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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación
Septiembre 5 – 2018
TU CORAZÓN: TRONO DE LA PALABRA DE DIOS
Dt. 6,5-7; Mc.12, 29-30
Objetivo
Explicar a los participantes, que además de la importancia de escuchar, leer y estudiar la Sagrada Biblia, también tiene una fecha especial para darle una relevancia específica, a través de la entronización, símbolo que nos compromete a hacer de ella nuestro estilo de vida.
Introducción
Todo ser humano tiene algo que celebrar en la vida, cumpleaños, grado, aniversario, etc. y se hace de una manera especial, donde influye el lugar, la música, la comida e invitados. Cuánto más y con cuánta alegría nosotros los cristianos, nos preparamos para homenajear el Libro Sagrado, o la Sagrada Biblia, medio que Dios utiliza para revelarnos su perfecta voluntad y su amor eterno.
La Sagrada Biblia contiene Palabra de Vida que ilumina nuestro intelecto, sosiega nuestro corazón, alimenta nuestro espíritu y nos revela la poderosa paternidad de Dios y su presencia en la vida del ser humano (Sl.118, 5-6)
Desarrollo
Septiembre es el mes en el que como católicos exaltamos de manera especial la existencia de la Sagrada Biblia, que nos conduce al encuentro con la Persona de Jesucristo, camino que nos lleva al Padre en quien está la salvación para la humanidad. Veamos cómo exaltarla:
1. Entronización simbólica:
¿Qué significa la palabra Entronizar? Según el Diccionario significa (1) poner a una persona en un trono para conferirle el poder y autoridad reales, y (2) Colocar a alguien en el trono, hacerlo rey. Colocarlo en una dignidad superior:
Entronizar la Palabra de Dios o Sagrada Biblia: Para nosotros como comunidad de creyentes que damos testimonio del amor del Señor nuestro Dios, es manifestación de fe. Al escucharla, estudiarla y acogerla como Palabra de vida, certificamos que es Dios en la Palabra. Simbólicamente para entronizarla necesitamos:
- Lugar o espacio: visible, limpio y bien adecuado.
- Ambón: objeto sobre el cual se pone la Biblia.
- Velas o velón
- Flores
- Una vez todo está dispuesto, se hace unos minutos de silencio, y luego se da inicio a la Asamblea como es el orden acostumbrado en la Comunidad.
2. Entronización en el corazón – mente o pacto:
"Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza. Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado" (Dt. 6,5-7; Mc.12, 29-30)
- Respuesta al amor de Dios: Entronizar la Palabra de Dios en el corazón, es la obediencia del hombre al amor de Dios. Deja de ser un símbolo exterior para convertirse en un estilo de vida, que involucra toda la integridad del ser humano. Jesús en el evangelio de San Marcos, aparte del énfasis que hace en el corazón, alma y fuerzas, agrega la mente.
- Totalidad: Es una decisión consciente, y voluntaria que incluye emociones, sentimientos, pensamientos, palabras y hechos. “Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente, y con toda tu fuerza." Veamos que la expresión “con todo” aparece cuatro veces; su indicador es que a Dios no se le ama según las circunstancias o el estado de ánimo, a Dios se le ama con todo, sobre todo y en todo tiempo.
- Comunicar la Palabra de Vida: Vivenciado el mandamiento del amor en sí mismo, se continúa con la extensión de la Palabra: “Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Se la repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado" (Dt.6, 6-7)
- Pacto de Dios con su pueblo escogido: Es el pacto fiel y amoroso a la pertenencia del hombre con el único Dios Creador. “Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en su corazón, y en su mente las escribiré" (Heb.10.16) ¿Eres consciente del pacto que llevas firmado en tu mente y corazón?
Conclusiones
- Entronizar la Palabra de Dios como símbolo nos hace ver su importancia, y solo se le dedica un mes al año. Pero entronizarla en la mente y en el corazón, deja de ser un símbolo para convertirse en un estilo de vida que nos lleva permanentemente al encuentro con la persona de Jesucristo.
- Es responsabilidad de todos despertar la conciencia a quienes aún no son conscientes del amor extremo de Dios por el ser humano y la obediencia que éste debe a ese amor, donde requiere de una entrega total, a un reconocer a Dios presente en su Palabra por la que se nos revela como nuestro único Señor y dador de vida.
Taller
- ¿Cuál es tu forma de amar a Dios?
- Comparte una de tus experiencias.
Bibliografía
- Biblia de Jerusalén
- Biblia Latinoamericana
- iglesiacatolica.org.uy/comision...biblia/guion-para-la-entronizacion-de-la-biblia/
- www.claretianos.org.mx/biblia/esquema_palabra.pdf
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Comunidad Hombres y Mujeres de Futuro
Guía de Predicación
Agosto 22 – 2018
Somos creados a Imagen de Dios.
Gn 1,26-27; Col 3,1-10
Objetivo
Comprender que ser imagen y semejanza de Dios, subraya el hecho de que al estar dotado de inteligencia y voluntad, el ser humano puede entrar activamente en relación con Dios para permanecer en comunión con Él. Hemos sido creados con la capacidad de amor de Dios; ningún otro ser creado posee tal don.
Introducción
“Y dijo Dios hagamos al ser humano a nuestra imagen como semejanza. Creó pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios los creó, macho y hembra los creó” (Gn 1, 27)
La tradición católica interpreta en este “Hagamos”, la plenitud de Dios Trinidad que, por amor, decide hacer la persona humana a su imagen. Esto significa “capaz de conocer y amar al creador. Señor de todas las creaturas terrenas para regirlas y servirse de ellas glorificando a Dios.
El sexto día indicaba la cumbre de la obra creadora de Dios; antes de que Él iniciase el séptimo día, el reposo de su trabajo. Con este reposo, “Sabbat”, señal de que en el hombre la creación había alcanzado su cumplimiento y que Dios es Señor de su creación. Pero esta no consiste en algo perpetuo ni está concluida de una vez y para siempre, como si Dios se retirase del mundo dejándolo andar por su propio camino. El mundo permanece total y permanentemente en dependencia del poder divino. Todo se mantiene y se realiza en el “reposo”, Él sostiene todo con el poder de su Palabra. Como ha dicho Jesús: “Mi Padre trabaja hasta ahora, y Yo también trabajo”. (Jn 5,17).
Observemos que la obra culmen de Dios es el hombre y la mujer y todo lo que ha creado lo ha puesto al servicio de ellos, proporcionando todo lo necesario para el bienestar de los seres humanos.
Desarrollo
En el proyecto de Dios la presencia de los dos (hombre y mujer) expresa el cumplimiento y la plenitud de la raza humana. Ningún ser humano existe aisladamente: si no tuviésemos padres no existiríamos, si no nos hubiesen amado, alimentado y enseñado a hablar, no podríamos pensar ni comunicarnos mutuamente. Así desde el principio varón y mujer existen en comunión fecunda orientada al misterio del amor creador de Dios.
Por la desobediencia a Dios el hombre se llenó de pecado y perdió la semejanza con su Creador; desdibujó Su imagen impregnada en él, eligió otros caminos, tomó decisiones contrarias a la voluntad de su Creador.
Pero Dios ama tanto al ser humano que siempre lo quiere rescatar de su pecado y volver a recrearlo. Él conoce la condición humana, “sabe de qué estamos hechos, se acuerda que somos polvo”, por esta razón el amor gratuito con que Dios ama al hombre se reviste siempre de misericordia, piedad, compasión que lleva consigo un constante llamamiento a levantarse, a convertirse a recomenzar el camino del amor y la fidelidad que es una de las características principales que manifiestan lo que es Dios.
En los cantos de oración, de invocación y de acción de gracias el Señor (los salmos), es celebrado, y exaltado su nombre que es misericordia y bondad. Algunos ejemplos: “El perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias. Él rescata tu vida de la fosa y te corona con su bondad y compasión” (Sal 103, 3-4). “Paciente y misericordioso es el Señor, lento a la ira y rico en clemencia. El Señor es bueno con todos, su ternura se extiende a todas sus criaturas” (sal 145, 8-9).
Si el Antiguo testamento expresa la misericordia divina con multiplicidad de palabras, actitudes y semejanzas, el Nuevo Testamento concentra la manifestación de la misericordia de Dios en la persona y en la obra de Jesucristo: “Muchas veces y de muchas maneras habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los Profetas. En estos últimos tiempos nos ha hablado por medio de su Hijo”. (Hb 1, 1-3).
Dice Juan Pablo II: “Cristo confiere a toda la tradición veterotestamentaria de la misericordia divina un significado definitivo. No solamente habla de ella y la explica con semejanzas y parábolas, sino que Él mismo la encarna y la personifica”. Él es “imagen visible del Dios invisible”. Desde el nacimiento hasta la resurrección, es la narración de la misericordia de Dios Trinidad.
La nueva vida en Cristo
La palabra griega normalmente traducida como “arrepiéntanse” significa “cambiar de idea o cambiar de corazón”. Jesús invita a los hombres a caminar en una nueva dirección, a cambiar radicalmente su vida en la medida en la cual todo cambio de idea y de corazón debe manifestarse en decisiones concretas.
La carta a los colosenses en su capítulo 3, 1-17 nos hace una clara exhortación sobre lo que nos pasó y nos invita a resucitar con Cristo. Nos llama a ”despojarnos de ese hombre viejo con sus obras, y a revestirnos del hombre nuevo que se va renovando hasta alcanzar un conocimiento perfecto, según la imagen de su creador”.
El hecho de que hayamos sido creados a imagen de Dios, es decir con su capacidad de amar, nos hace totalmente aptos para amarnos y amar al prójimo, amar como Él nos ama, de tal manera que cuando nos manda en su Palabra a amar al prójimo como Él nos amó, a perdonar, a servir, es porque somos capaces de hacerlo. Otra cosa es que no queramos morir a nosotros mismos, morir al ego que nos domina y entonces nos justificamos para no amar al otro, porque no me cae bien, porque tiene un carácter difícil, porque habló de mí, etc. Lucas en su Evangelio nos dice “¡Si amáis a los que os aman, ¿qué merito tenéis”? (Lc 6,32) La capacidad de morir a sí mismo para orar por mi enemigo, por los que nos persiguen, para amar al que es conflictivo, etc. está en nuestra imagen y semejanza con Dios. Permitámosle al Espíritu Santo que restaure esa preciosa imagen con la que fuimos creados para poder cumplir con fidelidad el proyecto de Dios para nosotros sus hijos.
Conclusión
Nuestro creador y Padre nos ama tanto que permanentemente nos busca, nos llama para que dejemos el pecado que borró su imagen en nosotros, nos ha llamado de muchas maneras, hasta que al final de los tiempos envía a su Hijo para que por medio de Él y siguiendo sus enseñanzas, nos revistamos del hombre nuevo y recobremos la imagen del Creador.
Taller
- ¡Cómo te hace sentir el hecho de que has sido creado(a) imagen de Dios?
- Enumera tres actitudes negativas de las que quisieras despojarte, porque desdibujan la imagen de Dios (Amor, Misericordia) en ti.
Bibliografía:
- Dios, Padre Misericordioso. Colección Documentos Celam No 150.
- CARRILLO Salvador. El amor de Dios.
- Biblia de Jerusalén. 1998.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Agosto 29/ 2018 (Familias)
MISERICORDIA QUIERO, QUE NO SACRIFICIO.
Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
(Mt 9,13)
Objetivo:
Recordar la misericordia de Dios para con todos nosotros y aprender de Él a ser misericordiosos.
Introducción:
Nos dice el Señor por medio del profeta Jeremías: ¿No es pues para mí Efraím, un niño tan querido, tan mimado, que cuantas veces trato de reprenderle, me enternece su recuerdo y se conmueven mis entrañas y se desborda mi ternura hacia él? (Jer 31,20)
Son muchos los textos de la escritura en donde se nos muestra el amor, la ternura y la misericordia del Señor para nosotros sus hijos, y es porque ese Padre amoroso se conmueve de tal manera ante la miseria que acarrea el pecado en nosotros, que quiere que nos volvamos hacia Él, que nos convirtamos. Una vez reconocida la falta, Él siempre tendrá misericordia de nosotros.
Desarrollo:
Comenzaremos por decir que misericordia es:
- La palabra que nos revela el misterio de la santísima trinidad, porque Dios es en esencia misericordia.
- El acto último y supremo con el cuál Dios viene a nuestro encuentro.
- La ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros a los hermanos que va encontrando en el camino de la vida
- Es la vía que abre el corazón a la esperanza de ser amados por Dios, no obstante el límite de nuestro pecado.
- Experimentar el amor de Dios que consuela, restaura, acoge, perdona, devuelve nuestra dignidad, y nos ofrece esperanza.
La misericordia de Dios siempre será más grande que cualquier pecado, porque el amor de Dios que perdona no tiene límite. El único límite que conoce la misericordia de Dios es el corazón endurecido del ser humano.
Un ligero vistazo al salmo 136 nos servirá para entender que Dios hace absolutamente todo por amor.
Dios pues, es misericordia y ternura; así mismo exige a sus criaturas esa misma misericordia y ternura mutua entre hermanos. Él quiere que hagamos visible el amor que nos ha dado, de la misma forma que Jesús hizo visible el amor del Padre.
“Misericordia quiero que no sacrificios”, más vale un acto de amor con un hermano necesitado que cientos de ayunos, novenas y ofrendas. “Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos”. (Os 6,6)
Nos acompaña también el texto de Isaías 58,6-11. Definitivamente el Señor quiere que amemos como Cristo nos ama y nos enseñó a amar. Jesús es el rostro de la misericordia Divina, todos sus actos traducen la misericordia Divina. Así pues, en nuestra familia debe hacerse visible la misericordia del Dios, apoyándonos, perdonando y pidiendo perdón, siendo solidarios, comprensivos poniéndonos siempre en los zapatos del otro.
Sed misericordiosos
La perfección que Jesús exige a sus discípulos, según los Evangelios, es el ser misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso (Mt 5,48 – Lc 6,36). Es una condición esencial para entrar en el Reino de los cielos (Mt 5,7). El Señor nos pide hacernos prójimo de los más necesitados que encontramos en nuestro camino a ejemplo del buen samaritano (Lc 10,30-37). De igual manera, nos pide tener misericordia (perdonar) con el que nos ha ofendido (Mt 18, 23-35), así seremos nosotros juzgados según la misericordia que hayamos practicado con nuestro prójimo. “Dichosos los misericordiosos porque ellos obtendrán misericordia”.
En la actualidad es triste constatar cómo la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más. Nos hemos vuelto cada vez más justicieros, pidiendo “justicia” cuando en realidad estamos pidiendo venganza. Ha llegado para la iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón, pues éste es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde valor para mirar el futuro con esperanza.
Obras de misericordia
En su último documento, el papa Francisco nos habla de lo que Él ha llamado el gran protocolo por el cual seremos juzgados según Mt 25, 31-45:
«Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces dirá el Rey a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y acudisteis a mí.” Entonces los justos le responderán: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, ¿y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, ¿y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y acudimos a ti?”
Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.
Pero también debemos recordar las obras de misericordia espirituales: Dar consejo al que lo necesita, Enseñar al que no sabe, Corregir al que yerra, Consolar al triste, Perdonar las ofensas, Soportar con paciencia los defectos del prójimo, Rogar a Dios por los vivos y los difuntos.
Conclusión:
La iglesia, la familia y cada cristiano está llamado a ser el primer testigo veraz de la misericordia, viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo.
Que cada cristiano católico se convierta en eco de la Palabra de Dios, que resuena fuerte como Palabra de perdón, ayuda y amor.
Taller:
- Recuerda que el primer campo donde practicar la misericordia es tu familia.
- ¿Tienes aún algún perdón pendiente? ¿Alguien a quién perdonar o pedir perdón?
- ¿Qué pasos concretos vas a dar para poner por obra la misericordia que el Señor te está pidiendo hoy?
Bibliografía:
- Carta Misericordiae Vultus
- Exhortación Gaudete et Exsultate Papa Francisco.
- Vocabulario de Teología Bíblica X. León Dufour.
- La Nueva Biblia Jerusalén
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Agosto 15 - 2018
LA LEY DE DIOS ESTÁ INSCRITA EN NUESTROS CORAZONES
(Rom 2, 14 -7,25)
Objetivo:
Reconocer que el proyecto de Dios está inscrito en el corazón de todo hombre, conciencia que nos guía a lo largo de nuestra vida.
Introducción
Aún antes de que la revelación lo precisara, aun cuando no hayamos reconocido a Dios como creador o ignoremos la revelación, lo natural de los seres humanos es hacer la voluntad divina. Esto lo deduce san Pablo y nos lo cuenta en su carta a los romanos 2,14s: cuando los gentiles que no tienen ley observan por instinto natural lo que ordena la ley, vienen a convertirse en ley para sí mismos. Ellos dan prueba de que la realidad de la ley está inscrita en su corazón. (X. León Dufour VOCABULARIO DE TEOLOGÍA BÍBLICA)
Desarrollo
En lo más profundo de su ser descubre la persona humana la existencia de una ley que él no se dicta a sí mismo y a la cual debe obedecer. La voz de esa ley resuena en su corazón cuando es necesario, advirtiéndole que debe amar y practicar el bien y evitar el mal.
Esta es una ley escrita por Dios en el ser humano, en su corazón y en su obediencia consiste la dignidad humana, entre otras cosas y por la cual será juzgado personalmente.
Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley, cuyo cumplimiento consiste en el amora Dios y al prójimo. La conciencia es el núcleo más secreto, el sagrario del ser humano, en el que nos sentimos a solas con Dios; y en el recinto más íntimo de ella, escuchamos su voz. La fidelidad a esta conciencia es lo que nos hace verdaderamente hermanos y nos ayuda a buscar la verdad y a resolver con acierto numerosos problemas que se nos presentan como personas.
Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia, tanta mayor seguridad tienen las personas y la sociedad para obrar el bien y apartarse del egoísmo y de pensar únicamente en el provecho propio.
La conciencia puede estar enceguecida u ofuscada por ignorancia, porque nos despreocupamos de buscar la verdad y el bien; y aunque la tenemos inscrita en el corazón, la conciencia se va ensombreciendo por el hábito del pecado.
A este respecto nos dice Pablo “Soy yo mismo quien con la razón sirve a la ley de Dios, mas con la carne, a la ley del pecado”. (Rom 7,25)
Porque la conciencia moral es un juicio de la razón, mientras que el dejarse llevar por las pasiones o la emocionalidad libertina nos hace obrar en la carne y su salario es la muerte. No son los demás, no son las circunstancias, somos nosotros mismos quienes optamos por decidir si con la recta razón o con la carne.
Cosas como el desconocer a Cristo y a su Evangelio, los malos ejemplos, la pretensión de una mal entendida autonomía de la conciencia, pueden conducir a desviaciones en el recto juicio de la razón.
Existen ciertas reglas que debemos observar para que como dice san Pablo, nuestra conducta sea irreprochable.
- Nunca está permitido hacer el mal para obtener un bien.
- La “regla de oro”: Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos” (Mt 7,12)
- Dice Pablo en Rom 14,21 “Lo bueno es… no hacer cosa que sea para tu hermano ocasión de tropiezo o caída”.
En todo caso, la Palabra de Dios será siempre una luz para nuestros pasos; ella nos guiará y nos ayudará a mantenernos en la recta razón; leerla, meditarla y hacerla vida es nuestra tarea permanente.
Conclusión:
Dios es amor y es esta ley, la ley del amor, la que Él ha grabado en nuestros corazones. Nos dejó un mandamiento que resume todos los demás: que nos amáramos los unos a los otros; pero antes ya había grabado su ley en el corazón de sus hijos para que supiéramos, aún, ignorando a Cristo o a su Evangelio, que cualquier otra conducta está por fuera de su ley.
Bibliografía:
- Constitución pastoral Gaudium et Spes
- Catecismo de la iglesia católica
- Vocabulario de teología bíblica X. León Dufour
