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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Octubre 17 – 2018
Características del discípulo misionero de Jesús
(Is 49,6)
Objetivo
Repasar algunas características que deben tener los discípulos misioneros del Señor Jesús, para asimilar cada vez mejor cómo será la transformación que irá haciendo en nosotros el Espíritu Santo.
Introducción
Sabemos que, como discípulos del Señor, estamos siendo transformados por el Espíritu de Dios. Aquel que nos envía, reconoce en nosotros ciertas características que cada uno tiene: su forma particular de ser, su temperamento y su unicidad. Sin embrago, el discípulo misionero debe tener ciertas propiedades o atributos para poder llegar a ser luz de las naciones, como nos dice el Señor. Es una persona que vive abierta al cambio, no se acomoda, está en constante aprendizaje y por amor Al que lo envía, está dispuesto siempre para la misión.
Desarrollo
Hoy el Señor nos está diciendo en Isaías: “yo haré que seas luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra.” Y precisamente para que el Señor haga que tú seas luz de las naciones, es que su Espíritu Santo trabajará en ti.
Miremos algunas cosas que te puede estar trabajando el Espíritu:
- El discípulo misionero vive su bautismo, es decir, que habiendo recibido la luz verdadera que ilumina a todo hombre, se convierte en hijo de la luz y en luz él mismo. Vive liberado del pecado, llega a ser miembro de Cristo, es incorporado a la iglesia y participa de su misión.
- El discípulo es llamado y luego enviado a la misión. (Jn 1,43 o Mt 9,9-13)
- El discípulo misionero responderá libremente a ese llamado
- “Vive” con el Maestro, aprendiendo de Él todo lo que debe saber para su misión; permanece a los pies de Cristo orando, leyendo y meditando su Palabra.
- El discípulo ama. (Jn 13,35)
- El discípulo misionero da fruto, porque en eso consiste la gloria del Padre (Jn 15,8)
- El discípulo es dócil y obediente (Jn 15,14)
- El discípulo misionero se deja enseñar. Toda su vida es una vida de aprendizaje.
- El discípulo misionero “siempre” sigue a Jesús (Lc 8,1)
- El discípulo misionero mantiene una esperanza viva en la eternidad; sabe que este no es su hogar definitivo, que está de paso acá. No pierde nunca su perspectiva de Dios.
- El discípulo misionero renuncia a sí mismo y carga su cruz. Sabe que no se trata de vivir de emociones para sentirse bien, sabe que el sufrimiento es parte de su misión.
- El discípulo misionero vive para servir a Dios y al prójimo.
- El discípulo misionero aprende a resistir la mentalidad del mundo y a su propio ego
Conclusión
Estas son solo algunas de las características del discípulo misionero. La buena noticia es que, con tu participación, el Espíritu Santo hará todo esto y mucho más en ti. El mundo espera por ti, por tu respuesta positiva para que el Señor pueda continuar su obra salvadora y liberadora en todos sus hijos.
Taller
- ¿Estás dispuesto(a) a dejarte moldear como un verdadero discípulo misionero?
- ¿Puedes enumerar algunas características del discípulo misionero que ya hay en ti?
Bibliografía:
- Catholic Missionary Disciples.
- Catoliscopio.com.
- Catecismo de la Iglesia Católica.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Octubre 3 - 2018
¿ACASO TENGO YO UNA MISIÓN?
(Mt 28,18-20)
Objetivo:
Concientizar a los participantes de que todos hemos sido enviados por el Señor a la misión y esa misión siempre será relativa al designio divino de salvación.
Introducción:
En este mes de octubre, mes de las misiones,la iglesia siempre nos anima para avivar el fuego del Espíritu de Dios, protagonista de la misión, en cada uno. La misión de Jesús se prolonga en sus enviados; somos los obreros enviados a la mies por el Maestro y los servidores enviados por el Rey para conducir a los invitados a las bodas de su Hijo.
Desarrollo
Todos los católicos, todos sin excepción, por el bautismo somos sacerdotes, profetas y reyes; pero la mayoría de nosotros hacemos caso omiso de esta realidad.
El Señor nos envía (Mt 28,18) y nos dice: “Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todopoder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy convosotros todos los días hasta el fin del mundo.»
Observemos que lo primero que dice es: “Jesús se acercó a ellos”. Lo primero que hace el Señor es acercarse a ti, te atraerá con cuerdas de amor, con cuerdas de ternura (Os 11,4) como hizo con sus discípulos; te capacitará, y te hará pescador de hombres (Lc 5,10) y termina su mandato diciéndonos que no nos dejará solos pues, está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Es decir, nos envía, pero nos acompaña en esa misión tan importante para Él y para el mundo entero.
Nuestra misión es anunciarlo y llevar por todas partes su testimonio con nuestra propia vida.
Entonces, la misión del Hijo alcanzará efectivamente a todos los hombres, gracias a la misión de sus enviados y de su iglesia.
El Siervo vino en la persona de Jesús y sus enviados llevamos a todas las naciones el mensaje de salvación.
Realmente, todos tenemos un llamado claro y conciso y todos somos responsables del éxito de la misión del Hijo. Ese éxito será que el evangelio alcance a todos los hombres.
¡Cuántas cosas realmente malas pasan a nuestro alrededor! ¡Cuántos asesinatos, robos, cuánta corrupción, cuánto libertinaje, adulterio…! y la mayoría de las veces nos limitamos a juzgar a los protagonistas de estos acontecimientos y pensamos, “menos mal que yo no soy así”, yo no robo, yo no mato, no soy corrupto(a). Pero ¿será esto suficiente? No, definitivamente, no. No es suficiente con no pecar, hay que ir más allá, hay que amar y esto lo vemos claro en esto: en lo que el antiguo testamento se nos enuncia simplemente como “no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan” (Tb 4,15,) Jesús lo transforma, lo pone en positivo, sacándonos de nuestra inercia de pasividad y nos dice: “todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos. (Mt 7,12).
Nos está diciendo: no es suficiente con no dañar a otro, hay que salir de sí mismo y servirle, tratarlo como quiero que me trate a mí.
De la misma manera, cada vez que vemos el mal a nuestro alrededor, pensemos que quizá esas personas no han tenido quien les hable de Jesús, de la nueva Vida, de su paz que no es como la que da el mundo. Pensemos que definitivamente la mies es mucha y nosotros somos esos obreros en los que el Señor tiene puesta su confianza para que muchos lo conozcan, por medio del amor de sus enviados
Conclusión:
El llamado es para todos los bautizados. Vamos con infinita confianza porque Él no nos envía solos, nos da su Espíritu Santo que es el que nos hace testigos. Se nos da para que cumplamos nuestra misión de enviados anunciando la Palabra por todas partes, siendo sus testigos comenzando por nuestras familias.
Taller:
- ¿Eres realmente consciente de que el mandato misionero es también para ti?
- Hay miles y miles de millones de personas que aún no conocen a Jesús, su amor y su Buena Noticia. ¿Sientes de alguna manera, alguna responsabilidad por esto? ¿Puntualmente, qué crees que puedes hacer tú para que esta cifra baje? ¿Estás dispuesto(a) a hacerlo?, ¿Cómo lo harás?
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FUNDACION HOMBRES DE FUTURO
Guía de predicación
Septiembre 26 - 2018
QUE NADA TE QUITE LA PAZ DE DIOS EN TU VIDA.
(Mc.4, 35-41)
OBJETIVO
Mantener firme la fe, la esperanza y la relación con Dios, reflexionando y orando con la Palabra para estar preparados, tener la luz y la guía idónea del Espíritu Santo cuando se levanten fuertemente las olas y aparezca la tormenta en nuestra vida.
INTRODUCCION
Estamos terminando el mes de la Biblia, tiempo que se nos da para estar más concientes de la importancia vital de la Palabra de Dios para ti, para tu existencia. Importancia que se muestra patente en momentos de angustia, ansiedad, porque por ejemplo en este pasaje del Evangelio según san Marcos, el Señor nos enseña a no quitar nunca nuestra mirada de Él, a no permitir que la crisis o el sufrimiento se interpongan entre el Señor y nosotros. Leerla y hacerla vida nos ayudará a crecer espiritualmente y a estar despiertos y alertas para enfrentar las adversidades que se presentan en nuestra vida.
Una característica del ser humano es estar acomodado, que nada le moleste. Y cuando aparece la tormenta se desespera, se desestabiliza, se pone irascible, pierde el control, pierde el norte. En el caminar cristiano estas tormentas tienen un valor incalculable pues nos enseñan a crecer, a madurar en todas las áreas de la vida; a cambiar de estilo de vida. Es una propuesta, que si estamos preparados y tenemos fe (ver lo que otros no ven), ver a la manera de Jesús, seremos nuevas criaturas para disfrutar las más ricas bendiciones celestiales.
CONTENIDO
Dice el padre Ignacio Larrañaga, que el sufrimiento es el misterio de la existencia humana. Sufrimiento que nadie ha deseado, ni invocado, pero que está ahí como una sombra a nuestro lado.
“Toma tu cruz y sígueme” (Mt.16,24). Este llamado hace parte del bello arte de vivir. Queremos ser seguidores de Cristo, mientras serlo no interfiera en nuestro estilo de vida, en las preferencias, en las comodidades; pero cuando hacen presencia las tormentas, buscamos la tabla de salvación apurados… desesperados
Este tiempo de tormenta es una invitación a fortalecer la relación con Dios, a tener una intimidad personal con Él, además, con una confianza infinita.
Analicemos estas tres dimensiones de la relación con Dios para enfrentar con fortaleza y paz el tiempo de la tormenta.
DIMENSIONES DE LA RELACIÓN CON DIOS:
1 -. Consciente:Saber que Él está con nosotros día y noche “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt.28,20b). Si quitamos la mirada de nuestro Salvador, aparece la tormenta, los gritos, la desesperanza.
2 -. Constante: Todo el tiempo, es respirar Jesucristo, es hacer conciencia de que Él va contigo a todas partes y que lo que puede suceder es para su Gloria y su Honra, para mi bien y para el bien de los demás.
3 -. Progresiva:Cada día debe crecer y ser más fuerte nuestra relación con Dios, a través de la oración, la lectura de la Palabra, la Eucaristía, el ayuno, las buenas obras, obrar con rectitud.
Si el cristiano se mantiene transparente en su relación con Dios, vendrán las tormentas pero no ahogarán su vida y sí, puede sacar un mayor beneficio en el proceso de salvación. Y además se da la oportunidad de conocer más a Jesús, la oportunidad de que Dios pueda revelar lo sobrenatural día tras día, disfrutar de sus promesas que están en el testamento de su Palabra y aprender a vivir y administrar fielmente todas sus bendiciones.
No busquemos a Dios solamente cuando tenemos problemas. Este actuar demora y complica el proyecto de Dios en nuestras vidas; los vacíos de la existencia son frecuentes y las tormentas se desatan con más furor.
En el Texto vemos que el proyecto de Jesús era pasar a la otra orilla, pero los discípulos no lograban imaginar qué se podía presentar en el trayecto y no estaban preparados. Lo mismo pasa en el transcurrir de la vida: se proyecta, se organiza, se hacen planes y en cualquier momento puede aparecer la tormenta.
A Dios se le busca antes de la tormenta. Lo que pasó con los discípulos: gritaron y lo llamaron cuando la situación se les salió de las manos. ¿Por qué no lo llamaron cuando empezó la tormenta?... eso mismo le pasa al hombre. Quiere manejar las situaciones a su manera, con sus fuerzas, y cuando está vencido sí grita, y ya ha perdido un tiempo muy valioso en su paz y tranquilidad.
Hay tormentas en la salud, en la economía, en la pareja, en la familia, pero no importa qué tan fuerte esté golpeando la barca de tu vida si Dios va en esa barca.
Llegó el momento de ir a Jesús, momento de buscarlo y decirle que La Tormenta te está hundiendo, que solo ÉL te puede salvar. Y si tu fe es profunda y verdadera, Jesús se levantará y ordenará a la tormenta que se aquiete y tranquilice; entonces, la paz, la alegría y el gozo serán restaurados. “Si lo crees verás la Gloria de Dios” (Jn.11,40) Que la tormenta o la crisis no se interpongan entre Jesús y tú, porque entonces no verás a Jesús; que estén siempre tus ojos en Él y tu corazón abierto a su acción.
PROMESAS: (Is.43,1-2) Fijémonos bien en los verbos. El señor no te promete que no pasarás por las aguas o por el fuego; lo que promete es que no permitirá que te ahogues o te quemes. Debemos aprender que todo lo que sucede debemos mirarlo en clave de salvación. (Rom 8,28)
CONCLUSIÓN
¿Por qué estás asustado? Con la fuerza del Espíritu Santo sobrepasarás toda angustia y toda crisis; lograrás darle un sentido salvífico al dolor, la angustia, al duelo, la escasez, el agobio (tormenta). Él será la victoria en todas las situaciones de tu vida, además de la victoria, la paz.
TALLER
- ¿Has tenido la experiencia de abandonarte en las manos de Dios en las crisis?
- ¿Cómo transmitirías paz a una persona que esté en tiempo de tormenta?
BIBLIOGRAFIA
- LARRAÑAGA, Ignacio, del Sufrimiento a la Paz. Editorial San Pablo
- Sagrada Biblia.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Septiembre 19 - 2018
LA PALABRA DE DIOS EN NUESTRA VIDA
“En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza…” (Rom 15, 4 - 5)
Objetivo
Reconocer la importancia de La Palabra de Dios para nuestra vida y nuestro ser, y tener actividades que nos permitan acercarnos a ella mejor y con más provecho.
Introducción
Nuestra Iglesia Católica conmemora el día 30 de septiembre el día de Jerónimo de Estridón, conocido como San Jerónimo, quien fuera el traductor de la Biblia llamada Vulgata Latina y que, al parecer, terminó de traducir en el año 1569. Esta traducción fue durante siglos el texto bíblico oficial de la Iglesia Católica; por eso se nombra oficialmente a septiembre como el mes de la Biblia.
Honrando los esfuerzos de todos aquellos que han dedicado su vida a ofrecer herramientas que faciliten el estudio de la Palabra de Dios, tratemos de asumir cada vez más sus enseñanzas, con cada personaje o situación que se nos propone para aplicarlas en nuestra vida, siempre dirigidas por el Espíritu Santo quien inspiró la Santa Palabra y como Jesucristo, que se hizo hombre para traer la Palabra de Dios viva a todos nosotros, para ser agradecidos, para creer, para saber y para reprender.
Desarrollo
Esta conmemoración debe ser tanto personal y familiar como comunitaria, y por eso durante este mes, en todas las comunidades y familias católicas, debería fortalecerse mucho más el gusto por la Palabra de Dios. Porque como dice Romanos 15, 4 “En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza”.
Es esencial que reconozcamos que la palabra de Dios fue escrita para enseñarnos, para edificarnos y para que tuviéramos la mente de Cristo; y la única manera de tener la mente de Cristo, es mediante el estudio de la Biblia.
- Ser agradecidos por lo que nos enseña
Debemos estar agradecidos porque estas cosas se hubiesen escrito para nosotros y como dice Juan 20, 31 "Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre."
Es decir que todo lo que se escribió en los libros del Antiguo Testamento, como los del Nuevo, todo absolutamente todo, fue para nuestra enseñanza y para creer en que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios y creyendo, tener vida en Él. Una maravillosa vida propuesta en su Palabra, que nos guía y nos direcciona por ese camino perfecto que Dios Padre ha trazado para todos nosotros; y cuando leemos la Palabra de Dios juiciosamente, encontramos una continuidad o hilo conductor, que enseña ese nuevo estilo de vida que todos anhelamos. Cada pasaje bíblico, cada texto, cada historia, es toda una enseñanza a la que le deberíamos sacar todo el jugo y saborearlo, deleitándonos en él y agradecer por su sabroso Sabor.
- Todo fue escrito para que creyéramos
Todos los católicos debemos tener claro que lo que dice la Palabra, debemos saberlo y tatuarlo en nuestro corazón, en nuestra mente y en nuestra alma: "Os he escrito estas cosas a los que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que os deis cuenta de que tenéis vida eterna" (1 Juan 5, 13). Si no lo sabemos, si no nos damos cuenta, si no lo asumimos, entonces ¿cómo lo aplicamos?
“Pues por nosotros se escribió…”(1 Corintios 9, 10).Creer no es solo para reconocer que lo que está escrito es verdad, sino también para llevarlo a la acción. No es algo meramente intelectual; creer es tener la confianza de que lo que está escrito allí, es para ti, para tu beneficio. Creer significa tener fe en que Dios vive, que está activo permanentemente transformando tu vida, que te ama y que está interesado en tu transformación para tu salvación eterna.
- Todo fue escrito para que tuviéramos fe
"…, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan." (Hebreos 11,6)
Claramente, este texto nos revela que la fe es una obra del Espíritu Santo y sin fe, no podemos agradar a Dios. La persona que cree, lee y estudia la Palabra de Dios bajo la luz de la fe.
El Espíritu Santo nos da el poder, pero nosotros tenemos que oír la Palabra y responder con fe. Si no fuera así no sería necesario oír. La fe viene por el oír, sin oír no hay fe. La fe que salva viene por el oír la Palabra de Dios y creerla, y el Hijo Jesucristo la perfecciona en el que cree. Hebreos 12, 2 dice: “Puestos los ojos en Jesús, el que inicia y consuma la fe”.
La fuente de la fe es Dios y Él la da abundantemente a todos nosotros sus hijos y lo hará en la medida en que seamos dóciles y no nos resistamos a su Espíritu Santo. Así es que finalmente, somos responsables de recibirla o no.La fe tiene que ver con las cosas eternas y espirituales en las cuales la certeza es absolutamente necesaria, pues si no tenemos tal certeza nuestra fe seria en vano.
La fe es aceptar todo lo que Jesús dijo acerca de sí mismo como la verdad y aceptarlo como nuestro Salvador e Hijo de Dios.
- La Palabra de Dios está escrita para corregirnos
“Todo esto les sucedió a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros, y fue puesto en las Escrituras como una advertencia para los que vivimos en estos tiempos últimos”(1 Corintios 10, 11).
La Palabra también fue escrita para amonestarnos, corregirnos, increparnos, para direccionarnos en el camino correcto. 2ª Timoteo 3, 16-17 dice que toda la Escritura fue inspirada por Dios y que es útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, esto con el fin de que seamos perfectos (en el amor) y enteramente preparados para toda buena obra.
La Palabra de Dios es el espejo en el que nos podemos ver y nos ayuda a ver nuestro pecado, faltas y defectos, e igualmente nos advierte y nos ayuda a prevenir los efectos de nuestras malas acciones.
Nuestro Padre Dios no puede quedarse inerme ante nuestro mal proceder. Él nos ama tanto que nos disciplina y nos reta al cambio para nuestro bien. A muy pocos les gusta ser corregidos, nos gustan más las alabanzas, las promesas y las bendiciones, la corrección poco, pero con ella también somos bendecidos, y recibimos Su herencia y Su amor.
Es así como La Palabra de Dios con su poder de corregir, nos ayuda a restaurar, sanar y poner en orden nuestra vida.
- La Palabra de Dios se escribió para darnos paciencia y consuelo.
En Romanos 4,15 se nos muestra La Palabra como la fuente de la paciencia y consolación.
¡Cuánta falta nos hace la paciencia y el consuelo!, especialmente en los momentos de prueba, de dificultades y cuánta falta nos hace tener paciencia y resistir en los días malos. La paciencia y el consuelo estarán con nosotros en la medida que permanezcamos en el Dios de toda consolación y en su Palabra morando en nosotros. En el versículo 5, Dios es el Dios de la paciencia.
Qué fácil es ser pacientes cuando todo sale a nuestra manera, pero… hoy en día se nos pone a prueba nuestra paciencia a cada instante, cuando sentimos que nuestros derechos son vulnerados, cuando vamos conduciendo y otro conductor nos cierra el paso, cuando se burlan de nosotros, cuando debemos hacer una fila larga para entrar a algún lado, así muchas cosas que nos quitan la paciencia y hasta nos irritan, hasta el punto a veces de sentir ira.
La Palabra de Dios nos dice que la paciencia es fruto del Espíritu (Gál 5, 22) y que ese fruto, debe ser producido por todos nosotros y que ella revela nuestra fe en los planes y en la omnipotencia y el amor de Dios.
Conclusión
Hemos visto solo una parte de Romanos 15, 4 – 5 de lo que La palabra de Dios es y de lo que puede hacer en nuestra vida. En esta enseñanza hemos hablado del agradecimiento por lo que hace la Palabra de Dios en nosotros, del creer en ella, de la fe que nos da por oírla, de la corrección que nos hace para ser mejores cada día, de la paciencia y el consuelo que nos da en medio de las pruebas, de la esperanza que nos da para seguir adelante y permanecer firmes. Pero La Palabra hace mucho más en nosotros: nos anima, nos da confianza, nos hace ser fieles y firmes, veraces, valientes, perseverantes, y sobre todo, llena de esperanza nuestra vida bajo la promesa de una vida nueva, llena de luz, amor, justicia y misericordia que nos llevará victoriosos a la santidad , a la verdad y la presencia maravillosa de un padre amoroso como lo es nuestro Dios.
La Palabra de Dios que nos transforma, también nos desafía a bendecir a nuestros hermanos, predicándola en todo lugar, llevando su con suelo y esperanza, enseñando la salvación que nos trae a través de La Palabra viva que es Jesucristo. Recuerda que eres portador de esta Buena Nueva.
Taller
La lectura orante de la Palabra realizada en comunidad, nos pone en sintonía con la voluntad de Dios.
Leerla y meditarla en comunidad, es clave para el crecimiento en la fe. Por tanto, en grupo lean y mediten los siguientes textos:
- “Lámpara es a mis pies tus palabras, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119, 105).
- “Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca”(Mateo 7, 24).
De ser posible, entroniza en tu casa la Palabra de Dios, y trabaja en grupo o con tu familia durante este mes.
Cibergrafía
- https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/hebreos/11/
- https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/i-juan/5/
- https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/juan/20/
