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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación abril 20 al 25 - 2026
LA ALEGRÍA Y EL AMOR VIENEN DE DIOS
(Sal 4,6-7)
Objetivo
Aprender que el cristiano debe caracterizarse en el mundo, principalmente, por dos de los frutos del Espíritu Santo: la alegría y el amor. La alegría de tener la mejor misión posible, y la misión de amar.
Desarrollo
Todo el que entre en la dinámica del Espíritu debe desterrar de su vida cualquier odio, resentimiento, cualquier enemistad, cualquier rencor. Debemos procurar en el ambiente en que nos movemos, una atmósfera constante de amor, de conciliación, de amabilidad.
Debemos trabajar en encontrar la belleza de nuestro prójimo, de su dignidad de hijo de Dios. Tenemos que buscar con mucho empeño y con la fuerza del Espíritu Santo rechazar la crítica, la envidia, el odio, la antipatía y la violencia. Para ejercer la hermosa misión de amar, pidámosle al Espíritu que siembre de manera extraordinaria la mansedumbre en nosotros, pues la mansedumbre es el arte de ejercitar la paciencia con el otro, de acogerlo, de entenderlo.
La verdadera fuente: el amor que recibimos de Cristo
La persona que ha decidido acoger en su vida diaria al Espíritu Santo, está experimentando el amor de Cristo casi en cada momento y en todas las situaciones y ese amor le da un propósito, una misión que es permanecer amando al hermano, rodeándolo de ternura, de respeto y de ayuda como servicio.
Construyamos en nuestro hogar, en nuestro sitio de trabajo o de estudio un ambiente de alegría, de amor y de servicio. Del cristiano no debe brotar ningun aspecto de odio o de desamor, de rivalidad o envidia. Purifica tu existencia limpiándola de cualquier violencia o agrecividad con palabras o hechos.
La misión del cristiano católico es iniciar una nueva historia inaudita: el Reino de Dios, el Reinado del amor, de la cordialidad y de la ayuda mutua.
Si somos cristianos católicos, debemos declararnos constructores de este reino de alegría y amor. No podemos venir a la reunión, a la asamblea y oir la enseñanza y alabar y orar y salir iguales, a la rutina de siempre, a comprtarnos igual con la misma indiferencia, con la misma cerrazón del corazón en nuestros propios intereses y necesidadess sin pensar en el otro, en el necesitado, en el que no ha podido comer, o dormir, en el que está solo, o enfermo, etc. Tenemos que dejarnos confrontar por el Señor y permitirnos experimentar su amor para inundar el mundo de alegría y amor. La alegría y el amor que produce el sentirse amado hasta el extremo.
El Espíritu Santo produce en ti la belleza de una persona alegre y amorosa, la belleza de la persona respetuosa, comprensiva amable y servicial.
Conclusión
Recordemos que quien recibe al Espíritu Santo experimentará en todo momento el amor incondicional de Cristo. Un amor que nos equipa para cumplir nuestra misión con profunda alegría: amar a los demás como Él nos ha amado.
Taller
- ¿Has experimentado el amor incondicional de Cristo?
- El cristiano debe caracterizarse por la alegría y el amor, ¿cómo vas con esa tarea?
- ¿Qué respondes a Cristo ante tu misión de amar?
Bibliografía: EL ESPÍRITU SANTO, padre Rafael, García Herreros
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guia de predicación Abril 13 al 18 - 2026
SIN LA RENOVACIÓN EN EL ESPÍRITU NO HAY CAMBIO SOCIAL.
(2° Corintios 4, 16 – 17)
OBJETIVOS
- Permitir que el Espíritu Santo restaure de nuevo nuestro cuerpo, mente y espíritu, para ser personas renovadas con corazón dispuesto.
- Liderar cambios sociales apoyados en la sabiduría del Espíritu Santo.
INTRODUCCIÓN
El amor de Dios que es el Espíritu Santo dejado en nosotros, tiene el pleno poder de transformar nuestras vidas en forma radical: vemos cómo Moisés pasó de fugitivo a liberar un pueblo; José de esclavo a ser gobernador de Egipto; David de ser un humilde pastor a Rey y Pablo, de perseguidor a gran evangelizador. Así mismo, el Espíritu Santo hará de nosotros, hombres y mujeres renovados, valientes y libres, que lucharemos por un cambio social, cambio que hoy el mundo y el pueblo de Dios necesita con suma urgencia para vivir en la paz que nos dejó Jesús.
DESARROLLO
1. HOMBRES Y MUJERES NUEVOS REVESTIDOS CON EL ESPÍRITU SANTO
Efesios 4, 22 – 24 dice que debemos ser hombres y mujeres renovados por el Espiritu Santo que nos lleva a la santidad. Renovar es hacer algo nuevo, es restaurar todas las áreas de nuestra vida física, emocional y espiritual. Renovarnos en el Espíritu es un proceso diario y continuo que nos lleva a cambiar nuestra manera de pensar, sentir y vivir (METANOIA) y como hombres revestidos transformar una familia, una comunidad y al mundo entero.
Hombre nuevo es aquel (aquella) que se reviste de arrepentimiento, de oración, de lectura de la palabra, de vivir los sacramentos, de servicio y de una confianza y entrega total en Dios.
El cuidado físico influye en nuestra renovación integral. El descanso es algo necesario en nuestro vivir, la palabra dice: trabajen durante seis días y el séptimo descansen (Éxodo 34 – 21). El salmo 23 nos invita a descansar en verdes pastos y refrescarnos en fuentes de tranquilas aguas. Con el descanso renovaremos fuerzas y como las águilas volaremos alto para obedecer y cumplir los planes de Dios.
2. EL PODER QUE TRANSFORMA PUEBLOS
El poder que da el Espiritu Santo nos impulsa a buscar la armonía, la paz del mundo sin importar su cultura, su idioma, sus riquezas, ni su doctrina política o religiosa. Desde el mismo Pentecostés los apóstoles fueron enviados a sanar, a evangelizar y a predicar el arrepentimiento; hoy nosotros renovados y preparados tenemos la misión de ir con soluciones para calmar y resolver las problemáticas que nuestro prójimo está padeciendo, como lo enseñó JESUS (Santiago 1,27)
La acción del Espiritu Santo es ESENCIAL en la formación de lideres dispuestos a guiar toda misión con AMOR. Nehemias nos mostró cómo sin recursos; todo lo provee EL SEÑOR, reconstruyó los muros y las puertas de Jerusalén, fortaleció a su pueblo, lo organizó, promovió reformas sociales y religiosas, purificó el templo.
El primer paso de Nehemias y de todo el que quiera un cambio para su pueblo es clamar a DIOS, con fe y con confianza (Nehemias 1,11) .
El Pontífice León XIII fue un líder de la enseñanza social escribió la encíclica RERUM NOVARUM, “De las cosas nuevas” o “Sobre los cambios políticos”, aborda la cuestión social de la época, defendiendo la dignidad, el salario justo y los derechos de los trabajadores.
La sabiduría del Espiritu Santo conduce al Estado a la Iglesia y a cada uno de nosotros a estar presentes en las necesidades del pueblo de DIOS, en hospitales, orfanatos, cárceles y en los desastres de la naturaleza.
Desafortunadamente hoy en el mundo reina la pobreza, la violencia, la desigualdad, las persecuciones políticas y religiosas y las dolorosas guerras. Nuestra gran misión trabajar arduamente en la renovación del corazón y de la mente de nuestros hermanos, especialmente de aquellos que están alejados de DIOS.
CONCLUSIONES
Allí afuera, donde hay personas con hambre, con sed, desnudas y con mil dificultades, como verdaderos cristianos nuestro deber es el servicio con amor y humildad como lo hizo JESÚS (Mateo 20 28).
Solos no podremos; necesitamos esa ayuda que viene de lo alto, al Espíritu Santo que nos da sabiduría para cumplir con agrado la misión que a cada uno nos encomendó el Padre.
No es con política que cambiará el mundo; ningún político puede cambiar nada porque los hombres gobiernan hoy para dominar. Es con la renovación del corazón del ser humano por el poder del Espíritu Santo como cambiaremos el mundo. Nosotros, los discípulos de Cristo, estamos llamados a gobernar sirviendo, no dominando.
TALLER:
- ¿Qué necesitarías hoy para cumplir con tu misión?
- ¿Si fracasarás en el primer intento, lo intentarías de nuevo?
- ¿Respetarías las opiniones ajenas frente a un cambio social y religioso?
TEXTOS DE APOYO
(Romanos 12, 2), (Filipenses 2, 3 – 4), (Lucas 18,27)
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación: Marzo 23 al 27 - 2026
UNA DIFÍCIL ELECCIÓN
Textos base: Dt 30,15; Gal 5, 16- 25
Objetivo
Elegir entre los dos caminos que Dios nos presenta: camino de libertad o camino de esclavitud
Introducción
La palabra “camino”, atraviesa toda la Biblia, la mayoría de veces indicando que siempre podemos elegir entre dos caminos; Gálatas nos presenta las obras de la carne, y el “fruto” del Espíritu. Aunque de hecho, el hombre ya ha sido redimido y el Espíritu ya le ha sido dado, sin embargo permanece en él la triste posibilidad de volver a ser carne, es decir hombre natural, decaído, dominado por el propio egoísmo que pone todo idolátricamente, en referencia a sí mismo.
Desarrollo
El Espíritu Santo ayuda al creyente a liberarse de esta fuerza radical negativa y lo hace capaz de adherirse a la ley fundamental de la vida, que consiste en abrirse a Dios y a los hermanos, orientando la propia existencia según los criterios del amor. El cristiano que está “llamado a la libertad”, puede permanecer en gloriosa condición filial sólo gracias a la intervención del Espíritu Santo, que es garantía y principio activo de libertad. La exhortación de san Pablo invita a caminar según el Espíritu y no según los deseos de la carne. “Despójense, en cuanto a su vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las concupiscencias, renueven el espíritu de su mente, y revístanse del Hombre Nuevo, creado según Dios” (Ef 4, 22-24). Las obras de la carne se oponen al obrar del Espíritu Santo. Son pasiones desordenadas, sin control: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, ambición, divisiones, rivalidades, borracheras, comilonas y cosas semejantes.
En cambio “El Fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, modestia, dominio de sí. Los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus apetencias y pasiones” (Gal 5, 19-24). El amor es el centro del mensaje de Jesús, es lo que conecta al Padre con el Hijo, el Espíritu es el soplo sagrado, el vínculo de amor que insuflan en la Iglesia. Es el camino para que los frutos se manifiesten deseando el bien de los demás.
Definición de algunos Frutos:
Alegría: es la bandera del Espíritu Santo cuando permitimos que se arraigue en nuestras vidas. Paz: en hebreo “Shalom”, es lo que Dios quiere para su pueblo y significa florecimiento a todo nivel. El Espíritu es integración, provoca unidad en mi interior y aunque tenga problemas tengo armonía. Paciencia: significa que nos domina el amor, lo vivieron muchos Santos que soportaron los defectos ajenos. Benignidad: es amabilidad, gestos pequeños que surgen del amor. Generosidad: dar lo que tengo, como Dios es generoso con su amor. Dominio de sí: tener control de mis pasiones y preocupaciones para ser un vínculo de amor a los demás.
Conclusión
En nuestra vida estamos siempre tomando decisiones. Algunas veces nos dejamos llevar por “las obras de la carne” que rompen y dañan la unidad de la familia, de la comunidad y la propia vida. No nos detenemos a escuchar la voz del Espíritu Santo que nos da la gracia del fruto del amor. Los dos caminos nos presentan una alternativa para revisar constantemente nuestras decisiones, tomando el camino del Reino de Dios que nos indica Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14, 6). Camino que nos llena de su amor, que nos bendice con su Espíritu Santo, y nos da la paz en el corazón y la alegría de poder vivir una nueva vida.
Taller
- Al final del día examinar la conciencia y preguntar: ¿Cómo estuve hoy respecto al amor?
- En cada oportunidad, ¿hago el bien al otro?
- ¿Me esfuerzo por recorrer el camino del amor?
Textos de apoyo
Mt 22, 34-39; Col 3, 5-17; 2 Cor 5, 16-21; Santiago 5, 19-20; Prov 2, 8-13.
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación - Marzo 16 a 21 - 2026
SI CONOCIERAS EL DON DE DIOS
(Jn 4,10ss)
Objetivo
Ayudar a las personas a entender cómo puede cambiar su vida si conocieran y recibieran el Don de Dios.
Desarrollo
“Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva.” (Jn 4,10)
La samaritana es una joven que lleva una vida un tanto disipada ("has tenido cinco maridos, y el que ahora tienes no es tu marido"). Pero el Señor no la juzga, le está ofreciendo calmar su sed. Le quiere dar de su Agua Viva, agua que calmará su sed de afecto, agua que sanará esas carencias afectivas que la han llevado a buscar en los hombres saciar esa sed de amor y no ha podido. Esa agua Viva que transformará su vida y, entonces, ya no tendrá que buscar más hombres porque su sed de amor quedará satisfecha.
En este bello pasaje de la Palabra el Señor nos está invitando a conocerlo en profundidad para que le pidamos el agua viva. Esa agua viva que simboliza la vida en abundancia y la renovación que trae el Espíritu Santo a nuestra vida.
Si conocieras...
Si conociéramos profundamente al Espíritu Santo de Dios, si conociéramos el talante de su amor por nosotros, si conociéramos su cercanía, lo que en verdad significa su salvación, su misión de santificarnos, si conociéramos su poder transformador, su presencia y lo que es en verdad su misericordia, si conociéramos que su silencio no es mutismo, sino profundo respeto a nuestra libertad... entonces pediríamos al Señor y Él nos daría su Agua Viva.
Conocer: experiencia de comunión con Dios
En la Biblia, "Conocer", (en hebreo “yada”, en griego “ginosko”) tiene un significado mucho más profundo que el simple conocimiento intelectual: Implica una relación personal, íntima y experiencial con alguien.
Si conocieras quién es el que te habla cuando escuchas la Palabra de Dios, caerías rendido(a) a sus pies y tú le pedirías y Él te daría de Su Agua de vida eterna.
No leamos la Palabra de forma rutinaria, como por obligación. No es una obligación; es un ofrecimiento de Dios para ti. Tú le estás pidiendo agua física, pero Él te está ofreciendo Vida eterna. Leamos el Evangelio de nuestro Señor con sed de conocerlo, de profundizar en Él, en su infinito amor por cada uno de nosotros.
- Para escudriñar su pensamiento, su voluntad, sus planes de eternidad y de gozo perpetuo para cada uno.
- Para entender la transformación que está haciendo en nuestro interior,
- Para que seamos un pueblo santo (Iglesia) que empujada por el Espíritu intenta construir el reino de Dios aquí y ahora, reinado de justicia, igualdad y de fraternidad.
Conclusión
(Jn 4, 41-42) "Muchos más creyeron al oir lo que él mismo decía. Y dijeron a la mujer: Ahora creemos, no solamente por lo que tú nos dijiste, sino también porque nosotros mismos le hemos oído y sabemos que de veras es el Salvador del mundo."
Si conocieras el Don de Dios... Esto parece un ruego de Dios para que nos dejemos alcanzar por Él. Para que paremos esta carrera que llevamos en la vida y nos detengamos a escucharlo abriendo el corazón de par en par, para que Él penetre hasta lo más profundo y le creamos.
Taller
- ¿Conoces realmente al Señor de la Vida eterna?
- ¿Reconoces de verdad que el Señor quiere darte mucho más de lo que le pides?
Textos de apoyo
(Is 44,3) (Jn 7,37-38) (Ap 22,7)
