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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Abril 4 - 2018
DEJA TU LLANTO... ¡VIVE RESUCITADO!
Jn. 20,11-18
OBJETIVOS
Renovar las fuerzas y vigor espiritual, ahora mismo que el corazón ha experimentado de nuevo junto con la Iglesia Católica la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Tiempo especial para que el cristiano descubra la vida nueva que Jesús en su infinito amor nos ofrece.
Abandonar el llanto y la tristeza que nos causa estar lejos del Resucitado.
INTRODUCCION
LA PASCUA es la fiesta más grande que podemos celebrar, es la gran fiesta del amor de Dios por el hombre, por todos los seres humanos.
En la Pascua celebramos nuestra salvación: Dios, por amor, solo por amor, se ha hecho hombre para entregar su vida por nuestra salvación. Por la entrega de Jesucristo en la Cruz y su victoria sobre la muerte en la Resurrección, nos ha salvado para siempre y a todos del pecado y de la muerte.
DESARROLLO
Los invitamos a profundizar en un personaje del Nuevo testamento tan especial y tan amado por el Señor Jesús “María Magdalena”. Veremos cómo fue su transformación, su entrega, su estilo de vida y que hoy para nosotros se convierte en un ejemplo de que “para Dios no hay nada imposible” (Lc 1,37)
A ella la vemos en muchos pasajes el evangelio cerca del Maestro. Tal fue su fidelidad de vida en Jesús que hasta en el momento de la resurrección le fue encargado antes que a nadie la misión de anunciar a los suyos la ALEGRÍA PASCUAL.
María. Buscaba un cadáver en el huerto; Jesús le ha ofrecido una misión y camino apasionante de vida.
Leamos el texto con detenimiento:
Estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?» Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.» Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?» Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré.» Jesús le dice: «María.» Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní —que quiere decir: «Maestro»—. Dícele Jesús: «Deja de tocarme, que todavía no he subido al Padre. Pero vete a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.» Fue María Magdalena y dijo a los discípulos: «He visto al Señor» y que había dicho estas palabras.
Si leemos con sumo cuidado este maravilloso texto, encontramos que María Magdalena no es simplemente una mujer caída, seducida, condenada al cautiverio. Ella representa a todas las mujeres y varones que buscan redención sobre la tierra, apareciendo así como principio de nueva humanidad. Todos cabemos en esa representación de María Magdalena. Ella es nuestra voz y figura de Pascua.
Sólo quien escucha a Jesús cuando le llama de un modo personal sabe de verdad que Jesús existe, que está vivo, que sí hay resurrección. La resurrección es en el fondo encuentro personal de amor, descubrimiento de Jesús que ha vencido la muerte y que nos dice, llamándonos de un modo íntimo, por nuestro nombre: ¡vive, estoy contigo, sé tú mismo!
Preguntémonos cuantas veces Jesús nos ha llamado por nuestro propio nombre. ¿Por qué no hemos respondido? Miedo, pereza, desconocimiento, por estar acomodados, creemos que no necesitamos o no queremos disfrutar la verdadera pascua.
Podemos hacer una lista de las gracias perdidas por no tomar la decisión de seguir al Amado Resucitado: Amor infinito, paz, gozo, consuelo, ternura, esperanza, providencia, etc. ¡Triste verdad!
Centremos nuestra mirada en María Magdalena y vamos haciendo un paralelo con nuestra vida y concluimos que no estamos condenados a seguir amando a un muerto que el verdadero amor suscita vida, transformando el jardín del cadáver en huerto de gracia que dura por siempre.
Por eso, el encuentro con Jesús ha sido un signo de esperanza en el camino, no es aún la realidad cumplida. María ha descubierto por un breve momento el gran misterio: ha encontrado a Jesús, se ha llenado de su vida pascual y de su gloria. De ahora en adelante no estará ya aislada, no será una mujer caída, fracasada, desesperada, ya no tendrá más su esperanza muerta. La experiencia pascual le ha convertido en portadora del misterio de Dios (Jesús) para los hombres. Al decirle no me toques, Jesús le está diciendo que ella debe ocuparse de tareas importantes, de misiones nuevas sobre el mundo.
Sigamos leyendo el texto, se acerca al de Mt 28, 9, María se agarra a los pies de Jesús, en encuentro afectuoso donde se vinculan adoración (echarse a los pies), confianza (tocarle) y amor profundo (acariciarle). Ella pretende eternizar esa actitud: estaría así toda la vida, en actitud de unión profunda, en donación de corazones. Nada busca, ya no necesita cosa alguna, tiene todo lo que quiere. La pascua se le hace encuentro permanente de unión con el amado. ¡NO TIENE MIEDO!
El amor auténtico pide eternidad. Amar a otra persona es decirle «tú no morirás nunca» – como decía Gabriel Marcel. De ahí el temor a perder el ser amado. María Magdalena no podía creer en la muerte del Maestro. Invadida por una profunda pena se acerca al sepulcro. Ante la pregunta de los dos ángeles, no es capaz de admirarse. Sí, la muerte es dramática. Nos toca fuertemente. Sin Jesús Resucitado, carecería de sentido. «Mujer: ¿Por qué lloras? ¿A quién buscas?» Cuántas veces, Cristo se nos pone delante y nos repite las mismas preguntas. María no entendió. No era capaz de reconocerlo.
Así son nuestros momentos de lucha, de oscuridad y de dificultad. «¡María!» Es entonces cuando, al oír su nombre, se le abren los ojos y descubre al maestro: «Rabbuni».. Nos hemos acostumbrado a pensar que la resurrección es sólo una cosa que nos espera al otro lado de la muerte. Y nadie piensa que la resurrección es también, entrar «más» en la vida. Que la resurrección es algo que Dios da a todo el que la pide, siempre que, después de pedirla, sigan luchando por resucitar cada día. «La Iglesia ofrece a los hombres el Evangelio, documento profético, que responde a las exigencias y aspiraciones del corazón humano y que es siempre “Buena Nueva”.
La Iglesia no puede dejar de proclamar que Jesús vino a revelar el rostro de Dios y alcanzar, mediante la cruz y la resurrección, la salvación para todos los hombres». (Redemptoris Missio, n. 11) En las situaciones límites se aprende a estimar las realidades sencillas que hacen posible la vida. Todo adquiere entonces sumo valor y adquiere sentimientos de gratitud. «He visto al Señor» - exclamó María. Esta debe ser nuestra actitud. Gratitud por haber visto al Señor, porque nos ha manifestado su amor y, como a María, nos ha llamado por nuestro nombre para anunciar la alegría de su Resurrección a todos los hombres.
«La historia de María de Magdala recuerda a todos una verdad fundamental: discípulo de Cristo es quien, en la experiencia de la debilidad humana, ha tenido la humildad de pedirle ayuda, ha sido curado por él, y le ha seguido de cerca, convirtiéndose en testigo de la potencia de su amor misericordioso, que es más fuerte que el pecado y la muerte». -Benedicto XVI, 23 Julio, 2006
CONCLUSIÓN
Como María Magdalena anunció a Jesús, una vez que tuvo su encuentro con Él, Resucitado, así nosotros hemos de anunciar al Señor después de contemplarlo en la oración.
Que la gracia de estos días sacros que hemos vivido sea tal, que no podamos contener esa necesidad imperiosa de proclamarla, de compartirla con los demás. Vayamos y contemos a nuestros hermanos, como María Magdalena, lo que hemos visto y oído. Esto es lo que significa ser cristianos, estar de salida en misión permanente, ser apóstoles de verdad.
TALLER
- ¿Cuál es el cadáver que hoy te está llenando tu vida de llanto y de dolor?
- Cada uno durante la semana profundizar más sobre la vida de este personaje y además encontrar e imitar su vocación a la santidad y unión con Dios
BIBLIOGRAFÍA
- Sagradas Escrituras Cuerpos de Mujeres en la Biblia, Mercedes Navarro Puerto
- Jesús Histórico, Dr. Pablo Richard
- www.domosmarie.es
- www.catholic.net
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DEPREDICACIÓN
Abril 18 - 2018
DE LA ADICCIÓN, A LA LIBERTAD
Gálatas 5,1SS
Objetivo
Reconocer que casi todos estamos predispuestos a alguna adicción, y mediante esta reflexión, permitir que el Espíritu de Jesucristo sondee nuestra conciencia e ilumine esa área que tal vez desconozcamos en nosotros mismos.
Introducción
Adicciones, esclavitudes y dependencias, son tres palabras que describen la realidad de muchos seres humanos. De una u otra manera somos adictos; unos en grado notorio, otros de manera inconsciente.
Hasta hace pocos años la Organización Mundial de la Salud solo aceptaba como Adicción: el alcohol, las drogas y el sexo. Hoy en día las cosas han cambiado y se consideran enfermedades adictivas muchas más: Los juegos de azar, excesiva ingesta de dulce, el tabaco, la televisión, el internet, las redes sociales. También pecados capitales como gula, avaricia etc. Estas personas en el fondo son esclavos, dependientes de algo y pocas veces comentan en público o buscan ayuda por no reconocer que tienen una dificultad o una conducta que distorsiona el comportamiento humano y las relaciones interpersonales.
Este fenómeno involucra también a toda la familia, pues el daño no es solo para quien padece la enfermedad. El adicto está perturbado mental y emocionalmente y necesita un grupo médico de apoyo que le ayude a superar su descontrol. Espiritualmente también necesita de un acompañamiento que le ayude a descubrir la clave definitiva de su sanación: Abrirse al poder de Dios y recibir su gran amor y así iniciar un proceso de conversión.
Desarrollo
La fe cristiana es fe en la liberación del pecado; del mal que está en nosotros. La libertad tiene dos aspectos: Negativo, es la ruptura con las amarras que nos sujetan; pero positivamente no es solo sentirnos libres de… sino para que…
La Libertad es la auténtica soberanía de Dios en la persona expresada en una vida animada por el amor; los testigos de la libertad no serán gentes meramente libres de ataduras, sino que serán personas apasionadas abiertas a Dios para proponer a otros el testimonio, condición para ayudar a los demás mostrando el fruto de una vida liberada puesta por el mismo creador.
¿Quién nos muestra la plena soberanía de Dios sino Jesucristo? Para Jesús, Dios es su cercanísimo, su único porvenir, Dios está ahí para Jesús y en Jesús, en esta adhesión incondicional encuentra Él su Libertad (“Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió”). El Reino es la venida de Dios en la plenitud de su amor en Él, el amor capaz de limpiar nuestras repulsas, vicios y adicciones.
Jesús es Libre a lo largo del camino en el que se vació y se desposeyó de sí; libre hasta el final en una cruz donde entregó cuanto era por amor a nosotros para liberarnos del pecado. Devolviéndonos un horizonte y una nueva esperanza por medio de su Espíritu que nos saca de miedos, temores, vicios y adicciones. Jesucristo es el único que devuelve a nuestra vida la verdadera libertad. “Donde está el Espíritu del Señor hay Libertad” (2 Cor 3, 17)
Esta es la buena noticia; el corazón del mensaje cristiano: La salvación traída por Jesucristo. Cuando Él pregunta: ¿y vosotros quien decís que soy yo? La pregunta también plantea la identidad del cristiano. ¿Cuál es el misterio que hace que nosotros los cristianos actuemos distinto del común de las personas? Dios nos ha creado para la libertad, sentirnos libres es cortar todas las ataduras que nos retienen, es la vocación propia y específica de los cristianos. El Mensaje cristiano es restauración de la obra creadora.
Conclusión
La mayoría de personas tenemos algún vicio o adicción; enfermedades en mayor o menor grado que afectan nuestra salud, nos hacen esclavos de comportamientos y actitudes dañinas. Además de buscar ayuda médica especializada en el tema, debemos buscar también una guía espiritual para tener una sanación definitiva, haciendo vida la Palabra: “Para ser libres nos ha liberado Cristo, manteneos firmes y no os dejéis oprimir nuevamente por el yugo de la esclavitud”. (Gal 5, 1-2.)
Taller
- ¿Reconoces en ti actos o conductas repetitivas y descontroladas que pueden crear adicciones, dependencias y esclavitudes?
- ¿Reconoces alguna dependencia tuya que esté afectando tus relaciones personales o tu vida de familia?
Bibliografía
- Biblia de Jerusalén
- Joseph Thomas, S.J. Llamados a la libertad.
- Padre Higinio A. Lopera, C.J.M. De la Adicción a la Libertad.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Marzo 21 – 2018
Es hora de revivir tu alianza con Dios
(Jr 31,31-34)
Objetivo
Renovar nuestra Nueva Alianza con Dios por medio del sacrificio pascual de Cristo y asumir en él, que Nuestra Alianza es ahora Nueva y Eterna.
Introducción
Las primeras lecturas de la liturgia que nos presenta la Iglesia en esta cuaresma, todas del Antiguo Testamento, presentan la Historia de la Salvación bajo la categoría de la Alianza, y los Evangelios nos presentan el misterio pascual de Cristo. Son una invitación a descubrir a Cristo, que en su misterio pascual se ofrece en sacrificio para nuestra salvación, para renovar la alianza, para hacerla nueva y eterna. La lectura del profeta Jeremías nos ofrece la posibilidad de ver desde nuestro hoy, cómo la promesa de la nueva Alianza se hizo realidad en la pascua de Jesucristo.
Desarrollo
Leer en voz alta el texto y escuchar con mucha atención:
El Señor afirma: “Vendrá un día en que haré una nueva alianza con Israel y con Judá.
Esta alianza no será como la que hice con sus antepasados, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; porque ellos quebrantaron mi alianza, a pesar de que yo era su dueño. Yo, el Señor, lo afirmo.
Esta será la alianza que haré con Israel en aquel tiempo: Pondré mi ley en su corazón y la escribiré en su mente.Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Yo, el Señor, lo afirmo.
Ya no será necesario que unos a otros, amigos y parientes, tengan que instruirse para que me conozcan,porque todos, desde el más grande hasta el más pequeño, me conocerán. Yo les perdonaré su maldad y no me acordaré más de sus pecados. Yo, el Señor, lo afirmo.
Resulta claro que El Señor ve la necesidad de establecer una nueva alianza con su pueblo; una alianza diferente a la que había establecido con sus antepasados sacándolos de la esclavitud, porque ellos mismos habían suplicado a Yahveh que los liberara de la opresión del pueblo egipcio y escuchando sus clamores, dice la Palabra, los tomó de la mano y los sacó de la esclavitud. (Cf Ex 3,7) Pero Israel quebranta la alianza, es un pueblo de dura cerviz, no es dócil, no es obediente.
En esta nueva alianza prometida por el Señor hay una novedad: pondrá su ley en nuestros corazones, dentro de cada uno de nosotros y todos lo conoceremos. Él será para nosotros un Padre y nosotros sus hijos y habrá perdonado nuestros pecados y no se acordará ya nunca más de nuestra iniquidad.
Bien, pues esta profecía ya se ha cumplido. La antigua alianza ha desaparecido. ¿Por medio de quién? Por medio de Jesucristo, de su pasión, muerte y resurrección.
Hoy Jeremías nos está invitando a hacer una verdadera y auténtica renovación de nuestra relación o alianza con Dios. Una relación donde ya es posible ser fieles y obedecerle a Dios de corazón por la gracia de la obediencia que nos será dada y sin la cual todo intento de fidelidad fracasará. (Pondré en sus corazones mi Ley), podremos conocer entonces la voluntad de Dios y cumplirla.
Podremos conocer su misericordia y ver cómo sale a buscarnos, aunque seamos pecadores. Nos atrae, nos acoge, nos purifica y nos manda a dar ese amor y esa misericordia que ya hemos recibido de Él tan intensamente.
Esa misericordia brota como sangre, la sangre de Cristo en la cruz, sangre de la Nueva y Eterna Alianza de misericordia, derramada por nosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Es nuestro bien más preciado y lo único que podemos ofrecer a los demás en nuestro testimonio de vida: la sangre que purifica y pacifica todos los corazones y que perdona todos los pecados, que nos restaura y nos levanta como hombres nuevos. ¿Qué necesidad será mayor que la que nos ofrece llenar la sangre de Cristo?
Conclusión
Vinculando los dos ejes temáticos de las lecturas de estos domingos de cuaresma, Alianza y Cruz de Cristo, descubrimos que estamos llamados a renovar nuestra alianza con Dios por el sacrificio pascual de nuestro Señor Jesucristo.
Reavivemos la llama del amor de Dios en nuestros corazones con el fuego de Cristo resucitado y el soplo del Espíritu Santo.
Pidamos al Padre eterno que haga realidad el deseo de vivir en alianza íntima y permanente con él y que nos ayude a vencer el miedo a la cruz, que podamos comprenderla y aceptarla como camino fecundo.
Taller
- ¿Encuentras en tu corazón la presencia pacificadora de Dios?
- ¿Vives tu relación con Dios dando mayor importancia en lo exterior y superficial o en la interioridad profunda?
- ¿Deseas de todo corazón vivir en íntima comunión con Dios?
Bibliografía
Tomado de la lectio Divina del padre Damián Naniani, Director del CEBITEPAL, sobre la lectura de Jeremías 31,31-34
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUIA DE PREDICACION
Marzo 7 - 2018
El amor de Dios para ti
Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. (Jn.13, 34)
OBJETIVO
Permitir que el Padre Creador in-habite todo nuestro ser con su Infinito Amor para que siendo portadores de su amor nos convirtamos en agentes de todo bien para todos y cada uno de nuestros semejantes.
INTRODUCCIÓN
En esta época de cuaresma, todos los Evangelios nos hablan del amor, amar a Dios, amar a los demás, amarnos a nosotros mismos y de cómo debemos cuidar nuestras relaciones personales.
El Amor jamás dejará de existir (1Co.13, 8)
En la Sagrada Escritura encontramos toda la historia de Amor de Dios con su pueblo, nos lo muestra y enseña en todo género literario: parábolas, relatos, revelaciones y es aplicado en todas las dimensiones del ser humano. Es decir, estamos rodeados de Amor de Dios y por eso no hay disculpa para dar de ese Amor a los que nos rodean.
Solo la persona que ha nacido de nuevo, de lo alto, es decir del Espíritu, puede comprender ese amor de Dios en su inmensidad. Por esto hemos de estudiar y conocer las enseñanzas que Dios nos da en su Palabra para poder amar a nuestros hermanos con verdadero amor de Dios y originar en el mundo un renovado dinamismo de compromiso en la respuesta humana al amor Divino
DESARROLLO
Reflexión: Si tenemos en cuenta que: TODO PECADO es falta de AMOR, llegó el momento de actuar con pleno conocimiento del Amor de Dios.
Podemos amar cuando verdaderamente nos hemos sentido amados, por tanto, reconoce el amor infinito de Dios por ti.
¿Dónde puedes encontrar que Dios te ama intensa y eternamente?
Miremos por ejemplo la declaración de amor que te hace en (Is 43,4)
O como nos lo dice en el Evangelio de Juan 3,16.
Y si esto no te es suficiente, reflexiona profundamente sobre la pasión y muerte de Jesús, que se dejó clavar en una cruz por ti, porque te ama intensamente. Solo obsérvalo en la cruz, desnudo, despedazado, coronado de espinas, abandonado por sus amigos, burlado y escupido… pero todo valió la pena dice el Señor, por ti, porque te amo, valió la pena. Son solo algunos pasajes que te hablan de ese amor eterno con que Dios te ama. Entonces, manos a la obra.
Vamos a referenciar unos espacios donde todos tenemos participación en el diario vivir y debemos expresar el Amor de Dios que El en su infinita generosidad nos ha regalado.
1. El MATRIMONIO basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el ícono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano.
Si Dios es amor en mi, es mi compromiso ser amor, ser presencia de Dios en mi matrimonio, en mi hogar en mi familia.
«Si alguno dice: ‘‘amo a Dios'', y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» (1 Jn 4, 20)
2. SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA MÁXIMA EXPRESIÓN DE AMOR
“Pero ahora se ha de prestar atención a otro aspecto: la «mística» del Sacramento de la Eucaristía tiene un carácter social, porque en la comunión sacramental yo quedo unido al Señor como todos los demás que comulgan: «El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan», dice san Pablo (1 Co 10, 17). La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán. La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos.”
Esta afirmación del Santo Padre Benedicto XVI, nos da claridad del Amor de Dios para nosotros que se ha quedado eternamente en el Sacramento de la Eucaristía y el compromiso que tenemos para permanecer unidos a Él “Si ustedes se mantienen unidos a mí, yo me mantendré unido a ustedes”. Y también permanecer en unidad con todos nuestros hermanos.
3. NUESTRO AMOR HACIA LOS HERMANOS
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. (1Jn.3, 18)
Amar a los demás, es dar el primer lugar a mi hermano es poner al otro antes que a mí. Eso significa dar la vida por el otro. Es poner al otro primero, es buscar el bien del otro primero antes que el mío, es amarlo como te ama Dios, sin mérito ni recompensa
El amor viene de Dios, no podemos amar por nosotros mismos, sino que Dios nos capacita para amar, Dios es quien ama a través de nosotros, porque Él nos habita.
El amor al prójimo es el fruto de nuestro amor a Dios y la prueba de que amamos a Dios es que amamos al prójimo.
En suma, nuestras vidas han de estar dispuestas para llevar la carga espiritual de nuestros hermanos para aliviarlas y compartirlas.
CONCLUSION
Que la norma de la vida sea el Amor a Dios, bien decía San Agustín “Ama y haz lo que quieras”
Cuando verdaderamente veamos el rostro de Jesús en nuestro hermano y nos comportemos como lo haría Jesús, solo así viviremos los valores del Reino y el Amor brillará en nuestras vidas como lámpara encendida por toda la eternidad.
TALLER
- ¿Has entregado el Amor de Dios a tus enemigos?
- Haz el propósito esta semana de llevar el amor de Dios por lo menos a 2 personas que necesitan Una Luz en su camino
- Leer en casa 1Co.13 1ss y analizar que es amor y que no es amor.
- Dar unos minutos para que cada uno reflexione internamente como está su vida de amor en su matrimonio.
BIBLIOGRAFÍA
- Sagrada Escritura
- Dios es Amor – Santo Padre Benedicto XVI
- Catecismo de la Iglesia Católica
