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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINSITERIO DE FORMACION
GUIA DE PREDICACION
MAYO 23 DEL 2012
La iglesia sacramento de Cristo y templo de su Espíritu.
OBJETIVO
Recordar el nacimiento de nuestra amada iglesia en la fiesta de Pentecostés. Preparémonos para recibir una nueva efusión del Espíritu Santo con sus dones y frutos para seguir creciendo como iglesia.
INTRODUCCION
Después de celebrar la resurrección de Jesús, los cristianos nos preparamos durante 50 días para celebrar el nacimiento de la Iglesia: la fiesta de Pentecostés. A lo largo de estos días, la Iglesia no cesa de cantar su alegría por el misterio de la Resurrección de Jesucristo y se ha venido reflexionando sobre el Libro de los Hechos de los Apóstoles, donde se nos narra de qué manera se iba formando la Iglesia y cómo el Espíritu Santo, el día de Pentecostés, hizo retoñar del antiguo pueblo de Israel a la Iglesia. El Espíritu Santo, que es su alma, la anima, la renueva, la santifica y la sostiene en toda circunstancia; es quien la va guiando hacia la Verdad Completa, y hace de los creyentes “piedras vivas” edificadoras del templo (1 Pe 2, 4-5).
La Iglesia es Templo del Espíritu Santo porque él hace su morada en lo más profundo de los cristianos que la conforman y, “Esa es la honda alegría de la Iglesia, saber que a pesar de las dificultades, de sus pecados, y de su marcha difícil, por los siglos, El Espíritu de Dios está siempre con ella, siempre amándola, siempre purificándola, guiándole siempre y siempre iluminándola”.
DESARROLLO
En el Libro de los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 2, se nos narra cómo al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con un mismo objetivo. De repente vino del cielo un ruido como una impetuosa ráfaga de viento, que llenó toda la casa en la que se encontraban… (Hch 2, 1-4). Este acontecimiento es considerado como el aniversario del nacimiento de la Iglesia, y la fiesta de la vida según el Espíritu para los que vivimos verdaderamente en Cristo.
En varios textos de la Biblia, se nos expresa la presencia del Espíritu Santo en la comunidad y en cada persona con la palabra “efusión” o con sus equivalentes: “infusión” y “derramamiento”, términos usados para hablar de un líquido que se vierte.
“Derramaré agua sobre el sediento suelo, raudales sobre la tierra seca. Derramaré mi espíritu sobre tu linaje, mi bendición sobre cuanto de ti nazca”. (Is. 44, 3).
También en el profeta Ezequiel aparecen expresiones similares:
“Infundiré en ustedes un espíritu nuevo. Quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne, infundiré mi espíritu en ustedes y haré que se conduzcan según mis preceptos” (Ez. 36, 26-27).
“Infundiré mi espíritu en ustedes y vivirán” (Ez. 37, 14).
En el numeral 4.4 de las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida, Brasil, se nos referencia a la animación por El Espíritu Santo, así: Mc 1, 12-13: Jesús al comienzo de su vida pública, después de su bautismo, fue conducido por el Espíritu Santo al desierto, para prepararse a su misión y, con la oración y el ayuno, discernió la voluntad del Padre y venció las tentaciones de seguir otros caminos. Ese mismo Espíritu acompañó a Jesús durante toda su vida (Hch 10,38). También nos hace referencia de cómo, a partir de Pentecostés, la Iglesia experimenta de inmediato fecundas irrupciones del Espíritu, vitalidad divina que se expresa en diversos dones y carismas (1 Co 12, 1-11) y variados oficios que edifican la Iglesia y sirven a la evangelización (1 Co 12,28). Por estos dones del Espíritu, la comunidad extiende el ministerio salvífico del Señor hasta que Él de nuevo se manifieste al final de los tiempos (1 Co 1, 6-7). El Espíritu en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como Pedro (Hch 4,13) y Pablo (Hch 13, 9) y señala los lugares que deben ser evangelizados y elige quiénes deben hacerlo. (Hch 13, 2).
El Espíritu Santo prepara a los seres humanos, por su gracia nos atrae hacia Cristo, nos manifiesta al Señor resucitado, nos recuerda su Palabra y abre nuestra mente para entender su muerte y su resurrección. Nos hace presente el misterio de Cristo, sobre todo en la Eucaristía, para reconciliarnos y para conducirnos a la comunión con Dios para que demos mucho fruto. (Jn 15,5.8.16)
La iglesia es sacramento de Cristo, templo de su Espíritu y es allí donde realiza Su misión.
CONCLUSION
Es muy importante reconocer y experimentar los efectos sensibles y prodigiosos de la presencia maravillosa del Espíritu Santo dentro de nosotros y de nuestra Iglesia, especialmente el gozo, que nos lleva a cumplir con excelencia la misión que tenemos como discípulos y misioneros del Señor en su obra evangelizadora.
Debemos apropiarnos del Espíritu Santo, y de un amplio conocimiento acerca de quién es, qué hace en nuestras vidas, y qué hace en la Iglesia, porque “nadie ama lo que desconoce”. Debemos conocerle y alimentar el deseo de vivir en su divina efusión, anhelar su presencia, sus dones y sus frutos, en cada uno y en la iglesia universal.
BIBLIOGRAFIA
Documento de Aparecida.
¡Espíritu Santo, Ven! P. Diego Jaramillo.
Crecer en el Espíritu. J.A. Suárez
Catecismo de la iglesia católica.
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACIÓN
GUÍA DE PREDICACIÓN
Abril 18 - 2012
¿Quieres tú ser grato(a) para Dios?
Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación, el que le teme y practica la justicia le es grato. (Hechos 10, 34b-35)
OBJETIVO:
Guiar a la Asamblea a comprender que practicar la justicia es lo mismo quehacer la voluntad de Dios y que ésta, es la finalidad de toda la enseñanza de Jesús, por lo tanto la “justicia” es la suma de todos los comportamientos que caracterizan al cristiano, el que vive una vida activa como discípulo de Jesús.
INTRODUCCION
Jesús en su enseñanza central enfatiza en la búsqueda ansiosa del la justicia. Buscar la justicia con hambre y sed, con ganas, con ansiedad porque es una necesidad vital. Nos dice: BUSQUEN PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA. El es el justo de los justos. Busquen primero encontrarse conmigo, experimentar mi amor en lo más íntimo de su corazón y así podrán establecer relaciones equitativas dando a cada uno lo que le corresponde, tratando a cada uno como lo merece, restableciendo la armonía en las relaciones con Dios, con los hermanos y con la naturaleza.
DESARROLLO
DEFINICIÓN:
Justicia: (Del latín jus, justitia. Derecho, justicia, equidad). Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2. Derechos, razón, equidad. 3. Lo que debe hacerse según derecho o razón. 4. Poder judicial.
Justo: (Del latín justus. Justo, legítimo, recto, bueno.) Adj. Que obra según justicia y razón. 2. Para los creyentes, que vive según la ley de Dios. 3. Exacto. 4. Justamente, debidamente.
Tomado de Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española.
JUSTICIA DE DIOS
Cuando se habla de justicia, normalmente nos referimos al cumplimiento de las leyes de nuestra nación. Se trata de la justicia legal que se preocupa de dar a cada uno lo que según las leyes de cada país se considere que es su derecho.
La concepción bíblica de justicia es bastante diferente. La palabra hebrea para designar justicia (sedakah) es sumamente rica, difícil de traducir al castellano. En la Biblia se entiende por justicia la fidelidad a una relación con otras personas a partir de una alianza previa. No está primariamente relacionado con normas jurídicas. Indica una actitud leal y constructiva respecto a la comunidad. La palabra sedakah se podría traducir como fidelidad, solidaridad con las personas o comunidades con las que uno se ha comprometido.
Se dice por ejemplo de David, que fue “justo” ya que rehusó matar a su enemigo Saúl cuando lo encontró indefenso, precisamente, porque había establecido antes una alianza con él (1 Sam 24,17; 26,23). Es justa la persona que se esfuerza por conservar la solidaridad desde su comunidad. El hombre justo es el que siempre se porta adecuadamente con su comunidad (Salmo 15). En el A.T. el ideal por el que debió luchar todo judío generalmente no era llamado santidad sino justicia.
La tarea fundamental del juez bíblico era la de regir fraternalmente la comunidad y restaurar la solidaridad cuando faltaba (2 Sam 15.14). Los jueces como Gedeón o Sansón hacían justicia liberando a su pueblo de sus opresores. No dictaminaban sino que restauraban la justicia luchando activamente para conseguir que fuera una realidad en sus comunidades.
La justicia de Dios no consiste en castigar a los malos y premiar a los buenos. Dios es justo porque siempre se mantiene en actitud de respeto, de amor, de fidelidad, porque sabe perdonar de corazón y comenzar siempre de nuevo; la justicia de Dios es el fundamento de su continua actitud de perdón, la misericordia del señor con sus fieles dura siempre: su justicia pasa de hijos a nietos (salmo 103.17). Mi salvación durará para siempre y mi justicia nunca se acabará (Is. 51,6). Justicia y salvación de Dios son una misma cosa, Dios juzgó a su pueblo salvándolo (Salmo 48, 11-15).
Según Jeremías Dios y justicia están tan íntimamente interrelacionados que practicar la justicia es conocer a Dios y conocer a Dios es practicar la justicia (Jer. 22,16).
La experiencia de construir la justicia es experiencia de Dios, pues se trata de respetar a cada ser humano como hijo querido de Dios y hermano nuestro, de ayudarlo de modo que pueda vivir dignamente. Dios no es paternalista, no realiza Él directamente lo que son nuestras propias responsabilidades, es decir, no nos hace “las tareas” mientras nosotros nos comportamos como niños caprichosos, eso es parte de su justicia también, El anda siempre dispuesto a animarnos y aconsejarnos pero jamás va a estar de acuerdo con nuestra irresponsabilidad. Es justo aún cuando nos permite equivocarnos por nuestra irresponsabilidad, porque Él es Padre amoroso por encima de todo.
“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todas esas cosas se les darán por añadidura” (Mt. 6,33). La justicia de Dios, dice Jesús, es lo primero a buscar en esta vida, el alimento y el vestido son asuntos menores en comparación con aquella; Dios lo dará por añadidura, de manera que no es necesario preocuparnos ni angustiarnos, el Reino de Dios y su justicia debieran ser el único objeto de la vida.
En el salmo 119,172 el salmista interpreta de esta manera al Señor: Mi lengua proclama tu promesa, pues justos son tus Mandamientos. Los Mandamientos son justicia, no sólo justicia en abstracto sino que son la justicia de Dios.
Para comprender mejor esto leamos a Isaías 51,6-7:
¿Qué nos enseña lo anterior? Que aquellos que conocen la justicia de Dios son aquellos en cuyo corazón está su ley y por lo tanto la ley de Dios es la justicia de Dios. Esto también se puede demostrar también de otra forma: “toda iniquidad (injusticia) es pecado” (1Juan 5,17).
Para ser Justos:
Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal. (Conciencia de pecado, hoy día tan borrada)
- Seamos honestos, rectos y sobre todo compasivos y humanos.
- No permitamos que se cometan atropellos contra nosotros mismos ni contra los demás
- Protestemos con energía y denunciemos los abusos y los crímenes, vengan de donde vengan.
La injusticia:
La injusticia tiene lugar cuando se desconocen o no son respetados los derechos fundamentales de las personas. Una persona es injusta con otra, por ejemplo cuando es desagradecida, cuando le niega un reconocimiento al que tiene derecho, cuando le paga un salario inferior al que se merece o la abandona a su suerte luego de beneficiarse de ella durante años enteros. La injusticia no solo se manifiesta en el plano individual, sino también en el social. Un sistema social es injusto cuando la riqueza está mal repartida y solo unos pocos pueden disfrutar de ella, en tanto que el resto de la población pasa grandes trabajos para vivir dignamente o sobrevive en la miseria; cuando el gobierno se olvida de los ciudadanos más trabajadores o los más pobres y no los protege debidamente de la avaricia de los que sólo persiguen explotarlos o cuando su aparato judicial es ineficiente y permite que se cometan toda clase de atropellos contra personas inocentes.
Resumiendo:
Los justos son entre otras cosas: bondadosos, honestos, estrictos, responsables, agradecidos, tolerantes, misericordiosos,
Los injustos son entre otras cosas: egoístas, insensibles, arbitrarios, desagradecidos, faltos de amor y caridad, de solidaridad
CONCLUSIONES
Busca la justicia con todo tu corazón y abandónate en la providencia tranquilamente. Siembra la justicia con todo tu corazón en el lugar donde vives, donde trabajas, en la comunidad donde te reúnes y más allá de las fronteras donde Dios te envíe.
Finalmente prepárate para la mejor de todas las recompensas ¡Estar en la presencia de Dios contemplando su gloria!
“Los justos resplandecerán como luz en el firmamento”
TALLER
- ¿Tengo algo qué aportar para hacer de este mundo un mundo más justo? ¿Qué me pide Dios que haga?
- ¿Qué circunstancias de injusticia ves en tu casa, en tu trabajo, en tu comunidad? y ¿Qué piensas hacer para corregirlas?
Bibliografía
Biblia de Jerusalén
El Libro de los Valores. Casa Editorial “El Tiempo”.
En brazos del Padre. P. Fidel Oñoro Consuegra
Curso Virtual Bienaventuranzas. Fundación Hombres y Mujeres de Futuro
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO - MINUTO DE DIOS
MINISTERIO DE FORMACIÓN
GUÍA DE PREDICACIÓN
Abril 25 / 2012
FAMILIAS
¿SABES TÚ CUÁL ES EL VALOR DE TU VIDA?
“Bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creación.” doc. Aparecida. Brasil.
OBJETIVO:
Reflexionar sobre lo que ha sido nuestra vida a partir del momento en que Dios nos creó, y lo que hemos hecho con ese don maravilloso que ha puesto en nuestras manos.
INTRODUCCION: Este tiempo de resurrección nos ha ayudado a meditar en muchos aspectos de nuestra vida cristiana, recordándonos que no somos obra terminada ni mucho menos. Hoy los invitamos a meditar en el don más importante que se nos ha dado.
De un extremo a otro, la Biblia presenta un sentido profundo de la vida en todas sus formas y un sentido profundo de Dios que se nos revela en la VIDA. El hombre persigue con esperanza infatigable la vida, pero muchas veces hace a un lado el hecho de reconocerla como el don sagrado que es.
EL VALOR DE LA VIDA.
En el capítulo primero de Génesis encontramos uno de los relatos de la creación, allí todo viene a la existencia por orden de Dios y todo es creado por orden ascendente de dignidad. La creación y todos los seres han recibido de Dios el don de la existencia, el hombre y la mujer creados a imagen de Dios, se hallan en el centro de las obras creadas, y han recibido por voluntad de Dios el dominio sobre los otros seres vivos.
En este relato de la creación, a la voz de Dios todo toma vida, (Dios habla y algo se materializa): La luz se aparta de la oscuridad, las aguas quedan unas arriba y otras abajo, ordena que las aguas se reúnan en un lugar llamado mar y que aparezca lo seco llamado tierra, y ordena que en la tierra se produzca toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto. Dos luces, una grande para alumbrar el día y la pequeña para alumbrar de noche. Ordena que bullan las aguas de animales vivientes y que aves revoloteen sobre la tierra. Y dijo Dios: produzca la tierra animales vivientes.
Gn 1,26-27
Luego dijo: “HAGAMOS AL SER HUMANO A NUESTRA IMAGEN, COMO SEMEJANZA NUESTRA…” Y MANDE SOBRE LOS DEMAS SERES VIVOS.
“CREÓ, PUES, DIOS AL SER HUMANO A IMAGEN SUYA, A IMAGEN DE DIOS LOS CREO, MACHO Y HEMBRA LOS CREO”.
Vemos como Dios crea toda clase de vida para ponerla al servicio de la plenitud de su creación: el hombre y la mujer, a los que imprime su más alta distinción; SU IMAGEN Y SEMEJANZA. Ser imagen y semejanza de Dios subraya el hecho de que al estar dotado de inteligencia y de voluntad, puede entrar activamente en relación con Dios, además de recibir el dominio sobre los demás seres vivos y la creación entera. Cf. Salmo 8. (Dominio que se refiere más a proteger que a explotar y agotar)
Cierro mis ojos y puedo escuchar la voz de Dios poniendo toda la creación a mi servicio. Puedo ver la vida que le dio a las plantas y animales que nos sirven de alimento y que a la vez deben sostener la vida de todos los seres humanos del mundo sin que este alimento falte. Hoy puedo captar más, que el sol y el agua son vida que da vida, todo hecho por nuestro Padre Dios para el ser humano, para su felicidad y vida eterna.
¿Qué pasó con la vida maravillosa que Dios creó para nosotros? Perdimos la vida con Dios por el pecado, perdimos el paraíso terrenal donde todo era armonía, equilibrio y paz, nos alejamos de nuestro creador y perdimos el rumbo de la vida junto a él. Dimos la espalda a su Alianza y sus mandatos y a medida que nos alejamos se desdibuja su imagen de Amor y Santidad en nosotros, y nos sumergimos en el mundo del pecado donde lo malo a sus ojos es bueno para nosotros. No nos damos cuenta que hemos elegido la muerte, desperdiciamos el Don de la Vida en odios, rencores, violencia, egoísmo, ambición, asesinato y divisiones. Hicimos mal uso de la libertad con la que Él nos creó.
Pero Dios no se complace en la muerte, (Ez 18,31-32) no había creado al hombre para dejarlo morir sino para que viviera, lo atrae con cuerdas de amor y le propone los caminos de la vida: “MIRA, YO PONGO HOY DELANTE DE TI LA VIDA Y EL BIEN, LA MUERTE Y EL MAL”. Dt 30, 15.
“TE PONGO DELANTE VIDA O MUERTE, BENDICION O MALDICION. ESCOGE LA VIDA PARA QUE VIVAS TU Y TU DESCENDENCIA…” v 19-20.
Dios indica dos caminos, para que sepamos escoger en libertad; el de la voluntad del Señor que lleva a la vida verdadera, a su proyecto de amor y justicia. El otro da la espalda a Dios, es la autodestrucción, que lleva a la muerte. Este camino es el que escoge el ser humano para vivirlo sólo y construir su mundo sin Dios. Un mundo donde prima el YO y mi familia y no el prójimo, un mundo donde el Dios dinero reina y gobierna mi vida y la de mi familia y no nos permite mirar hacia afuera a los que sufren y nos necesita.
Los Profetas hablan constantemente al pueblo de los dos caminos, y el pueblo vuelve y opta en libertad equivocadamente. Pero Dios continúa llamándonos a la vida. Heb 1,1-3.
Dios Padre en su infinito amor y misericordia por el hombre y la mujer, envía a su Hijo para que EN EL TENGAMOS VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA. Jn 10,10. En él recibimos la VIDA NUEVA, él es el camino al Padre, con su vida pasión, muerte y resurrección, nos ha rescatado de la fosa, ¡LA MUERTE HA SIDO VENCIDA POR EL SEÑOR DE LA VIDA! Así que el valor de tu vida es exactamente lo que vale la sangre de Cristo. Él pagó por todos nosotros, derramó hasta la última gota por ti y por mí. Ese fue el precio.
Jesucristo fue exaltado para conceder la conversión definitiva y el perdón de los pecados, La conversión es reconciliación y VIDA NUEVA que nos lleva a la comunión con el Padre, nos hace sus hijos y hermanos de Cristo. Hace brotar por la caridad derramada en nuestros corazones, frutos de justicia, perdón, dignidad y paz dentro de nosotros y en el mundo.
Recordemos que el don más precioso que posee el ser humano es la vida; sin embargo, en los valores sociales actuales la vida se encuentra en uno de los últimos lugares de la lista. Lo vemos en el hecho de que le pagan a un sicario $ 30.000 o $50.000, y quizá hasta menos, por asesinar a una persona, o en el hecho de que cada vez las jóvenes se embarazan desde edades cada vez más tempranas y la solución es el aborto.
Los seres humanos no apreciamos la vida como don precioso de Dios. Si fuera así, no pasaríamos la vida entera tratando de responderle al mundo debatiéndonos entre el tener, el placer, y el poder, en lugar de responderle a Dios con la vida que Él quiere que llevemos, amándonos los unos a los otros, como Él nos ha amado.
Así nos lo dice el Señor en Lc 9,23-25
“Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.
Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?”
¡JESUCRISTO ES EL DON PRECIOSO DE LA VIDA!
“y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado”. Rm 5, 5.
TALLER:
¿Como familia, en qué áreas de la vida (solidaridad, diálogo, economía, servicio, etc.) han vuelto la espalda a Dios?
¿Qué propósito debes hacer para permitirle a Dios renovar tu vida y tu familia y recibir la bendición?
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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
MINISTERIO DE FORMACIÓN
GUÍA DE PREDICACIÓN
Mayo 2 - 2012
Preparémonos para recibir Vida nueva
Objetivo: Interiorizar el acontecimiento de Pentecostés en cada uno de nosotros.
Introducción:
Hoy el mundo vive una época de individualismo, orgullo y autosuficiencia que cada vez se reenmarca más y más con los avances de la ciencia. Qué torpes somos al no ver más allá de nuestras propias narices y darnos cuenta de que sin el Espíritu Santo de Dios, el ser humano queda reducido a sus propios instintos, a su debilidad y a sus desenfrenos.
El desarrollo y la tecnología son cosas maravillosas pero que no nos pueden llevar a sentir “como dioses”, que fue lo que “la serpiente” le prometió a Eva que iba a suceder si desobedecían.
El ser humano debe tomar libremente la decisión de nacer de nuevo para que le sea comunicado el Espíritu de Dios y así poder librar la lucha contra el frenesí en que lo tiene envuelto el mundo, un mundo manejado por el egoísmo sistemático del hombre, estructuras enteras en función del placer, el tener y el poder, cerrando al hombre cada vez más a la trascendencia.
1. EL PELIGRO DE UN CORAZÓN ESCLAVO
¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavo para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, bien del pecado, para la muerte, bien de obediencia, para la justicia? Y si estamos sometidos a la esclavitud del pecado, esclavos somos de él. Es la lucha interior del hombre. (Rom 6,16)
Es posible que hayas tenido la percepción de que no puedes avanzar sino al contrario retrocedes, y entras en momentos de pecado que sólo te causan angustia y vacío, si es un vicio, una mentira, un pecado de infidelidad o adulterio, sea real o aún en el pensamiento y te has dejado arrastrar por el deseo carnal pensando que necesitas satisfacerte y sientes que una tendencia fuerte te lanza desde dentro y tú no puedes controlarla es porque realmente existe dentro de tu corazón esa fuerza destructora que si sigue así desbocada, te llevará al más grande vacío: a la muerte espiritual. Tienes que saber que tú no puedes controlar ese poder destructor que hay dentro de todo hombre o mujer. Tu voluntad no es capaz de detenerlo, es como un monstruo arrollador que pasa y desbasta la ciudad, destruye las cosechas, ese aluvión que deja sin vida a todo el que se atraviesa por donde el va. Tú y yo hemos visto muchos hombres y mujeres que se han dejado arrastrar por ese poder destructor, el pecado que habita en el corazón del hombre.
Al respecto, nos dice el Señor "No es lo que entra al corazón lo que contamina el hombre sino lo que sale de él (Mc 7,15)
Pero es tan grande la Misericordia de Dios, del Dios que te creó y se deleitó cuando fueron formándose todos tus huesos, que sabiendo que nuestra naturaleza había sido contaminada, envió a su propio Hijo para que habitara dentro del corazón de cada ser humano y lo liberara, lo impregnara de tal manera que nada ni nadie pudiera destruirlo jamás. ¿No te parece impresionante la obra de Dios en ti? El encarnándose en ti para irte construyendo desde dentro a través de la acción del Espíritu.
Por eso, no es como lo hace mucha gente, luchar contra el pecado y hacer fuerza para cambiar de manera de vivir, no, así no lo lograrás, es dejando que Él impregne por completo tu ser, que te sature, (Este es el acontecimiento de Pentecostés) tus pensamientos, tus sentimientos y comience un proceso contigo para que cambie tu manera de pensar y así cambie tu manera de vivir.
Es declarándote una persona necesitada de Dios como nos dice en el bello Sermón de la Montaña: "felices los pobres en espíritu porque de ellos es el Reino de los cielos" no del orgulloso y soberbio que cree tener el poder para cambiar sólo. Sólo o sola no puedes. Por eso cuando te encuentres en uno de esos momentos de soledad o de pecado, no te latigues, más bien arrodíllate ante el Señor y dile como David en el salmo 51 " Por tu amor Señor, ten compasión de mi, por tu gran ternura borra mis culpas, lávame de mi maldad, límpiame de mi pecado..... Y arrepentida o arrepentido no te quedes estacionado ahí, aunque no quieras mirar hacia El porque sientes vergüenza hazlo con humildad, dile con tus propias palabras que lo sientes, que no quieres volver a pecar más, pídele que envíe la fuerza poderosa y protectora del Espíritu Santo para que te fortalezca y puedas seguir caminando.
A muchas personas les ocurre que han entrado en un pecado y se sienten tan mal, tan poca cosa que empiezan a desilusionarse de sí mismos y a tirar todo por la borda y se siguen dejando envolver y envolver por ese poder destructor y piensan que ya están en el barro, ya no hay salida, qué importa, dicen, sigamos y sigamos sin mirar nada sino bajando y bajando, hasta que se estrellan con un vacío interior tan grande que los lleva a la desesperación y a la destrucción tanto de su vida como de la vida de otras personas, especialmente su familia . Hoy quisiéramos recordarte que EL señor dice en su palabra: “Si mi pueblo, el pueblo que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y deja su mala conducta , yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré sus pecados y devolveré la prosperidad a su país" (2 de Crónicas 7,14)
Dirás como Pablo: " En mi interior me gusta la ley de Dios, pero veo en mí algo que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado, que está en mí y me tiene preso." Desdichado de mi! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo?
Y continúa con gran énfasis: SOLAMENTE DIOS, a quien doy gracias por medio de Nuestro Señor Jesucristo. Y recalca y concluye: DEBO SOMETERME a la ley de Dios. (Romanos 7,22-25)
2- LA PLENITUD ESTÁ EN VIVIR SU AMOR A TRAVÉS DEL ESPÍRITU
Y ¿qué significa someterse a la ley de Dios? Es someterse a la ley del ESPÍRITU, Porque la ley del Espíritu que da vida en Cristo Jesús, nos libera del pecado y de la muerte y nos lleva a la Vida y a la paz y si el Espíritu de aquél que resucitó a Jesús vive en ti, ese mismo Espíritu te dará nueva vida es decir hará morir los malos deseos y convertirnos en hijos de Dios y si somos hijos de Dios somos herederos de todo el gozo que podamos imaginar.
Significa que debes abrir tu corazón a la acción de Dios a través de su Espíritu que es el que batalla con ese poder destructor y decirle Señor embriágame con tu espíritu, satúrame, envuélveme, toma mi ser y hazme nueva creatura, , moldéame como el alfarero moldea la arcilla entre sus manos y dame de tu divinidad, dame una nueva vida.
Háblale desde lo profundo de tu ser, pídele perdón por ser tan débil, por dejarte llevar por la pasión, la mentira, la ambición y dile de todo corazón que quieres empezar de nuevo, dile que sientes pesar de haberlo ofendido y dado un paso atrás pero que quieres seguir mirando hacia lo alto, hacia lo que vale la pena, hacia lo que realmente hace feliz, hacia El que es un Padre bueno, que todo lo comprende saldrá a tu encuentro como en la parábola el Padre misericordioso, correrá hacia ti, te abrazará y en ése abrazo te dará todo el consuelo del mundo. Quizá tú te sientes tan apenado porque le fallaste, que quieres postrarte a sus pies a pedirle perdón o quizá quieras recostarte en su regazo para poder llorar lágrimas de arrepentimiento o simplemente dejarte abrazar y llorar en su pecho recostado, no sé que quieras hacer pero cualquier cosa que quieras, hazlo con toda humildad y decisión. El, con toda seguridad, por la fuerza de su Espíritu, pasará su mano por encima de tu cabeza y te frotará tu espalda diciéndote con ternura: ¡tú eres mi hijo o mi hija yo te amo!, te estaba esperando.
Puedes ir a donde el sacerdote y en el sacramento de la reconciliación, el Señor mandará colocarte el mejor vestido, anillo y sandalias que es la vestidura de príncipe y te presentará a todo el mundo en la gran fiesta y tu podrás decir gracias Señor porque estaba muerto(a) y he resucitado, he aceptado la nueva vida del Espíritu en ti.
2. EL UNGE TU CABEZA TU COPA ESTÁ REBOSANTE
El prepara la mesa frente a tus adversarios, unge tu cabeza con aceite y rebosa tu copa. (Salmo 23,5)
-ORAR para ser Llenos del Espíritu Santo.
- Cuando venga el Espíritu Santo, recibiréis poder para ser mis testigos (Hechos 1,8)
El fruto del Espíritu es abundancia de Gozo
- En tu presencia hay plenitud de gozo, delicias a tu diestra para siempre (Salmo 16,11)
Taller:
1. ¿Podrías dar testimonio de que el Espíritu Santo ha tomado alguna debilidad tuya y te está trabajando en eso?
2. ¿Has sentido la fuerza del Espíritu Santo para ir a llevar su Palabra?, ¿para ser consolador(a)?, ¿para llevar esperanza a los que están desesperados?
