- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 5433
FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Septiembre 21 - 2016
BUSCANDO LA UNCIÓN
Objetivo:
Concientizar a los participantes de la necesidad de buscar la unción del Espíritu Santo para servir de una manera mucho más eficiente y eficaz, en la voluntad de Dios. Así nuestra vida de creyentes será una bendición en la familia, la sociedad y la iglesia.
Introducción:
El Señor nos llama a servirle y como buen padre nos da todo lo que necesitamos para ello. Nos equipa y nos capacita para que podamos hacer su voluntad sirviéndole en nuestros hermanos. Este equipamiento que no es conocimiento ni fuerza humana es la unción poderosa del Espíritu que se derrama sobre nosotros cuando buscamos y vamos detrás de esa unción.
BUSCANDO LA UNCIÓN
“Luego el Señor bajó en la nube y le habló a Moisés; tomó una parte del Espíritu que estaba en Moisés y lo puso en los setenta ancianos. Cuando el Espíritu descansó en ellos comenzaron a profetizar; pero esto no volvió a repetirse.” (Números 11, 25).
El libro de los Números, nos relata una serie de acontecimientos que le suceden al pueblo de Israel de camino a la tierra prometida, en el cual encontraron obstáculos y muchas dificultades.
Y Moisés, quien conducía al pueblo no fue la excepción y se queja ante el Señor de tener que soportar la carga solo “¿acaso he parido yo a este pueblo para que tenga que aguantarlo? Ya está bien de oír críticas y de aguantar revueltas. ¡Mejor la muerte que tener que soportarlos!"
En el relato aparecen en escena 70 ancianos que participan del espíritu de Moisés, y tienen asignada una misión y para ello es muy importante la unción que Moisés les transmite y le dice a Josué “¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!" (Números 11, 29).
Por medio del relato de Números 11, nos damos cuenta que ya el Espíritu del Señor se movía sobre aquellos que eran designados para un servicio especial como los 70 ancianos que recibieron la unción que ya poseía Moisés.
¿Pero qué es Unción? Unción viene del latín ungere, ‘untar’, es el proceso de embadurnar con aceite perfumado, leche, grasa animal, mantequilla derretida u otras substancias. Es derramar algo sobre alguien y está presente en los rituales de muchas religiones.
En el Antiguo Testamento, Dios ungía para un servicio especial, por ejemplo David, fue ungido con aceite por el profeta Samuel cuando Dios le reveló que Él lo había elegido para ser rey de Israel. (1ª. Samuel 24,6).
En la biblia no se encuentra una definición o explicación de lo que es la unción, sin embargo se habla mucho de ella, hasta los objetos, instrumentos y mobiliario del templo eran ungidos.
Para qué sirve la unción
Cuando se ungía a una persona se hacía ceremonialmente; en sí este acto era la confirmación de un llamado a algo especial, como en el caso de Saúl y David a quienes el Señor eligió para ser reyes de Israel.
Aarón hermano de Moisés fue ungido cuando le nombraron sumo sacerdote (Lev 8,12). Es decir que para realizar el trabajo de Dios, todo servidor necesita de la unción del Espíritu por medio de la cual vemos las manifestaciones del poder de Dios obrando a través tuyo para lograr todo aquello para lo que te escogió.
La unción pues, es el equipamiento que nos da el Señor para poder realizar su obra por medio de nosotros.
¿Para qué nos da Dios la unción?
En Cristo se cumplió la función sacerdotal y cumplió a cabalidad y totalmente la misión para la que vino a la tierra.
Antes de que Jesús comenzara su ministerio, fue ungido, “cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, porque Dios estaba con él”. (Hch. 10,38).
También a nosotros Dios nos da la unción para que sirvamos de manera efectiva y sobrenatural.
¿Cómo mantener la Unción?
Quizás por mucho tiempo hemos tenido que depender de nuestras propias fuerzas para realizar cosas que nunca se compararían a las que podemos hacer cuando tenemos la unción del Espíritu Santo.
Lo que es imposible hacer en nuestras propias fuerzas, llega a ser posible cuando lo hacemos bajo la unción.
Pero… para mantener esa unción es necesario:
- Mantener una íntima relación con Dios, estar permanentemente en una intensa comunión con Su Espíritu Santo, alejarnos del pecado que nos separa de Dios y al estar separados de Dios, Su poder no podrá fluir a través de nosotros.
Un ejemplo, si requieres utilizar un electrodoméstico, obviamente necesitas energía, electricidad para que funcione, si no está bien conectado no pasará nada de corriente, ni siquiera un poquito, igualmente sucede en nosotros con la unción, necesitamos estar bien conectados al Espíritu Santo para recibir su fuerza, pues no podemos estar medio conectados, ya que igual no funcionaría la unción por medio de nosotros, pues no habría una fuente de poder.
- Vive tu vida en el Espíritu Santo, medita su Palabra permanentemente, ora incesantemente, adóralo continuamente con tu estilo de vida, se un adorador en espíritu y en verdad (Jn. 4, 24), ofrece alabanza, silencia tu corazón, apacigua tus pensamientos y permite que Dios te hable.
- Da testimonio del poder del Espíritu en tu vida y comparte con otros las experiencias que tienes con el Espíritu Santo
- Mantente en comunidad y no como rueda suelta. El Espíritu Santo siempre tiene un orden para todo y nosotros, como seres humanos necesitamos de los hermanos, de la comunión con ellos para hacer comunidad e Iglesia.
- Evitemos malgastar el tiempo, a veces se nos va en cosas efímeras, poco productivas, mucha televisión, actividades que no dejan cosas buenas.
- Sujétate y respeta toda autoridad.
- Capacítate, ya que cuando nos capacitamos, nos fortalecemos y nuestra vida preparada es más fuerte que una endeble intelectualmente
El propósito de la unción
Recuerda que El Señor nos entrega su unción con objetivos específicos, y para usarla a beneficio de los demás. “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro” (1ª. Cor 10, 24).
El profeta Isaías nos dice que el propósito de la unción es quebrar el yugo y librar a la gente (Is 10, 27).
Debido a que "el Hijo nos hace libres" (Jn 8:36), es bueno concluir que todo hecho en la vida del creyente debería, de una manera u otra, ayudar a liberar al prójimo. No ponerles más cargas, ayudarles a salir de la esclavitud, ayudarles a entender la verdadera libertad de la que el Señor les ha provisto.
Tú eres un ungido(a)
“Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento”. (1ª. De Juan. 2:20)
El verdadero conocimiento es el que viene del Espíritu, el que hace que permanezcamos fieles a esa sabiduría y no a la filosofía y al conocimiento humano.
Es el que hace que como ungidos, sirvamos usando nuestras habilidades, guiadas por el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio de una manera diferente, haciendo que la Palabra produzca tal impacto que lleve a los cautivos a la libertad.
El Salmo 92 es precioso y en el versículo 11 dice: “Pero a mí me das la fuerza de un toro salvaje y me unges con óleo purísimo”(Salmo 92, 11).
Aquí hay una promesa maravillosa para sus ungidos. Recordemos como es el búfalo, (toro salvaje) es un animal de mucha fuerza y de gran tamaño, es muy veloz y la promesa es que Dios aumentará nuestras fuerzas para seguir luchando y lograr cosas sorprendentes.
Dios siempre cumple sus promesas
No es en vano serle fiel al Señor, Él siempre cumplirá sus promesas a los que unge: “Pide lo que quieras que haga por ti”, Elías le dice esto a Eliseo porque éste se mantuvo firme. Aunque Elías le decía que se quedara y no fuera con él, aunque los demás lo desanimaban, aunque tuvo que recorrer largas distancias y vivir en incertidumbre, perseveró, mantuvo su compromiso y su rendición al servicio y no abandonó a Elías, y finalmente recibe la promesa.
Ser fiel y perseverante no es tan fácil hoy en día, sin embargo es lo que determina nuestro futuro eterno.
Cuando anhelamos la unción y caminar bajo la dirección del Espíritu Santo edificamos el Cuerpo de Cristo y vamos viviendo más fuertemente la experiencia de Jesucristo y estando en constante comunión y permanente contacto con Él, en el Espíritu, recibiremos sus dones y carismas.
Cuando somos elegidos y ungidos por Dios, también por medio de Su Espíritu, somos investidos de poder para realizar nuestra misión. La unción es para todos los que creemos.
En Jesús estaba la unción por el Espíritu Santo (Lucas 4,18; Hechos 10, 37-38) La unción que hemos recibido de Jesús es por medio del Espíritu y Él nos ha provisto de la misma presencia del Espíritu Santo y el mismo poder para que le sirvamos, el mismo poder que Él tuvo para su ministerio.
“Recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo y serán mis testigos…”
Conclusión
El Dios todopoderoso es quien nos unge con su Espíritu Santo, Él quiere revestirte de su poder, renovar en ti la unción para que le sirvas con mayor eficacia, para llevar a cabo tu misión, Él multiplicará tus fuerzas como las del búfalo y te ungirá con aceite fresco.
Conscientes de que el Espíritu Santo está siempre con nosotros, mientras vivamos en estado de gracia santificante, debemos pedirle con frecuencia la luz y la fortaleza necesarias para llevar una vida santa.
TALLER
En quietud ruégale al Espíritu que te llene de su unción. Dile cuanto la anhelas para servirle con humildad y darle la gloria al Padre que está en los cielos
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 7221
FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUIA DE PREDICACION
Septiembre 7- 2016
¡Tú eres mi hijo; yo soy tu Padre!
“Más a cuantos lo recibieron, a los que creen en Su Nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios.
Estos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios”
(Juan 1: 12-13)
Objetivos:
- Descubrir el verdadero significado de la palabra “dignidad” y el significado de dicho título aplicado a cada uno de nosotros.
- Experimentar la paternidad de Dios y descubrir la maravillosa experiencia de ser hijo de Dios y lo que conlleva esta experiencia.
Introducción
Hoy día nosotros nos hacemos llamar “hijos de Dios” y llamamos a Dios “nuestro Padre”. Se usan tanto estos términos que casi han perdido la fuerza del impacto que originalmente causaron. Que un simple ser humano de carne y hueso, con defectos y virtudes, haya sido adoptado por Dios como hijo es una verdad tan sorprendente que al judío del primer siglo familiarizado a lo largo de su historia con la grandeza y la santidad de Dios, le parecía una blasfemia digna de la pena de muerte (Jn. 5: 18; Mr. 14:61-65).
Para los mismos apóstoles y profetas, esta verdad era sorprendente. Pablo comienza su epístola a los Efesios con una alabanza a Dios por habernos elegido: "eligiéndonos de antemano para ser sus hijos adoptivos por medio de Jesucristo, según el beneplácito de su voluntad" (Ef. 1: 5).
Juan dice con gran admiración: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios, pues ¡lo somos!…” (1ª. Juan 3: 1). En el texto, Juan reflexiona en la parte sorprendente de la adopción. Nosotros no éramos dignos de ser parte de la familia eterna de Dios. No podríamos habernos ganado el derecho a serlo por nuestros propios esfuerzos o méritos. Sin embargo Él lo hizo posible a través de la muerte y resurrección de Jesucristo. El derecho a ser hijos de Dios no fue ganado, heredado o logrado por voluntad humana, sino fue dado por Dios gratuitamente mediante Cristo. El punto es que el sacrificio de Cristo en la cruz hizo posible que Dios otorgara gracia a quienes no lo merecían.
¿Tiene usted el derecho de ser un(a) hijo(a) de Dios? Debemos reflexionar en el sorprendente privilegio que esto representa. No solo somos adoradores, no solo somos sus siervos, somos sus hijos. Compartiremos la herencia que nos dará el padre, con Cristo. De lo que por derecho se le dará a Jesucristo, se nos dará a nosotros también. Aunque Cristo es el único hijo que no es adoptado en la familia de Dios, Dios nos trata igual que a Él (Rom 8: 16-17).
LA DIGNIDAD HUMANA LA DA EL SER HIJO DE DIOS
¿Qué significa dignidad? Dignidad es grandeza, excelencia; es una calidad o bondad superior por la que algo o alguien goza de especial valor o estima.
La dignidad humana se basa en que el hombre posee gran dignidad por motivos principalmente espirituales. Algunos de esos motivos son:
- Estar dotados de un alma espiritual e inmortal.
- Hemos sido creados a imagen y semejanza divinas.
- Poseemos entendimiento y voluntad.
- Dios se ha hecho hombre: la Segunda persona de la Santísima Trinidad ha tomado la naturaleza humana.
- Dios nos ama.
- La gracia otorga al hombre la dignidad especial de hijo de Dios. De ahí que un pecado mortal es lo que más daña al hombre y a su dignidad pues hace perder el don de la gracia y la filiación divina.
Dignidad respecto al alma humana.
Ante todo es importante evitar el pecado y si se ha cometido, conviene confesarse pronto para recuperar la gracia y con ella la dignidad de hijos de Dios. En general, se trata de cuidar el alma propia y ajena: Respetando la inteligencia propia y ajena, buscando y diciendo siempre la verdad, siendo caritativos con el prójimo, rechazando odios, burlas y murmuraciones, amando y respetando la libertad de los demás, evitando los fanatismos. Desvelándonos por la vida espiritual propia y ajena. Sirviendo, dando, formando y enseñando al que no sabe.Llevando a cabo la misión que se nos encomendó.
Dignidad y respeto al cuerpo humano
El cuerpo humano participa de la dignidad de la persona y debe ser tratado con el respeto y cuidado correspondientes. Teniendo en cuenta: El respeto a la propiedad de los demás. Ayudando a quienes lo necesiten, siendo solidarios. Cuidando de la vida propia y ajena. Rechazando el aborto, la eutanasia. Apartando las drogas.Adornando y vistiendo correctamente el cuerpo humano usando una moda digna. Respetando el cuerpo propio y ajeno. Incluye la moderación en la comida y bebida, y el uso correcto del sexo.
Uso digno y correcto del sexo
La dignidad del hombre en estos aspectos exige varias cosas:
- El cuerpo humano no debe ser objeto de uso o intercambio (hoy con una persona, mañana con otra). Sólo debe entregarse a alguien cuando previamente hay un compromiso firme, ante testigos (boda) de quererse para siempre.
- Las facultades generadoras de la persona humana tienen una misión de gran categoría: traer al mundo otros seres humanos. Usarlas únicamente para obtener placeres es rebajar enormemente su dignidad.
Esta pérdida de dignidad es bastante clara, y cualquier persona se siente maltratada cuando se da cuenta de que está siendo usada o como objeto que da placer.
¿Qué es utilizar?
Utilizar es emplear algo para conseguir un fin. Se utiliza un martillo para clavar un clavo. Se usa un perro para vigilar una casa, etc.
El Creador dispuso un fin que hace feliz al hombre -el cielo junto a Él- pero quiso que fuéramos inteligentes y libres, y por tanto deseó que el hombre pueda auto dirigirse hacia ese fin. Esta libertad forma parte importante de la dignidad humana.
La pérdida de dignidad en este aspecto puede ser de dos modos: Por imposición de un fin, atentando contra la dignidad de un hombre libre. En este caso el hombre entero es utilizado y usando las cosas de un modo inferior a la dignidad natural que poseen, recibida del Creador. Así se emplea mal una cualidad humana.
Algunos ejemplos donde se priva al hombre de la vida, cosa que ninguna persona desea perder, así queda claro que es un fin impuesto, contrario a la libertad y dignidad humanas cuando utilizamos o nos dejamos utilizar.
- En la esclavitud, el siervo carece de derechos y está completamente sujeto a la voluntad y fines que su amo desee.
- En el nazismo, los judíos eran masacrados con el fin impuesto de mejorar la raza.
- En el aborto, los embriones humanos son destruidos para conseguir fines ajenos al embrión.
- En el terrorismo, aterroriza o se mata a seres humanos con un fin político que ellos no desean.
- En la Eutanasia, el ser humano priva de la vida, derecho que solo tiene Dios como el dador que es de la misma.
La pérdida de dignidad por mala utilización, es siempre decisión del hombre y no de Dios. Por ejemplo:
- Utilizar la inteligencia para robar o dañar a otros es una pérdida de dignidad para ese entendimiento.
- Aquí se incluye lo mencionado respecto al sexo. Emplearlo únicamente para obtener placeres rebaja mucho la dignidad de la sexualidad, despreciando el gran don de traer hijos al mundo.
- Usar el tiempo principalmente solo para la diversión deteriora la dignidad operativa del hombre que deja de hacer obras buenas. La capacidad humana de hacer el bien se desprecia.
Somos hijos de Dios. Nuestra identidad nos viene de ser hijos del padre, esto es lo que nos define más profundamente. El está al inicio de nuestra existencia, No somos productos del azar, nuestra vida no le pertenece a una falla sino a la voluntad creadora del Padre Dios. Dios nos pensó y por eso existimos, existimos porque Dios lo quiso.
Características de la paternidad de Dios:
Al ser Padre, Dios presenta unas características: Padre que alimenta,Padre refugio, Padre educador. Heb. 12, 7 ss. Jn 15.Padre que sostiene, Padre consuelo. 2 Cor 1, 3.Padre que corrige con amor.
Frente a estas características de Padre, hay unas actitudes de hijo por parte nuestra: Abandono en Él, esperanza, trascendencia del aquí y el ahora. Nos hacemos hacedores de nuestra historia, teniendo en cuenta que nuestro Padre Dios nos ha hecho libres y que eso nos lleva a discernir antes de actuar. Eclo 15, 11-20, Dt 30, 15-20. Dios nos ha hecho responsables, somos responsables de nuestros actos Gn 2, 17. St 4, 4
Dios no nos quiere fanáticos, ni supersticiosos, ni con falsas esperanzas. Dios está con nosotros para llenarnos de fuerza Is 43, Dios nos da promesas a nosotros: Ap 2, 7. Mt 28, 20. Rom 8, 37, pero la batalla hay que darla, la conquista es con trabajo no con falsas esperanzas. Jos 1, 10
Conclusión
Nuestra dignidad no nos la da un título, ni un apellido, ni el dinero, o el poder; nuestra dignidad viene de que somos hijos de Dios, por esto nunca perdemos nuestro valor. Ni el pecado puede arrebatarme la dignidad de hijo (Rm 5, 20). La derrota no me quita mi carácter de vencedor (1 Cor 4, 7-11). El paso obligado hacia la tierra prometida es el desierto donde soy moldeado para dar testimonio de que soy hijo(a) de Dios, lo cual me da mi dignidad (1 Cor 10, 1-12).
Comportarnos como dignos hijos de Dios implica vivir conforme al Espíritu. No debemos acomodarnos al entorno que nos rodea, debemos luchar en contra-corriente. Tenemos que estar dispuestos a defender nuestra dignidad de hijos y nuestra fe especialmente con nuestra conducta
Taller
- ¿Te siente realmente hijo(a) de Dios? ¿Por qué?
- Sabiendo ahora cuál es la verdadera dignidad del ser humano, ¿Sientes a Dios como un Padre que cuida de ti?
Bibliografía
- Pío XII, Mensaje, la recta formación de la conciencia cristiana en la juventud, 23 de marzo de 1952, A.A.S., 44 (1952), p. 271
- Conc. Vat. II, Const. dogm. Lumen Gentium
- Juan XXIII, Enc. Mater et Magistra, 15 de Mayo de 1961
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 4313
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación
Agosto 31 - 2016
COMO DIOS ES MISERICORDA PARA TI, SÉ TU MISERICORDIA PARA TU HERMANO
Texto base: Lc. 10,25-37
Otros textos de referencia:
Mt 5, 7 Bienaventuranza
Lc 15, 11-32 Parábola del padre misericordioso, hijo pródigo
Lc 7, 12-15 con el hijo de una viuda
Lc 8,41-42; 49-56; 9,38-42 con un padre desconsolado
OBJETIVO
Descubrir la naturaleza de la misericordia cristiana, y por qué debemos tratar al hermano de esa manera.
INTRODUCCIÓN
Misericordia: bondad consciente, voluntaria; que va más allá del impulso de compasión. (XLF)
Todos en varios momentos de la vida experimentamos la necesidad de ser tratados con amor, que nos entiendan, nos perdonen y nos ayuden. En otras palabras, esperamos ser tratados con misericordia. De la misma manera, muchos hermanos nuestros esperan ser tratados igual cuando las situaciones de la vida los vuelven débiles, frágiles, necesitados. Si no acudimos en su ayuda, ¿cómo podremos decir que el amor de Dios habita en nosotros? (Cfr. 1Jn, 3,17)
DESARROLLO
En las escrituras encontramos numerosos ejemplos de la misericordia de Jesús, como cuando tuvo compasión con el hijo muerto de una viuda y lo resucitó (Cfr. Lc. 7, 12-15); es decir, no se quedó en el sentimiento compasivo sino que pasó a la acción (lo resucitó). Jesús, movido por su naturaleza misericordiosa, le recupera el hijo a la viuda para devolverle su apoyo, su sustento, su dignidad.
Pero es en la parábola del Buen Samaritano (Lc.10, 25-37) donde Jesús nos muestra las actitudes y acciones efectivas que debe tener una persona misericordiosa para con su hermano el hombre:
En un diálogo con un legista (vs 25-29), éste le pregunta a Jesús: “Y ¿quién es mi prójimo?”, a lo que Jesús responde contándole la parábola en mención. Iba un caminante de Jerusalén a Jericó cuando fue asaltado, robado, apaleado y dejado abandonado medio muerto a la orilla del camino (v.30). Como se ve, se trata de una persona sumamente maltratada y necesitada de atención, como muchas con las cuales uno se encuentra a diario.
Lo curioso es que pasan por su lado un sacerdote y un levita (vs 31,32), ambos religiosos reconocidos, que al verlo dan un rodeo y prosiguen su camino; no se “contaminan” con un medio muerto desconocido y abandonado. Ellos se sienten personas superiores, mediadores entre Dios y los hombres; parecieran estar diciendo: ¡que otros se ocupen de estas desagradables circunstancias! ¿Acaso no es esto mismo lo que pensamos y hacemos tantas veces?
Pero llega un samaritano -personas odiadas por los judíos por razones religiosas-, que al ver al hombre herido (vs. 33-35):
- Se le acercó, llegó junto a él. No tuvo asco ni temió contagiarse o contaminarse.
- Tuvo compasión de él. Su corazón se sobresaltó y una fuerza lo llevó a hacerse cargo de la situación. No le importó retrasar su recorrido ni desacomodarse para atender al necesitado.
- Vendó sus heridas echando en ellas aceite y vino. Hizo lo que estaba a su alcance para darle los primeros auxilios, utilizando sus propios recursos, sólo con el objetivo de buscar la restauración del desdichado. Auxilios que no solo reparaban las heridas sino que reestablecían la vida y la esperanza en aquel hombre.
- Le montó sobre su propia cabalgadura. Hubiera podido dejarlo allí recuperándose y que buscara por sus propios medios cómo continuar el camino. Pero él sabía que debía terminar el trabajo al que su misericordia lo había movido, y no tuvo inconveniente en cederle sus facilidades, su comodidad, con tal de llevar al herido a sitio seguro.
- Lo llevó a una posada y cuidó de él. No sólo llevó al malherido a un sitio seguro, sino a una posada digna donde poder descansar y recuperarse. Además se tomó el trabajo de cuidarlo para asegurar su sanación.
- Al día siguiente sacó 2 denarios y los dio al posadero en adelanto por sus cuidados, prometiendo reembolsar los gastos si este dinero no alcanzaba. Este samaritano misericordioso se encargó de todos los detalles necesarios para el bienestar de aquel hombre, incluyendo el dinero que fuese necesario, sin limitaciones.
- Entonces Jesús le pregunta al legista: ¿cuál de los 3 fue prójimo del malherido?, a lo que éste responde: “El que practicó la misericordia con él.” Díjole Jesús: “Vete y haz tú lo mismo” (vs- 36-37).
Es tiempo de revisar nuestras actitudes y comportamientos confrontándolas con las del samaritano, y proponernos cumplir con el mandamiento de Jesús: “Vete y haz tú lo mismo”.
EJERCICIO CON LA ASAMBLEA
Entre todos hacer una lista de las actitudes que hacen del samaritano una persona misericordiosa, escribiéndolas en un tablero para que estén a la vista de todos. P.e.: no hace acepción de personas, obedece al impulso de su compasión, se desacomoda, asume la situación como propia, da de su tiempo, de sus recursos, etc., con el único objetivo de que la otra persona, un desconocido para él, recupere su salud, su dignidad, su vida, todo esto sin esperar nada a cambio (Amor cristiano).
CONCLUSIÓN
Esta actitud misericordiosa es condición fundamental en la vida del cristiano, hasta el punto de que en la epístola de Santiago se afirma que “… tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia;” (St. 2,13). Esto es otra forma de la quinta bienaventuranza: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia”. (Mt. 5,7).
Si esperamos recibir misericordia algún día, tenemos que empezar a tratar a nuestros hermanos con misericordia desde hoy mismo.
BIBLIOGRAFÍA
· Nueva Biblia de Jerusalén, Ed. Desclée De Brouwer
· Vocabulario de Teología Bíblica, X. León-Dufour, Ed. Herder
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 2876
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Agosto 24 / 2016
SOLO JESUS DA SENTIDO A TU HACER
TEXTO BASE: Lc 6,6-11
OBJETIVO
Comprender cómo la persona de Jesús rescata la obra más preciada por Dios, superando los legalismos a un cumplimiento mayor de compromiso, para que las personas sean colaboradoras de su proyecto obrando y actuando a la manera de Dios, dando sentido a su hacer en el mundo de la familia, de la comunidad y de la sociedad.
INTRODUCCIÓN
En el pueblo judío el día sábado tiene una connotación relacionada con el descanso del trabajo para dedicarlo a las prácticas religiosas. Así como el trabajo del hombre imita la actividad creadora de Dios, a su vez el sábado imita el día de reposo del Señor para la mentalidad judía. Sin embargo, para la experiencia cristiana el ser humano está autorizado para realizar sus actividades, ya que en este día también él puede obrar conforme a quien lo creó. De esta manera, salvar o rescatar a la humanidad no tiene un orden de connotaciones o condiciones, regidas por leyes o normas, sólo ocasionará peligro y parálisis en el proceso de los seres humanos en cada una de sus áreas donde puede desarrollar y crecer para ser mejor. Lo que salva trae un nuevo tiempo, una nueva vida llevada a cabo con nuevas acciones que con seguridad transformarán la vida y todo lo que en ella se experimenta y se llega a descubrir.
Los escribas eran los encargados de hacer las leyes en el mundo de los judíos, elaboran al respecto una minuciosa lista de preceptos, los fariseos por su parte se encargan de hacerlas cumplir rigurosamente, so pena de ser castigado, pero las leyes en la condiciones de Dios no se estipulan en unos parámetros cerrados y limitados, sino por el contrario los amplía, y de ahí, se comprende que el ser humano, obra el bien y eficazmente cuando sus manos son libres para obrar como Dios, colaborando en su proyecto, haciendo posible que reine la felicidad en las relaciones humanas, familiares, sociales y comunitarias.
DESARROLLO
El texto del evangelio de Lucas permite comprender que las acciones de la persona de Jesús van más allá de lo que el ser humano puede imaginar, dando interpretaciones novedosas e importantes que tienen como objetivo prioritario el rescatar la vida del ser humano. No se trata de abolir (eliminar) la ley sino de discernir las situaciones para que el hombre y la mujer, como seres libres, descubran nuevas percepciones de su vida que los encaminen a nuevas alternativas, dando oportunidad a nuevos cambios que con seguridad proclamarán las grandezas de Dios (cf. Lc 1, 46), actuando con disposición y prontitud. Es decir que la persona de Jesús invita con urgencia a llevar a cabo el cumplimiento de la ley, pero de una forma diferente y mayor en la que no hay nada más relevante que salvar, rescatar la vida, aunque ésta no esté en peligro mortal: salvar una vida en vez de destruirla (cf. Lc 6,9).
Lc 6,5 dice: El hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado. Con esta expresión se puede interpretar que el día sábado es sábado de Dios, sábado que correspondería a todos los días, como posibilidad para entregarse como don por el bien de toda la humanidad. Por eso cada uno de nuestros días debe estar orientado a agradar al Señor con la vida, las actitudes, las acciones y con el esfuerzo de hacer siempre lo que es justo para que la humanidad sea transformada, aunque suene o se vea absurdo para algunos hombres, o vaya en desobediencia de sus propias leyes e intereses (ejemplo: un médico que se niega a realizar un aborto).
En el contexto de Lucas nace la verdadera libertad cristiana que inmersa en el proyecto de Dios, realza la vida y el bien de la humanidad. Vivir el sábado por lo tanto es vivir de Dios y para Dios sin condiciones ni quebrantamientos. De manera que en el proyecto maravilloso de Dios todo está subordinado cuando se trata de hacer el bien a los demás, de ponerlos en el centro, de ayudarlos y promoverlos para que alcancen sus propias metas y lleguen a dar sus propios frutos como don de Dios, renovando y oxigenando la vida, la cual se rescata en la libertad y la alegría de servir, de amar y de abrir caminos para que fluya la gloria de Dios.
Curar a un hombre en el día sábado es un desagravio para las leyes del mundo judío, por ello no recibirá el aplauso de quienes le observan, por el contrario los especialistas de la ley se ofuscarán y deliberarán qué hacer con Jesús, quien ahora será un peligro para ellos, ya que desenmascara sus palabras y acciones, las cuales sumergidas en un amplia práctica religiosa, no estaban comprometidos con la vida, la solidaridad, la eficacia, la salvación, el bien de las personas. Lucas hace notar que más allá de ser un experto en leyes y conocimientos, lo importante son las personas, la vida no se puede disminuir porque la voluntad de Dios es que todos sean felices, y para lograrlo cada persona es responsable de aportar y compartir el bien, pensando en el otro, valorando sus acciones y buscando aprender de ellas sin sospecha o deliberando por sus acciones, sin llegar a interpretar el valor que renueva y da nuevas luces en el camino del ser humano. Esa es la más grande riqueza que se puede guardar en el pan sabático.
De ahí que es interesante ver que el evangelista contextualiza esta situación en la sinagoga: otro sábado en la sinagoga (v. 6), es decir, el tiempo y el lugar de Dios, lugar de la escucha y del encuentro con el Señor para actuar como él, pues Dios quiere libertad y vida para toda su obra más preciada, comenzado por quienes la sociedad oprime y excluye.
¿Cómo actúa Jesús? Las acciones que el texto revela son importantes:
- Levántate es lo mismo que decir resucita, luego aquello que estaba paralizado ahora recobra la vida. Pero cómo saber que esto es posible:
- Coloca al hombre con la mano seca en medio de todos, es decir aquel que era excluido, ahora es el centro de la atención de todos. Nadie puede amar sino es amado. De esta manera cuando se valora al ser humano por lo que es, entonces el ser humano, no sólo aprenderá amar a Dios, también aprenderá a ser prójimo amando a los demás, haciendo el bien.
- Restablece su mano (apekatestáthe: reconstruida como al principio), es decir su hacer, su obrar es saludable y apropiado para lograr que otros también vivan en don del Señor, el cual da la vida sin medida. Pero para que su hacer y su obrar sea eficaz es importante el bien del ser humano, puesto que la libertad (mano) es la posibilidad de alcanzar un camino nuevo de vida que muestre el rostro de la misericordia, de la verdad, de la belleza y la bondad como frutos de estar en el mismo canal con el Señor.
CONCLUSIONES
- El mero cumplimiento de las leyes no garantiza que estemos siendo justos a los ojos de Dios. Jesús no concibe que sea de mayor importancia el cumplimiento de una norma por quedar bien ante los demás o por temor a ser descalificado, que el bienestar común y hasta la vida de las personas. Cumplir la ley requiere de un absoluto compromiso con el bien de la persona.
- Por lo general cada vez que cumplimos la voluntad de Dios vamos en contraposición con el mundo, de esta manera es necesario discernir cada situación para superar los obstáculos que se presentan en la vida y en el proyecto de Dios.
- Jesucristo nos enseña que la ley de Dios siempre superará las leyes de los hombres, es decir que ya no es el hombre para Dios, sino que es el mismo Dios para el hombre porque siendo Dios Amor, quiere que todos se salven y sean verdaderamente victoriosos y felices.
TALLER
- Desde tu rol, ¿piensas que es fácil hacer la voluntad de Dios?
- ¿A qué te invita el Señor hoy con esta enseñanza?
- Si Jesús te preguntara en este momento: ¿cómo fue este día (sábado) para ti? ¿Será que tu silencio o tu respuesta le causaría enojo o tristeza? o por el contrario ¿podríamos contestarle que santificamos este día del Señor porque todo lo que hicimos desde el amanecer lo hicimos pensando en agradarle?
- ¿Cómo es la actitud que tomamos frente a las personas que actúan de manera distinta a nosotros? ¿Sospechamos de ellos? ¿Deliberamos por sus acciones o las valoramos y buscamos aprender de ellas?
BIBLIOGRAFÍA
- BIBLIA DIOS HABLA HOY,
- BIBLIA JERUSALEN,
- VOCABULARIO DE TEOLOGÍA BIBLICA (EDITORIAL HERDER, XAVIER LEON-DUFOUR),
- CATOLIC.NET
- STORNIOLO, Ivo. Cómo Leer el evangelio de Lucas: los pobres construyen la nueva historia. San Pablo, Bogotá 2008
