- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 11371
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACIÓN - GUÍA DE PREDICACIÓN
AGOSTO 22 DE 2012
UNA PRUDENCIA QUE VA MÁS ALLÁ DE LO COTIDIANO
Mt 7, 24-27; Mt 25, 1-13
Objetivo:
Aprender de Jesús la prudencia o sensatez que nos llevará a su trono de gloria
Introducción:
El hombre o la mujer sensatos o prudentes son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. Estos son también los bienaventurados.
Desarrollo:
¿Qué es la prudencia o sensatez? En el diccionario encontramos que es lo mismo que buen juicio, sentido común, cordura, mesura, cautela.
Encontramos también que prudencia es una virtud que consiste en discernir lo que está bien de lo que está mal y actuar en consecuencia.
¿Quién es una persona prudente? Podríamos decir que, es la que va por el mundo con pies de plomo, como con precaución, mesurada en su forma de vida y madura en sus actos y decisiones, y desde la perspectiva del mundo eso estaría bien y quizá sería suficiente.
En esta línea, Podríamos hablar por ejemplo, de los vecinos sensatos o prudentes que se respetan y que saben vivir en comunidad, o de los hermanos sensatos que se reparten una herencia equitativamente, incluso de alguien que bebió unos tragos y decide con mucha prudencia, no manejar hasta su casa y pide un taxi, también podemos mencionar una persona que vive sola y por eso compra un servicio de atención médica de urgencias a domicilio. En fin, la sensatez o prudencia es un valor que nos ayuda a vivir en paz y a tomar buenas decisiones.
Sin embargo, Jesús nos dice que la persona prudente es aquella que escucha su Palabra y la pone en práctica.
Vamos a ver, parece que el Señor nos está hablando de algo mucho más profundo que los ejemplos que acabamos de ver.
Podríamos mencionar por ejemplo una pareja que se casa y decide hacer de Jesús el tercer tripulante de esa nave, de ese matrimonio; por eso oran y leen la Palabra de Dios en su hogar y se alimentan con la Eucaristía. Es una pareja que como cualquiera, tiene problemas, desacuerdos, desilusiones, errores y fracasos. Pero esa prudencia que los llevó a tener a Jesús entre ellos, a escucharlo en Su Palabra y a alimentarse con su cuerpo y su sangre, hace que ese matrimonio no se divida y no se divide porque ellos construyeron “su casa” sobre la Roca que es Él mismo.
Podríamos hablar también por ejemplo de una comunidad que ora unida, lee la Palabra de Dios, alaba y adora unida. Como en todas las comunidades, vienen los vientos fuertes, huracanados, de la calumnia, de la ingratitud, de la rebeldía, pero gracias a la prudencia de escuchar la Palabra de Dios y ponerla por obra, perdona, acoge y hace caso omiso de palabras necias, de la envidia y no permite que los dardos incendiarios del enemigo den en el blanco de la unidad; así esta comunidad tampoco se derrumbará porque está construida sobre la Roca.
La obra del demonio es la división, la obra del Espíritu Santo entre otras, es la unidad. Construir sobre la Roca es ir más allá de las expectativas del mundo sobre tus proyectos, construir sobre la Roca es configurar nuestra voluntad con la voluntad de Dios, construir sobre la Roca es caminar en Cristo con una meta única y clara: El Padre.
Jesús nos muestra como ejemplo de prudencia, a quien está edificando sobre roca, y por tanto su edificio está garantizado. Es aquél que no sólo oye la Palabra sino que la pone por obra. Está en capacidad de sostenerse a pesar de los embates de las persecuciones y de los reveces del diario vivir, porque ha edificado su vida con bases firmes, que son las exigencias del Reino sintetizadas en las bienaventuranzas. El necio es quien edifica sobre arena, y por tanto se expone a un derrumbamiento lastimoso, es aquella persona que pone su esperanza, su seguridad en los bienes materiales, es el que se contenta con oír el mensaje de Jesús, pero no lo practica; su vida está perdida desde el momento en que no se compromete con la Palabra de Dios. “...todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre sensato... Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre necio... La lluvia, los ríos, los vientos, las tormentas son imágenes para significar las dificultades de todo género, llámese enfermedad, desilusión, heridas, desempleo, etc., que se le presentarán al discípulo creyente y que deberá vencer, para mantener firme el edificio espiritual de su vida cristiana.
Seremos buenos arquitectos si en la programación de nuestra vida volvemos continuamente nuestra mirada hacia Dios y hacia su Palabra, y nos preguntamos cuál es su proyecto de vida para cada uno de nosotros, cuál es su voluntad, y obramos en consecuencia.
Lo contrario es ser como una "casa edificada sobre la arena", que puede parecer hermosa y bien construida, pero con el menor ventarrón se derrumba.
Esta palabra debería hacer reflexionar a quienes aseguran: “soy católico... pero no soy practicante...” Hay muchas maneras de "practicar", se puede practicar la caridad, la justicia, la oración, la bondad, el perdón, el servicio. Simplemente es cuestión de prioridades, ¿qué prioridad le das a Cristo en tu vida?
En la parábola de las 10 vírgenes, la prudencia es hacer las cosas de tal forma que en la hora de la verdad de nuestra vida podamos presentarnos como verdaderos siervos del Señor. La llegada del novio representa el momento del encuentro definitivo del creyente con el Padre. Solamente entraron con El al banquete de bodas, las que estaban preparadas, es decir, las prudentes. Aquellas que no pusieron en práctica la enseñanza de Jesús, o lo que es igual, la rechazaron, no pudieron compartir con el novio la alegría y regocijo del banquete nupcial. Jesús solamente reconocerá a los que durante toda su vida lo hayan reconocido a El por medio de sus obras. Lo decisivo es:
- La escucha de la Palabra
- La puesta en práctica
- El estar preparados o dispuestos.
El verdadero fundamento para construir nuestra vida es el mismo Dios. Quien se apoya en El, ese es el prudente, el que permanece. No habrá nada ni nadie que lo haga sucumbir. Pero apoyarse en Dios implica hacer su voluntad con seriedad y sinceridad, sin quedarse en las meras apariencias. No basta, pues, aceptar a Jesús como Maestro, sino que hemos de llevar a la práctica sus enseñanzas; es decir, mostrar una existencia coherente. Con esto Jesús nos pone alerta contra un cristianismo de puras fórmulas o de simple aceptación de verdades y dogmas, de culto no comprometido, sólo exterior. Él quiere que esas verdades las transformemos en vida, así como Él dio su vida por hacer la voluntad del Padre.
Conclusiones:
Ser sensato es vivir la vida con sentido trascendente, con un fin claro: El Padre, en resumen estar preparado para la llegada del esposo.
Para que no nos suceda que al tocar a la puerta el esposo nos diga, “no los conozco, se lo aseguro, no los conozco”, Escuchemos a Jesús cuando nos dice “amaos los unos a los otros, como yo los he amado, amen a sus enemigos y oren por los que los persiguen” veamos que con nuestro presente construimos nuestra eternidad. El Reino de Dios se gana con la sabiduría y se pierde con la necedad.
Bibliografía:
A la Escucha del Maestro, Padre Fidel Oñoro
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 3955
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACION - GUIA DE PREDICACION
Agosto 15/ 2012
¡Así como Dios es todo amor para mí, quiero ser yo todo amor para ti!
Como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. Jn.13, 34
OBJETIVO
Permitir que el Padre Creador in-habite todo nuestro ser con su Infinito Amor para que siendo portadores de su amor nos convirtamos en agentes de todo bien para todos y cada uno de nuestros semejantes.
INTRODUCCIÓN
El Amor jamás dejará de existir (1Co.13, 8)
En la Sagrada Escritura encontramos toda la historia de Amor de Dios con su pueblo, nos lo muestra y enseña en todo género literario: parábolas, relatos, revelaciones y es aplicado en todas las dimensiones del ser humano. Es decir estamos rodeados de Amor de Dios y por eso no hay disculpa para dar de ese Amor a los nuestros.
Solo la persona que ha nacido de nuevo, de lo alto, es decir del Espíritu, puede comprender ese amor de Dios en su inmensidad. Por esto hemos de estudiar y conocer las enseñanzas que Dios nos da en su Palabra para poder amar a nuestros hermanos con verdadero amor de Dios y originar en el mundo un renovado dinamismo de compromiso en la respuesta humana al amor Divino
DESARROLLO
Reflexión: Si tenemos en cuenta que PECADO es falta de AMOR, llegó el momento de actuar con pleno conocimiento del Amor de Dios.
Podemos amar cuando verdaderamente nos hemos sentido amados, por tanto, reconoce el amor infinito de Dios por ti y entonces manos a la obra.
Vamos a referenciar unos espacios donde todos tenemos participación en el diario vivir y debemos expresar el Amor de Dios que El en su infinita generosidad nos ha regalado.
1. El MATRIMONIO basado en un amor exclusivo y definitivo se convierte en el ícono de la relación de Dios con su pueblo y, viceversa, el modo de amar de Dios se convierte en la medida del amor humano.
Si Dios es amor en mi, es mi compromiso ser amor, ser presencia de Dios en mi matrimonio, en mi hogar en mi familia.
« Si alguno dice: ‘‘amo a Dios'', y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve » (1 Jn 4, 20)
2. SACRAMENTO DE LA EUCARISTÍA MAXIMA EXPRESIÓN DE AMOR
“Pero ahora se ha de prestar atención a otro aspecto: la « mística » del Sacramento de la Eucaristía tiene un carácter social, porque en la comunión sacramental yo quedo unido al Señor como todos los demás que comulgan: « El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan », dice san Pablo (1 Co 10, 17). La unión con Cristo es al mismo tiempo unión con todos los demás a los que Él se entrega. No puedo tener a Cristo sólo para mí; únicamente puedo pertenecerle en unión con todos los que son suyos o lo serán. La comunión me hace salir de mí mismo para ir hacia Él, y por tanto, también hacia la unidad con todos los cristianos.”
Esta afirmación del Santo Padre Benedicto XVI, nos da claridad del Amor de Dios para nosotros que se ha quedado eternamente en el Sacramento de la Eucaristía y el compromiso que tenemos para permanecer unidos a Él “Si ustedes se mantienen unidos a mí, yo me mantendré unido a ustedes”. Y también permanecer en unidad con todos nuestros hermanos.
3- NUESTRO AMOR HACIA LOS HERMANOS
Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad. (1Jn.3, 18)
Amar a los demás, es dar el primer lugar a mi hermano es poner al otro antes que a mí. Eso significa dar la vida por el otro. Es poner al otro primero, es buscar el bien del otro primero antes que el mío.
El amor viene de Dios, no podemos amar por nosotros mismos, sino que Dios nos capacita para amar, Dios es quien ama a través de nosotros.
El amor al prójimo es el fruto de nuestro amor a Dios y la prueba de que amamos a Dios es que amamos al prójimo.
En suma, nuestras vidas han de estar dispuestas para llevar la carga espiritual de nuestros hermanos para aliviarlas y compartirlas.
CONCLUSION:
Que la norma de la vida sea el Amor a Dios, bien decía San Agustín “Ama y haz lo que quieras”
Cuando verdaderamente veamos el rostro de Jesús en nuestro hermano y nos comportemos como lo haría Jesús, solo así viviremos los valores del Reino y el Amor brillará en nuestras vidas como lámpara encendida por toda la eternidad.
TALLER:
1- ¿Has entregado el Amor de Dios a tus enemigos?
2- Haz el propósito de llevar el amor de Dios por lo menos a 2 personas que necesitan luz en el camino
3- Leer en casa 1Co.13 1ss y analizar qué es amor y qué no es amor.
4. Dar unos minutos para que cada uno reflexione internamente como está su vida de amor en su matrimonio.
BIBLIOGRAFÍA:
Sagrada Escritura
Dios es Amor – Santo Padre Benedicto XVI
Catecismo de la Iglesia Católica
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 8080
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA PARA FRATERNIDAD - AGOSTO 8, 2012
El Valor de la Pureza
Objetivo: Reencontrar el valor de la pureza como un elemento esencial en nuestro camino hacia la vida en Dios.
Introducción
Actualmente no podríamos afirmar que la pureza en nuestra sociedad sea un valor muy cotizado. Pero el cultivo del espíritu de pureza es algo fundamental en nuestro camino hacia la santidad.
¿Qué es la pureza? Según el Padre Kentenich, fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt, la pureza es “la transparencia nítida y plena de la huella de Dios en nosotros”. Dios Padre, al crearnos puso en nuestro corazón una huella original. La pureza es “reflejo de la belleza eterna”, reflejo de la belleza de Dios.
Es una manera distinta de ver la vida: desde Dios y con los ojos de Dios. Y es una manera distinta de amar: como Dios ama. La pureza debe ser en todo; en la vestimenta, por ejemplo, es vestirse de modo de reflejar la imagen de Cristo.
Eclesiástico 51,13 y 20:
Me di a buscar abiertamente la sabiduría en mi oración, y en la pureza la he encontrado.
También tú tienes dentro de ti un inestimable tesoro: la santa pureza. Es ésta una virtud que nos impulsa a proteger nuestro cuerpo y nuestra alma de todo lo innoble, es decir, a ser limpios de pensamientos, deseos, palabras y obras. De este modo, además, respetamos el plan querido por Dios para nosotros.
El fundamento de la vida cristiana es el amor. La pureza, sin embargo, «actúa en la vida cristiana como la sal que preserva de la corrupción» (J. Escrivá de Balaguer, Amigos de Dios, 175). Sin ella la vida sobrenatural se destruye y es imposible.
La santa pureza no es algo negativo y pesado: «No hagas esto; no pienses aquello...». No es condena; es liberación. Si eres limpio(a), lograrás una vida digna, evitarás la corrupción y respetarás tu cuerpo y tu mente en lugar de envilecerlos. Es ésta una virtud positiva: es un sí a la libertad, al vigor del cuerpo, a la vida del espíritu, al prestigio humano, a la felicidad de tu hogar, a la fortaleza de tus hijos, a la vida de entrega y a la fe que Dios puso en ti el día de tu Bautismo.
No es fácil, a veces, conservarse limpio. Tanto dentro, como fuera de ti, existe un poderoso enemigo que desea destruirte: tus pasiones desordenadas, las tentaciones del demonio y el ambiente corrompido. ¿Qué has de hacer? Acude a tu fuente de riqueza y de poder, al Espíritu Santo y no te rindas ante los atractivos engañosos del enemigo, bajo el disfraz de progreso, liberación, placer o felicidad.
Parece claro –de modo especial en ciertos ambientes culturales, como también en los medios de comunicación,- que el mundo moderno no colabora positivamente con el ejercicio de esta virtud. Como ejemplo podemos citar el hecho de que en los noticieros de televisión estén pasando en cierto momento desfiles de modelos en ropa interior; nada tiene que ver pero es un hecho que han subido el rating por este motivo. También en las noticias de los sitios en donde tenemos nuestros correos, es muy usual encontrar la noticia extraordinaria del descote de tal actriz o el vestido ceñido de la princesa tal o el cuerpo extraordinario de tal actor del momento…y caemos “ingenuos”, como pensando “¿qué de malo tiene?”. El cristiano comprometido con su fe lo sabe y por eso no le resulta extraño vivir contracorriente en este aspecto de su vida; ni se deja amedrentar por sentirse solo y hasta raro. Hasta le dirán que es ridículo(a), y anticuado(a), pero ese cristiano o cristiana sabe que está cuidando la morada del Espíritu de Dios.
Pidamos al Santo Espíritu el don del dominio propio para conservar nuestra pureza y caminar con transparencia por el sendero de la Vida.
Miremos lo que nos dice San Pablo en (1° Cor 5,7-8) “Purificaos de la levadura vieja, para ser masa nueva; pues sois ázimos. Porque nuestro cordero pascual, Cristo, ha sido inmolado. Así que, celebremos la fiesta, no con vieja levadura, ni con levadura de malicia e inmoralidad, sino con ázimos de pureza y verdad.”
Y en (1° Tim 4,12b) “Procura, en cambio, ser para los creyentes modelo en la palabra, en el comportamiento, en la caridad, en la fe, en la pureza.”
Taller
En pequeños grupos y con la asamblea compartir:
- ¿Eres consciente del valor de la pureza en tu caminar en Cristo?
- ¿Enseñas la pureza en tu hogar? ¿Cómo?
- La pureza debe abarcar todo en nuestra manera de vivir, ¿hay pureza en el trato diario con tu esposa(o)?, ¿en el diálogo?
- ¿Te consideras puro(a) de pensamiento?
- ¿Crees que hay algún aspecto en tu vida en donde falte la pureza? (tu forma de vestir, algunas lecturas, algunas películas, etc.)
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 3753
COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACIÓN - GUÍA DE PREDICACIÓN
Agosto 1/ 2012
Unidos en Él para llegar a ser templo santo
(Efesios 2, 19-22; 4,22-32).
INTRODUCCION: En la carta de San Pablo a los Efesios, los creyentes unidos a Cristo muerto y resucitado son miembros de su cuerpo, y solo de Él, como cabeza vivificante reciben su nueva vida.
OBJETIVO: Reflexionar sobre nuestro compromiso y responsabilidad con la Iglesia Cuerpo de Cristo, pues como piedras elegidas debemos ayudar en la construcción de la comunidad, espacio de Salvación.
PIEDRAS QUE AYUDAN A EDIFICAR LA MORADA DE DIOS
A través de la historia el ser humano ha construido su casa con diferentes materiales: barro, madera, ladrillo y piedra, las construcciones que han soportado el paso de miles de años son las de piedra. Las pirámides de Egipto y muchos templos de oriente, construidos en piedra, tienen más de 4.000 años.
Los temas de la construcción ocupan gran lugar en la Biblia, construir es un deseo natural del hombre del que Dios hará uno de los ejes de su designio de salvación. El hombre toma la piedra y le da forma para construir, es sólida, duradera y pesada. Es signo de fuerza y protección.
Edificar se dice tanto de una familia como de una obra, el que opera esta construcción es Dios, la presencia divina es indispensable para que la obra no fracase. Salmo 127, 1. “Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los constructores”;
El pueblo de Israel desechó la Piedra que Dios puso como base del pueblo. La Piedra angular desechada es Jesucristo Templo santo, él es también su constructor, el edificio de su Iglesia es obra suya. Cristo escoge los materiales y los pone en su lugar; pone a Pedro como base y da a cada uno su puesto y su ministerio. Siguen construyendo los Apóstoles y santos fundadores de la Iglesia, cimientos de ella y nosotros también como piedras vivas unidas a Cristo.
Bajo la acción de Cristo el cuerpo entero se construye; la tarea de edificar la Iglesia no es solo de Profetas, Evangelistas y Pastores, sino de todos los que son el campo de la edificación de Dios que toman parte activa en ella. 1 Cor.3-9
Para ser integrados en la construcción de la Morada de Dios, necesitamos una forma especial, forma que Dios nos va dando en la medida en que se lo permitamos y dispongamos el corazón para que Jesucristo nos transforme por medio de su Santo Espíritu.
Nos edificamos en la Comunidad, es allí donde Dios nos pule sacándonos del egoísmo para salir en función del otro. En la comunidad conocemos la imperfección de los ángulos que no encajan en la construcción; por todos lados nos uniremos a las otras piedras acomodándonos a ellas y ellas a nosotros. Estas piedras son los miembros de mi familia, mi hogar, mi trabajo y mi comunidad.
En esta carta a los Efesios en el capítulo 4 San pablo nos exhorta y nos muestra las características y comportamientos que debemos tener para ser “Piedras Vivas” con UNA NUEVA VIDA EN CRISTO despojándonos de la vida anterior, revistiéndonos del ser nuevo creado según la imagen de Dios “Que nos eligió de antemano para ser sus hijos por medio de Jesucristo. Ef. 1,5 “Por lo tanto, el que está en Cristo, es una nueva creación; pasó lo viejo, todo es nuevo.” 2 Cor 5,17.
Algunas ayudas para ser las piedras vivas que el Señor quiere.
Veamos:
- Decir siempre la verdad.
- Si sentimos ira contra alguien, no actuar bajo esa ira pues se agrava la situación y el pecado nos acompañará hasta en el sueño.
- “no salga palabra dañosa de nuestra boca, sino que nuestras palabras siempre ayuden a edificar al otro”. Meditemos sobre nuestro lenguaje cotidiano: nos acostumbramos a las palabras negativas, descalificadoras, groseras o excluyentes para nosotros mismos y para los demás.
- “No entristecer el Espíritu santo con el que hemos sido sellados”.
- Le entristece todo lo que hagamos que obstruya los canales de la gracia en cada uno de nosotros, pues esto redunda en perjuicio para la unidad del cuerpo de Cristo.
- “Toda amargura, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros”.
- “Sed amables entre vosotros, compasivos, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo”.
Taller:
- ¿Estoy permitiendo que el Señor me pula para que la construcción de su cuerpo quede bien trabada? (¿Me estoy dejando moldear?)
- ¿Qué actitud negativa debo dejar?
- Leer la carta a los Efesios.
Bibliografía:
Vocabulario de Teología Bíblica. Xavier León Dufour.
Comunidades Primitivas. P. Diego Jaramillo
Biblia de Jerusalén. Carta de san Pablo a los efesios.
