniendo los temas a predicar, irán apareciendo en esta página ordenados por fecha.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Diciembre 5 – 2018
Caminando de la mano de María
(Lc 1,26-38)
Objetivo
Aprender de la mano de María de Nazaret a recorrer nuestro camino en el Señor, para llegar nosotros también a “dar a luz” al Redentor a quienes nos rodean y a muchos más, en la medida en que nos demos a la misión que nos dio el Señor de ir a todas las gentes y hacer discípulos suyos.
Introducción
El próximo ocho de diciembre celebraremos la solemnidad de la inmaculada concepción de María. Esto nos ha animado a mirar cuál fue su actitud para dar cumplimiento a la voluntad de Dios para ella y para el mundo.
Desde el día en que el Papa Pío IX proclamó el dogma de la “Inmaculada Concepción”, en 1854, esta solemnidad quedó inserta en pleno Adviento, y con razón, puesto que la Inmaculada prepara el Advenimiento del Señor; ella, la concebida sin pecado en el seno de su madre; ella, la llena de gracia, porque estaba destinada a ser la Madre del Salvador.
Desarrollo
- En el libro del Génesis, (1, 26) se nos narra cómo el ser humano ha sido puesto por Dios como el centro de su obra creadora.
- Que a pesar de esto el hombre no quiso dialogar con su Creador, ni creer en su palabra, rebelándose contra su plan de vivir en íntima comunión con Dios y con los demás.
- Que el hombre quiso un futuro distinto e hizo mal uso de la libertad que Dios le dio.
Crea entonces Dios su plan de salvación, enviando a su Hijo al mundo a través de María, su elegida para tal misión.
A partir del momento en que el ser humano hace mal uso de su libertad, la historia se convirtió en “teatro de una lucha tremenda contra las potencias de las tinieblas, lucha que durará hasta el último día” (retomando las palabras de Juan Pablo II). De ahí que la vida en el Señor esté caracterizada por el combate, por el conflicto, por el esfuerzo para conseguir el bien y lograr la unidad interior en Dios.
Sin embargo, nuestra fe hoy proclama que, con la venida de Cristo a la humanidad a través de María, este combate tomó un nuevo rumbo y llegó a su fin con la victoria del Señor.
Es en este escenario donde emerge con mayor esplendor la figura de María. Desde su inmaculada concepción, María alcanza el punto más alto como hija de Dios en su imagen y semejanza. María es signo de la victoria de Dios sobre el mal y por eso ella nos ayuda en nuestra lucha cotidiana contra lo que se opone al Evangelio y a la construcción de un mundo que sea reflejo del Reino de Dios, porque para eso, así como ella, también nosotros fuimos llamados.
Respuesta libre y amorosa a las palabras del ángel
“Hágase en mí según tu palabra” Una vez que María escucha al ángel y le comunica su inquietud, ella simplemente se dona de lleno al Señor, le entrega su libertad y su voluntad para hacer única y exclusivamente la voluntad de Dios. Le entrega a también todo su amor, su fidelidad y su obediencia.
María supo acoger la gracia: la hizo crecer dentro de ella, apoyándose en la Palabra del Señor, declarándose su sierva y convirtiéndose así en discípula perfecta de Jesús. Fue así como María permitió que la gracia invadiera la historia del mundo y creara aquella humanidad renovada de la cual ella es el modelo perfecto.
Conclusión
Así pues, adentrarnos en el misterio que celebraremos el próximo ocho de diciembre, nos da fuerza interior en nuestro caminar, muchas veces incierto y oscuro, nos da una nueva luz sobre el sentido de la historia, nos llena de esperanza para vivir los momentos difíciles que nuestro país y el mundo están viviendo.
Pidamos al Señor, que de la mano de María podamos recorrer nuestro camino en Cristo, y acogiendo la gracia del Espíritu Santo, nos declaremos sus siervos y permitamos que se siga instaurando el Reino de los cielos en la tierra.
Taller
- ¿Qué enseñanza te deja la entrega incondicional de María, Madre de Dios?
- ¿Cuál fue la obra que pudo llevar a cabo Dios por la respuesta de María?
Bibliografía
Tomado de la lectio divina del padre Fidel Oñoro del Evangelio de Lucas del 8 de Diciembre de 2008.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DEPREDICACIÓN
Noviembre 28 – 2018
LA ORACIÓN QUE RENUEVA NUESTRO ESPÍRITU FAMILIAR
(Lucas 11,5-13)
Objetivo
Motivar a los presentes a orar en familia para afianzar la unidad y el espíritu del amor familiar.
Introducción
El ambiente familiar de las enseñanzas que Jesús propone después del “Padrenuestro” (Lc 11,1-4) es indudable. Allí se habla de la casa y de la familia del amigo, de sus hijos que no quiere importunar, de los papás que siempre piensan en lo mejor para sus hijos y sobre todo en el Papá Dios que da su ¡Espíritu Santo! como el mayor de sus dones para todos sus hijos.
Es claro que Jesús se apoya en el mundo familiar para dar su enseñanza sobre la oración a los discípulos. ¡Así de importante es el mundo de la familia! Por eso hoy estamos invitados a ponerle mayor atención a la oración en familia.
Desarrollo
La oración en familia: un espacio que cualifica la fe
La oración individual es importante, pero la oración en familia es mejor. La comunidad familiar encuentra en la oración un espacio que la hace crecer el espíritu del amor. Y viceversa, la vida de oración crece cuando es compartida con aquellos que recorren con nosotros los mismos caminos de maduración, particularmente los de la fe.
Es verdad que a veces no se encuentra el tiempo para orar en familia. Cada uno tiene algo diferente que hacer, los horarios no coinciden ni tampoco los estados de ánimo. Sucede también que los momentos en que nos encontramos en casa coinciden con aquellos en los que estamos cansados y con menor disposición para la oración.
Pero curiosamente es la oración lo que se necesita cuando estamos así: ¡qué bueno comenzar con un compartir amplio sobre lo que hemos hecho, expresar sentimientos y explorar ideales y proyectos. Luego podríamos unir todo en oración haciendo que lo de los otros también se haga nuestro en la presencia del Señor. Entonces percibiremos como la amorosa compañía de nuestro Padre celestial y también la de nuestros seres queridos termina siendo la constante de nuestra vida.
Qué bendiciones derrama el Señor en la oración familiar
La Biblia nos enseña que la vida de pareja tiene su raíz y su fuerza en la relación con Dios. Y cuando la relación encuentra esta raíz, cuenta también con una fuente que mantiene el amor siempre renovado, siempre en crecimiento y cada vez más perfecto.
Entonces de los labios de la pareja van a salir espontáneamente expresiones de gratitud por la experiencia del amor recíproco, invocarán juntos el don de la generación de la vida, le pedirán ayuda al Señor para que acompañe y proteja la vida que está por nacer, le suplicarán la valentía para tener el gozo de perdonarse mutuamente y quererse cada día más.
Juan Pablo II nos ha enseñado que “sólo orando junto con los hijos, el padre y la madre descienden en profundidad en el corazón, dejando huellas que los siguientes eventos de la vida no podrán borrar” (Familiaris Consortio No.60).
Pistas para la oración familiar
Para lograrlo primero hay que tomar la decisión
No hay que dejar que la excusa de la fatiga nos robe el espacio más bello del día. Se debe tomar tiempo para parar y entrar en oración. Hay que tomar la decisión personal y luego la iniciativa en la casa. Cuando se dan los primeros pasos, luego se nota cómo todos, en medio de las presiones de la jornada, van sintiendo la necesidad de este momento.
Muchas familias que se reúnen semanalmente para orar juntas, parten de la Lectio Divina. Ellas testimonian cómo en las condiciones de vida de hoy, en medio de las tantas o demasiadas ocupaciones, dentro del cansancio, de la enfermedad, del dolor que no pocas veces se experimenta en la experiencia familiar, el Señor les ha regalado el don de la oración. Y ésta se ha convertido en la antesala de la celebración eucarística dominical, a la cual van también como familia.
Suplicar el don de la oración familiar
Muchos temores bloquean a padres de familia que tienen la intención de hacer de su hogar una escuela de oración para todos: muchas veces el miedo al “no” de los otros, pero temor más frecuente es “¿si nosotros mismos no sabemos orar, ¿qué le vamos a enseñar a los hijos?”.
Quizás era la preocupación de los apóstoles, quienes sabían que en la misión tendrían que educar a las comunidades en la oración. Un día, cuando Jesús estaba orando, uno le dijo: “Señor, enséñanos a orar” (11,1). Pues tampoco nosotros tengamos miedo de dirigirle esta súplica al Señor, admitiendo que no sabemos. Convirtámosla en la súplica más importante de todas las que llevamos en el corazón. Y no nos cansemos de repetirla, como esposos, como padres de familia, como hijos. El Padre, así como nos asegura Jesús, “le concede el Espíritu Santo a los que se lo piden” (11,13) y es el Espíritu Santo el que conduce nuestra oración.
Orar la vida misma
La oración compartida hace fluir las expresiones del afecto esponsal y también paterno-filial. Con la oración se celebra la acogida agradecida del don la vida, se acompaña el compartir alegre de la comida, se agradece la bendición de la alegría de la salud y de la curación, se ofrecen las enfermedades y los sufrimientos, el tener o la carencia del trabajo, del colegio y de las vacaciones. La oración no debe faltar en las fiestas de cumpleaños y en los otros aniversarios, ni tampoco en la entrega de la vida que muere y la memoria perenne de los seres queridos que ya partieron para la casa del Padre.
No olvidemos un espacio cotidiano, sencillo pero importante, es el de la bendición de la mesa. Es corto, pero tiene mucha fuerza. ¡Qué bueno incrementar en nuestras casas la costumbre de orar antes de comenzar a comer!
Desde los momentos más sencillos, hasta aquellos que marcan coyunturalmente la vida, como el noviazgo o la espera de una nueva vida en el hogar, deberían estar marcados por la oración.
Conclusión
Como podemos ver, no se puede orar poniendo entre paréntesis las situaciones concretas de la vida. Hay un diálogo esencial entre la oración y la vida, entre la vida y la oración. Precisamente este es el “diálogo” que tenemos que llevar a cabo dentro de la familia, preocupándonos por cultivar la vida interior, en la vida de oración, a todos los que viven en la casa.
Taller
1. ¿Por qué es importante la oración en familia y qué bendiciones le trae al hogar?
3. ¿Qué pasos voy a dar para estimular en mi familia la creación de espacios de oración más frecuentes?
Bibliografía
Tomado de la lectio Divina del padre Fidel Oñoro
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Noviembre 21 - 2018
CRISTO, ALIMENTO Y FUERZA PARA TU VIDA
(Jn.6, 53-58)
Objetivo
Profundizar sobre la necesidad del verdadero alimento y fuerza que produce vida al creyente, y que solo encuentra en Jesucristo quien es fuente inagotable de gracia y poder salvífico para todos los que en El confían.
Introducción
Generalmente sabemos a dónde o a quién recurrir cuando necesitamos algo o a alguien en una emergencia, llámese policía, bomberos, amigos, etc.. Igualmente, el cuerpo necesita el alimento para reparar fuerzas y mantenerse sano. Pero del alimento y fuerza de la que vamos hablar es un alimento que va más allá, es un alimento que trasciende, es alimento para el alma y una fuerza que renueva nuestra vida sobrenatural.
Desarrollo
Jesús además de enseñar, sanar y liberar a quienes le siguen, también piensa en la necesidad de alimentarlos. “Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tiene qué comer” (Mc.8, 2). Esta es una de las tantas maneras de cómo nos va revelando el cumplimento de la misión dada por el Padre a favor de su pueblo.
¿Cómo entender que Jesucristo es alimento y fuerza?
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Jesucristo es Pan de Vida: Por esta razón la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras, como venera también el Cuerpo del Señor. No cesa de presentar a los fieles el Pan de Vida que se distribuye en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo.
- Jesús verdadero alimento: El cuerpo y la sangre son el verdadero alimento que fortalece, lo hace cercano y accesible a quien lo recibe.
- Jesús ofrenda bajada del cielo: El deseo de Jesús es permanecer con y en nosotros hasta trascender a la eternidad, fin para el cual instituyó la Eucaristía, que es fuente inagotable de gracia y fuerza renovadora que alimenta el alma. Es también consuelo durante nuestra estadía en la tierra.
- Efecto de Jesús alimento y fuerza:
Encuentro personal: Al compartir el banquete servido en la mesa del Altar, no solamente tenemos un encuentro, nos hacemos uno con Él obteniendo así su esencia, su vigor que nos ayuda a defendernos en los combates y asedios de los enemigos del alma.
- Crecer a la manera de Cristo: El encuentro y la comunión con Él nos lleva a una verdadera conversión entregándole sin reservas la vida y haciéndolo único, dueño y Señor de nuestra vida. Así también recibimos su Santo Espíritu que es poder venido de lo alto (Lc.24,49) para amar, sentir y pensar como Cristo, es decir, tener sus mismas actitudes. (Fil.2, 5-8).
- Conduce a la salvación: Conforme sea nuestra respuesta a esa entrega de Cristo, produce gozo saber que vamos a permanecer eternamente junto a Él. “Como cooperadores suyos que somos, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios. Dice él en la Escritura: En el tiempo favorable te escuché, y en el día de la salvación te ayudé. ¡Pues este es el tiempo favorable; este es el día de la salvación”! (2 Co.6, 1-2)
Conclusión
Cristo además de ser alimento y fuerza para el hombre es también medicina, pues Él conoce cuál es el hambre y enfermedad que nos debilita. El alimento eucarístico es dispensador de fuerza espiritual y todo encuentro con Él es un momento especial que nos lleva a la contemplación, disponiéndonos para un día tomar posesión del cielo. El derramó hasta la última gota de sangre por todos nosotros, y nuestra respuesta debe ser un gran e inagotable deseo por mantenernos en su gracia salvadora.
Taller:
1. Comparte tu experiencia Eucarística
2. ¿En qué momento has experimentado a Cristo como verdadero alimento y fuerza?
Bibliografía:
- Biblia de Jerusalén
- Catecismo de la Iglesia Católica
- Catholic Net –Reflexión del Papa Francisco-
- Sacerdote Ángel David Martin Rubio – Reflexión -
