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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE PREDICACION - GUIA DE PREDICACION
Noviembre 20 / 2013
UNA FUERZA QUE NOS CONFORTA EN EL SUFRIMIENTO
2 Cr 4,13 / Slm 116
OBJETIVO
Concientizar a la asamblea de que en la dificultad y en la prueba DIOS mismo, por medio de Cristo, es la fuerza que nos conforta en el sufrimiento y que con su Espíritu Santo nos llena de fortaleza para darle un sentido redentor.
DESARROLLO
El cristiano debe saber que en el camino hacia Dios, en este mundotendrá sufrimientos y persecuciones. Pero también debe saber que les puede dar sentido redentor, convirtiéndolo todo en actos de amor y de entrega confiada en las manos de Dios que nunca nos abandona. De ésta manera podremos construir una etapa de crecimiento y fortaleza en la fe y en el amor, siendo testimonio de lo que es capaz de hacer el Señor en el que cree y en todos los que quieran asumir el reto de cambiar la vida que llevan si es contraria al mandato de Dios.
Pero esto solo se lograviendo la unión de Cristo con el Padre; incluso en el momento de mayor sufrimiento como fue la cruz, allí aprende el cristiano a participar de la misma mirada de Cristo.
Hablar de fe comporta a menudo hablar también de pruebas dolorosas, pero que precisamente en ese dolor, se ve el anuncio más convincente, el Evangelio, porque ahí se hace manifiesto y palpable el poder de Dios que supera nuestra debilidad y nuestro sufrimiento y de esto nos dan testimonio los profetas, el apóstol san Pablo, los santos de nuestra Iglesia, etc.
Con el ejemplo de estos hombres y mujeres de fe aprendemos que no les fueron quitados los sufrimientos, ni se les dio explicación de todos los males que les aquejaron. La luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que como una lámpara, guía nuestros pasos en la noche del sufrimiento y el dolor, y esto basta para seguir caminando con esperanza.
Al ser humano que sufre, Dios no le da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia que le acompaña y le sostiene dándole a su vida un resquicio de luz.
Es así como el creyente aún en el sufrimiento sirve y da testimonio de fe y de esperanza en el Único Dios, al mismo tiempo único cimiento sólido y duradero para nuestra sociedad.
Somos nosotros quienes debemos mostrar a un Cristo vivo, resucitado, que nos habla de que aunque nuestra morada terrenal se destruya tendremos una mansión eterna.
De este modo en los discípulos actúa la muerte para que en los que escuchan, actúe la vida. (2Cor 4,12) La muerte a todo lo que no es de Dios, Ej. La falsedad, la mentira, la infidelidad, el rencor, la violencia, la falta de fe etc. Y la vida para todo el que quiera parecerse a Cristo, que pasó por la cruz; Para darnos la vida pero no cualquier vida humana, si no la vida con el Padre que generaría en nosotros el deseo del servicio, de la entrega en toda nuestra vida y con mayor razón enlas pruebas, contrariando al mundo que plantea el facilismo, el placer, el tener por el tener, el pisotear al más débil sin importar quien sea, si familiar o extraño.
A la hora de la prueba, la FE, nos ilumina y podríamos decir lo que dice san Pablo en 2 Cr 4-5; No nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como nuestro Señor.
San Ireneo decía camino al martirio en el circo romano “Sabré qué clase de cristiano soy, solo cuando esté frente al león que habrá de devorarme”.
CONCLUSION.
EL cristiano debe aprender a participar en el mismo sentir, pensar, y actuar, de Jesucristo que fue obediente al Padre toda su vida; incluso en el momento de nuestra muerte que puede ser vivida como la última llamada: “sal de la tierra” o el ultimo “ven” pronunciado por el Padre, en cuyas manos pondremos la confianza de que nos sostendrá hasta en el paso definitivo; toda la Iglesia, las familias, los hijos de Dios, estamos llamados a participar de ese camino por esta corta existencia en este mundo, con valentía en el sufrimiento y así al final tener el destino que todo buen cristiano espera, encontrarse con su hacedor. Dios mismo que debería ser nuestra meta final.
TALLER.
- ¿En la dificultad cuanta valentía has podido tener?
- ¿Has sentido en la dificultad y la prueba la presencia de Dios?
- ¿Cuantas veces has podido dar testimonio de Dios con valentía?
BIBLIOGRAFIA.
Biblia de Jerusalén
Biblia Dios habla hoy
Carta encíclica lumen fidei pg 86
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE EVANGELIZACION - GUIA DE PREDICACION
Noviembre 6 - 2013
PERMANECER PARA DAR FRUTO
(Jn.15, 1-9)
Objetivo:
Permanecer unidos a la vid verdadera nos hace portadores potenciales de semillas de fe que, esparcidas en el corazón de todo cristiano darán fruto abundante, cumpliendo así la misión para la cual fuimos llamados.
Introducción:
Jesús a través de este discurso de despedida, nos invita a seguir firmes en medio del mundo para descubrir elmisteriode laviña. Ella es el símbolo y la figura, no sólo del Pueblo de Dios, sino de Jesúsmismo. Él es la vid y nosotros, sus discípulos, somos los sarmientos; Él es la «vid verdadera» a la que los sarmientos están vitalmente unidos (Jn. 15, 1 ss.)
Desarrollo:
Aquí lo importante es cómo respondemos al llamado de Jesús a permanecer unidos a El que la Vid:
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“Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el viñador, permaneced en mí, como yo en vosotros (vv 1 y 4): Es la más clara definición de comunión que vincula en unidad a los discípulos y al Señor, igualmente con los bautizados que ya no se pertenecen. Los cristianos se unen al Padre al unirse al Hijo en el vínculo amoroso del Espíritu.
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Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: ElConcilio Vaticano II, y ya Pío XII exhortaba a que los fieles tomaran conciencia, cada vez más clara, no sólo de pertenecer a la Iglesia, sino de ser Iglesia. Los creyentes no solo son trabajadores de la viña sino que son la misma viña –pueblo de Dios, con identidad propia.
Por el Bautismo todo creyente, podrá llegar a conocer la radical novedad cristiana, ya que el Bautismo nos participes de la vida de hijos de Dios; nos une a Jesucristo y a su Cuerpo que es la Iglesia; nos unge en el Espíritu Santo constituyéndonos en templos espirituales. Hijos en el Hijo. Por el Santo Bautismo somos hechos hijos de Dios en su Unigénito Hijo, Cristo Jesús. La obra del Espíritu Santo es constituir a todo los bautizados en hijos de Dios y a su vez hacerlos miembros del cuerpo de Cristo.
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Sarmientos de la misma y UNICA Vid: «La Iglesia es en Cristo como un sacramento, es decir, signo e instrumento de la íntima unión del hombre con Dios y de la unidad de todo el género humano». La Comunión eclesial es un don; un gran don del Espíritu Santo, que los fieles laicos están llamados a acoger con gratitud y al mismo tiempo, a vivir con gran sentido de responsabilidad. En esta intima comunión es donde se da la acción purificadora.
La Palabra de Jesús acogida con fe purifica a los creyentes, es una fuerza transformadora que hace posible iniciar el camino del discipulado, creer en Jesús y ser su testigo y portador de su fe, amor y esperanza.
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Mandato: Dar mucho fruto: Sólo permaneciendo en Jesucristo por la acción del Espíritu Santo se puede vivir una fe firme y verdadera capaz de producir en el otro una auténtica libertad y adhesión a Cristo Jesús. No sólo el discípulo permanece en Jesús, sino que Jesús permanece en el discípulo, esto en función de la calidad, abundancia y permanencia del fruto que debe dar. Recuerda, la semilla ya ha sido dada, ahora tu trabajo es esparcirla para obtener una gran cosecha, frutos abundantes, que permanezcan y que sean de gran calidad para la gloria del Señor.
El Espíritu Santo da la fuerza para esperar con paciencia hasta que se cumpla la voluntad de de Dios. (Heb.10, 36-39)
Taller
- ¿Qué significa la permanecer unido a la vid verdadera?
- ¿Qué nutrientes se reciben al permanecer unidos a la Vid?
- ¿Cuál es tu compromiso para dar abundante fruto?
Bibliografía:
(Juan Pablo II, Exh. Ap. Post-Sinodal Christifideles laici; Nos. 57 al 64. 1989)
Nueva Biblia de Jerusalén.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE EVANGELIZACION - GUIA DE PREDICACION
OCTUBRE 30 DE 2013
DIOS PREPARA UNA CIUDAD PARA LOS SUYOS
HEBREOS 11,16
OBJETIVO
Poner de relieve el cariz edificante, aspecto esencial de la fe.
Introducción
La fe no solo se presenta como un camino, sino también como una edificación, como la preparación de un lugar en el que el hombre pueda convivir con los demás.
DESARROLLO
Cuando hablamos de una ciudad preparada por Dios, seguidamente pensamos en de la tierra prometida. Ese lugar no es la tierra físicamente hablando, sino un espacio de vida, de libertad y de prosperidad, el lugar de realización del proyecto de Dios para cada uno de nosotros. Es un espacio en donde se verán superadas las limitaciones del mundo viejo. Es el espacio de vida de un pueblo que por su fe tiene una forma de vida que lo hace llamar el verdadero pueblo de Dios.
Se trata de un lugar, un espacio humano donde se tejen, se edifican relaciones de justicia, paz solidaridad, etc. (Is 60, 18 y 21) Un lugar en donde las relaciones fraternas expresarán la pertenencia a un mismo Dios, todos hijos de un mismo Padre, quien a su vez genera en medio de ellos relaciones en la equidad, el respeto y la promoción del otro.
El primer constructor es Noé que en el arca logra salvar a su familia, de tal manera que el arca se nos presenta como ese lugar construido por el ser humano por orden del Señor para salvar a la humanidad del diluvio universal
El segundo constructor es JESUCRISTO, que en la CRUZ logra salvar a toda la humanidad.
El tercer constructor eres tú que con Jesús y la fuerza del Espíritu Santo, si aceptas el llamado, lograrás salvarte tú, tu familia, y les mostrarás la ciudad preparada por DIOS, a todo aquel que te pregunten por tu Fe.
Esa ciudad la prepara el Señor por medio del amor. Las relaciones humanas iluminadas por la fe nacen del amor, y siguen la dinámica del amor de DIOS: la donación de cada uno al servicio del otro, la renuncia de sí mismo en favor del hermano que me necesita. Asíel Dios digno de Fe construye para todos los hombres una ciudad digna y fiable.
¿QUÉ SE NECESITA PARA GANAR LA CIUDAD PREPARADA POR DIOS?
SER JUSTOS
Es obrar según y la Palabra de Dios que nos lleva a obrar como Jesús, generando relaciones vivificantes en nuestra familia, lugar de trabajo, en la comunidad, con la naturaleza, etc.
SER MANSOS
Sin la mansedumbre de Jesús jamás llegaremos a vivir en esa ciudad que Él tiene para nosotros, entendiendo que la mansedumbre es el manejo cristiano de las situaciones adversas, evitando a toda costa maltrato y opresión.
CONCLUSION
Estamos llamados a vivir en esa ciudad que el Señor tiene para nosotros, es esa ciudad de la que nos habla Ap. 21,1-8
Debemos comprender que siendo justos, solidarios, mansos como el Señor Jesús estaremos viviendo en esa maravillosa ciudad, ese espacio que el Señor nos ha preparado.
Cada uno en su estado sea soltero(a), casado(a), separado(a), deberá asumir esta nueva vida, esta nueva forma de ser.
Un hombre y una mujer que viven su fe, descubren que Dios tiene un plan para ellos que supera sus propios planes y así pueden comprometerse para toda la vida generando una familia estable, un lugar fiable para sus hijos.
Recordar que para esto es indispensable la oración, lectura, meditación y obediencia a la Palabra, la Eucaristía, y dejarse guiar por el Espíritu Santo que nos quiere llevar hasta el final y así poder disfrutar de la Nueva Jerusalén donde habitan el Padre, el Hijo y el Santo Espíritu.
TALLER
1. ¿Crees que estás construyendo relaciones fraternales, eres un conciliador o conciliadora?
2. ¿Estás haciendo alguna cosa por la promoción de otra persona? Si la respuesta es no, ¿qué te gustaría hacer?
Bibliografía
Diccionario uno color
Carta Lumen Fidei - luz de la palabra (Papa Francisco)
Biblia de Jerusalén
La Biblia de nuestro pueblo.
Padre Fidel Oñoro, EN LOS BRAZOS DEL PADRE
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE EVANGELIZACIÓN - GUÍA DE PREDICACIÓN
Octubre 23 – 2013
QUE TODOS SEAMOS UNO EN EL AMOR DE DIOS
(Ef 4,1-6)
Objetivo
Descubrir que por la fe, si ponemos empeño, podemos llegar a conservar la unidad en el Espíritu, siendo un solo cuerpo en el único Señor.
Desarrollo
La unidad de la iglesia está ligada a la unidad de la fe: Un solo Señor, un solo cuerpo y un solo espíritu.
Hoy en día pareciera imposible creer en una unidad entre los hombres en una misma verdad, porque nos da la impresión de que una unión de este tipo se opone a la libertad de pensamiento y a la autonomía de cada individuo.
También es claro que la tiranía del relativismo nos ha hecho creer que la verdad es relativa, que cada uno es dueño de su verdad y que las cosas son buenas o malas según el cristal con que se miren.
Sin embargo la experiencia del amor nos dice que es precisamente en ese amor en donde es posible tener una visión común; que amando aprendemos a ver la realidad con los ojos del otro y a meternos en sus zapatos para percibir su realidad. Lejos de empobrecernos, esto hace que enriquezcamos nuestra mirada. El amor verdadero a la medida del amor divino, exige una mirada común en la verdad que es Jesucristo.
Esa unidad como hermanos la logramos precisamente en la unidad de la fe:
- todos creemos y confesamos un solo Dios.
- Creemos y confesamos que Jesucristo es su Hijo Unigénito.
- Creemos y confesamos un solo Espíritu.
- Creemos y confesamos que la iglesia es una y forma el cuerpo de Cristo.
Confesando todos la misma fe, nos apoyamos sobre la misma roca, somos transformados por el mismo Espíritu de amor, irradiamos una única luz y tenemos todos una única mirada para penetrar la realidad. Esto es: vemos la vida a través de los ojos de Jesucristo, que resucitado vive en cada uno de nosotros haciendo posible la unidad en el amor.
Es pues indispensable para la unidad de los cristianos la fidelidad y la obediencia a la Palabra de Dios, Palabra que escucha, custodia y expone el magisterio de nuestra Madre iglesia, enseñándonos quién esa roca, esa verdad y ese amor en los que se fundamenta nuestra unidad.
La Palabra nos enseña que debemos orar, mantener una intimidad con el Señor, indispensable para aprender a ser uno con nuestros hermanos.
Es esta unidad la que nos va a ayudar a vivir, a encarnar las palabras de Pablo cuando nos exhorta a que vivamos con humildad, mansedumbre y paciencia, soportándonos unos a otros por amor.
Ahora entendemos las Palabras del Señor cuando en oración le pide al Padre:
Cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. (Jn 17,11)
Conclusión
San León Magno decía: “Si la fe no es una, no es fe”
La unidad en el amor es lo que hace posible una mirada común de todos los hermanos. Ese amor que nos une nos hace sensibles y solidarios.
Cristo es la única verdad hacia la que todos debemos dirigir nuestra mirada y a través de Él penetrar la realidad.
Bibliografía:
Carta encíclica LUMEN FIDEI
