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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO MINUTO DE DIOS
GUÍA DE PREDICACIÓN
Octubre 19 - 2016
¿SABES CUÁL ES EL VERDADERO VALOR DE TU VIDA?
OBJETIVO
Reflexionar sobre lo que ha sido nuestra vida a partir del momento en que Dios nos creó, y lo que hemos hecho con ese don maravilloso que ha puesto en nuestras manos.
INTRODUCCION
Es tiempo de meditar en muchos aspectos de nuestra vida cristiana, reconociendo que no somos obra terminada ni mucho menos. Hoy los invitamos a meditar en el don más importante que se nos ha dado.
De un extremo a otro, la Biblia presenta un sentido profundo de la vida en todas sus formas y un sentido profundo de Dios que se nos revela en la VIDA. El hombre persigue con esperanza infatigable la vida, pero muchas veces hace a un lado el hecho de reconocerla como el don sagrado que es.
EL VALOR DE LA VIDA
En el capítulo primero del Génesis encontramos uno de los relatos de la creación; allí todo viene a la existencia por orden de Dios y todo es creado por orden ascendente de dignidad. La creación y todos los seres han recibido de Dios el don de la existencia, el hombre y la mujer creados a imagen de Dios se hallan en el centro de las obras creadas, y han recibido por voluntad de Dios el dominio sobre los otros seres vivos.
En este relato de la creación, a la voz de Dios todo toma vida, (Dios habla y algo se materializa): La luz se aparta de la oscuridad, las aguas quedan unas arriba y otras abajo, ordena que las aguas se reúnan en un lugar llamado mar y que aparezca lo seco llamado tierra, y ordena que en la tierra se produzca toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto. Dos luces, una grande para alumbrar el día y la pequeña para alumbrar de noche. Ordena que bullan las aguas de animales vivientes y que aves revoloteen sobre la tierra. Y dijo Dios: produzca la tierra animales vivientes.
Gn 1,26-27:
Luego dijo: “Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra…” y mande sobre los demás seres vivos.
“Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó”.
Vemos cómo Dios crea toda clase de vida para ponerla al servicio de la plenitud de su creación: el hombre y la mujer, a los que imprime su más alta distinción: SU IMAGEN Y SEMEJANZA. Ser imagen y semejanza de Dios subraya el hecho de que al estar dotado de inteligencia y de voluntad, puede entrar activamente en relación con Dios, además de recibir el dominio sobre los demás seres vivos y la creación entera. Cf. Salmo 8. (Dominio que se refiere más a proteger que a explotar y agotar)
Cierro mis ojos y puedo escuchar la voz de Dios poniendo toda la creación a mi servicio. Puedo ver la vida que le dio a las plantas y animales que nos sirven de alimento y que a la vez deben sostener la vida de todos los seres humanos del mundo sin que este alimento falte. Hoy puedo captar más, que el sol y el agua son vida que da vida, todo hecho por nuestro Padre Dios para el ser humano, para su felicidad y vida eterna.
¿Qué pasó con la vida maravillosa que Dios creó para nosotros? Perdimos la vida con Dios por el pecado, perdimos el paraíso terrenal donde todo era armonía, equilibrio y paz; nos alejamos de nuestro creador y perdimos el rumbo de la vida junto a él. Dimos la espalda a su Alianza y sus mandatos, y a medida que nos alejamos se desdibuja su imagen de Amor y Santidad en nosotros, y nos sumergimos en el mundo del pecado donde lo malo a sus ojos es bueno para nosotros. No nos damos cuenta que hemos elegido la muerte. Desperdiciamos el Don de la Vida en odios, rencores, violencia, egoísmo, ambición, asesinato y divisiones. Hicimos mal uso de la libertad con la que Él nos creó.
Pero Dios no se complace en la muerte (Ez 18,31-32); no había creado al hombre para dejarlo morir sino para que viviera; lo atrae con cuerdas de amor y le propone los caminos de la vida: “Mira, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal”. Dt 30, 15.
“Te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida para que vivas tú y tu descendencia…” v 19-20.
Dios indica dos caminos, para que sepamos escoger en libertad: el de la voluntad del Señor que lleva a la vida verdadera, a su proyecto de amor y justicia. El otro da la espalda a Dios, es la autodestrucción, que lleva a la muerte. Este camino es el que escoge el ser humano para vivirlo sólo y construir su mundo sin Dios. Un mundo donde prima el YO y mi familia y no el prójimo; un mundo donde el Dios dinero reina y gobierna mi vida y la de mi familia y no nos permite mirar hacia afuera a los que sufren y nos necesitan.
Los Profetas hablan constantemente al pueblo de los dos caminos, y el pueblo vuelve y opta en libertad equivocadamente. Pero Dios continúa llamándonos a la vida. (cf. Heb 1,1-3).
Dios Padre en su infinito amor y misericordia por el hombre y la mujer, envía a su Hijo para que en él tengamos vida y vida en abundancia. (cf.Jn 10,10). En Él recibimos la vida nueva. Él es el camino al Padre; con su vida, pasión, muerte y resurrección nos ha rescatado de la fosa. ¡la muerte ha sido vencida por el señor de la vida! Así que el valor de tu vida es exactamente lo que vale la sangre de Cristo. Él pagó por todos nosotros, derramó hasta la última gota por ti y por mí. Ese fue el precio.
Jesucristo fue exaltado para conceder la conversión definitiva y el perdón de los pecados, La conversión es reconciliación y VIDA NUEVA que nos lleva a la comunión con el Padre, nos hace sus hijos y hermanos de Cristo. Hace brotar por la caridad derramada en nuestros corazones, frutos de justicia, perdón, dignidad y paz dentro de nosotros y en el mundo.
Recordemos que el don más precioso que posee el ser humano es la vida. Sin embargo, en los valores sociales actuales la vida se encuentra en uno de los últimos lugares de la lista. Lo vemos en el hecho de que le pagan a un sicario $ 30.000 o $50.000, y quizá hasta menos, por asesinar a una persona, o en el hecho de que cada vez las jóvenes se embarazan desde edades más tempranas y la solución es el aborto.
Los seres humanos no apreciamos la vida como don precioso de Dios. Si fuera así, no pasaríamos la vida entera tratando de responderle al mundo debatiéndonos entre el tener, el placer, y el poder, en lugar de responderle a Dios con la vida que Él quiere que llevemos, amándonos los unos a los otros, como Él nos ha amado.
Así nos lo dice el Señor en Lc 9,23-25:
“Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.
Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?”
TALLER:
- ¿En qué áreas de la vida (solidaridad, diálogo, economía, servicio, pareja, etc.) has vuelto la espalda a Dios?
- ¿Qué propósito o qué cambios debes hacer para permitirle a Dios renovar tu vida y la de tu familia y recibir la bendición?
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Fundación Hombres de Futuro – Minuto de Dios
Guía de predicación,
Noviembre 2 - 2016
“AMA Y HAZ LO QUE QUIERAS” (San Agustín)
Mateo 22, 36-40
Objetivo
Redescubrir el significado del verbo amar desde la perspectiva de la Palabra de Dios, para poder vivir nuestra vida en ese amor y que todas nuestras actuaciones estén orientadas por ese amor verdadero.
Introducción
En el mundo en el que vivimos, el verbo amar se utiliza con tanta frecuencia y de manera tan inadecuada, que ha perdido su valor real y se ha alterado su verdadero significado.
Encontramos en esta lectura que el verbo más importante que existe en todas las lenguas es el verbo amar. Recordemos lo que nos dice san Pablo en su carta a los Corintios, que aunque tenga todos los dones y carismas, si no tengo amor, no soy nada. (1° Cor 13)
Desarrollo
La primera tarea (que en realidad es un mandato) que se nos propone en este texto es amar a Dios con todas las fuerzas que tengamos. Las facultades que aquí se mencionan son:
- El corazón: la dimensión volitiva (de lavoluntad) del hombre, su “querer”, sus “decisiones”.
- El alma: que en la antropología bíblica es la “fuerza vital”.
- La mente: la dimensión intelectiva, nuestra capacidad de representar el mundo.
Con ello se quiere decir que debemos emplear todas nuestras fuerzas, sin excepción, en el amor a Dios. La entrega a él y por él debe ser total, por eso a cada dimensión enunciada se le añade el término “todo”.
Quien ama a Dios, se esfuerza y persevera con la ayuda de la gracia para vencer las tendencias de la carne.Este Mandamiento envuelve la fe, la esperanza y la caridad, puesto que quien ama a Dios cree en El, espera en El.
¿Qué actitudes del hombre van en contra del amor de Dios?
- Indiferencia:desprecia ese amor.
- Ingratitud:no reconoce el amor divino y por tanto no responde a él.
- Tibieza:es vacilación o negligencia para responder, que no permite disfrutar el gozo que viene de Dios.
- Rechazo a Dios: es originado por el orgullo, que se opone al amor de Dios por su rechazo al pecado.
La segunda tarea (mandato) es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El amor que tenemos por nosotros mismos es el parámetro del amor que debemos tener por nuestros hermanos. Este amor por nosotros mismos no consiste en fuertes sentimientos y emociones, sino en la serena aceptación de nosotros mismos con todo lo que somos, lo que tenemos, lo que constituye nuestra personalidad, nuestras potencialidades y nuestras limitaciones. Cuando nos aceptamos a nosotros mismos le decimos “sí” al amor de Dios que nos ha creado, a ese amor que toma forma en nuestra persona, y para poder salir al encuentro del otro, debemos encontrarnos primero con nosotros mismos.
El amor al prójimo debe ser de la misma naturaleza del amor por nosotros mismos. Esto es, aceptar al prójimo en su singularidad, reconocerlo como un “otro” amado y creado por Dios. Por eso el amor al prójimo es también un reconocimiento a la voluntad creadora de Dios y la relación con él un motivo de alabanza a Dios. No se puede amar a Dios sin amar al prójimo. Pretender separar en la vida cristiana el mandamiento del amor a Dios y del amor al prójimo, sería tan absurdo como intentar separar en Cristo lo humano y lo divino. En ambos casos cabe una distinción, pero nunca una separación.
No estaba claro en las escuelas rabínicas quién debía ser tratado como prójimo (Lc 10, 29-37) y, en general, creían que el prójimo era el correligionario o por lo menos el simpatizante, pero de ningún modo el extranjero y el pagano; pero Jesús enseña que el prójimo es cualquier necesitado que encontremos en nuestro camino, es todo el mundo, incluido el extranjero y hasta el desconocido. Prójimo es cualquiera que es objeto del amor de Dios; es decir, todos. Pero nosotros permanentemente caemos en la tentación de delimitar el concepto de prójimo, de hacer una clasificación, como si algunos hombres contaran y otros no.
Para Jesús, el mandamiento del amor a Dios y al prójimo no es simplemente el mandamiento que hay que colocar encabezando la lista, y ni siquiera el mandamiento más importante; es el centro del cual deriva todo y que todo lo impregna; cualquier otra ley que quiera presentarse como voluntad divina debe ser expresión de este doble amor.
En esta misma línea, Santiago afirma rotundamente que "la religión pura e intachable a los ojos de Dios" es cuidar del prójimo en sus necesidades (St 1, 27).
Los libros de la Ley y de los Profetas son el compendio escrito de la alianza de Dios con Israel. Pues bien, el que ama a Dios y ama al prójimo, cumple todos los mandamientos contenidos en esta alianza. El amor es la única manera de ser fiel a la alianza, de responder al amor de Dios.
Conclusiones:
- Amar es cumplir la ley entera, esto quiere decir que sicumplimos a cabalidad este primer mandamiento, sin proponernos le daremos cumplimiento a todos los demás, puesto que el amor nos lleva a actuar en todo momento como Dios espera que lo hagamos.
- Quien ama a Dios no hará nada que desagrade a Dios y quien ama al prójimo no hará nada que perjudique al prójimo. Es nuestra falta de verdadero amor la que nos lleva a hacer en tantas ocasiones, cosas que ofenden a Dios y a los hombres.
- Son muchas las cosas que hechas sin amor pierden su sentido, como por ejemplo el ejercer autoridad sin amor, me puede convertir en un tirano; y realizar mi trabajo sin amor me puede llevar a ser un esclavo, hacer justicia sin amor nos puede llevar a la venganza.
- Podemos asegurar que LA VIDA SIN AMOR NO TIENE SENTIDO.
Taller:
- ¿Realmente amo a Dios sobre TODO?
- ¿Mi relación con Dios parte de lo más profundo de mi ser, de mi fuerza vital, o la siento como un peso, como una obligación una rutina? ¿Me mueve hacia él la fuerza del amor? ¿O un interés particular?
- ¿A quién o a qué le he dado mayor atención?
Recordemos la oración de San Agustín, “Ama, y haz lo que quieras”
Ama, y haz lo que quieras,
Si callas, callarás con amor.
Si gritas, gritarás con amor.
Si corriges, corregirás con amor.
Si perdonas, perdonarás con amor.
Si está dentro de ti la raíz del amor,
ninguna otra cosa sino el bien
podrá salir de tal raíz.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Octubre 5 - 2016
¿Quieres tú ser grato(a) para Dios?
Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación, el que le teme y practica la justicia le es grato. (Hechos 10, 34b-35)
Objetivo
Guiar a la Asamblea a comprender que practicar la justicia es lo mismo que hacer la voluntad de Dios y que ésta, es la finalidad de toda la enseñanza de Jesús, por lo tanto la “justicia” es la suma de todos los comportamientos que caracterizan al cristiano, el que vive una vida activa como discípulo de Jesús.
Introducción
Jesús en su enseñanza central enfatiza la búsqueda ansiosa de la justicia. Buscar la justicia con hambre y sed, con ganas, con ansiedad porque es una necesidad vital. Nos dice: BUSQUEN PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA. (Mt 6,33). Él es el justo de los justos. Busquen primero encontrarse conmigo, experimentar mi amor en lo más íntimo de su corazón y así podrán establecer relaciones equitativas dando a cada uno lo que le corresponde, tratando a cada uno como lo merece, restableciendo la armonía en las relaciones con Dios, con los hermanos y con la naturaleza.
Desarrollo
Definiciones
Justicia: (Del latín jus, justitia. Derecho, justicia, equidad). Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2. Derechos, razón, equidad. 3. Lo que debe hacerse según derecho o razón. 4. Poder judicial.
Justo:(Del latín justus. Justo, legítimo, recto, bueno.) Adj. Que obra según justicia y razón. 2. Para los creyentes, que vive según la ley de Dios. Tomado de Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española.
Justicia de Dios
Cuando se habla de justicia, normalmente nos referimos al cumplimiento de las leyes de nuestra nación. Se trata de la justicia legal que se preocupa de dar a cada uno lo que según las leyes de cada país se considere que es su derecho.
La concepción bíblica de justicia es bastante diferente. La palabra hebrea para designar justicia (sedakah) es sumamente rica, difícil de traducir al castellano. En la Biblia se entiende por justicia la fidelidad a una relación con otras personas a partir de una alianza previa. No está primariamente relacionado con normas jurídicas. Indica una actitud leal y constructiva respecto a la comunidad. La palabra sedakah se podría traducir como fidelidad, solidaridad con las personas o comunidades con las que uno se ha comprometido.
Se dice por ejemplo de David, que fue “justo” ya que rehusó matar a su enemigo Saúl cuando lo encontró indefenso, precisamente, porque había establecido antes una alianza con él (1 Sam 24,17; 26,23). Es justa la persona que se esfuerza por conservar la solidaridad desde su comunidad. El hombre justo es el que siempre se porta adecuadamente con su comunidad (Salmo 15). En el A.T. el ideal por el que debió luchar todo judío generalmente no era llamado santidad sino justicia.
La tarea fundamental del juez bíblico era la de regir fraternalmente la comunidad y restaurar la solidaridad cuando faltaba (2 Sam 15.14). Los jueces como Gedeón o Sansón hacían justicia liberando a su pueblo de sus opresores. No dictaminaban sino que restauraban la justicia luchando activamente para conseguir que fuera una realidad en sus comunidades.
La justicia de Dios no consiste en castigar a los malos y premiar a los buenos.Dios es justo porque siempre se mantiene en actitud de respeto, de amor, de fidelidad, porque sabe perdonar de corazón y comenzar siempre de nuevo; la justicia de Dios es el fundamento de su continua actitud de perdón, la misericordia del señor con sus fieles dura siempre: su justicia pasa de hijos a nietos (salmo 103.17). Mi salvación durará para siempre y mi justicia nunca se acabará (Is. 51,6). Justicia y salvación de Dios son una misma cosa, Dios juzgó a su pueblo salvándolo (Salmo 48, 11-15).
Según Jeremías, Dios y justicia están tan íntimamente interrelacionados que practicar la justicia es conocer a Dios y conocer a Dios es practicar la justicia (Jer. 22,16).
La experiencia de construir la justicia es experiencia de Dios, pues se trata de respetar a cada ser humano como hijo querido de Dios y hermano nuestro, de ayudarlo de modo que pueda vivir dignamente. Dios no es paternalista, no realiza Él directamente lo que son nuestras propias responsabilidades, es decir, no nos hace “las tareas” mientras nosotros nos comportamos como niños caprichosos, eso es parte de su justicia también, El anda siempre dispuesto a animarnos y aconsejarnos pero jamás va a estar de acuerdo con nuestra irresponsabilidad. Es justo aún cuando nos permite equivocarnos por nuestra irresponsabilidad, porque Él es Padre amoroso por encima de todo.
“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todas esas cosas se les darán por añadidura”(Mt. 6,33). La justicia de Dios, dice Jesús, es lo primero a buscar en esta vida, el alimento y el vestido son asuntos menores en comparación con aquella; Dios lo dará por añadidura, de manera que no es necesario preocuparnos ni angustiarnos, el Reino de Dios y su justicia debieran ser el único objeto de la vida.
En el salmo 119,172 el salmista interpreta de esta manera al Señor: Mi lengua proclama tu promesa, pues justos son tus Mandamientos. Los Mandamientos son justicia, no sólo justicia en abstracto sino que son la justicia de Dios.
Para comprender mejor esto leamos a Isaías 51,6-7:
¿Qué nos enseña lo anterior? Que aquellos que conocen la justicia de Dios son aquellos en cuyo corazón está Su ley y por lo tanto la ley de Dios es la justicia de Dios. Esto también se puede demostrar también de otra forma: “toda iniquidad (injusticia) es pecado” (1Juan 5,17).
Para ser Justos:
- Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal. (Conciencia de pecado, hoy día tan borrada)
- Seamos honestos, rectos y sobre todo compasivos y humanos.
- No permitamos que se cometan atropellos contra nosotros mismos ni contra los demás
- Protestemos con energía y denunciemos los abusos y los crímenes, vengan de donde vengan.
La injusticia:
La injusticia tiene lugar cuando se desconocen o no son respetados los derechos fundamentales de las personas. Una persona es injusta con otra, por ejemplo cuando es desagradecida, cuando le niega un reconocimiento al que tiene derecho, cuando le paga un salario inferior al que se merece o la abandona a su suerte luego de beneficiarse de ella durante años enteros. La injusticia no solo se manifiesta en el plano individual, sino también en el social. Un sistema social es injusto cuando la riqueza está mal repartida y solo unos pocos pueden disfrutar de ella, en tanto que el resto de la población pasa grandes trabajos para vivir dignamente o sobrevive en la miseria; cuando el gobierno se olvida de los ciudadanos más trabajadores o los más pobres y no los protege debidamente de la avaricia de los que sólo persiguen explotarlos o cuando su aparato judicial es ineficiente y permite que se cometan toda clase de atropellos contra personas inocentes.
Resumiendo:
Los justos son entre otras cosas: bondadosos, honestos, estrictos, responsables, agradecidos, tolerantes, misericordiosos,
Los injustos son entre otras cosas: egoístas, insensibles, arbitrarios, desagradecidos, faltos de amor y caridad, de solidaridad.
Conclusiones
Busca la justicia con todo tu corazón y abandónate en la providencia tranquilamente. Siembra la justicia con todo tu corazón en el lugar donde vives, donde trabajas, en la comunidad donde te reúnes y más allá de las fronteras donde Dios te envíe.
Finalmente prepárate para la mejor de todas las recompensas ¡Estar en la presencia de Dios contemplando su gloria!
“Los justos resplandecerán como luz en el firmamento”
TALLER
- ¿Tengo algo qué aportar para hacer de este mundo un mundo más justo?
- ¿Qué circunstancias de injusticia ves en tu casa, en tu trabajo, en tu comunidad? y ¿Qué piensas hacer para corregirlas?
Bibliografía
Biblia de Jerusalén
El Libro de los Valores. Casa Editorial “El Tiempo”.
En brazos del Padre. P. Fidel Oñoro Consuegra
Curso Virtual Bienaventuranzas. Fundación Hombres y Mujeres de Futuro
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN- Asamblea familias
Septiembre 28 – 2016
AMAR ES ACERCARSE AL OTRO
Lc 10, 25-37
Objetivo
Ayudar a levantar a los miembros de la familia, para salir de sus egoísmos y salir al encuentro de quienes nos necesiten. A pesar de los problemas y las dificultades, la familia cristiana debe ser una buena noticia para otras familias.
Salir de sí para ir a otros es un tesoro que toda familia debe vivir y hacer resplandecer como una realidad bella y apasionante.
Desarrollo
Cada miembro de familia debe ser un “buen samaritano” con su prójimo, porque“Acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y le montó luego sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él.” (Lc 10, 25-37). Cuando alguien hace una obra de caridad, como dar una ofrenda, ayudar a alguien en un aprieto económico, dar trabajo a alguien…se dice de él que es un buen samaritano.
Tres desafíos que enfrenta la familia hoy.
Son desafíos del mundo contemporáneo que no le permiten al ser humano ser buen samaritano ni de su propia familia.
1. Desafío existencial
Reside en las dificultades de formar y de ser una familia. Es una dificultad que se refiere sobre todo a los jóvenes, que dudan y son incrédulos respecto a que formar una familia sea una vocación y que sea posible formar una relación para siempre. El hecho de que muchas parejas no cuentan con la ayuda de Cristo en sus vidas ni en la vida de pareja y por ello no logran relaciones estables y duraderas, hace que las nuevas generaciones crean que no es posible un vínculo indisoluble para siempre. Hoy en día, muchos hombres y mujeres que han crecido en un contexto donde todo es de “usar y desechar”, de tal forma que hasta las relaciones humanas parecen destinadas a una especie de caducidad como si fueran alimentos envasados; tienen miedo al compromiso, a la entrega y sobre todo tienen un concepto errado sobre la profundidad del significado del amor. Lo han reducido a la pasión o al romanticismo y por eso elimina de su horizonte el proyecto de una vida conyugal indisoluble.
2. Desafío social
Pensemos qué significa para una familia hoy, vivir en una gran ciudad o peor, en la periferia, en una sociedad cada vez más compleja y estresante, con un ritmo de vida frenético, las grandes distancias que debemos recorrer, la contaminación del aire, la mala calidad de algunos alimentos. Pensemos en la dimensión laboral, en quienes se encuentran sometidos a horarios extenuantes, a esfuerzos inauditos o en los que no tienen empleo. Todas estas cosas se convierten en obstáculos para la vida familiar.
3. Desafío antropológico
Es un desafío cultural y espiritual de grandes dimensiones que hunde sus raíces en la historia del siglo pasado. No es casualidad que el papa Francisco haga mención, en muchas ocasiones, a la humanidad herida y a la iglesia como hospital de campaña. Estamos llamados como iglesia a curar todas estas heridas interiores de hombres y mujeres que se enfrentan a un ateísmo, no solo anticristiano sino, sobre todo antihumano. Vivimos en la sociedad del bienestar, basada en la nueva apostasía del dinero que produce avaricia y rompe cualquier tipo de relación humana, que tiene como consecuencia una cultura de la apariencia y es también una cultura del tener que quiere transformar cualquier deseo en un derecho, justificando cualquier cosa para lograrlo.
Todos estos desafíos se convierten en una cultura que es hostil frente a la familia. Es una cultura que ve la familia como una realidad antigua, arcaica, como lugar de opresión y represión. Este es el resultado de una mentalidad individualista que se ha enquistado en la sociedad y la está carcomiendo por dentro. Esta mentalidad pretende quitar la estructura de la familia natural- entre hombre y mujer abierta a la procreación y al amor de Cristo – y propone una serie de instituciones pseudo familiares, presentadas como signo de progreso social.
Sin la familia la sociedad está destinada a romperse en millones de individuos solos y aislados, con escasos lazos sociales.
La solución a esta serie de desafíos es, entonces, el anuncio alegre y misericordioso del Evangelio, con parejas que, llenas de coraje y valor se comprometen a llevar una vida juntos en el amor, con la ayuda de Cristo reinando en su vida de pareja y de familia; parejas que se prometen, maduramente, un amor para siempre, yendo heroicamente en contracorriente de la sociedad actual y este “amor para siempre” será lo que salvará al mundo.
Conclusión:
Nuestra sociedad cambiará por el testimonio de muchas parejas que, con la presencia viva de Cristo actuando en ellas, mostrarán la belleza que hay en la entrega libre y verdadera del para siempre, en el amor de donación, exclusivo, indisoluble y por el hallazgo de un amor que no se reduce a la química, al placer o al mero sentimiento, sino que da cuenta del misterio que existe en la profundidad del ser humano; un amor que brota libremente, pero que se forja cada día en la voluntad y en el entendimiento. Estas parejas y familias serán el buen samaritano que se acercarán a muchas otras para darles de ese Amor que reina en ellos y en sus familias.
Taller:
¿Qué lugar ocupa Dios en la vida de tu familia?
¿Es Cristo una presencia viva que guía tus acciones y las de tu familia?
Bibliografía
Conferencia Episcopal de Colombia, Cartilla: semana por la familia, familia hogar de misericordia, catequesis # 5.
