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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FURURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
NOVIEMBRE 17- 22 - 2025
DESCUBRE LA INVITACIÓN DE DIOS PARA TI AL BANQUETE DE VIDA
(Mt 22, 1-14)
Objetivo
Profundizar en la Parábola del banquete de boda para aplicarla a nuestra vida, reconociendo la invitación de Dios a vivir en comunión con Él y respondiendo con compromiso y disposición de cambio.
Desarrollo
Jesús nos narra una parábola muy llamativa. Se trata de un Rey que convoca al pueblo a un gran banquete con motivo de la boda de su Hijo, el príncipe heredero. Una fiesta que tiene una connotación de gran importancia y de gran honor para los invitados, si embargo ninguno en la ciudad parece interesada. Se podría decir que es un fracaso para el Rey. Pero este Rey no se rinde ante la negativa de sus invitados. Hace otra convocatoria que resulta peor, derramamiento de sangre y muerte a sus siervos.
Dice el Rey: el banquete está preparado, pero los invitados no eran dignos
Por tercera vez, los siervos reciben la orden de salir, esta vez a llamar a todos los que se crucen por el camino. Ir a todas partes y llamar a todos los que tengan hambre y sed de vida. Para la época el llamar a todos es contracultural, pues a los banquetes iban los notables e importantes de la ciudad y la familia; los invitados eran exclusivos, por eso el llamar al banquete a todos sonaba escandaloso. Pero la voluntad del Rey es que nadie se quede por fuera, excluido del Banquete ofrecido por este Padre- Rey. No busca personas perfectas, sino personas que respondan a la invitación, personas que han escuchado a sus predicadores, que oyen y acogen su Palabra y han dicho sí.
El único impedimento es rechazar la invitación, que equivale a rechazar al Mesías, al Hijo que quiere desposarse con nosotros su Iglesia.
El Padre quiere que entren al banquete porque quiere hacer algo por ellos, por cada uno, quiere que lo dejen ser Dios, que le permitan actuar como Padre creador y sustentador de todo lo creado.
Este es el anhelo de Dios, invitar a todo ser humano a ti y a mí a tener una experiencia de comunión con Él, de la cual este banquete de bodas es símbolo.
Tres veces nos dice Jesús en la parábola EL BANQUETE ESTÁ LISTO. Todo ser humano es buscado y esperado en este banquete; en esta fiesta de bodas del Cordero.
Todos somos llamados a participar del Banquete de Dios que es participar de la misma vida de Dios
En la segunda parte de la parábola Jesús nos dice que cuando el Rey entró a ver a los invitados, se fijó en un hombre que no llevaba el traje de bodas, lo cual era inadmisible, porque parte de la invitación era dotar a cada uno de el traje apropiado.
Así que este hombre no quiso ponerse el traje, quizá no se sintió parte del banquete, aunque asistió, tal vez no se sentía merecedor de estar allí, él mismo se excluyó.
La llamada de Dios requiere el ser consciente del DON recibido. La falta de vestido adecuado es ignorar la vida nueva que se deriva de la aceptación de la llamada de Dios. Es la no aceptación al cambio de mentalidad y de vida. No vestimos el traje apropiado cuando no vivimos en coherencia con el Evangelio de Cristo. El traje representa el estilo de vida que cada uno lleva.
Es reconocer que todos somos invitados, pero no todos estamos vestidos adecuadamente. Tenemos que ponernos el traje que se nos dio como dotación para poder entrar al banquete que es la vida en comunión con Dios.
MUCHOS SON LOS LLAMADOS Y POCOS LOS ESCOGIDOS
Nadie puede sentarse a la mesa del banquete del Reino sin emprender un camino de conversión. No basta con haber dicho sí haciendo solo presencia física pero sin ningún compromiso. Se requiere algo más, implica aceptar la vida nueva, vida en el Espíritu que nos identifica como escogidos, no solo como llamados, sino como escogidos.
Entrar adecuadamente al banquete significa entonces permanecer en comunión con Dios en la Vida nueva y las tinieblas de fuera representan una eternidad fuera de la presencia de Dios
Elementos de la parábola
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El Rey: Representa a Dios, el Padre.
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El Banquete de Bodas: Simboliza el Reino de los Cielos y la comunión eterna con Dios.
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Los Invitados Iniciales: Son aquellos que rechazan la invitación debido a sus ocupaciones o prioridades mundanas, como las posesiones materiales.
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Los Servidores: Representan a los profetas que llamaron al pueblo de Israel a la salvación y fueron rechazados.
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Los Nuevos Invitados (los de la calle): Representan al pueblo gentil (los que no son judíos) que fue invitado después del rechazo de los primeros, marcando la expansión del mensaje de salvación a todos.
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El Invitado sin Ropa de Boda: Es una advertencia sobre la fe superficial. No basta con asistir a la invitación; se necesita una preparación interior que significa "vestirse" con la justicia de Dios, es decir, una conversión genuina y un corazón dispuesto.
Conclusión
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La salvación es una invitación universal: Dios ofrece la salvación a todos, sin importar su origen, pero la respuesta individual a esta invitación es fundamental.
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La importancia de responder con prontitud y sinceridad: Es una locura rechazar la invitación de Dios, y es necesario un compromiso genuino y constante para estar preparado.
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La fe genuina requiere cambio interior: La parábola enseña que la fe no se basa en la apariencia o en las buenas obras, sino en un cambio interior y en la aceptación de la gracia de Dios, simbolizado en el "traje" o vestido de boda.
Taller
¿Estoy abierto (a) a la novedad del Evangelio?
¿Me he puesto el traje adecuado para entrar al Banquete? El traje de hombre(Mujer) nuevo?
Textos de apoyo
(Gal 3,27) (Ap 16,15)
"De afuera" significa no vivir en la presencia de Dios.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación - Noviembre 3 al 8 - 2025
CONOZCAMOS UNA MISERICORDIA SIN LÍMITE
Parábola del hijo pródigo
(Lc 15,11-32)
Objetivo
Conocer más profundamente quén es Dios, profundizar en Su infinita misericordia, su comportamiento de amor extremo para con el pecador, para que comprendamos su alcance y sus efectos en nuestra convivencia y en nuestro trato con los demás, cuando nosotros, a imitación del Padre, tenemos actos de misericordia con todos.
Introducción
Las parábolas de la misericordia nos muestran el rostro hermoso de Dios que es Padre-Madre. Dios que se ocupa de nosotros permanentemente, estemos cerca de Él o lejos. Somos sus hijos y nos trata como tal; respeta nuestra libertad para hacer lo que nos parezca, pero queda siempre pendiente de nosotros. El Padre nos muestra su misericordia para suscitar en nosotros la conversión permanente.
El Padre misericordioso
Este Padre es muy diferente de los padres terrenales. No reconviene al hijo, no lo hace reflexionar ante su solicitud, le concede lo que le pide (ojo con lo que pedimos) porque respeta su libertad. Este Padre del cielo permite a veces, cosas para nuestra propia conversión.
La parábola nos revela que no conocemos al Padre, aunque creamos que vivimos con Él. Ninguno de estos dos hijos conocían verdaderamente al Padre, aunque “vivian” con Él. Tienen una mala relación con el Papá.
Este Papá nuestro ama la libertad de sus hijos, aunque la sufra. Este Padre celestial tiene prisa en sanar nuestros corazones rotos, tiene mucha prisa en llenar nuestros vacíos y carencias por abrazos amorosos y acogedores, porque esos vacíos y carencias son la raíz del pecado. Por eso el Padre sale al encuentro del hijo pecador, perdido, y lo abraza y lo llena de besos y ni siquiera lo deja hablar, no le echa en cara nada. Este es el comportamiento de Dios con todos nosotros, pecadores, comportamiento inaudito para el hombre, impensable; pero ese el comportamiento que Él espera de nosotros con nuestros semejantes. (Así vengan cochinos, siguen siendo tus hermanos, hijos de tu Padre celestial)
Conclusión
No podemos quedarnos con la idea que tenemos de Dios. Tenemos que intensificar nuestra oración y contemplación para que crezcamos en el conocimiento de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, Él mismo nos dará la fuerza que necesitamos para ser tan misericordiosos como lo es Él.
Se recomienda escuchar con mucha atención la lectio Divina del padre Fidel Oñoro de Lucas 15,1-3. 11-32
Taller
- ¿Qué aprendiste hoy del Padre de esta parábola?
- ¿Con cuál de los dos hijos te identificarías? ¿Con el que se fue de Su casa o con el que vivía con Él, pero aun así no le conocía?
- ¿Cuál de las actitudes de los tres personajes de la parábola te impactó más
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación – Octubre 27 a Nov. 2
OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS RAZONES
Parábola del buen samaritano.
(Lc 10,25 - 37)
Objetivo
Tocar el corazón de quienes nos escuchan para que se identifiquen con la víctima de esta parábola, quien es el que sabe exactamente quién fue el que tuvo misericordia de él, a quien podemos identificar con Jesús en los pobres, en los rechazados, en las víctimas de la violencia, etc.
Desarrollo
Teniendo en cuenta el aspecto teocéntrico o cristocéntrico de las parábolas de la misericordia o del Reino, es decir, en donde es Dios Padre, o Jesús, el protagonista de la narración, como por ejemplo en la parábola del hijo pródigo, comienza diciendo “Un hombre tenía dos hijos” Es como decir: Dios misericordia se parece a Un padre que tenía dos hijos. De esta misma manera leyendo la parábola de nuestro texto de hoy con detenimiento, podemos notar que el protagonista no es exactamente el buen samaritano sino la víctima. Fijémonos muy bien cómo comienza la parábola:
“Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó” (Lc 10, 30a) Es decir, Jesús Hijo del Padre, bajaba de Jerusalén a Jericó.
Jesús cuenta esta parábola no desde el punto de vista del samaritano sino desde la mirada del herido, para que nos metamos en la piel de esta víctima y comprendamos la necesidad de ayudar a otros.
Esta parábola nos recuerda la del juicio final, narrada en Mateo 25,31ss
Y el Rey les dirá: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”
Y “En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo.”
Conclusión
El protagonista de esta historia es la víctima, el hombre que fue atracado y golpeado en el camino de Jerusalén a Jericó. Jesús quiere que nos pongamos en los zapatos del que sufre, de cada víctima que pueda estar a nuestro alrededor, sea por el hambre, por la violencia, por abandono, etc., para que sintamos lo que verdaderamente sienten los más necesitados, que puede ser de cosas materiales, pero también miremos con atención aquellos que sufren rechazo, indiferencia, aquellos que llevan heridas profundas en su corazón, por abandono, por carencias afectivas etc. No quiere que pasemos de largo ante el necesitado, sin importar la justificación que tengamos. Por eso la parábola termina con un imperativo muy fuerte ¡ve tú y has lo mismo!
Porque “obras son amores y no buenas razones”
Se recomienda escuchar la Lectio Divina del padre Fidel Oñoro del texto propuesto (Lc 10,25-37) en YouTube.
Taller
- ¿Qué te llevas en el corazón de esta lección tan importante para la vida de un católico?
- ¿Crees que podrías comprometerte con el Señor a hacer por lo menos una obra de amor al día? Una llamada, una visita, un abrazo…
- Leyendo con detenimiento todas las acciones del buen samaritano, nos damos cuenta de que hizo todo por el herido sin mérito ni recompensa, ¿Qué tendrías que cambiar para poder amar así?
Textos de apoyo
(Pro 19,17 ) (Zac 2,8b El que os toca a vosotros toca a la niña de mis ojos.») (Mt 10,40) (Jn 5,29)
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación octubre 20 al 26 – 2025
ODRES NUEVOS PARA EL NUEVO VINO QUE SALVA
(Mt 9,14-17)
Objetivo
Reconocer la necesidad de cambiar decididamente nuestra vieja forma de pensar y de vivir, para poder recibir la gracia que viene de Jesús y su Buena Noticia que es vida nueva, vida plena, vida de resucitados.
Introducción
Para revelar la novedad de su mensaje, el Reino de Dios, Jesús acude a estas pequeñas parábolas de los odres y del vestido nuevo.
A la pregunta de los discípulos de Juan sobre por qué no ayunan los discípulos de Jesús, él responde “¿Pueden acaso los invitados a la boda ponerse tristes mientras el novio está con ellos?” Y es que Juan Bautista, sus discípulos, como los fariseos, practicaban ayunos por propia iniciativa para apresurar con su piedad la venida del Reino, no quieren darse cuenta de que El Reino ya está entre ellos, Jesús ya se lo había dicho (Lc 17,21) pero sus mentes cerradas no querían ver.
Así que Jesús les hace comparaciones para hacerles caer en la cuenta de su torpeza.
No pueden estar tristes los invitados a la boda. La alegría a la que se refiere Jesús (Cf v 15) es el gozo mesiánico que nos debe acompañar a todos por haber sido salvados, un gozo que ha de permanecer vivo en los discípulos y en todo creyente para que seamos capaces de comunicarlo; apartarnos de la tentación de mantener el viejo vestido y los odres viejos, incapaces de manifestar al mundo de hoy la novedad y la frescura de la Buena noticia y de Jesús. Solo aquellos que estén dispuestos a romper definitivamente con esa vieja mentalidad podrán gozar de la novedad de Jesús su Buena Nueva.
Israel y sus instituciones representan los odres viejos incapaces de contener el vino nuevo (Jesús y el Reino de Dios). La buena noticia requiere mentalidad nueva, corazones transformados, capaces de acoger la nueva alianza, el mensaje de Jesús y su presencia entre nosotros.
Jesús está pidiendo odres nuevos. La gran novedad (el vino nuevo) es la persona de Jesús y su mensaje, pero para recibirlo hacen falta personas con un nuevo espíritu y una mente abierta al cambio. (Metanoia) (odres nuevos)
El hecho de utilizar nuevos odres para vino nuevo o un remiendo nuevo en un viejo vestido nos está hablando de que no se trata de reformar la vida que llevamos haciendo pequeños cambios, sino de una transformación total dejando atrás viejas creencias, predisposiciones y paradigmas que bloquean la gracia divina e impidiendo la renovación total de vida.
Por ejemplo:
- Creer que conseguimos la salvación por nuestras propias obras o por el mero cumplimiento de normas. (Mt 7,21-23)
- Usar a Dios para nuestro propio beneficio, pensar que Él está para facilitarnos la vida.
- No basta con no hacer el mal a alguien, hay que amar y hacer el bien a los demás siempre. (Mt 7,12)
Conclusión
Escuchamos a Jesús diciéndonos "han oído que se dijo, PERO yo les digo…" para establecer un estándar de comportamiento moral y espiritual que va más allá de lo ya establecido, como amar al prójimo como Él nos amó y amar a los enemigos y a los que nos persiguen. Esto requiere un cambio total en nuestra estructura mental, apertura de corazón y una actitud humilde frente a la Novedad de Cristo
Podemos concluir con san Pablo cuando nos dice en 2° Cor 5,17:
“Por tanto, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, pasó lo viejo, todo es nuevo”.
Que esta verdad nos inspire a vivir una vida más profunda y significativa en Cristo y que podamos ser transformados por la renovación de nuestra mente. (Rom 12,2)
Taller
- ¿Qué viejas formas de pensar, creencias o prevenciones debo cambiar para acceder al Reino de Dios en mi vida?
- ¿Qué pasos voy a dar para vivir una vida más conforme a las enseñanzas de Jesús?
