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Comunidad Hombres Y Mujeres De Futuro
Guía De Predicación
Febrero 22 - 2017
Familia: lugar, fruto, santuario de encuentro con el Señor
Objetivo
Re-descubrir los valores originales propios de la familia, sacramento del amor y de la vida, sostenido y apoyado a partir de la cotidianidad, el bien común y la actividad familiar.
Introducción
El encuentro familiar puede ser considerado en este tiempo como algo circunstancial, limitado en un espacio y en un tiempo determinado, caracterizado por la convivencia de seres humanos viviendo bajo un mismo techo. Sin embargo, la comprensión fundamental de la familia cristiana se halla en la profundidad que se experimenta en tener y vivir, juntamente un encuentro con el Señor resucitado, es decir una familia como lugar donde reinen los valores, los frutos del Espíritu (Gál 5, 22) y se contemple el “Altar”, el Santuario donde reside la persona de Dios.
Una familia que experimenta el encuentro con el Señor es una comunidad, un hogar puesto al servicio de la edificación y la construcción del reino de Dios, de la vida y de la esperanza; de la amistad y la responsabilidad por la historia y el ser humano. Cuando la familia se preocupa por la comunión y la oración participa de la vida y de la misión de la Iglesia, y por ende, es fruto del servicio y de la respuesta mutua ante el llamado de Dios a ser imagen viva de su Reino.
Contenido
Para la predicación se sugiere tener en cuenta los textos Bíblicos de 1 Sam 3, 1-10; Eclesiástico 3, 3-7.14-17; 1 Pedro 3, 7; 1 Cor 12, 12-31; Mc 1, 29-31; Mc 2, 1-12; Jn 2, 1-10
La familia ha sido considerada a lo largo de la historia humana como el núcleo central de la naturaleza social del hombre. Tiene su origen en la comunión o la alianza de un hombre y de una mujer que se entregan y se aceptan mutuamente. Esta relación reciproca entre esposo y esposa está exigida por el amor y la fecundidad responsable, la cual se orienta a engendrar una persona humana superando el orden biológico para entrar y tocar los valores personales, y así poder crecer integralmente y concorde a la naturaleza de Dios, animada y guiada por la ley nueva del Espíritu (Rm 8, 2) en íntima comunión con la iglesia y la sociedad, llamada a vivir unservicio de amor a Dios y a los hermanos. ¿Podríamos decir esto en palabras un poco más sencillas?
La familia es sinónimo de fraternidad, por consiguiente, es una unidad de pluralidades, es decir que no existe la uniformidad, sino la unificación como signo de la presencia del Espíritu Santo. La familia por ser un organismo constituido por seres humanos, vivos, templos del Espíritu, moradas de Dios, sacramentos y dones del amor y la misericordia divina, está en función de sus miembros, esto es una unidad de creyentes en medio de la diversidad carismática (1Cor 12,12-13), en la cual no debe existir el dominio, ni la competencia o rivalidad, ni los intereses particulares o el poder para servirse de los otros: La familia es uno de los tesoros más importantes…patrimonio de la humanidad entera…imagen de Dios, eje transversal de toda acción evangelizadora (Aparecida Nº 432-435).
En este sentido, sin familia no hay sociedad, no hay valores no hay vida. Todo ser humano necesita del calor, de la solidaridad y de la unidad de una familia. Sin un encuentro con Jesucristo no puede existir la fraternidad el perdón y la misericordia que se origina en la relación intima de la familia. Allí en el hogar, en la relación de padres e hijos, en la respuesta mutua de los esposos se enseña cada día volverse a Dios aceptando las buenas noticias (Mc 1, 15).
El tesoro de la familia como lugar de encuentro con el Señor es sacramento altar, santuario donde se superan los problemas, las dificultades y las adversidades que se presentan a lo largo de la vida (Mc 2, 1-12).
Cuando en una familia reina el espíritu de la desunión, la rebeldía, la ausencia de honra de padres a hijos y de hijos a padres, el maltrato físico, psicológico crece la lujuria, la infidelidad, el rompimiento del matrimonio, no hay virginidad y, por ende, se cultivan aislamientos, muros, barreras, adicciones que hacen del tesoro real sepulcros vacíos, seres individualistas y egoístas.
Hoy es importante que miremos y revisemos, la importancia de tener como familia un lugar de encuentro con el Señor, donde reinen los frutos del Espíritu y se admire la gracia del amor y de la unidad. Los padres como buenos pastores de sus hijos no pueden alcahuetear los signos de la modernidad (¿Cuáles?)que disfrazados por un bien trae como consecuencia males para la vida y la convivencia de la familia, pues de la manera que camina la familia camina la sociedad, el país. Sin familia no hay nación, no hay hermandad. El aborto, la mentira, los preservativos (¿Mejor, todo anticonceptivo?), el machismo, el feminismo son algunos ejemplos de cómo el tiempo presente se disfraza para distraer el pensamiento y el corazón de la familia introduciéndola en un mundo de destrucción y de abismo entre los padres y los hijos, entre los esposos que compiten y se alejan uno del otro.
Romper los muros, las cercas, las fronteras es abrirse al encuentro con el Señor, pero a su vez rompe el abismo en las relaciones entre los miembros que conforman la familia. Dios dirá a los padres cuando lleguen al cielo ¿Qué hiciste con mis hijos? Pues esos hijos que se engendraron son hijos más míos que tuyos[1]. Y a los hijos les dirá ¿Cómo honraste a tus padres? Pues esos padres son mi imagen, mi rostro (Efesios 6, 1-4).
El milagro de la familia es el encuentro con el Señor, pues donde está el Señor hay esperanza, transformación y vino nuevo (Jn 2, 1-10). Si hay algo que nos disgusta, lo expresaremos, pero estaremos unidos. Si hay algo que nos gusta lo compartiremos, pues es en la familia donde la amista reinará y no esperará nada a cambio y siempre se dará correspondencia mutua.
Conclusión
En nuestra realidad humana el flagelo del machismo, el feminismo, la mentira, el aborto, la ausencia de respeto y responsabilidad han destruido a muchas familias, hogares, templos del amor de Dios. El machismo como cualquier otro virus ha crecido alrededor de la familia por tener conceptos falsos del papel relevante de los padres para el hijo y de esposo para la esposa, y de la esposa para el esposo. Hoy se ven niños, jóvenes desatendidos e irrespetados por sus propios padres dejando sin futuro a una sociedad a una iglesia a un país.
Qué bueno sería que los niños como los jóvenes vean en sus padres a aquel personaje que nos muestra el primer libro de Samuel (3, 1-10): Elí. Un hombre que le mostró el camino y la dirección correcta a Samuel ante la confusión o la duda. Qué tan bueno sería que los adolescentes encontrarán en sus padres buenos pastores que le aconsejaran desde la perspectiva de Jesucristo el amor de Dios, el camino de su voluntad.
La adolescencia es una etapa de resistencia, (¿Quizá, mejor rebeldía?) pero si los padres caen en su juego o se descuidan, entonces veremos hombres y mujeres, familias sin seducción de Dios, sin “hambre” por experimentar un encuentro con el Señor. Padres, retomemos la mirada hacia los hijos y trabajemos por la espiritualidad y los valores que debemos legar a ellos. Los padres son, evangelizadores naturales del hogar. Hijos volvamos la mirada hacia los padres para aprender de la experiencia, y así reine en la unidad de la familia el fruto del amor, la alegría, la paz, el dominio propio.
Taller
- Como padres e hijos ¿Cuáles son elementos fundamentales que debo tener en cuenta para que experimente un verdadero encuentro con el Señor en familia?
- ¿Cómo está el diálogo en nuestra familia?, la relación con mis hijos?
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Febrero 15 - 2017
DIOS ES ÁNIMO Y CONSUELO PARA TI
(Is 51,12-14)
OBJETIVO
Entender que el ánimo y consuelo de Dios van a la raíz del dolor y lo sana. Pero esto no basta, su consolación va más allá de las situaciones del corazón porque quiere sanar incluso las situaciones causadas por la injusticia social. Este actuar de Dios consolador se trata de su gran amor. El Dios que consuela es el Dios Padre- Madre de su pueblo (Isaías 66, 13-14a)
INTRODUCCIÓN
En el corazón de las personas hay mucho sufrimiento y no son pocas las que experimentan en su interior la tristeza, la soledad o el peso de las culpas; y ese dolor es mucho mas pesado que el físico.
La auténtica salvación nos viene por Jesucristo, pero también cada uno puede hacer algo por salvarse a si mismo del sufrimiento que lleva adentro. Lo uno no niega lo otro, al igual que la benevolencia del maestro no significa que el alumno no deba estudiar. Debemos aprender contra qué debemos luchar y contra qué no.
DESARROLLO
¿Qué entendemos por ánimo y consuelo?
Ánimo: Valor, esfuerzo, energía. Se usa para alentar.
Consuelo:Acción y efecto de consolar: aliviar la pena o aflicción de las personas.
Si observamos la vida, la fe es el remedio más poderoso para calmar las penas de la vida. Pero desafortunadamente son pocas las personas que disponen de una fe tan potente como para transformar el dolor en fuente de paz, de redención, de testimonio. Inicialmente hablaremos de una visión simplemente humana y luego miraremos el dolor desde el punto de vista de la fe y comprenderemos que el dolor visto desde aquí es el más liberador.
No hay especialista que con su análisis y terapia pueda liberarnos del sufrimiento humano. Aceptar la salvación es el arte de vivir, y este arte se aprende viviendo. Pero no la vida como nos la muestra el mundo, si no la vida que vino a darnos Jesús cuando dice´Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia´ (Jn 10,10), Y esto es tarea nuestra, nadie puede vivir por nosotros. Somos nosotros los que debemos optar por la salvación eliminando la angustia, recuperando la tranquilidad de la mente y el gozo de vivir. Nuestro problema es la sensación de que la vida se nos va sin haberla vivido y que están pasando los años y que vamos a morir sin haber vivido. No nos falta nada, pero sentimos que nos falta todo. Si se nos pregunta por una razón de vivir respondemos que no la tenemos; sentimos un vacío oprimente y un desgano general y no sabemos por qué.
Frente a este panorama, aceptar la salvación también significa ir suprimiendo las fuentes de agonía mental, transponer las fronteras de la angustia, superar la preocupación obsesiva por nuestra persona y así recuperar la presencia de ánimo, la tranquilidad de la mente y las ganas de vivir. En suma, aceptar la salvación de Jesucristo significa conseguir la plena seguridad y ausencia de temor ir avanzando lenta pero firmemente desde la esclavitud hacia la libertad, y esta sagrada tarea es propia de cada persona. Debemos dedicar nuestros mayores esfuerzos en alejar de nuestras fronteras a unos de los enemigos de la vida: el sufrimiento y la tristeza.
Es tiempo perdido y pura ilusión pretender hacer felices a los demás si nosotros mismos no lo somos. Hay que comenzar pues por uno mismo, haremos felices a los demás en la medida en que lo seamos nosotros. Amaremos realmente al prójimo en la medida en que aceptemos y amemos serenamente a nuestra persona y nuestra historia. El ideal bíblico se sintetiza en amar al prójimo como a ti mismo; la medida es, pues, uno mismo. Ya constituye un ideal altísimo el preocuparse por el otro tanto como uno se preocupa por si mismo. Tienes que comenzar pues, por ti mismo.
Ahora miremos el ánimo y el consuelo desde el punto de vista de la fe: la tercera Bienaventuranza presenta una idea que puede sonar absurda, puesto que declara felices a los que sufren: “Bienaventurados los que están afligidos porque ellos serán consolados” (Mateo 5,5). Precisemos ante todo que en esta Bienaventuranza no se está hablando del dolor en sí mismo sino de su causa, Jesús se está refiriendo a gente que ha sufrido desgracias y que en la actualidad vive en una situación de tristeza. En la lógica del Reino de Dios el dolor es una Bienaventuranza porque abre una ventanita, para vislumbrar la luz de una nueva situación en la que Dios se manifiesta con todo su poder.
¿Por qué son bienaventurados los que lloran? Porque Dios los consolará, es decir Dios vendrá a ellos con el don de la alegría. Pero atención, no se trata de un consuelo superficial, como aquellas condolencias que recibimos en tiempo de desgracia, pero que en realidad cambian poco nuestra situación.
El evangelio es un himno a la alegría porque su mensaje surge desde aquella región interior de Jesús habitada por la paternidad acogedora de Dios.
Si nos detenemos un momento, miramos hacia atrás en nuestras vidas y reflexionamos un poco descubriremos que tantos acontecimientos dolorosos de nuestro pasado que en su momento nos parecieron desgracias, hoy, al cabo de los años comprobamos que nos han traído mucha bendición, desprendimiento y libertad interior; y han resultado ser no desgracias sino hechos providenciales en nuestras vidas. Lo que sucede es que este desprendimiento o comprobación sobreviene muy lentamente. Cuando el cristiano se encuentra de repente con el sufrimiento su primera reacción suele ser la rebeldía, “¿por qué?” y la protesta es lanzada en el fondo contra Dios, sin tomar en consideración que Aquel a quien se dirige la protesta está en la cumbre del dolor, clavado en la cruz. Y la respuesta al “¿por qué?” viene siempre de lo alto de la cruz.
Si de verdad queremos que estas reflexiones se concreten en un consuelo real y fuente de alegría es imprescindible cumplir con una condición: vivirlo todo en la fe, que quiere decir que el cristiano que sufre debe unirse conscientemente al Cristo doliente, debe acompañar cargando con paz su propia cruz a Cristo que sube al calvario llevando con amor la suya, debe no solo aguantar el dolor con resignación sino asumirlo amorosamente en forma consciente y voluntaria, sabiendo que de esta manera su sufrimiento igual que el de Jesús se torna fecundo y creador, en fuente de vida y redención. Esto, se dará siempre y cuando asumamos las pruebas de la vida en el espíritu de Jesús, es decir de una manera personal, activa y consciente.
Cuando el cristiano, en ese caminar asociado al Cristo doliente cesa en su rebeldía, toma su cruz, se entrega y adora, entonces hacen su aparición el sentido salvífico del dolor y el misterio redentor de la cruz. En este momento el dolor y la muerte son vencidos y el cristiano es visitado por la alegría y la paz.
CONCLUSIONES
En la tristeza, en la enfermedad, en el luto, en la persecución tiene el hombre necesidad de ánimo y consuelo. Cristo en efecto es fuente de toda consolación (Filipenses 2, 1).
Sin sufrimiento no hay sabiduría, pero la tristeza le resulta tan amarga que el hombre no quiere saber nada de eso y vuelve la cara a otra parte. Pero después de un cierto tiempo, al tomar una razonable distancia y perspectiva y tender una larga mirada, la mirada de la fe, en ese momento el hombre comienza a comprender que lo que sucedió fue una pedagogía divina, y en el fondo una predilección liberadora.
TALLER
1. ¿Cuáles son las situaciones concretas que causan sufrimiento en mi vida? ¿Cómo asumo el dolor: con desespero o con esperanza?
2. ¿En mi casa y en mi comunidad soy portadora de ánimo y consuelo?
BIBLIOGRAFÍA:
El arte de ser feliz. P. Ignacio Larrañaga
En brazos del Padre. P. Fidel Oñoro Consuegra
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Comunidad Hombres y Mujeres de Futuro
Guía de predicación
Enero 25/ 2017
Acoger las pruebas con alegría
Carta de Santiago 1,12-27.
Objetivo
Crecer en nuestra madurez espiritual; no quedarnos toda la vida con lo que hemos aprendido en la catequesis primera y con las meras prácticas de devociones que, si bien son buenas, no son suficientes. Debemos aprender a aceptar el sufrimiento con la esperanza del que se sabe hijo de Dios.
Introducción
"Hermanos míos: considerad una gran alegría el estar cercados por toda clase de pruebas, sabiendo que vuestra fe probada produce la paciencia. Pero la paciencia tiene que ejercitarse hasta el final, para que seáis perfectos e íntegros, sin defecto alguno" St 1, 2-4.
Las pruebas
Todos conocemos situaciones que nos ponen en Crisis, que nos llevan a dudar de la fe, o a entrar en relaciones malas con otros, o a sufrir de forma prolongada una pena o un dolor. La palabra "Considerar" es asumir otro punto de vista sobre lo que está sucediendo; esto no se hace con frecuencia, sino que nos encerramos y aferramos a un solo punto de vista. Y de esta forma damos poder destructor a las crisis o situaciones que nos desestabilizan y nos hacen sufrir. No tenemos la capacidad de tomar distancia para ver desde otro ángulo.
"Considerar" es permitirse otra mirada: expresar exteriormente lo que se vive interiormente. Esto es importante para orar y pedir sabiduría. Si no hay trabajo interior con lo que se vive, no hay una vida interior. Santiago 1, 12 dice: "Feliz el hombre que soporta la prueba". No se trata solo de perseverar sino también de atravesar por dentro el temporal y salir fortalecidos al otro lado, La Bienaventuranza no es que sea feliz porque llora, sino porque en el llorar se hace camino hacia la consolación. "Considerad plena alegría cuando sufrís todo tipo de prueba" y cuando "consideramos" estamos en camino de conversión. Cambiar la mentalidad, el punto de vista y comprensión sobre las situaciones es lo que pide el evangelio en las Bienaventuranzas, como lo hizo Jesús. Cuando atravieso la contradicción con alegría, entonces tengo mucho que ver con Él, con la fe.
De la fe se sale probado con la experiencia que permite estar más enraizados en el Evangelio con madurez humana y espiritual, para ofrecer estabilidad a otros, comprender sus tentaciones y ayudarlos.
Madurez en la fe
La palabra paciencia o perseverancia describe la firmeza frente a la adversidad, pues muchas veces decimos: "no más, me voy". No es solo perseverar sino saber soportar el sufrimiento con amor, con capacidad de aguante que es vital en una persona adulta que debe ser consciente de cómo vive el sufrimiento. El salmo 62, 1 dice: "Dios es mi esperanza"; puedo soportar si tengo una esperanza, puedo salir de las dificultades confiando en el final del camino. La fe también se puede perder con el pasar de los años; nuestra manera de aproximarnos a Dios puede que no ayude a cambiarnos y abandonamos la oración. Cuando no veo frutos sobre todo en mi transformación personal abandono la fe, y fe y oración están totalmente unidas.
Mira cómo oras y si tu oración no te está transformando, cuestiona tu oración.
Los v v. 13-15 nos hablan de la relación del hombre con Dios: "Dios no tienta, no es Dios quien induce al mal". Hay personas que creen que las pruebas vienen de Dios porque Él creó el bien y el mal. La verdad es que Dios no es uno que empuja al mal. (Confrontar con Sirácida 15, 11-20). "Es asunto de ustedes, conózcanse a sí mismos; la tentación nace de sus pasiones, cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le atrae y le seduce". La idea de Santiago es que la tentación es claramente antropológica (del ser humano).
"Después, la concupiscencia, cuando ha concebido da a luz el pecado, y éste una vez consumado engendra la muerte". He aquí que la pasión es la que tienta al creyente: primero hay una sugestión interna (ver alguna cosa), un estímulo interior, si con esta imagen comienzo a dialogar, entro en confianza y la hago entrar en mí, llega el acto del consentimiento hasta que se convierte en pasión. Aquí se da la lucha espiritual, la lucha contra los pensamientos que dominan a la persona y la hacen esclava de sus propios pensamientos e imaginaciones.
"Que cada uno sea diligente para escuchar, lento para hablar y lento para la ira". Santiago quiere cultivar en la comunidad estas actitudes de la prontitud para escuchar y lentitud para hablar, es la coherencia y la responsabilidad en el cumplimiento de los compromisos cristianos; se conecta el tema con la justicia de Dios y el crecimiento discipular hasta la plenitud para la que hemos sido llamados en el camino de construcción guiados por Dios.
"Porque la ira del hombre no realiza la justicia de Dios, por eso desechad toda inmundicia y abundancia del mal y recibid con docilidad la Palabra sembrada en vosotros que es capaz de salvar vuestras vidas”. VV. 20-21
Conclusión:
Cuando vamos caminando en el Señor, vamos tomando herramientas para nuestra vida cristiana. Jesús nos lleva de la mano en todas las circunstancias de la vida. Santiago nos abre los ojos acerca de cómo vivir los momentos de prueba, los avatares de la vida. “Hemos de vivir la prueba con alegría”. ¿Cómo puede ser esto? Depositando la circunstancia en las benditas manos del Padre, llenos de confianza y fe en Él.
Hemos de saber también, de dónde nos llega la prueba y que en infinidad de veces somos nosotros mismos los causantes de la crisis o del dolor por el que estamos pasando.
Finalmente, fe y oración van totalmente unidas; cuidemos nuestra forma de orar porque es ella la que nos llenará del Espíritu Santo quien es el protagonista de nuestra fortaleza, nuestra templanza y de nuestra transformación. “Sin mí, nada podéis hacer” Jn 15,5
Bibliografía: Enseñanza del Padre Fidel Oñoro Consuegra octubre de 2016
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Diciembre 7 – 2016
¿LE DAS A LA NAVIDAD SU VERDADERO SIGNIFICADO?
Lucas 2, 8-20
Objetivo
Dar a este tiempo de navidad su verdadero significado teniendo en cuenta que, el nacimiento de Jesús es ante todo un acontecimiento de vital importancia y trascendencia para el ser humano.
Introducción
Dios Padre, en su proyecto de salvación del ser humano, también llamado la economía de la salvación, quiso que su único Hijo se engendrara y viniera al mundo y se hiciera en todo semejante al hombre, menos en el pecado. Llegado el momento, comienza a hacerse realidad este proyecto salvífico de Dios y nace en la tierra el salvador de la raza humana. Es Jesucristo, que vino a redimirnos del pecado, a saldar nuestra deuda y a darnos entrada a la vida eterna.
Desarrollo
NAVIDAD
Festividad anual en que el mundo cristiano conmemora el natalicio o nacimiento de Jesús, el unigénito de Dios. Eso precisamente es la navidad, la conmemoración del nacimiento del Señor Jesús hace ya más de 2000 años. Desafortunadamente, y cada vez más, este acontecimiento ha ido perdiendo importancia en el mundo entero, aún para los mismos cristianos. Llega el adviento, que sería el momento adecuado para prepararnos a celebrar tan importante acontecimiento en nuestra vida, pero en cambio, nos preocupamos más por los regalos que vamos a dar, por la gran cena de navidad, qué vamos a preparar, qué vamos a ofrecer a la familia, en fin, todo un mundo de cosas que es lo que el mundo nos ha ido imponiendo, cosas que podrían ser distractores del verdadero motivo de celebración:
El nacimiento del único que podía venir a liberarnos del pecado y a salvarnos.
Miremos lo que El evangelista Lucas nos dice:
Lucas 2,1 y 3:
1Por aquellos días salió un edicto de César Augusto* ordenando que se empadronase todo el mundo
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
Era preciso que el redentor de los seres humanos naciera en Belén, puesto que esto había sido prometido por Dios mediante la profecía de Miqueas 5:2. Dios, había anticipado desde la eternidad que este suceso del empadronamiento se diera y usó estas circunstancias para que se cumpliese la profecía. Ese llamado a empadronarse, aunque pareciera un mandato del César, fue sino un designio de Dios.
Lucas 2,4-5:
4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
También José y María probablemente sin saber exactamente los planes de Dios se dirigieron a Belén y obedeciendo al mandato del César, estaban dando también cumplimiento a la profecía de Miqueas.
Lucas 2,6
Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento.
Dios todo lo hace bien, justo y a tiempo, sin margen de error, el salvador que había sido prometido nació en el tiempo exacto; el tiempo de Dios. La Biblia dice en Gálatas 4:4: Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley. Había un tiempo exacto, determinado por Dios en el que el Salvador habría de venir al mundo. Cualquier persona hubiese esperado que el Hijo de Dios naciera con grandes lujos y no en la pobreza ni con tanta precariedad, pero Lucas 2:7 dice: Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón: una escena triste, el Salvador no tenía un lugar para nacer, sino un establo, una pesebrera, que es un lugar donde se alimentan los animales, un lugar que por lo general no huele bien, ni es un lugar muy higiénico. Pues allí decidió Dios que naciera su Hijo por amor a nosotros.
Al respecto nos dice san Pablo en 2 Corintios 8,9: Pues conocéis la generosidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre a fin de enriqueceros con su pobreza.Y (Filipenses 2:7): Por amor a nosotros Dios dejó su gloria y tomó forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.
Dios, por amor a nosotros dejó su gloria, y no vino primero a reyes ni a sabios.
Veamos que dice Lucas 2,8: Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche.Notemos que los primeros en saber del nacimiento del Hijo de Dios fueron los pastores, personas humildes y de escasos recursos. Eso para indicarnos que Cristo no requiere de grandes fiestas con mucha comida, sino personas con un corazón sencillo y limpio, dispuesto a recibirlo.
Continuemos leyendo la Escritura:
Lucas 2,9-10:
Se les presentó el ángel del Señor, la gloria del Señor los envolvió en su luz y se llenaron de temor.
El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
Ellos, se llenaron de temor por lo que habían visto, pero fueron tranquilizados por el ángel y les dio una gran noticia que sería de gran gozo para todos.
¿Temes a la llegada de Dios a tu vida? ¿Temes a que Él sea el que gobierne tu vida?
¿Cuál fue la noticia?
Lucas 2,11:
Os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor*;
Los pastores conocieron que el Salvador de la humanidad ya había llegado al mundo, el Mesías, el príncipe que ellos esperaban.
Sigue diciendo Lucas 2:12:
Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
La señal era clara para que no hubiera equivocación y así poder encontrar al Salvador.
Proseguimos con el verso 13 y 14: Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían:
!!«Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace*.»
Los ángeles celebraban la Navidad alabando a Dios.
¿Qué es lo que debes hacer si alguien te habla del Salvador? lo que pasó en Lucas 2:15:
Cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vamos a Belén a ver lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado.»
Los pastores sin perder tiempo se fueron a donde estaba Jesús.
Lucas 2,16: Fueron a toda prisa y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
Los pastores se apresuraron; Pero sus carreras o quehaceres no fueron comprar regalos, ni tampoco buscar el mejor árbol de navidad, ni ver a Santa, ni ninguna otra cosa, su premura fue ir a conocer al Salvador. También tú busca al salvador primero. Ven a sus brazos apresurándote, mientras todavía estás vivo(a) Si lo buscas de corazón, podrás comenzar un nuevo año como los pastores, con un nuevo corazón y la tranquilidad y la certeza de que Él está en ti todos los días de tu vida. (Mt 28, 20b)
Lucas 2,17-18:
17 Al verlo, contaron lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
Cuando lo sientas en tu corazón palpitando, actuando, dándote toda Su paz y la esperanza que tanto querías, corre a contar a todos, quién es el que te ha dado esa nueva vida y la paz que nace de la certeza de tenerlo vivo en tu corazón y de su actuar permanente en ti.
Y ¿cómo celebraron la primera navidad los pastores? Lucas 2:20:
Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.
Glorificando y alabando a Dios.
Conclusión
¿Qué es entonces la navidad? no son fiestas, ni paseos, ni regalos, ni nada de eso, la navidad es uno de los acontecimientos más importantes del mundo: es el nacimiento del Salvador. Habíamos perdido la Gracia y nos fue devuelta por Jesucristo, cuyo nacimiento estamos por celebrar. Entonces, ¿Cómo será que quiere el Señor que celebremos su nacimiento? ¿No será que lo que quiere es que celebremos como hermanos en Cristo, unidos en armonía, perdonando a quienes tenemos que perdonar o pidiendo perdón a quien hemos ofendido y reconciliados alabándole y glorificándole a Él? ¿Agradeciéndole por la salvación que nos ha dado por medio de su Hijo y consagrándole nuestras vidas?
Taller:
- Y tú, ¿has encontrado al salvador?
- ¿Cómo piensas celebrar esta Navidad?
