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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Junio 29 - 2016
CUÍDATE DE TU ACOMODO, TE IMPIDE SER MISERICORDIOSO
Lucas 6, 24-26
OBJETIVO
Comprender el sentido de los “ay” de Jesús para tomar conciencia de los bienes que Dios nos ha dado, como don para compartirlos en las diferentes circunstancias del quehacer cristiano, cerrando el corazón a la malaventuranza y abriéndose a la acción de la misericordia del Padre.
INTRODUCCIÓN
Tener un corazón misericordioso dejando que Dios actúe en nosotros y de nosotros hacia los demás, sirviendo y siendo generosos, recibiendo paz y alegría es la actitud a la que está llamado el discípulo del Señor. Una actitud en la que se toma conciencia de que todos somos importantes y estamos en estrecha relación en nuestra existencia, de manera que los unos no existen sin los otros, y por ende todos están llamados desde sus condiciones sociales y comunitarias, espirituales y personales a compartir antes que pretender poseer, convirtiéndose en obstáculo para que el otro surja, crezca y descubra la misericordia del Padre.
DESARROLLO
La contraposición de las bienaventuranzas en el evangelio de Lucas son las malaventuranzas o los llamados “ay” (lamento), acciones que la persona asume desde un corazón que quiere mantenerse por encima de los demás, un corazón “patrón” que está al acecho de los discípulos del Señor, pero que no contribuye al proyecto de Dios y a la práctica de la misericordia del Padre. Miremos qué acciones impiden actuar con misericordia:
a. Lucas 6, 24-25: Había ricos y pobres, había discriminación contra los pobres por parte de los ricos, discriminación que marcaba también la estructura del Imperio Romano. Sin embargo, no hay peor rico que el pobre que se ha enriquecido, pues los dones y los carismas, los talentos y las habilidades son para compartirlas, no para guardarlos o pretender ser dueños de ellos, poseyéndolos, excluyendo a otros.
“¡Dichosos vosotros los pobres!” y “¡Ay de vosotros los ricos!” mueven a los que escuchan a hacer una elección, una opción a favor de los pobres. En el Antiguo Testamento, muchas veces Dios pone al pueblo delante de una elección de bendición o maldición. Al pueblo se le dará la libertad de escoger: “Yo te he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, por tanto, la vida para que vivas tú y tu descendencia “(Dt 30,19). No es Dios quien condena. Es el pueblo mismo quien escoge la vida o la muerte, depende de su posición delante de Dios y de los otros.
La condición humana no cambia, nuestra naturaleza es así: somos buenos y a veces malos, la vida es un vaivén de bien y mal; de luz y tinieblas; de mentiras y verdad; de alegría y de dolor; de amor y olvido, de esperanza y desesperanza, de llanto y risa, de pecado y virtud, de esfuerzo y cobardía, de rencor y perdón, de cobardía y entusiasmo, de fracaso y triunfo, entre lo que se quiere poseer y se decide compartir, que casi siempre no es lo mejor, sino de aquello que sobra.
La vida es como el péndulo de un reloj, va y viene. Va de un extremo al otro; esta condición será para siempre, mientras haya solo la necesidad de ganar para sí sin pensar el otro, de buscar la opulencia sin querer entregar nada. Es claro que la bondad de Dios, la gracia del Espíritu Santo, la redención de Cristo, no cambian este ir y venir. Si el péndulo de nuestra vida está en el bien, la gracia y el Espíritu Santo, nos sostendrán; pero nuestra vida no deja de ser un péndulo y volveremos al mal, y entonces la gracia y el Espíritu Santo, nos perdonan y nos dan fuerza para que volvamos al bien, y eso lo logramos cuando aprendemos a compartir a ser solidarios sin esperar otra finalidad que hacer felices a los demás.
El papa Francisco ha anunciado el año de la misericordia y dice que Jesús es el rostro de la misericordia de Dios Padre, y estamos llamados a ser signos visibles del amor y misericordia, siendo esa fuente de alegría, de serenidad, de paz y de perdón y nos motiva a perdonar como él nos perdona, a amar como Dios nos ama y a ser misericordiosos como Dios lo es con cada uno de nosotros. Eso es una actitud de humildad en la que se reconoce el don de Dios, y la finalidad por la que hemos sido creados. No para buscar ser protagonistas, sino para alcanzar la mayor gloria de Dios.
Los “ay” son entonces una advertencia no para condenar, sino para tomar conciencia de un mal que el ser humano asume y no se cuenta en el desarrollo de su vida. Es ponerse en guardia contra todo aquello que busca la escogencia de los mejores puestos, marginando a los hermanos, excluyendo a los más preciados de Dios. Ser misericordioso es estar alerta a la escucha de la palabra de Dios, saber tener momentos de silencio donde se pueda meditar la palabra que nos guía, en nuestra familia, comunidades, parroquias y donde quiera que vayamos contemplando la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida, compartiendo lo que se recibe, sin escatimar esfuerzo de darlo, a fin de que todos lleguen a la felicidad plena, ofrecida por el Señor. (Las obras de misericordia).
b. Cómo practicar la misericordia:
1. Con el dinero: El dinero en sí mismo no es malo, lo malo es cuando lo hacemos un Dios y nos rodeamos de él, es cuando nos destruye y acaba por que nos vuelve egoístas, malos, injustos. El dinero injusto: a base de sudor de los demás, o de sacrificios de otras persona o de hacer las cosas mal, genera desigualdad, paso por encima del otro, las tendencia están en el interior del ser humano, es cuando se cumple la palabra”Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios.” (Marcos 10,25).Tener cuidado cuando el dinero es la prioridad y la seguridad.
Buscar el dinero por buenas vías haciendo uso debido, ahorrando pero no atesorando, que no sea un obstáculo de vida cristiana de seguridad, si tienes algo compártelo con los demás, porque la felicidad es el poder ayudar, servir, compartir. “Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia.Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: Dios ama al que da con alegría.”(2 Corintios 9,6-7).
2. En el servicio: La inconstancia en nuestro servicio a Dios y el acomodarnos se traduce en un estado de agotamiento, por falta de perseverancia en la oración es que estamos tan incapacitados para nuestro servicio a Dios.
Debemos estar dispuestos a compartirlo todo, nuestro tiempo y talentos, a fin de ayudar a los que estén necesitados. Cuando servimos a los demás, se nos recuerda que nada en esta vida es tan duradero como los vínculos que establecemos con otras personas; y no hay mejor manera de conectarnos con los demás que trabajando juntos por nuestro bien común. Dios tiene el poder para hacer Su obra por Sí mismo, pero Él nos permite ayudar porque sabe que esa es la verdadera felicidad y quiere que la descubramos.
CONCLUSIONES
- El año de la misericordia es tiempo especial que Dios ofrece, para enmendar nuestra vida, abrirnos a Dios y que El mismo venga a nosotros y gozarnos de esa bondad.
- Dios nos da su Espíritu Santo que nos transforma, nos renueva para que nuestra fe se manifieste en obras nuevas de servicio al prójimo.
- La misericordia es alegría y paz es la condición para nuestra salvación, es cuando Dios viene a nuestro encuentro y nos da esperanza de ser amados a pesar de nuestro pecado.
- Busquemos la voluntad de Dios para nuestras vidas respecto al dinero: aprendamos a administrarlo bien, ser justos y compartirlo.
TALLER
- ¿Qué obras de misericordia practicas?
- ¿Siembras en el reino de Dios o para la eternidad?
- ¿Cómo administras tus bienes espirituales y materiales?
- ¿Has sentido la misericordia de Dios en tu vida? ¿Cómo la vives y la expresas?
BIBLIOGRAFÍA
· www.ocarm.org/es/content/lectio/6-domingo-tiempo-ordinario
· http://es.catholic.net/op/articulos/6953/cat/246/la-misericordia.html
· Biblia de estudio Jerusalén.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación
Junio 22 - 2016
Condiciones para colaborar en la obra de Dios
(Orar-ir-mirar-desprendimiento.)
Lc 10, 1-16
OBJETIVO
Comprender las condiciones que recomienda Jesús cuando nos ha llamado a colaborar en su obra.
Entender que cuando vamos al servicio de la obra de Dios, el señor nos acompaña, nos instruye y recomienda que debemos ir respaldados en comunidad (72 y de dos en dos.)
Comprender que cuando somos colaboradores del Señor, puede ser bien recibido el mensaje o puede ser rechazado. Y que cuando rechazan al enviado, rechazan Al que lo envía.
INTRODUCCIÓN
Desde los comienzos del ministerio de Jesús, su propósito fue formar discípulos (líderes) llenos del Espíritu Santo, para extender el reino de Dios; es así como Él era consiente de que debía llamar, no a los capacitados, sino capacitar a los que llama. Por tal razón como el mejor Maestro que es, dio instrucciones precisas y en detalle de qué condiciones hay que seguir cuando de la misión se trata y qué debe hacer el enviado cuando es rechazado. Lc 10,16.
DESARROLLO
El texto lo podemos contemplar en cuatro partes;
1. Jesús quiere que colaboremos en su obra; en comunidad. Lc 10,1
- Lo primero que hace Jesús es elegirnos (Que puede significar encender una antorcha para ver o asignar a alguien una tarea).
- Los setenta y dos (72) "Hay mucha discusión sobre cuál es el número exacto. Existen dos posibles teorías en torno al origen de éste número mayor: puede provenir de (Núm. 11,16-26), o representan a las naciones o lenguas del mundo, según una interpretación rabínica) (Gen 10,11.) Esta misión prefigura la tarea que le corresponde a la iglesia hasta el fin del mundo. Evangelizar a las naciones (Mt. 28,19).
2. Jesús quiere que colaboremos en su obra, orando insistentemente (Lc. 22,45-46), para que sea El quien muestre la mies y en donde no hay obreros. (En los lugares en donde quizás nunca se halla evangelizado).
- Debemos notar que es necesario orar para que Dios envíe obreros, que no vayan solos por allí. ¡La necesidad no constituye un llamado! ¡Sin embargo, debemos considerar que la prioridad del Evangelio es una cuestión de cada creyente! En este texto el orar es un imperativo.
- Esa mies puede ser tu hogar, tu lugar de trabajo, tu lugar de residencia, hasta tu propia comunidad, etc.
- El hecho de ir de dos en dos significa que hay un testigo de lo que está evangelizando el otro. (Lc 9,1-6) El testimonio debe ser confirmado por los hechos y los testigos oculares del mismo.
- En la presencia de dos está Jesús. (“Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” MT 18,20).
3. Jesús quiere que colaboremos en su obra Mirando las necesidades de los demás y no nuestros propios intereses.
- Debemos tener claro que el discípulo debe depender totalmente de la provisión divina, no de nuestros propios recursos (cf. 9:3-5).Jesús lo repite a sus discípulos en la Última Cena.
- Debemos desprendernos de todas las cosas y comodidades que son una carga para los mensajeros.
- Lo que debemos llevar es la Paz. Escuchar a los demás, comprenderlos en sus inquietudes para que sientan que el reino de los cielos está en medio de ellos. Llegar como amigo de parte de Cristo y de la iglesia.
- El colaborador o mensajero se debe caracterizar por la humildad y sencillez de corazón haciéndose pobre con los pobres, acomodándose a las condiciones de la misión.
- El colaborador de la obra de Dios debe, con su presencia y el poder de Jesús, sanar a los enfermos y necesitados de la casa a la cual es llevado y por tanto anunciar que el Reino de los Cielos está cerca.
4. El colaborador de la obra de Dios Puede ser rechazado.
El colaborador de la obra de Dios no se deja contagiar de los problemas, los desánimos, las desilusiones, los fracasos y adversidades que existan en los lugares donde va a llevar el reino de los cielos, sencillamente muestra la gloria y el poder de Dios y si es bien recibido se goza y alegra y si no se sacude el polvo de los pies. El colaborador de la obra de Dios es consciente de que va en nombre de Jesús, y que quien le rechaza a Él rechaza al Padre; que quien le escuche; es a Jesús a quien escucha. Es muy importante que nos demos cuenta de la dignidad de los creyentes como testigos cristianos. El evangelio no es nuestro mensaje, sino de Dios. La gente no nos rechaza a nosotros sino a Él, por lo tanto el enviado a la misión no se debe dejar afectar por cosas negativas ni desanimarse para seguir la misión encomendada; mostrando la gloría de Dios en toda su magnitud.
CONCLUSIONES
- Somos enviados en comunidad, para mostrar el Reino de los cielos.
- La misión implica mostrar signos y señales de amor y caridad.
- Debemos acomodarnos a las circunstancias de la misión, desprendiéndonos de todo y recibiendo con humildad lo que nos ofrezcan.
- El Señor Siempre nos respalda aunque seamos rechazados y despreciados.
TALLER
- ¿Te sientes enviado por Jesús a la misión y eres consciente de los riesgos que corres?
- ¿Te dejas afectar fácilmente cuando eres rechazado en la misión? ¿Cómo reaccionas?
- ¿Cómo percibes el poder de Dios cuando estas cumpliendo la misión?
- ¿Escuchas a los que reciben el mensaje, te metes en sus necesidades?
BIBLIOGRAFÍA
- Biblia de Jerusalén
- Biblia Latinoamericana.
- Bibleestudytools.com.
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA PARA PREDICACIÓN
Junio 15 - 2016
OBEDECER PARA DAR FRUTO
Lc 5, 1- 11
OBJETIVO
Llevar a la Asamblea a comprender el llamado que hace Jesús en su proyecto de vida a través de la escucha y la práctica obediente de su palabra, para asumir y realizar dicha tarea, aceptando el desafío para alcanzar mucho fruto.
INTRODUCCIÓN
Con el signo de la pesca abundante Jesús plantea a Simón Pedro un llamado al servicio, a la entrega, a adquirir un compromiso de cambio consigo mismo y con las demás personas. Es un llamado a profundizar en todo sus significados para llegar a ser eficaces y continuar así la misión comenzada por la persona de Jesús. De esta forma nacen los oyentes, es decir aquellos que escuchando la Palabra del Señor no sólo obedecen, sino que se convierten en hombres y mujeres que llevarán el rostro de Dios para que otros encuentren libertad en su corazón.
DESARROLLO
Tres escenas son importantes en este texto lucano, claves para comprender el llamado que realiza Jesús:
1. (v.v. 1-5). Enseñar a las multitudes para que oigan y transformen. A diferencia de los judíos, la Palabra de Jesús se dirige al pueblo, su palabra no está oculta, es dada gratuitamente a todos sin interesar condición, pues el pueblo está sediento de recibir esta palabra. De manera que la acción de enseñar la palabra es un llamado a la formación constante y permanente, para escuchar la voz del Señor a fin de que se llegue al conocimiento y así se generen nuevas acciones que recurran a nuevas salidas y proyectos que sean importantes en la misión de la transformación del mundo. De ahí que, la persona de Jesús observa a su alrededor y ve a los posibles servidores, ve la necesidad de la gente, la necesidad del pan, pero no del pan material, sino del pan de la palabra, del conocimiento de Dios, la gente tiene hambre y sed de Dios. Y, cuando habla de la gente, se refiere a que la palabra de Dios se extenderá a todos las naciones (se menciona el lago de Genezaret, como signo de que ahora los paganos reciben el mensaje).
Las consecuencias de la escucha de la palabra comienza en el v. 3: Jesús sube a una de las barcas, a la barca de la vida de cada persona, y le hace una petición: que se aparte del mundo, y que navegue mar adentro, que tenga confianza, a pesar de las dificultades, los problemas, los desamores y la soledad etc.
2. La pesca es inesperada y abundante(v.v. 4-7): referirnos a pescar se trata de salvar, de profundizar con el ánimo de encontrar nuevos elementos, no tan obvios que sean importantes y atractivos para que el ser humano llegue a la persona de Jesús. Pretender realizar un ministerio sin formación no es fácil, éste se desarrolla a partir de lo que el Señor enseña y de lo que el oyente capta para llevarla a cabo con eficacia. Por ende, en el v. 4 ordena a Simón Pedro que eche las redes, que avance, lanzando las redes. ¿Cuáles redes? las redes de la fe, de la esperanza, del perdón para pescar (soter- salvar), en la certeza de Dios que todo lo puede.
Lucas nos presenta la escena de la pesca abundante, el Señor se halla en el lago y después de predicar, le dice a Simón que Reme mar adentro y que eche las redes para pescar; Simón era un experto pescador, ese era su oficio y conocía perfectamente los lugares, las horas oportunas para hacerlo, él sabía de sobra que se pesca durante la noche, porque las aguas están tranquilas y los peces duermen, es más, se había pasado la noche entera bregando y no había pescado nada, y ahora llega este Jesús, al cual Pedro no conocía bien y sin conocer el arte y los gajes del oficio, le dice así tranquilamente que eche las redes para pescar.
Sin embargo, surge la objeción de Pedro, él ha intentado toda la noche, que es un tiempo apropiado, pero no lo ha logrado. Pero lo curioso es que en la hora que menos se espera y por la palabra pronunciada por la persona de Jesús, logran entrar en acción de nuevo y pescar muchos peces. Un símbolo que muestra la perseverancia, y las consecuencias de la misma. Tal vez no era la hora de la pesca ni el momento adecuado, como tampoco las condiciones apropiadas (humanamente podía haber tenido la razón, cuando hemos probado la amargura del fracaso, la desilusión: no ha cogido nada). No es en el momento que se espera que se logra alcanzar grandes éxitos, sino cuando llegue el momento, quizás para algunos no sea el más apropiado, pero será, el que romperá las redes, y necesitando de otros que ayuden para que el proyecto no se hunda (cf. v.7).
El éxito de la misión no está en la pesca, sino en la obediencia de la Palabra, de aquello que él escuchó, de aquello que estaba oculto para dominar, pero que ahora es dada para que todos actúen con plena libertad, alcanzando grandes bendiciones. La pesca es la consecuencia de la escucha de la palabra, aunque suene ilógico o adverso, pero para Dios nada es imposible (cf. Lc 1,37). La pesca es abundante y las redes repletas, son el fruto y la consecuencia de aceptar la palabra de Jesús y de actuar con decisión y libertad para hallar nuevas cosas maravillosas y sorprendentes que provienen de Dios.
3. La identidad del cristiano, ser pescador de hombres: (v.v. 8-11): En el v. 8, Simón al ver tan grande poder cambia de vida se reconoce pecador, pero en ese cambio puede suceder que se quiera apartar del Salvador, pero cuando uno se quiere alejar después de conocer a Jesús, El, más se acerca, más se quiere meter con nosotros ¿por qué? El no vino por los sanos, sino por los enfermos, los necesitados. Pedro conocía el poder de Jesús, había curado a su suegra, pero ahora halla en la persona de Jesús un misterio más profundo, y por ello, ya no lo llamará Maestro, sino Señor. Es decir, que se capta y se toma conciencia de que la Palabra de Jesús no es sólo palabras, sino acciones, presencia viva y transformante. Una palabra que da identidad a quienes la escuchan, superando objeciones y miedos, y en efecto responde movido a una adhesión con compromiso que girará siempre en pretender ir mar adentro, más profundo, lo cual llama a hacer algo diferente para que al anunciar la palabra que se enseñó conduzcan a la gente a la vida y a la libertad de su corazón y de sus acciones.
CONCLUSIÓN
Para dar frutos en la evangelización y en la misión de la vida debemos echar una mirada a todo el Evangelio y así nos daremos cuenta de que Dios siempre actúa y que todos los grandes milagros empiezan por la fe y la obediencia de la palabra que se escucha, como única condición para poder actuar y dar fruto abundantemente. La nueva dirección a la vida parte entonces, de un seguimiento radical, que no significa dejarlo todo para no hacer nada, sino de poner toda la vida al servicio para continuar la palabra y la acción de la persona de Jesús en el mar de la historia, de la familia, de la sociedad, de la iglesia, del mundo.
Cuando aceptamos la palabra de Jesús en el corazón y doblamos la rodilla de la razón y aunque humanamente, no veamos nada, Jesús siempre estará ahí para acompañarnos y para realizar, las cosas que nosotros creeríamos imposibles, porque con Cristo todo lo podemos.
TALLER
- ¿Estás dispuesto a aceptar la palabra de Jesucristo para hallar una nueva vida en tu vida?
- ¿Aceptas el llamado al servicio y a gastar tu vida, por los demás, como posibilidad de vida y de esperanza para la humanidad?
- ¿Cuantas veces has tratado de pescar y no has logrado nada? ¿Qué harías para lograrlo y continuar perseverando?
BIBLIOGRAFÍA
- Biblia de Jerusalén
- La Biblia de nuestro pueblo
- Prédicas católicas
- Católica net.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA PARA PREDICACIÓN
Junio 1° - 2016
La misión de Jesucristo también es nuestra misión
Lc. 4, 16-19
OBJETIVO
Exhortar a la asamblea sobre que nosotros como iglesia estamos llamados a continuar con el proyecto de Jesús, de una manera valiente y decidida, convencidos de que no estamos solos, pues la presencia viva del Espíritu Santo, es la que nos da la fuerza necesaria para anunciar la buena nueva.
INTRODUCCIÓN
Con este mensaje del Papa Francisco a la iglesia, podemos nosotros motivarnos a ser partícipes del proyecto de Dios: La iglesia está viviendo el año santo de la misericordia, un año de gracia, de paz, de conversión y alegría que concierne a todos, grandes y pequeños, cercanos y lejanos. No hay fronteras ni distancias que puedan impedir a la misericordia del padre llegar a nosotros y hacerse presente en nosotros. Seamos pues esos canales de bendición, anunciando la buena nueva, proclamando la liberación a los cautivos, guiando a los que caminan en la oscuridad, y proclamando el año de gracia del Señor.
DESARROLLO
Para llevar a cabo esta misión partimos de la pregunta ¿en qué consistía la acción y la palabra de la persona de Jesús? Para responderla el texto de Lucas presenta el programa, el proyecto de la persona de Jesús. En este texto se hallan cuatro aspectos importantes:
-
(v.v. 16). Vino a Nazaret, donde se había criado y según su costumbre entró en la sinagoga el día sábado y se levantó para hacer la lectura. Jesús hace la lectura a fin de meditar las enseñanzas de la ley. Es decir que la persona de Jesús no sólo quiere explicar la palabra, él quiere también actualizarla, traduce lo que la palabra dice en una actitud que lleva a la vida. De modo que Jesús será el consuelo para un pueblo que se encuentra sin proyecto ni perspectivas viviendo en una condición de exclusión y marginamiento.
-
(V.v. 17). Le entregaron el volumen del profeta Isaías: A todo judío adulto se le permitía con la autorización del jefe de la sinagoga, hacer la lectura pública del texto sagrado. No fue por casualidad que halló el capítulo de la lección que le anunciaba, pues los lectores que se reunían en la sinagoga eran miembros instruidos de la comunidad. De manera, que el libro cerrado estaba para quien quisiera abrirlo y así interpretarlo. Quien lo tenía abierto no lo había leído, ni mucho menos lo había actualizado.
-
(v.v. 18). ¿Quiénes son los destinatarios del programa y proyecto de Dios? Jesús lee la promesa de Isaías en el capítulo 61, mezclado con Isaías 35 e Isaías 58,6, en el cual se comunica el proyecto de Dios y su programa:
- Anunciar a los pobres la buena nueva (Lc 12-12), los pobres eran los que no poseían nada, era el límite extremo para llegar a la marginación. Pobreza Espiritual (Mt 5,3).
- Proclamar la liberación a los cautivos. Def. Cautivos: aplica a las personas que se sienten atraídas por una cualidad determinada o dominada por alguna cosa. El pueblo había perdido su libertad, la cual debía ser rescatada.
- Dar Vista a los Ciegos consiste en tener la capacidad de mirar la realidad con crítica por dentro y por fuera, con el fin de transformarla y conducirla hacia la eficacia de sus acciones.
-
Libertad a los oprimidos, es la esperanza que a través de la persona de Jesús el pueblo tiene para liberarse de la opresión y de la explotación que lo oprime, superando la marginalidad, entrando a la armonización del proyecto de Dios que es amor y misericordia sin límites.
- Proclamar el año de gracia (v.v. 19): hace referencia a un tiempo de jubileo, cuya finalidad es dar la posibilidad de reiniciar una vida nueva para todos. Es como un año de tregua donde todos recomienzan un nuevo tiempo en su vida, donde no solo se reconoce y se toma conciencia de la promesa de Dios, sino además, se experimenta la misericordia del Padre, ésta se convierte en justicia nueva en todas las relaciones de los hombres y las mujeres, como fraternidad universal.
CONCLUSIONES
- Caminemos de la mano de la iglesia, que es madre y maestra y vivamos este año de la misericordia haciéndonos partícipes del proyecto de Dios.
- Seamos canal de bendición para el más necesitado.
- Pongamos en práctica las enseñanzas de Jesús, para que las personas vean en nosotros no solo un proyecto de vida, si no el rostro de Jesucristo que es la misericordia del Padre.
TALLER
- A partir de esta enseñanza qué decisión tomas hoy, para poner en práctica este año jubilar.
- ¿Estás dispuesto a hacer de la misión de Jesucristo un proyecto de vida en tu vida?
- ¿Qué elementos aportarías para ser ese canal de bendición?
BIBLIOGRAFÍA
- Biblia de Jerusalén
- STIORNOLO,Ivo. Cómo leer el evangelio de Lucas: Los pobres construyen la nueva historia. San Pablo, Bogotá 2008.
