- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 961
FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN - FEBRERO semana del 3 al 8 – 2025
10 MANDAMIENTOS PARA VIVIR CON INTEGRIDAD
Introducción al tema de los 10 Mandamientos de la Ley de Dios
(Mt 19,17)
Objetivo:
Comprender que al profundizar e integrar la Ley de Dios en nuestra vida experimentamos una relación más profunda con Dios y una transformación personal que nos lleva a vivir con integridad y en santidad.
Desarrollo
Nuestro Padre nos da mandamientos para que sepamos qué hacer y qué evitar a fin de recibir las bendiciones que Él desea darnos (tales como libertad, gozo, una conciencia tranquila y felicidad duradera). Dios reveló los Diez Mandamientos a Moisés para ordenar y guiar a Su pueblo con amor.
El origen
La tradición bíblica nos dice que el pueblo judío se originó a partir de tres patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob. Jacob recibió el nombre de Israel y más adelante la tierra del pueblo judío fue nombrada como él. Jacob tuvo doce hijos, cada uno de los cuales fue padre de las doce tribus de Israel. A raíz de una sequía, los descendientes de Jacob se establecieron en el Antiguo Egipto y más tarde fueron esclavizados por los egipcios.
Luego, por orden del Creador, (Ex 3,10) el pueblo es liberado de la esclavitud bajo el mando de Moisés. Salen pues y como a los 3 meses de caminar por el desierto da el Señor sus mandatos a Moisés (Ed 19,1). El pueblo que era esclavo ahora camina libre por el desierto, pero necesita normas, necesita lineamientos de conducta para no desbocarse y vivir en el caos. Al dar el Señor estos mandamientos le estaba diciendo a Israel lo que Él esperaba de ellos, su voluntad para poder conducirlos a la “tierra prometida”.
En Ex 19,4-5 encontramos al Señor diciendo a Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos" (Ex 19,4-5).
Esos 10 mandamientos son también la guía de vida para el nuevo pueblo de Israel que somos nosotros, la Iglesia creada por Jesús cimentada en Pedro (Mt 6,18) primer papa y en los otros 11, columnas fuertes que fueron sus discípulos.
Los 10 mandamientos no son una lista de órdenes que coartan la libertad del ser humano, por el contrario, son mandatos de amor y misericordia dados con el objetivo de ayudarnos a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios en una relación armónica con los demás. De hecho, son descritos como los 10 mandamientos del amor a Dios (los tres primeros) y al prójimo (los otros 7). Este decálogo traza, para el pueblo elegido y para cada uno de nosotros en particular, una vida libre de la esclavitud del pecado.
Por esta razón, los 10 mandamientos son una guía excelente para hacer una buena confesión y obtener paz consigo mismo y con Dios.
Cristo la Ley definitiva
Cristo es la Palabra de Dios que se hizo carne, es la última Palabra de Dios, la revelación definitiva y vino a enseñarnos a cumplir los mandatos del Señor desde la misericordia que nos habita (Mt 9,13).
En muchísimos pasajes bíblicos nos habla el Señor de lo que nos pasará si observamos sus mandatos:
(Prov 7,2) Obedece mis palabras, hijo mío; guarda en tu mente mis mandamientos. Obedece mis mandamientos y enseñanzas; cuídalos como a las niñas de tus ojos, y vivirás.
(Jn 14, 15-6) Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre.
Otros textos de apoyo: (Prov 3,1-2) (Sal 119. Todo el salmo es un elogio a la ley divina)
Taller:
¿Por qué quiso Dios darnos los 10 mandamientos?
¿Habías comprendido antes que los 10 mandamientos del amor de Dios son un camino de santidad y de libertad?
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 1017
FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN, Diciembre 2 al 7 – 2024
¡VEN SEÑOR JESÚS!
(Ap. 22,20)
Objetivo
Hacer conciencia de que solos no podemos vivir la vida que Dios nos regaló.
Introducción
Adviento significa advenimiento o llegada. Es un tiempo litúrgico en la iglesia católica que nos llena de esperanza. Nos ayuda a prepararnos para celebrar la encarnación y el nacimiento de Jesús como nuestro Salvador
Todos los seres humanos tenemos problemas. A lo largo de la vida tenemos que lidiar con diferentes circunstancias y momentos de tormenta y oscuridad y entre más oscuro y complicado esté el panorama, más impotentes nos sentimos. Se hace, entonces de vital importancia invocar al que es la Luz del mundo, el único que puede romper esa terrible oscuridad del mundo que nos rodea.
El Adviento y la navidad no son un tiempo en el que recordamos la venida de Cristo como un hecho histórico. El verdadero sentido del adviento es tomar conciencia de que vivimos cautivos del mundo, de su contingencia, de sus modas, sus exigencias y de que la mayor parte del tiempo servimos a este mundo y no a Dios.
Por esto se hace imprescindible llamar, clamar una y otra vez, ¡Ven Señor!, darnos cuenta de que, sin la gracia de Dios no podemos caminar en este mundo, sin sentirnos cautivos, sin la libertad de los hijos de Dios.
La actitud del cristiano en el Adviento es: Ven Señor a ayudarme, te espero con ansias, Ven.
El verdadero cristiano no cree en la auto ayuda, en métodos o libros de auto promoción; el cristiano vive de la gracia de Dios y Cristo es esa gracia que tanto necesitamos. (1°Cor 1,4-5) El verdadero cristiano no busca un maestro, busca esencialmente un salvador.
Tenemos que clamar permanentemente su venida porque necesitamos el auxilio de su gracia todos los días.
Abrámonos a Él, a su acción que poco a poco nos va transformando en la medida en que se lo permitamos. Entonces comenzaremos a ver nuestra vida transformada cada vez más y más, comenzaremos a arder con el mismo fuego que vive en Él; se llama el fuego el Espíritu Santo.
Los cuatro temas del adviento: (Advenimiento o llegada)
- La venida de Jesús en la historia
- La venida de Jesús en la fe (Nuestra conversión)
- La venida de Jesús en su gloria (Juicio final)
- La venida de Jesús en la Eucaristía (presencia real)
Este tiempo de adviento nos recuerda que el Señor Jesús no solo vino ya, sino que sigue viniendo, es un venir continuo a nosotros que le llamamos porque lo necesitamos para poder vivir la vida que Él mismo nos regaló.
El Adviento entonces es un tiempo de comprensión de nuestra contingencia, nuestra limitación e incapacidad de lidiar con la vida por nosotros mismos. Una vez tomamos conciencia de esto, entonces nos saldrá del fondo del corazón el grito del Adviento: ¡Ven Señor Jesús!
Taller
- ¿Cuál es la importancia del adviento para el creyente?
- ¿Cómo te preparas para recibir al Señor, sabiendo que viene constantemente a tu vida? Es decir, ¿para seguir convirtiéndote día a día, para recibirlo en la Eucaristía, y para tu muerte?
Textos de apoyo
(Is 12,2) (Ex 15,2) (1° Cor 1,8-9)
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 1037
Fundación Hombres y Mujeres de Futuro Minuto de Dios
Guía de predicación noviembre 25 al 30 - 2024
UN GESTO DE AMOR EN UN LUGAR OLVIDADO
Sexta Obra Corporal de Misericordia
“Visitar a los presos”
(Hebreos 13,3)
Objetivo:
Reflexionar acerca del valor de visitar a una persona privada de la libertad, para salir de la indiferencia y confort, pues los presos son personas que sufren la soledad y el rechazo de la sociedad y necesitan de compañía y consuelo.
Desarrollo de la Enseñanza
“Acuérdense de los presos, como si también ustedes estuvieran presos con ellos” nos enseña la Carta a los Hebreos capítulo 13, versículo 3. Y es que realmente las personas que se encuentran en una cárcel son olvidadas incluso por sus mismos familiares y amigos; y necesitan de personas misericordiosas llenas de amor para hacer un alto en el camino, y dejando aun lado la indiferencia se atrevan a ejercer esta obra de misericordia.
La vida en una cárcel
Está marcada por la soledad, la amargura, el desespero, la incertidumbre, la falta de oportunidades e incluso la falta de justicia. Una persona presa, siente que su vida se acabó en esas cuatro paredes, oscuras y con rejas.
Ingresar a una prisión no es otra cosa que entrar en el espiral de la rabia, el rencor, la violencia, muchas veces esta no es la solución para regenerar a una persona, especialmente a los jóvenes, pues más bien es un lugar o escuela donde se aprende a delinquir. El ser humano no fue creado para vivir en cautividad, sin embargo, son realidades lastimosas de quienes han incurrido en un delito.
Podemos comparar también la vida en una cárcel, como la zarza ardiente que estaba en el desierto, llena de espinas y de difícil acceso y de donde Dios está diciendo: “He visto la opresión de mi pueblo, sus clamores han llegado hasta mis oídos” (Éxodo 3, 7)
La cárcel transmite negatividad, tristeza, en este lugar no se puede llorar, porque si un preso llora delante los funcionarios, se muestra como una persona débil, si llora delante de los compañeros, es un cobarde, y si llora durante las llamadas telefónicas o en las visitas de sus familiares, estos se van peor de lo que llegaron. El preso tiene que hacerse el fuerte aunque su corazón esté a punto de estallar; y llorar es algo que necesita para ser consolado.
Como ejercer esta obra de misericordia
Cuando se visita a un preso hay que recordar que es como si estuviera visitando al mismo Jesús que dijo ““cada vez que lo hiciste con un de estos, conmigo lo hiciste” (Mt. 25, 40)
Para visitar a un preso hay que ir con amor y misericordia, poniéndose en los zapatos de la persona, entendiendo la situación sin juzgamientos, ni recriminaciones, siendo una luz de esperanza en medio de la oscuridad y la tinieblas que se viven en una cárcel, siendo un canal de bendición, a través del don de la escucha, la oración de intercesión y la evangelización.
También se puede apoyar a la Pastoral Carcelaria que hay en la Iglesia, donde se puede ofrecer el voluntariado de enseñar algún arte u oficio a los presos y de llevar recursos materiales para los mismos.
Verdaderamente visitar a los presos, es una obra de misericordia que requiere de desprendimiento y valentía pues no es fácil, por eso hay que pedirle al Señor la fuerza y la disposición para hacerlo.
Conclusiones
- Visitar a los presos es un gesto de amor misericordioso con las personas que han sido olvidadas por sus errores y fracasos.
- El Papa Francisco dice que vivir esta obra de misericordia es el antídoto contra la indiferencia y el hedonismo de pensar solo en mi propio bienestar y en cerrar los ojos a los que sufren con el viejo adagio “ojos que no ven, corazón que no siente”
- Sin importar los delitos cometidos, no podemos olvidarnos de los presos que sufren la condena de la indiferencia, el abandono y la soledad.
Taller de Reflexión
ü ¿Has tenido la experiencia de visitar a algún amigo o familiar preso? ¿Cómo fue esa visita y para que te sirvió vivir esa experiencia?
ü ¿Qué otras acciones (además de las mencionadas en el tema), puedes hacer para vivir esta obra corporal de misericordia?
Textos de Apoyo
Mateo 25, 34-36; Isaías 61, 1; Isaías 42, 7; Salmo 107, 14, Salmo 146, 7
- Detalles
- Categoría: Guías de predicación
- Visitas: 996
FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
GUÍA DE PREDICACIÓN – noviembre 18-23 de 2024
CUIDAR CON TU PRESENCIA AMOROSA
Quinta obra de misericordia, visitar a los enfermos
Lucas 10,25-37
OBJETIVO
Recordar que como bautizados estamos llamados a ser auténticos prójimos de nuestros hermanos enfermos ejerciendo el mandamiento del Amor
DESARROLLO
En esta quinta obra de misericordia corporal, el Señor nos invita a un gesto de grande humanidad: el compartir con quien está enfermo y en soledad; un poco de compañía, es una óptima medicina; una sonrisa, una caricia, un apretón de manos, son gestos simples, pero muy importantes para quien pueda estar sintiéndose solo o vulnerable por estar enfermo.
Es una obra de voluntariado impagable, cuando es hecho en el nombre del Señor. Visitar a los enfermos viene del mismo Jesucristo, con su ejemplo acogía y curaba a muchos que encontró a lo largo de su vida. Después, con sus palabras, al recordarnos que quien visita a un enfermo visita al mismo Cristo (Mt 25,43-45).
La vida de Jesús, sobre todo en los tres años de su ministerio público, fue un incesante encuentro con las personas. Entre ellas, un lugar especial lo han tenido los enfermos, paralíticos, ciegos, leprosos, endemoniados, epilépticos y enfermos de todo tipo. Se hizo cercano a cada uno de ellos y los sanó con su presencia y su fuerza sanadora, no solo de las enfermedades del cuerpo, sino también del alma.
San Lucas nos enseña que estamos llamados a ser buenos samaritanos y a hacernos prójimos, acercándonos y dando a cada uno según su necesidad.
1. La Importancia de la Empatía y la Compasión
La parábola nos enseña que la compasión no reconoce fronteras ni prejuicios. A través del acto desinteresado del samaritano hacia el hombre herido, debemos reconocer que el amor al prójimo va más allá de las etiquetas sociales, religiosas, etc. Quien abre el corazón a la persona que sufre y le tiende la mano sin discriminación, honra el mensaje del Maestro. No basta con ser sensible y sentir compasión, hay que actuar. «Ayudaos mutuamente a llevar vuestras cargas y cumplid así la ley de Cristo». (Gál 6,2)
2. El Desafío de la Verdadera Religiosidad
La parábola también desafía nuestra noción de lo que puede llegar a ser religiosidad sin Dios. Es una fe vacía, sin obras, centrada en el cumplimiento de normas externas en lugar del amor genuino. Jesús nos llama a una fe activa, que se manifiesta en acciones concretas de amor y servicio hacia los demás. «Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta». (Sant 2,17)
3. La Importancia de la Acción concreta
A menudo nos encontramos con personas que necesitan ayuda ya sea física, emocional o espiritualmente. En lugar de pasar de largo, debemos estar dispuestos a detenernos y ofrecer nuestra ayuda de manera práctica. «Y de hacer el bien y de la ayuda mutua no os olvidéis; porque esos son los sacrificios que agradan a Dios». (Heb13,16)
4. Romper Barreras y Prejuicios
En un mundo dividido por diferencias de raza, religión, nacionalidad y la misma ley hecha por hombres, el llamado de Cristo es claro: amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, sin importar quiénes sean. «Pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús». (Gál 3,28)
CONCLUSIÓN
El llamado de Jesús es a la acción y la compasión, a mirar más allá de nuestras propias preocupaciones y a responder a las necesidades de los demás con amor y generosidad. El mensaje del Amor y del servicio que nace de ese amor entrañable y que acompaña al otro, va más allá de los propios miedos o de los planes personales. Al vivir los principios de esta parábola, no solo honramos el mensaje cristiano, sino que también transformamos nuestro mundo en un lugar más compasivo y solidario.
TALLER
- ¿Sabías que al visitar un enfermos estás visitando al mismo Jesús?
- ¿Qué te pide a ti el Señor, con esta obra de misericordia?
TEXTOS DE APOYO
(Rom 13,10); (Eclo 7,35); (Jn 11,1-6); (Mc 16,18) (Sal 41) (Mt 5,7) (Lc 4,39)
