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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
FEBRERO 25 / 2015
El seguimiento al Maestro requiere renuncia
Texto base: MT 19,1 SS
Objetivo
Comprender las objeciones de los discípulos de Jesús en el capítulo 19 del evangelio según Mateo, para que conscientes de la vocación a la que se hemos sido llamados como discípulos de Jesús, respondamos de acuerdo al proyecto de Dios integralmente.
Introducción
En esta sección la imagen de los discípulos es negativa, pero el evangelio aprovecha las carencias de ellos para abrir paso a enseñanzas profundas:
El discípulo en el Evangelio de Mateo es aquel que es capaz de emprender una aventura confiando totalmente en el Maestro. La enseñanza no tiene presente solo a un individuo, sino que es para todos los discípulos; se refiere a los miembros de las comunidades para hacerlos conscientes acerca de lo que conlleva su vocación al discipulado. Seguir a Jesús nos lleva a la realización del querer de Dios, porque en la comunión con Jesús se está en la comunión con Dios.
Desarollo
El capítulo 19 de Mateo muestra tres objeciones del discipulado:
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Sobre el matrimonio: Los fariseos preguntan a Jesús sobre la posibilidad de dar por terminada la relación matrimonial; se habla de repudio pero solamente por parte del esposo. Jesús responde desde el proyecto de Dios, no desde las leyes rabínicas como ellos esperaban. Sobre la ley de Moisés aclara que por la dureza de corazón del hombre, Moisés permitió el divorcio. Pero el proyecto creador de Dios debe ser el punto de referencia (Gn 1,27; 2,24). La posibilidad de vivir el proyecto creador de Dios es lo que anuncia la Buena Nueva del Reino, en las palabras y acciones de Jesús que afirma la igual dignidad de la pareja. El matrimonio es un camino de unificación, de realización en un proyecto compartido y permanente. Romper la unidad de la pareja es romper la comunión de vida y el proyecto de Dios. La unidad sí es posible cuando la pareja se deja guiar por el Señorío de Dios y en el construye su proyecto familiar.
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Los discípulos quieren impedir que los niños se acerquen a Jesús, ante esta actitud negativa Jesús reitera su enseñanza “No se lo impidáis, porque de los que son como estos es el Reino de los cielos” v.14 En el mundo antiguo el niño era un ser débil sin voz, ni pretensión de ser tenido en cuenta, dependía de su papá limitándose a obedecer. Jesús muestra como modelo de discípulo al niño necesitado de ayuda, que recibe con alegría sin afán de grandeza y que se abandona con absoluta confianza en el Padre Celestial. El Reino de Dios es un camino de crecimiento que se realiza por las acciones y palabras de Jesús, El inaugura el compromiso con los indefensos, los vulnerables, los que están bajo su protección.
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El hombre rico quiere saber qué debe hacer para tener vida eterna, ha cumplido los Mandamientos como lo manda el Judaísmo, con ello muestra responsabilidad con su vida y con su familia, pero Jesús lo invita a dar un paso decisivo liberándose de todos sus bienes e iniciar el camino de seguimiento junto a Él. Con la negativa del seguimiento, el joven pone en riesgo su salvación, Jesús le ofrece un estilo de vida completamente nuevo; un camino de renuncia con giro pascual profundo en su propia historia. La vida nueva brota del morir para nacer de nuevo en la comunión con Jesús: Escuchando su Palabra, viendo sus obras y llenándose de su Espíritu. Jesús es el contenido de la vida nueva, pero para ello hay que dar el giro pascual de muerte/vida, renuncia/seguimiento, donación/acogida. Esto es la conversión del Reino.
Pedro dice a Jesús: “Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿Qué recibiremos pues?” (Cf. V. 27 b). Jesús dijo: “Todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos, o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna” (Cf v 29).
Conclusión
Los discípulos son vistos en varias fallas, pero también se evidencia el proceso de avance en el discipulado, para lo cual es absolutamente necesaria la enseñanza de Jesús, quien requiere colaboradores disponibles: a ellos Jesús pide renuncia de sí mismos y renuncia radical de preocupaciones por las riquezas. En el seguimiento de Jesús se cumple la voluntad de Dios para todo hombre y toda mujer.
Taller
1. ¿Qué personas o intereses me impiden seguir a Jesús?
2. ¿A qué debo renunciar para heredar la vida eterna?
3. ¿Comprendo hoy, con ésta enseñanza, mi compromiso con Jesús?
Bibliografía
Biblia de Jerusalén
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación
Febrero 18 - 2015
Sólo aquellos que perseveren se salvarán
Flp 3, 12-16
- Objetivo
Mostrar el sentido del fruto de la perseverancia en el camino cristiano, como herramienta de crecimiento espiritual para asumirla como norma de vida en el quehacer presente, histórico, comunitario y familiar del discípulo de Jesucristo.
- Introducción
La perseverancia es uno de los frutos más maravillosos y hermosos de la vida cristiana y del discipulado en la persona de Jesucristo porque refuerza las bases, los fundamentos, las estructuras que aseguran el llegar a la meta (Cf. Hb 12,1-4) que se haya propuesto en la iniciación del proceso en el seguimiento de Jesucristo: El ser humano es un ser en proyecto, un ser inacabado, un ser que se está haciendo, un ser perfectible[1]. Es decir, el discípulo es un ser que se está perfeccionando en su naturaleza humana, vocación y capacidad. Para ello, necesita perseverar.
Existe una frase muy común que reza: “Persevera y triunfarás”. De aquí se deduce que la perseverancia es un fruto que puede llevar al cristiano hacia el triunfo, de una vida llena de abundancia (Cf. Jn 10, 10b) y bendición para su discipulado, su familia, su servicio, su comunidad y sociedad. Las personas que perseveran son aquellas que a pesar de sus errores, fracasos, limitaciones u obstáculos que se interponen en el camino de la vida cristiana, logran alcanzar lo que quieren, lo que desean, siguiendo la voluntad de Dios y aprendiendo de sus errores para capitalizarlos en acciones concretas que serán escalones para subir y continuar en la búsqueda de sus objetivos, en la senda de la vida y de la historia realizar.
- Desarrollo
¿Qué significa perseverar?
Algunas traducciones de la Biblia, escriben longanimidad (en latín, longos, largo + animus, alma= largo sufrimiento), para referirse a la perseverancia, la cual ayuda mantenerse fiel, constante, siempre adelante, permaneciendo (Cf, Jn 15, 1-11) en el camino cristiano en un corto, pero a su vez largo plazo. La perseverancia impide que las barreras del aburrimiento y la pena que proviene de la espera, de la lentitud, y la duración del bien no se levanten para obstaculizar el camino al que ha sido llamado el discípulo de Jesucristo en la historia de la humanidad.
La longanimidad o perseverancia como fruto de la persona del Espíritu Santo (Cf. Gál 5, 22s), es semejante a la paciencia (paz y ciencia) porque abre el corazón a la disposición estable, sin quejas, excusas, amarguras, sino por el contrario, se busca alcanzar las metas apostólicas que se han propuesto quien le ha dicho sí al Señor.
¿Por qué perseverar en el camino cristiano?
En el servicio a la comunidad, el discípulo del Señor se propone metas altas, a la medida del querer y la voluntad de Dios, que es buena, perfecta y agradable (Cf. Rm 12, 1-12). Si los resultados son pequeños aparentemente, la persona perseverante, no deja de utilizar los medios humanos y divinos para alcanzar constancia y mantenerse firme en el camino cristiano. Jesús enseñó a sus discípulos la importancia para alcanzar la salvación: Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará (Mt 24, 13). Sin perseverancia no se puede alcanzar la salvación, la humanización, después de todo se trata de un acto realizado por el Amor de Dios por medio de su Hijo Jesucristo.
Para la perseverancia, se cuenta con un esfuerzo diario, sin pausas, para que la tarea del discipulado pueda llegar a dar frutos. Sin alguna vez éstos parecen tardar o si el apostolado pareciera estéril, el mismo Espíritu Santo se encargará de mostrar y hacer entender que quien trabaja con rectitud y esfuerzo, su intención no quedará en vano. En efecto, la perseverancia, se presenta como un camino en el desarrollo de la esperanza. Quien no confía en el Señor, y todo lo ve pesimistas y oscuro, negativo y sin compasión, sólo logrará que su discipulado se detenga, aunque la misión continúe pues, la obra del Señor no se fundamenta en el discípulo, sino con las fuerzas que proceden del mismo Dios.
¿Pará qué perseverar en el camino de la vida cristiana? ¿Tiene algún sentido o realización?
La vida del discípulo, en el camino cristiano es amar, y el amar exige perseverancia para llegar hasta el final, y convertirse así en una perfección. De aquí que el discipulado no estará ausente de dificultades, pero éstas no justifican la deserción, el abandono del servicio que el buen Dios le ha encomendado. En la vida cristiana los problemas no son negociables, por ello, perseverar en el camino cristiano, es cerrar la puerta a la traición, a las tinieblas, a las oscuridades que pueden impedir continuar hacia la verdadera vida, que es eterna, al compromiso maduro y adquirido libremente para ser portador de Buenas Noticias.
En Hechos de los Apóstoles, se señala que los apóstoles del Señor perseveraban en la oración (Cf. Hch 1, 14). La perseverancia es duración y oración, pues quien ora persevera. Sin embargo, en toda relación comunitaria, familiar y social, trae complicaciones en las que se llega a expresar frases como: no quisiera seguir este compromiso, me gustará más otro camino, un otro ministerio. Lo cual haría de la perseverancia no una opción que procura cosas y grandes alegrías, sino un camino truncado y sin esperanza. La perseverancia en el camino cristiano, es una opción por el amor, éste que mueve e impulsa siempre hacia adelante, sin perder la mirada en la persona de Jesús.
¿Qué sucede cuando un discípulo del Señor no tiene o no siente la capacidad para actuar mediante la perseverancia?
Para alcanzar grandes bendiciones, se necesita de mil fracasos y de muchos esfuerzos. Por ello, si en el camino cristiano se siente incapaz de sí mismo, destruido o pierde la confianza, debe recordar que la tarea evangelizadora, la misión pide perseverancia para interpretar los fracasos, y sobre todo para interpretar el sentido y la realización, como verdaderos discípulos del Señor en el camino de la vida cristiana. Algunos hombres de la Biblia dejaron de perseverar: Judas (Mt 27, 4-5); Ananías y Safira (Hch 5, 1-9), lo cual al renunciar se dejaron llevar por el pecado y la perdida de estar en la comunión con Dios. Otros por el contrario, perseveraron, y lograron grandes sueños: Jesús en las tentaciones (Mt 4 10-11), Pablo quien exhortaba (Hch 13, 43)
¿Qué logros alcanza el discípulo de Jesús que persevera?
La perseverancia, como maravilla en el camino del discípulo, ayuda al cristiano a superar las pruebas, las tribulaciones de la vida espiritual cristiana (Cf. Rm 12,12). Le da victoria y la confianza en su vida como discípulo del Señor (2Tim 4,7). Dice el refrán: El que persevera alcanza. De manera que de nada sirve, si al empezar algo con mucho entusiasmo, no se le agrega perseverancia. La mitad de los anhelos de la vida cristiana, se quedan en el inicio, en deseos o sueños ideales, porque se careció de perseverancia.
Un logro de la perseverancia es la firmeza, la constancia, en la ejecución de los propósitos y en las resoluciones del ánimo. Todo lo que se emprenda en el camino cristiano, sea personal, espiritual, intelectual, comunitario o familiar, tiene que pasar por la perseverancia, pues sin ella, lo emprendido se diluirá como agua entre las manos. La perseverancia lleva a los triunfos, pero éstos son solamente el comienzo de nuevos esfuerzos, en los que se necesita perseverar.
La perseverancia no busca de responsables, cuando se fracasa, como tampoco atiende a centrarse en las derrotas, sino que por el contrario, hace del discípulo una persona disciplinada integralmente. Nadie podrá cultivar su mente, si pretende leer todo en un día. No es suficiente, necesita de perseverar en la lectura diaria, y disciplinada para crecer. Todo camino o proyecto pide disciplina y perseverancia, aun cuando lleguen los cansancios, las fatigas, las incertidumbres, las flojeras o los desganos.
El camino del cristiano, pide perseverancia, y no aquello que los medios de comunicación han querido a través de frases publicitarias mostrar a los hombres y mujeres, la ley del mínimo esfuerzo. De manera que el discípulo al fijarse objetivos claros, debe agregar siempre la perseverancia para no declinar ni estancarse en su discipulado, y así correr a la meta que le espera muchas bendiciones para él, como para todos los que hacen parte de su vida y de su historia (Cf. 1Cor 9, 24-26).
- Conclusión
Los discípulos del Señor entienden que si desean algo en su caminar como cristianos, han de hacerlo de la mano de la perseverancia. Comprender que el revés de las circunstancias, solamente son pasos para continuar. Cada esfuerzo que se le agregue al camino cristiano hará del discípulo una persona más experta y hábil, lo cual a larga se convierte en una construcción del reino y la contribución a un mundo más humano y solidario. Por supuesto que la perseverancia por alcanzar objetivos no se fundamenta en conseguir cosas que no le hacen feliz. Por tanto, si persiste en aprender más de lo que se tiene, podrá crear nuevas herramientas que serán aplicadas a la vida cristiana, y así beneficiará a la humanidad a la que participa y orienta para que disfrute de los beneficios de Dios.
- Taller
- ¿Se puede llegar a ser un buen discípulo del Señor en el caminar cristiano, cuando sólo se es superficial?
- ¿Qué pasos puedo añadir para enriquecer el camino cristiano en nuestra historia?
BILBIOGRAFÍA
Biblia de Jerusalén
MARÍN,G. Carlos. Escuela y Familia ¿educan en valores? Ideas para una propuesta pedagógica. Paulinas, Bogotá- Colombia, 2004.
MAZARIEGOS, Emilio. En busca del hombre herido. Paulinas, Bogotá Colombia 2000.
MORALES,Hollmann. A puro pulso. Intermedio editores. Bogotá- Colombia 1999.
REYES, Gabriel. Siguiendo a Jesús. Editorial carrera, Bogotá Colombia
[1] MARÍN, G. Carlos. Escuela y Familia ¿educan en valores? Ideas para una propuesta pedagógica. Paulinas, Bogotá- Colombia, 2004. Pág. 46
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN
Evangelio Según San Marcos 4, 35-41
¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?
Aquel día, al atardecer, les dice: Pasemos a la otra orilla. Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; e iban otras barcas con él. En esto, se levantó una fuerte borrasca y las olas irrumpían en la barca, de suerte que ya se anegaba la barca. Él estaba en popa, durmiendo sobre un cabezal. Le despiertan y le dicen: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar: ¡Calla, enmudece! El viento se calmó y sobrevino una gran bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe? Ellos se llenaron de gran temor y se decían unos a otros: Pues ¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?
La lectura que nos propone meditar el evangelio de Marcos para este día, describe un escenario lleno de dramatismo, zozobra, incertidumbre, duda, confusión, peligro de muerte, angustia; pero, al mismo tiempo da confianza, seguridad por la otra persona en medio de la tempestad. Es una travesía del lago en una barca. Ésta, comienza con una intención misionera,“pasemos a la otra orilla”, sintetizando la vocación y la misión del discípulo.
Este viaje que emprenden los discípulos junto con Jesús en una barca no es fácil. El estar con la persona de Jesús, no significa que no haya peligros o momentos difíciles en la realidad concreta de la vida. La tempestad que se levanta, hace alusión a las fuerzas amenazantes, que quieren imponerse en la vida del discípulo. Son momentos dramáticos, que aparecen inesperadamente en diversas situaciones o circunstancias de cada día. Los efectos visibles de esa tempestad, son esas olas (enfermedad, desempleo, escasez, problemas de diferente índole, etc.), que aunque permiten seguir transitando, irrumpen fuertemente sobre la barca (familia, comunidad, trabajo, estudio, economía, etc.), causando gran temor, caos emocional, inestabilidad, desánimo, dolor. ¡Todo parece naufragar! Es inevitable. No hay esperanza: de suerte que ya se anegaba la barca.
Cuántas experiencias como estas podrán contar, hombres y mujeres, que parecen llegar al límite, como se diría coloquialmente, “con el agua hasta el cuello”. Y, en esta escena de borrasca y acecho, intranquilidad y zarandeo, Jesús durmiendo en la popa de la barca, es reprochado: Maestro, ¿no te importa que perezcamos? El mar no sólo se pone agresivo, también los discípulos, acusando o buscando responsables. Sin embargo, el centro de este episodio se vislumbra, cuando Jesús increpa al viento y le ordena al mar: ¡Calla, enmudece! El poder de Dios frente al caos, será la respuesta a la pregunta:¿quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?
Ante esta acción divina de Jesús los discípulos quedaron estupefactos, con una mezcla de temor y de confianza. La interpolación sobre la fe: ¿Por qué estáis con tanto miedo? ¿Cómo no tenéis fe?, da lugar al tema de una confianza débil y poco sólida. Preguntas que siguen sonando hoy en los oídos de nuestro corazón: ¿Cómo está nuestra fe? ¿En quién hemos puesto nuestra confianza?
Las tempestades que se originan en el camino de la vida, son como una imagen constante en la existencia de todas las personas, pero no hay que tener miedo o duda. Lo que marca diferencia, y es importante, en el discípulo auténtico es la actitud confiada en el Señor, quien conduce el timón de nuestra barca, para no dejarnos vencer de las olas que arremeten contra nuestra vida. La vida del discípulo, es un constante combate espiritual, que requiere de esfuerzo, perseverancia y coraje para conquistar todo aquello que hemos emprendido, aun cuando las tempestades se levanten. Si nuestra confianza esta cimentada en la persona de Jesús, aunque él “duerma”, él mismo nos llevará a la plenitud de la vida, a pasar a la otra orilla, vengan los vientos que vengan: No temas, ten fe para que el mar vuelva a la calma.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE MAESTROS - GUÍA DE PREDICACIÓN
ENERO 28 / 2015
Familias conforme al corazón de Dios
(Colosenses 3,12-15)
Objetivo:
Reconocer que somos los obreros de nuestra familia, que entre todos vamos formando el tejido familiar que da soporte a la vida en esa primera comunidad a la que pertenecemos; comunidad en donde deben reinar el amor, la comprensión, el diálogo, la generosidad y la bondad.
Cuento:
Jamás lo perdonaré, jamás y así se lo grité en la cara. La anciana hablaba de su hermano a la enfermera que le traía su medicamento. Vino aquí a reclamarme porque cuando murió mi madre, dijo que yo había tomado más cosas que los demás hermanos de las que le pertenecían a mi madre. Especialmente una cucharita de porcelana rosada muy bella y vino a decirme que le devolviera la cucharita. Y volvió a gritar “Jamás lo perdonaré, jamás…
Entre tanto, la enfermera pensaba cómo por una simple cucharita se rompían lazos familiares. ¿Cuántas cucharitas rosadas hay en mi vida, pensaba luego la enfermera, que me separan de los demás y me separan también de Dios? Mi incapacidad de perdonar me aleja de mi familia y me aleja de Dios. ¿Cuántas cucharitas rosadas insignificantes pero mortales hay en mi vida?
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La Palabra de Dios en la Biblia nos da pautas importantes para unas buenas relaciones comunitarias, que se adaptan perfectamente a cada una de nuestras familias, Veamos:
Col 3:12 "Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia,"
Col 3:13 "...soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros."
Col 3:14 "Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección."
Col 3:15 "Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos."
La ciencia ha comprobado luego de largos experimentos y estudios, que hay dos actitudes que influyen de manera determinante para que una relación de pareja perdure: la bondad y la generosidad.
(Estudio hecho por los esposos John y Julie Gottman, Psicólogos)
La bondad puede verse como un músculo que entre menos lo ejercites más se debilita y por el contrario entre más lo ejercites más se fortalece.
Es esa bondad que ejercitas cuando tu pareja expresa una necesidad y tú aun estando cansado(a) o distraído(a) en tu computador o leyendo el periódico, o en el oficio, aun así apoyas a tu pareja y respondes con interés. O la mayor muestra de bondad que se da durante una pelea, cuando en lugar de desprecio y agresión muestras comprensión y logras dialogar pacíficamente. Y por su puesto, la bondad se demuestra también y de manera espléndida en el perdón.
La bondad no significa que no podamos expresar nuestra ira, pero nos guía en la forma en que debemos expresarla.
La generosidad, mostrada como pequeños actos de amor en la compra de un detalle para tu pareja sin un motivo especial, o en un acto de servicio ayudando en las labores de la casa, o en dedicarle a tu pareja tiempo de calidad para escucharla o para tocar algún tema de su interés. También es parte de la generosidad alegrarse genuinamente con una buena noticia de su pareja, sobre su trabajo etc.
Una pareja que ejercita la bondad y la generosidad en su relación está mostrando permanentemente esas actitudes a sus hijos, está sembrando siempre generosidad y bondad, de tal modo que hacen que esas actitudes formen parte de la relación familiar.
La bondad y la generosidad deben estar presentes en cada miembro de la familia, debemos ejercitarlas para que ese tejido familiar sea fuerte y soporte los momentos de conflicto, de dolor, de pérdida, etc.
Conclusión:
Bien dice el libro de los proverbios 17,1 que más vale comer pan duro y vivir en paz que tener muchas fiestas y vivir peleando.
Cada miembro de la familia tiene una responsabilidad grande en la construcción de ésta, siendo la pareja la protagonista en cuanto a lo que se siembra. Es muy difícil dar de lo que no se ha recibido.
Familias unidas, agradecidas, que se aman, se perdonan, en donde permanentemente hay actos de generosidad y de bondad, son familias conforme al corazón de Dios
Taller:
¿Reconoces que la bondad y la generosidad son actos habituales en tu familia?
Dar un ejemplo reciente.
Bibliografía:
Conferencia Episcopal Colombia, folleto TIEMPO DE FAMILIA
Apartes tomados del artículo adaptación del original escrito por Emily Esfahani Smith
