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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DEPREDICACIÓN
Agosto 1- 2018
LA MADUREZ ESPIRITUAL
1° Cor 3, 1-3
Objetivo:
Llevar a los creyentes a tomar conciencia del nivel espiritual en que se encuentran y motivarlos a que no se queden allí. Hay mucho más Espíritu Santo para el que lo quiera recibir.
Introducción
¿Qué es ser maduro espiritualmente y qué significa ser una persona espiritual?
Existen algunos signos que podrían determinar el nivel de madurez o inmadurez espiritual en que cada uno se encuentra. Debemos recordar que estas son etapas por las que pasa la vida espiritual, pero que podemos avanzar, si así lo queremos.
Desarrollo
El niño espiritual: es aquella persona que, aunque lleve mucho tiempo “en el camino de Dios”, conserva todavía comportamientos infantiles en la fe, pues no es tan cierto aquello de que se tiene más madurez mientras más se haya caminado.
Es así como encontramos a veces personas de 60 o 70 años que manifiestan actitudes de niñez espiritual y personas más jóvenes con un camino no tan largo que se les ve maduras espiritualmente.
Podemos decir también que la madurez espiritual no tiene que ver solamente con la cantidad de eventos, cursos, seminarios o retiros a los que la persona asiste, por su puesto todo esto ayuda, pero no basta.
El niño en la fe ora, pero la mayoría de las veces ora buscando que la oración le solucione ciertos problemas, esto refleja muchas veces que buscamos más las cosas se Dios que al Dios amo y Señor de las cosas.
Algunos signos de inmadurez espiritual:
- No dejarse guiar por el Espíritu, manteniendo criterios humanos
- No preocuparse por recibir alimento espiritual sólido
- Mantener divisiones y discordias
- Buscar a Dios por lo que Él da y no por lo que Él es
- Vivir de las apariencias y quedarnos en ellas cuando comenzamos nuestro camino espiritual.
Así como existen signos de inmadurez, también hay indicadores que demuestran que estamos alcanzando niveles serios de madurez espiritual¸ desde allí podremos revisarnos y ver en qué punto nos encontramos y cuánto más necesitamos para seguir creciendo espiritualmente.
- El crecimiento y la madurez espiritual no son resultado de un esfuerzo personal, sino de una acción del Espíritu de Dios.
- Estabilidad espiritual, esto es no permitir que la emocionalidad maneje nuestra espiritualidad. Esa espiritualidad no puede depender de nuestro estado de ánimo.
- Coherencia entre lo que se vive y lo que se cree, es la idea fundamental de la madurez espiritual
Manifestaciones de la vida espiritual
La mejor manera de saber en qué nivel vamos espiritualmente hablando, nos lo da el llamado frutero del Espíritu; Gal 5, 22
En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí;
Fijémonos ahora en la palabra fruto. Éste es el resultado de un proceso; no hemos visto jamás una planta que sembramos hoy y ya mañana tenga frutos; siempre deberemos esperar con paciencia a que broten y maduren los frutos.
Si contamos estos frutos veremos que son 9, casualmente, 9 son los meses que debe esperar una mujer para dar a luz el fruto de su vientre
Cuando hablamos del fruto, estamos hablando de aquello que se nota; es decir cuando nos estamos dejando conducir por el Espíritu, lo que sale a la luz de nuestro comportamiento son estas nueve cosas de las que nos habla San Pablo.
Conclusión
Todo camino espiritual tiene sus etapas y es necesario vivir cada una de las ellas, lo que debemos hacer es reconocer en qué etapa estamos para seguir creciendo hasta la estatura del Varón perfecto, Jesucristo.
Bibliografía
EL CRECIMIENTO ESPIRITUAL. P Jhon Mario Montoya.
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Julio 25 - 2018
"SOMOS FAMILIA DE DIOS"
"Ya no sois extraños ni forasteros sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios". (Ef 2,19)
OBJETIVOS
- Reconocer que somos familia de Dios.
- Conocer los deberes y derechos que obtenemos al reconocernos familia de Dios.
INTRODUCCIÓN
Cristo ha resucitado y es hora de comenzar a vivir como verdaderos hijos de Dios. Él nos ha insertado en la familia de Dios, somos de la casa de Dios. En nuestro lenguaje familiar la casa es la familia, el lugar íntimo donde el individuo crece y se desarrollan sus relaciones de amor y fraternidad, de descanso, y comprensión; cuando hay una familia verdaderamente establecida da gusto estar en ella.
DESARROLLO
Dios tiene su familia, él mismo es familia. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo constituyen una "comunidad de amor" y en esa comunidad nos inserta a todos los creyentes y nos hace su familia. De ahí que las relaciones han de ser de intimidad, familiaridad y confianza. Lo importante es vivir como hermanos de la casa de Dios.
Tú, tu familia y tu comunidad son familia de Dios; somos suyos, participando así de su herencia y ésta siempre será un don, un regalo. Lo más bello de una herencia no solo es lo que se recibe, sino el amor de donde proviene.
¿Cuál es la Herencia?
La herencia que recibimos es "LA VIDA ETERNA": La misma vida de Dios que nos permite realizarnos como humanos en la historia y para la gloria de Dios. Una vida que se experimenta ya desde aquí en la generosidad y la entrega al servicio de la familia y de la comunidad de hermanos.
La herencia del "Reino": La experiencia novedosa del señorío de Dios que nos conduce a una vida llena de felicidad, en la libertad y en el servicio a todos nuestros hermanos. Mt 25,34; ICor 6,9-10; Ef 5,5; ICor 15,50; Stg 2,5
La herencia es también las "PROMESAS DE DIOS": Para educar a sus hijos acude frecuentemente a las promesas; ellas mantienen viva la tensión y el esfuerzo y se vuelven un reto para alcanzar. Las promesas de Dios están en todas las Sagradas Escrituras, y los creyentes en la fe con su perseverancia, se hacen capaces de heredar las promesas del Señor. Heb.6-12
La herencia es "LA BENDICIÓN": es el conjunto de deseos y sueños de Dios con nosotros, con estos, busca nuestra plena realización. Esa bendición se ve en una vida de fraternidad, de misericordia, de humildad, generosidad, de transparencia y de valentía.
La herencia es "LA GLORIA": Es decir la realidad misma en que habita Dios, la plena posesión de la felicidad en el amor. Ef1,18.
Con una herencia como ésta ¿No debería ser distinta nuestra vida? Pero en la práctica la "dilapidamos" y preferimos descender hasta el nivel más bajo en lugar de servir al único Padre.
"HIJOS Y HEREDEROS, NO ESCLAVOS": El Padre nos hace sus hijos por la sangre de su Hijo, nos hace posesión suya, y nos concede, al mismo tiempo, el don del Espíritu para que nos conduzca siempre y nos ayude a vivir como hijos; como hijos de Dios somos herederos y coherederos de Cristo, si compartimos sus sufrimientos para ser también "con El glorificados", Rm 8, 14-17; Gal 4,6-7
La herencia es "LA SALVACIÓN": La salvación no se conquista sino se recibe siempre como regalo del amor gratuito del Padre. Tu salvación es lo más importante para Dios y debería ser lo más importante para ti, por esto mandó a su Hijo único al mundo, para darte la salvación. Ya eres salvo, tú y tu familia están ya salvados. Sólo tienen que apropiarse de ella.
Una cosa debemos hacer y es estar constantemente rompiendo cadenas de las múltiples esclavitudes y ofertas del mundo con la fuerza del Espíritu y retomando el servicio gozoso y libre al Señor en la entrega a los hermanos.
Los hijos participan de una misma herencia precisamente porque son hermanos en la fraternidad y en el amor.
Tú mujer, tú hombre, tú hijo(a), habiendo ya recibido la herencia de Dios, estás comprometido(a) con Él a dar esta herencia a tu familia y a tu comunidad, poniéndote a su servicio, siguiendo el ' ejemplo de Jesús cuando dice: "Yo he venido a servir y no a que me sirvan" y el lugar en donde debemos comenzar a servir es la familia.
TALLER
En pequeños grupos compartir las siguientes preguntas:
- Como familia ¿somos conscientes de que somos familia de Dios?
- ¿Somos consientes de la herencia que el Padre nos tiene reservada?
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FUNDACION HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUIA DE PREDICACION
Julio 18 - 2018
¿ERES VERDADERAMENTE LIBRE?
(Eclesiástico 15, 14-18)
OBJETIVO:
Concientizar a la Asamblea de que la libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y en la bondad. Que la libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios.
INTRODUCCION:
Dios ha creado al hombre racional, dándole la dignidad de una persona dotada de iniciativa y del dominio de sus actos, dándole libertad para que tome sus propias decisiones, para que sea responsable de sus actos y busque a su creador sin coacciones y adhiriéndose a Él llegue libremente a la plenitud.
DESARROLLO: Eclesiástico 15, 14-18
¿Qué es la Libertad? : Es el poder radicado en la razón y en la voluntad de obrar o de no obrar y de ejecutar así, por sí mismo, acciones deliberadas. La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a Dios, el Supremo Bien.
Desde el principio de la creación del hombre, Dios lo dejó en manos de su propia conciencia, le dio la libertad para observar Sus mandamientos, para ser fiel, para que elija lo que prefiera, entre el bien y el mal y por lo tanto de crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos, se convierte en fuente de alabanza o de reproche, de mérito o demérito.
En la medida en que el hombre hace el bien,se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el Servicio del Bien y de la Justicia. La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado (Rm.6, 17).
La libertad se ejercita en las relaciones entre los seres humanos. Toda persona humana creada a imagen de Dios, tiene el Derecho Natural de ser reconocida como un ser libre y Responsable. El derecho al ejercicio de la libertad es una exigencia inseparable de la dignidad de la persona humana, especialmente en materia moral y religiosa.
LIBERTAD Y PECADO: la libertad del hombre es finita y falible, de hecho el hombre erró; libremente pecó, y al rechazar el proyecto del amor de Dios, se engañó a sí mismo y se hizo esclavo del pecado.
Al apartarse de la ley moral el hombre atenta contra su propia libertad, se encadena a sí mismo, rompe la fraternidad con sus semejantes y se revela contra la verdad Divina.
“Para ser libres nos libertó Cristo” (Gal.5, 1). En EL participamos de “la verdad que nos hace libres” (Jn8, 32). El Espíritu Santo nos ha sido dado y, como enseña el apóstol, “donde está el Espíritu allí está la libertad. (2 Cor.3, 17). Ya desde ahora nos gloriamos de la “libertad de los hijos de Dios” (Rm.8, 21).
El Espíritu Santo nos educa en la libertad espiritual para hacer de nosotros colaboradores libres de su obra en la Iglesia y en el mundo.
CONCLUSIONES:
- DIOS quiso dejar al hombre en manos de su propia decisión, dándole libertad para que elija lo que prefiera, entre el bien y el mal y para que sea responsable de sus actos.
- La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada a DIOS, el Supremo Bien.
- No hay verdadera libertad sino en el Servicio del Bien y de la Justicia.
TALLER
- ¿Crees que gozas de una verdadera libertad?
- ¿En qué consiste la libertad del ser humano?
BIBLIOGRAFIA
- Catecismo De La Iglesia Católica Nº 1730 Al 1748
- Biblia De Jerusalén
- Biblia Latinoamericana
- Biblia De Estudio Dios Habla Hoy
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Julio 4 / 2018
EL VALOR DEL TIEMPO
“Así pues, mirad atentamente cómo vivís; que no sea como imprudentes, sino como prudentes; aprovechando bien el tiempo presente, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino comprended cuál es la voluntad de Señor” (Ef 5, 15-17).
Objetivo
Reflexionar sobre el valor del tiempo para aprovecharlo mejor, revisando todo nuestro quehacer diario y cambiar aquello que nos puede estar haciendo malgastar el tiempo para realizar el proyecto de Dios para nuestra vida.
Introducción
La vida del ser humano, como la de todo ser biológico tiene un ciclo: nacer, crecer, reproducirse y morir y aunque quisieras adelantar o retroceder este ciclo, nada puedes hacer. La Palabra de Dios nos dice que hay un tiempo y una hora para todo lo que está bajo el sol (Ec 3,3). Por eso se hace tan importante ser consciente, que el buen manejo del tiempo es esencial ya que somos responsables ante Dios por la manera como lo utilizamos y de la forma como interpretamos el plan que tiene para cada uno de nosotros dentro de ese ciclo de vida.
Si quieres cumplir con lo que Él ha planeado para ti, necesitas aprender a invertir el tiempo debidamente en el propósito de Dios.
Veamos algunas maneras que Su Palabra nos propone para este fin.
Desarrollo
Muchas veces hemos tenido expresiones como: “No me alcanza el tiempo” o “Cómo quisiera tener más tiempo”, “Me faltó tiempo para hacer esto” y nos estresamos porque no alcanzamos a hacer todo lo que queremos. Realmente no es que falte tiempo, lo que no hemos logrado es administrarlo adecuadamente porque a veces se lo dedicamos más a lo que no es importante. Cuanto tiempo desperdiciado viendo televisión horas y horas, respondiendo correos, mensajes por redes sociales, contestas uno y ¡ya han llegado otros más! Apenas si los has leído y ya debes responder otros, llamadas telefónicas, etc., y esto son solo algunas distracciones del día a día. Seguramente mucho de esto es importante, pero otro tanto no.
Tenemos que ser conscientes que también necesitamos nuestro tiempo de descanso, de recreación, tiempo para socializar, además del que les dedicamos a Dios y a nuestra familia, pero sin pasar los límites. Tantas distracciones se traducen en falta de eficiencia. Quien desperdicia tiempo, desperdicia vida.
El Rey Salomón decía “Todo tiene su Tiempo” y si alguien supo cómo hacer cada cosa en su momento fue Jesús. Sabía exactamente cómo administrarlo, tenía claro que debía hacer solamente lo que el Padre le había encomendado (Mc 1, 35-39) cada segundo lo tomaba como una oportunidad para sanar, para liberar o para consolar (Lc 8.41-48). No se trata solo de reaccionar ante la vida diaria en ese propósito de Dios con nosotros. Él nos ha escogido y llamado para llevar a cabo sus planes y en sus planes no estaba que diéramos tumbos por la vida, si no que camináramos con rectitud, exactitud y diligencia; siendo así, aprovecharíamos mejor las oportunidades y no desperdiciaríamos el tiempo.
El tiempo perdido nunca se recupera. Cuando tenemos cierta edad, solemos preguntarnos qué hemos logrado. A veces la respuesta no es nada alentadora, otras veces es un poco mejor pero lo ideal sería poder decir como Pablo “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (2ª. Ti 4,7) y, además, poder decir que nuestro caminar ha sido guiado con sabiduría, guiado por el Espíritu Santo y que por eso hemos podido ser responsables. “Mirad atentamente como vivís”, (Ef. 5, 15) es decir, no es una mirada rápida a la vida, como si fuera cualquier asunto, Pablo dice que miremos atentamente, con diligencia, con presteza, con exactitud y rigurosidad. Cada paso de nuestra vida, debemos meditarlo, si no lo hacemos somos necios por no hacer lo que Él manda, por no discernir cuál es Su voluntad. El sabio, por el contrario, somete todo a Su Voluntad a través del Espíritu Santo.
La conducta, mente, cuerpo, relaciones personales, economía, emociones, sentimientos y actitudes, entre otras, son áreas que debemos someter a la sabiduría del Espíritu; son áreas que debemos tener en cuenta en las dimensiones del tiempo: pasado, presente y futuro.
Se dice que “todo tiempo perdido los santos lo lloran”. Todos tenemos un pasado lleno de cosas buenas y alegres, pero también nos ha dejado experiencias difíciles que nos afectan más de lo que deberían en nuestro presente más inmediato. Hay que saber cuándo una etapa llega a su fin y cerrarla, de otro modo estaríamos quedándonos con los fantasmas del pasado, en cosas que ya no podemos solucionar. Quienes no sueltan su pasado, ponen una barrera que les impide seguir avanzando, los bloquea y los paraliza. Nuestro pasado solo debe ser como una oportunidad de aprendizaje, como una experiencia valiosa para seguir adelante.
El presente es otra cosa, Jesús lo vivió como manifestación y presencia de Dios en su vida cada instante y nos invitó a buscar primero Su Reino y Su justicia, porque todas las demás cosas se nos darían por añadidura. El presente es una oportunidad para hacer el bien llevando a cabo la misión que Jesús nos encomendó, creyendo que todo lo que necesitemos adicionalmente, la añadidura, Él la dará. Vivir el presente debidamente, es importante para no caer en la añoranza del pasado y menos en decir que “todo tiempo pasado fue mejor”. Cada situación trae su propia preocupación y darte la oportunidad de experiencias nuevas puede abrir la puerta para tu realización y para ese encuentro asombroso con el Dios de la vida, del pasado, del presente y del futuro. Así que no te preocupes del mañana, el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio afán (Mt 6,34).
“El tiempo es oro” y si nos pasamos suspirando por el futuro incierto, perdemos la oportunidad del presente real. ¡Cuánto tiempo perdemos! ¡Días y noches enteros haciendo castillos en el aire! proyectamos todos nuestros deseos hacia ese mañana y dejamos sin resplandor el presente.
El futuro, ahhh el futuro. Dice Eclesiastés en la versión Dios habla Hoy:
“En realidad, hay un momento y un modo de hacer todo lo que se hace, pero el gran problema del hombre, es que nunca sabe lo que va a suceder, ni hay nadie que se lo pueda advertir.(Eclesiastés 8, 6-7)
¿Entonces? Sí debes tener metas, proyectos, por supuesto que sí, pero aterrizados. La mayoría de seres humanos pasamos mucho tiempo asegurando nuestra vida, buscando bienestar, apegándonos a los seres queridos, luchando por tener más y más, asegurando la vida en la tierra como si nunca tuviéramos que partir y muy poco o nada pensamos en la eternidad; a veces hasta sentimos miedo de la eternidad, pero es lo único seguro y maravilloso que tenemos.
Ya lo decía David:
“Señor, hazme saber qué fin tendré y cuánto tiempo voy a vivir, para que comprenda cuán breve es mi vida. Me has dado una vida muy corta; no es nada mi vida delante de ti. ¡Todo hombre dura lo que un suspiro! ¡Todo hombre pasa como una sombra! De nada le sirve amontonar riquezas, pues no sabe quién se quedará con ellas. Y así, Señor, ¿qué puedo ya esperar? ¡Mi esperanza está en ti! Líbrame de mis pecados; no dejes que los necios se burlen de mí”. (Salmo 8, 5-9).
Por eso, cuida todas las áreas de tu vida. Quizás tengas que dedicar más tiempo a unas que a otras; céntrate en lo que realmente es importante y trascendente. No te disperses, disciplínate. Recuerda que la vida es breve. Usa bien tu tiempo y no renuncies a tu misión ni a tus sueños. Trata de no postergar las cosas, ni busques excusas para no hacerlas. Apúntale a ser eficiente siempre proponiéndote objetivos. Evita la desorganización y el pesimismo cuando hagas algo. Valora los dones, los talentos y las habilidades que Dios te dió; seguro tienes mucho potencial. Delega tareas en casa o en el trabajo, ordena las cosas para que tengas un buen y agradable entorno, planifica y ten en cuenta que puede haber imprevistos, trabaja con intensidad, pero sin estresarte.
Conclusión
Pasado, presente y futuro, todo es importante. El pasado, tómalo como las experiencias buenas que disfrutaste o no tan buenas, pero que te enseñaron a madurar y a corregir el camino. El presente, como vivencias del aquí y del ahora, eso que estás haciendo ahora, esos sucesos que tienen lugar en este momento, vívelos intensamente.
El tiempo en la Biblia y el camino de la vida cristiana se hacen muy cortos y rápidos. Para los que no conocen a Dios, el tiempo les parecerá aburrido, largo y tedioso; pero recordemos que Dios todo lo hizo hermoso y en su tiempo.No seamos insensatos, tratemos de comprender cuál es la voluntad del Señor.
Pidamos al Espíritu Santo que fortalezca tu voluntad para que nada te detenga en cumplir el plan de Dios para ti, para que el miedo no te detenga y puedas aprovechar mejor el tiempo para transmitir su Evangelio y llevar a cabo todos tus planes y tus sueños, porque tu tiempo, también es oro
Taller
- ¿Cómo ser eficiente en la vida con tantas distracciones que nos plantea el mundo?
- ¿Cómo aprovechar mejor el tiempo y dar prioridad a lo que es verdaderamente importante?
Oración
Señor ayúdame a usar bien el tiempo que me has dado, a tomar buenas decisiones. La vida pasa, y no puedo desgastarme en lo inútil y en lo superfluo. El tiempo sólo tiene sentido si solo hago lo que me lleva a amarte a Ti y a servir a mis hermanos.
Señor, tengo este tiempo que me concedes. Haz que lo aproveche más para acercarme a Ti, para conocer mejor mi fe, para amar más a mi familia, a mi Iglesia, a mi comunidad, para llenarme de esperanza y avanzar por el camino que Tú me propones, camino de amor, servicio, entrega hasta poder dar la vida por mis hermanos como Tú lo hiciste Señor Jesús.
Bibliografía
