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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Junio 3 - 2015
La voz del profeta incomoda y llega al corazón
Evangelio Según San Marcos 6,14-29
Objetivo:
Motivar a las personas presentes a hablar, a evangelizar a tiempo y a destiempo, sin temer el hecho de que en muchas oportunidades incomodará a quienes los escuchen. Por esta razón deberán ser prudentes y misericordiosos al referirse a alguien en especial.
Desarrollo:
El evangelio de San Marcos, a través de este episodio, describe un caso particular, permanente y actual de hombres y mujeres, que al pretender interpretar la vida y darle un nuevo sabor desde la mirada de Dios, tocando las fibras del poder, son asesinados. Esta triste realidad sin embargo, no puede volverse barrera para no seguir avanzando en el camino y en la vida que el Buen Dios nos regala, y por el contrario, aunque llegue la oscuridad o la noche, la actitud es levantarnos y brillar sin temor y con valentía.
Este episodio del evangelio presenta a tres personajes. A Herodes, quien tiene el poder en Galilea, pero que en su interior hay un hombre ambiguo, poco estable (como veleta), pues aunque respeta y escucha a Juan el Bautista (segundo personaje), no deja el adulterio y, como rey manda a asesinar a quien admira.
Herodes es un hombre irresponsable que pone en riesgo su reino; no mide consecuencias. Y detrás de esta ambigüedad, aparece la figura de Herodías, quien se aprovecha de la poca firmeza interior de Herodes y silencia al Profeta, el cual le había incomodado y señalado por no estar en los caminos que propone el Buen Dios.
La voz del profeta incomoda la conciencia y llega al corazón, cuando por su entereza está en defensa de la verdad, la vida y con valentía denuncia el mal. Esta realidad de Juan el Bautista anuncia en un primer momento las consecuencias que pueden acarrear para quienes pretendan sostenerse firmes en los valores y principios del reino. Ya, el evangelista Marcos en otro episodio (Mc 3,16) describe cómo los herodianos y fariseos se unían para eliminar a Jesús. Fuerzas contrarias se unen: lo político y lo religioso. Se unen para eliminar a Aquel que predica con autoridad, que trae signos concretos de Dios.
¿Cuántos inocentes hoy están en peligro de muerte por el aborto, la violencia, el maltrato infantil y familiar? ¿Cuántos están en una situación límite porque son desplazados, marginados de sus tierras? ¿Cuántos están en peligro por establecer leyes sin un discernimiento claro del amor de Dios y el amor por la persona? Son vidas en peligro, asesinados en su buen nombre, calumniados por otros que inventan trampas para destruir, acusar y dañar a la persona que ama y que ha sido creada por Dios. Hacen pasar lo bueno por malo y lo malo por bueno.
Si buscamos algo hoy en día es precisamente el ejemplo de hombres y mujeres que prediquen y enseñen verdades, bajo la mirada de Dios con su propia vida. Hombres y mujeres que no sucumban a la verdad y no caigan en lo inerte. La vida de los inocentes pareciera que no vale y que no nos toca.
Este episodio del evangelio debe ser un llamado a la exhortación, pues si todos tomamos algo de la experiencia de Dios, direccionando nuestra vida hacía el Señor, la violencia se puede acabar. Si no tomamos en serio la vida, entonces caemos en el flagelo de que otros decidan por nosotros y pretendan acabar con la vida, en lugar de amarla, como un milagro de Dios.
No nos cansemos de incomodar, aunque con prudencia, sosteniéndonos en la verdad, y de ser testimonio aunque esto pueda afectar a personas poderosas. No tengamos miedo de anunciar, los valores y principios del reino de Dios en cada lugar donde estemos relacionándonos con otros, aunque esto pueda traer consecuencias negativas. Respetemos la vida aunque nos critiquen y nos persigan. Tal vez nos amenacen, pero la invitación que nos hace Jesús es a continuar hacia adelante, dando testimonio con nuestra vida. Y si tenemos que denunciar el mal, hagámoslo con firmeza y valentía, no sólo con palabras sino con actitudes que reflejen la verdad; comportamientos acompañados de fe que resuenen en la conciencia y en los oídos del corazón de quienes rechazan a quien es la Verdad, Jesucristo.
Conclusión:
¡No dejemos que la vanidad y las situaciones adversas de la vida traicionen nuestra conciencia y nos pongan tristes posteriormente! El evangelio es claro. Si obramos en contra de lo que nos pide la persona de Jesús, nos condenamos a encerrarnos en el egoísmo y en la infidelidad de Dios. Pero, sí por el contrario, dejamos que nuestra conciencia esté siempre pura, limpia e iluminada por la fe, no sólo nos dejaremos guiar por su Palabra, sino que estaremos siempre abiertos a amar más, con gran intensidad a las personas, dando mayor fruto espiritual con auténtica transparencia, basados en principios y no en “veletas”.
Taller
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- ¿Has tenido alguna vez la oportunidad de evangelizar a alguien que tú consideres que tiene poder? ¿Cómo te sentiste?
- Comparte con el grupo alguna vez que hayas sentido la valentía del Señor para evangelizar.
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Mayo 27 2015
Vivir la Eucaristía
Jn 6, 53-56
Objetivo
Comprender el sentido de la conversión del pan y el vino, como condición de posibilidad que permite a la comunidad reunirse alrededor de la mesa del Señor, asumiendo procesos de vida, esperanza, amor, respecto a su quehacer cristiano, y de esta manera, vivir la eucaristía, sacramento en la renovación en el seguimiento en el Señor, aportando en la construcción de un mundo más humano, noble y solidario.
Introducción
Las autoridades de la Iglesia se han caracterizado por presentar a lo largo de la historia al sacramento eucarístico como el culmen o centro de la vida cristiana, promoviendo el misterio salvador presente en la consagración del pan y el vino, donde se contiene todo el bien espiritual de la iglesia que es Cristo, es decir Aquel que está glorificado, resucitado, y que ahora se hace presente en la mesa del Señor, en la celebración eucarística. Esto lo afirma la iglesia cuando habla de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, sin excluir otros tipos de presencia (luz, ministerio, palabra).
Por lo tanto, favorecer en las comunidades cristianas una actitud profunda de la realidad eucarística, a partir de la consagración del pan y el vino por el poder del Espíritu Santo, es dar apertura a nuevos significados, respecto al quehacer cristiano en la iglesia y en el mundo, ya que ésta existencia ha quedado ignorado…derivando la separación entre el misterio y la institución, que aparecen como dos realidades autónomas[1]. Es decir, que vivir la Eucaristía conduce al cristiano a revalorizar y redescubrir la comunidad, la mesa del Señor, como medio para la construcción del reino de Dios, significando procesos concernientes tanto a las formas espontáneas de la vida cotidiana, como aquellos cambios que brotan del corazón para transformar, a través de la propia la vida el camino hermoso y maravilloso de la historia de la comunidad, de los hombres y de las mujeres, como también el de la sociedad.
Desarrollo
En el contexto vital de la comunidad y de la iglesia universal, el sacramento de la Eucaristía ha sido considerado fuente y culmen de la experiencia cristiana. El Papa Juan pablo II, así lo recordó, cuando quiso que se dedicará un año (2005) a este maravilloso misterio de fe, cuyo lema era: La Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia. Misterio, el cual se actualiza constante y permanentemente por la persona adorable del Espíritu Santo en beneficio de toda la humanidad y por supuesto en los diferentes escenarios donde crece y progresa. En efecto, la Eucaristía, vivida no se encierra en sí misma, sino que se convierte en una escuela de amor activo hacia el mundo. Ritual que no se centra en el pasado o en meros signos, sino en un memorial que se hace presente en el único sacrificio hecho por Cristo en su muerte y resurrección. De ahí, un sacramento que fortalece y aviva la vivencia y el servicio de la comunidad, generando transformaciones y cambios eficaces que promueven la justicia, el amor, la vida por el reino de Dios en los diversos auditorios de la vida cristiana, ya sea familiar, religioso, social, laboral, etc.
En este sentido, vivir la Eucaristía se concibe como un centro dinámico y activo de la vida y de la comunidad de fe. En efecto, no se puede reducir la presencia de Cristo a un altar eucarístico meramente, sin que éste “toque” la realidad comunitaria e histórica, cuando su carácter sacramental se mueve en un orden en el que abarca e impregna a toda la creación.
¿Qué quiere decir esto? En primer lugar que la celebración del misterio de la fe no está solamente afirmada en los lenguajes populares y culturales promulgados en el mundo dentro de una expresión religiosa, en la cual se hace necesario participar para cumplir con los parámetros doctrinales, imperados por la tradición o por los significados que configuran el conjunto de creencias con referencia eucarística. En segundo lugar es claro afirmar que el sacramento de la eucaristía se asiente en una expresión fuera o lejana de la humanidad, cuando los dones eucarísticos son para la comunidad una exigencia en su dimensión trascendente y el compromiso, la responsabilidad con la construcción del reino de Dios y su justicia en medio de la comunidad familiar, religiosa, social, laboral, etc.
Por lo tanto, recuperar el papel del Espíritu Santo en la comunidad, y más aún en el significado de la conversión del pan y el vino, modificará el dualismo intracomunitario entre quien celebra alrededor de la mesa del Señor (Eucaristía) y su vida cotidiana, en favor de una comunidad que realza la dignidad de los seres humanos con sus carismas y ministerios, llevando a un verdadero seguimiento en la persona de Jesús y, donde el mismo Espíritu Santo se da a los creyentes para que éstos sean capaces de articular la experiencia de fe, alrededor de la mesa del Señor, con su vida diaria, vida cristiana.
Conclusión
Vivir la Eucaristía conlleva un carácter de unidad integral (no como un espiritualismo) de lo celebrado en la liturgia sacramental y la presencia del Espíritu Santo actuante no sólo en el altar eucarístico, sino en la comunidad de creyentes; llamados no sólo a estar sentados alrededor de la mesa eucarística, sino a extender los Toldos, a transformar las diversas realidades de la humanidad, de la historia, del mundo (como un aprecio máximo y dedicado al servicio de toda la humanidad sin excepción alguna, anticipando y preanunciando el mundo futuro en comunión con Cristo y con el Padre en el Espíritu Santo), y así contribuir en la edificación del reino de Dios y su justicia, descubriendo en el corazón del hombre y de la mujer, de la comunidad familiar, social, y religiosa, el sentido y la realización de la vida, Jesucristo, llevando a cabo en cumplimiento a lo más auténtico de Cristo y su Espíritu, el amor.
Taller
- ¿Qué significa hoy para nosotros la opción de hacer presente en profundidad en el mundo y en la realidad diversa de los seres humanos la experiencia del Sacramento de la Eucaristía?
- ¿Cuáles serían los aportes que desde este misterio sacramental de Eucaristía podríamos dar para que en el mundo, la comunidad creciera y progresara en su fe, esperanza, salvación, en la experiencia del amor, en su vida personal e integral?
Bibliografía
COMBLIN,José. El Espíritu Santo y la liberación. Ediciones Paulinas 1987.
ZAPATA,Guillermo. La eucaristía: Pan de esperanza, comunidad en camino. En TheologicaXaveriana 157, Marzo 2006
VÉLEZ,Consuelo. La Eucaristía Luz y vida del nuevo milenio: algunos desafíos actuales. En TheologicaXaveriana 157, Marzo 2006.
SCOLA,Ángelo. Eucaristía, encuentro de libertades. Ediciones Encuentro. Italia Marzo 2005
LAVERDIERE,Eugene. Comer en el Reino de Dios. Sal Térrea, Bilbao 1994.
MARTÍNEZ,M. Víctor. Sentidosocial de la Eucaristía I: el pan hecho justicia. Facultad de Teología, Bogotá 2003.
[1]COMBLIN, José. El Espíritu Santo y la liberación. Ediciones Paulinas 1987. Pág. 31
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Mayo 20 2015
Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio.
Evangelio Según San Marcos 6, 1-6
Salió Jesús de allí y vino a su patria, y sus discípulos le siguen. Cuando llegó el sábado se puso a enseñar en la sinagoga. La multitud, al oírle, quedaba maravillada, y decía: « ¿De dónde le viene esto? y ¿qué sabiduría es ésta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?» Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos. Y se maravilló de su falta de fe. Y recorría los pueblos del contorno enseñando.
Objetivo
Aceptar que cualquier persona de nuestra familia puede ser la elegida del Señor para que entre Su luz a nuestras vidas, a nuestra familia. Mantener los ojos abiertos y los oídos atentos para poder reconocer a ese profeta del que se vale Cristo para salvarnos
Desarrollo
El ambiente que describe el evangelista Marcos en este texto, gira alrededor del culto sinagogal, en un día sábado. Jesús toma la iniciativa de evangelizar a quienes lo conocen desde niño: vino a su patria…Sin embargo, la reacción de sus parientes y asistentes frente al testimonio de la persona de Jesús, en principio parece ser de admiración y de maravilla. Pero, los interrogantes elaborados, hacen ver que los propios paisanos de Jesús son incapaces de reconocer a alguien distinto y se escandalizan de la persona de Jesús. Sus actitudes y palabras no comunican aprecio, sino un acto simplemente despectivo: …éste…, En efecto, en la patria de Jesús, no hay confesiones de fe sino, incertidumbre, rechazo, sordera y ceguera espiritual.
¿Por qué se desprecia y no se admite a un profeta en su propia tierra? La respuesta a luz del evangelio es la falta de fe de la gente, en este caso de los parientes de la persona de Jesús. Cuesta mucho creer en una persona que ha convivido mucho tiempo con nosotros y de un momento a otro llegue a dar lecciones de vida y de esperanza: ¿No es éste el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón? La gente cercana a Jesús no podía creer en él, se niegan a creer en sus enseñanzas y signos. No se da el paso de fe, y aunque en esta escena no hay peligro de muerte ni de agresión, tampoco se toma en serio la propuesta de Jesús.
¡Qué importante es poder interesarnos por la vida, las enseñanzas, los signos de las personas que tenemos cerca y de hallar el valor que hay en ellas! Pues en lugar de admirarnos, maravillarnos y de ponernos orgullosos de nuestros coterráneos, nos escandalizamos, tal vez porque se guarda envidia, la cual nos distancia de lo que nos puede orientar y ayudar a crecer, madurar en nuestro camino de fe.
No se trata de aplausos ni aceptación solamente, sino de un reconocimiento por la otra persona. ¿Cuánto nos cuesta escuchar al otro y hallar en él un mundo lleno de bendición y de gracia? Recordemos que cada uno de nosotros es un regalo para el otro. No actuemos actuamos con soberbia, creyendo que lo conocemos, fomentando el desprecio, el rechazo.
Sin embargo, la enseñanza de Jesús, es no sucumbir en estos mares o situaciones que, como profetas están cerca a nuestra historia, en nuestra familia, comunidad y sociedad. Jesús se aprovecha de este rechazo para realizar su misión con un nuevo método, una nueva estrategia, que lo conducirá a ampliar el camino de su misión.
No dejemos que la envidia, la duda, el miedo, nos domine. Abrámonos al caminar del Buen Jesús, teniendo la seguridad de que en este camino se puede llegar a sufrir, caer, pero también levantarse para volver a comenzar. Y, a través de esta nueva etapa alcanzar más de lo que se esperaba. Es decir, aprender a mirar con los ojos de la fe, pues si nos quedamos viendo como quisiéramos verlo, nos invadirá el desánimo y la fe dejaría de ser fe. Confiemos en el Buen Dios, con un corazón humilde y realicemos con amor, honestidad y responsabilidad la misión que él nos ha encomendado en nuestra existencia. ¡Aprovechemos cada día, como una oportunidad de salvación y no dejemos que las enseñanzas de otros se pierdan, pues ellos algo tienen que decirnos para crecer y profundizar en nuestro camino! ¡Vivamos y disfrutemos la vida y el contacto de aprendizaje con las personas cercanas, buscando dar en todo la gloria a Dios!
Conclusión:
Tal como la experiencia de Jesús, hemos sentido que ser sus testigos y evangelizar en nuestra propia familia es muy difícil, pero es justamente allí a donde el Señor nos pone a dar luz.
Quizá nosotros también hemos caído en el error de rechazar a aquél profeta que el Señor ha enviado a nuestra familia, porque viene precisamente de ella.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Mayo 6 – 2015
¡Hija, tu fe te ha salvado!
Evangelio según San Marcos 5, 21-43
Objetivo
Reconocer nuestra fe en Jesucristo como la única forma de tener vida y vida en abundancia, la vida digna de los hijos de Dios.
Desarrollo
Jesús y sus discípulos, después de la experiencia en la tierra de los paganos, se interna de nuevo en el mundo de los judíos. En este contexto aparece la figura de un jefe de la sinagoga, maestro de leyes y normas; un padre de familia atribulado porque su hija está moribunda. Pero, también la realidad situacional de dos mujeres, donde se destaca un número común: la edad de la niña (12 años) y los años en que la mujer padece de una hemorragia (12).
Estas dos mujeres se encuentran en un horizonte de muerte. La niña está moribunda y la hemorroisa ha gastado toda su fortuna. Es decir, están en una situación límite. El pueblo considera a la hemorroisa impura por aquello de la sangre. Y, desde la ley la mujer es marginada por la enfermedad. En el caso de la hija del jefe de la sinagoga, las noticias que llegan de su casa no son alentadoras, son noticias que desaniman la fe y el camino que recorre Jairo junto a Jesús.
El panorama de estas dos mujeres, es poco y casi nada, como también la tristeza que invade a Jairo, quien considera inútil su viaje porque creía que Jesús podía hacer algo por su hija, evitando un triste final.
Pero, la presencia de Jesús en la vida de Jairo y en la de estas dos mujeres es un paso de la muerte a la vida. Si la ley no tiene vida, es un horizonte que no tiene sentido, va en contra del ser humano. Por ello, es importante captar el contraste de la fe de Jairo, que decide seguir la voz del Señor, con la falta de fe de la multitud que apretujaba a Jesús.
La condición de la mujer hemorroisa la pone en un escenario de muerte, pero toma una decisión, acercarse a Jesús. Esta actitud, para la mujer pudo ser difícil porque era imponerse a la ley. Tocar a una persona, cuando se está enferma, era hacerla impura. Pero, la ley no tenía el horizonte de la vida y por ello, la mujer por su fe se abre camino, pasa por encima de la ley y llega hasta Jesús, pues el plano no era otro que la muerte. Más aún, la lleva a violar algo más sagrado: los flecos del manto eran un recuerdo de Dios y de su ley, y tocarlos estando impura era un sacrilegio. Pero, Jesús le dice: “Hija, Tú fe te ha salvado”. La mujer no sólo se ha impuesto sobre la ley, sino que ha interrumpido el viaje angustioso de Jairo, pero que valió la pena porque ahora se convierte aquí en la Hija.
Ahora bien, la casa, la comunidad, el lugar de reunión de la familia de Jairo es un escenario de muerte, pero el adentrarse Jesús, se convierte en un ambiente donde se respira vida, resurrección, y por ende no hay que llorar, sino que hay que alegrarse. De ahí, que ante los contratiempos que pueden surgir en el camino, como le sucedió a Jairo: Jesús, le pide un nuevo gesto, tal vez más difícil que el anterior. Un gesto de no temer y tener fe.
Por lo tanto, ¿Qué encuentran las dos mujeres en Jesús por la fe? La vida. En Jesús hay vida y no muerte. Toda resurrección busca rescatar la dignidad de la persona. En Jesús se transforma la vida, se sana y se libera. Jesús es quien nos da la dignidad, y en él descubrimos todos los seres humanos, nuestra dignidad.
La postura que en efecto, debemos asumir frente a la persona de Jesús, como hombres y mujeres es descubrir la dignidad del ser humano para poder comunicar buenas noticias, y ser posibilidad de vida, de esperanza para quienes nos acompañan en nuestro camino, en nuestro proceso de vida. Nadie puede atropellar al otro ser humano. Si la norma no tiene la vida, no sirve para nada. Si no existe la honradez, la justicia, si no se crean lazos de vida, de amor, la ley no servirá para nada.
Todo hombre y mujer quieren vivir en dignidad. Pero, para vivir no se puede sucumbir en el ultraje o la violencia, en el irrespeto, lejos de la experiencia de Jesús, quien hace camino con cada uno de nosotros, como lo hizo con Jairo. Jesús es la posibilidad. De nosotros depende si la queremos tomar o por el contrario, preferimos mantenernos en la esclavitud, en la enfermedad del corazón (rencor, odio, egoísmo, individualismo, miedo). La esclavitud es incompatible con la obra del Buen Dios. Descubrir la obra de Dios y su poder, es dejarnos impulsar a la vida, a la verdadera libertad del Espíritu.
¡No nos dé miedo de buscar la libertad en Jesús! ¡No nos dé miedo de descubrir la dignidad de seres umanos, de hijos de Dios en el lugar de la vida que es la casa, la comunidad, la familia. La oferta está extendida y cada uno de nosotros elegimos qué es lo más importante.
Conclusión
Toda circunstancia límite nos pone en situación de vida o muerte y si bien es cierto que no siempre será muerte física, sí será de muerte a algo que nos está robando la vida en abundancia ofrecida por el Señor Jesús.
Debemos sobrepasar con Él cualquier circunstancia crítica de nuestra vida y reconocer nuestra dignidad de Hijos de Dios para poder vivir la vida que Cristo nos ofrece.
