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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de Predicación Semana 22 de Junio 2022
LA TECNOLOGÍA EN LA FAMILIA DE HOY
Texto Base: Rom. 6,16.
Objetivo
Propiciar el uso correcto de los medios electrónicos y virtuales para mejorar el diálogo familiar en el seno del hogar.
Introducción
La tecnología cambió la manera de ver y vivir el mundo. Y en la familia ayudó a facilitar la cercanía, acortando las distancias y mejorando la calidad de vida de sus integrantes. Haciendo un buen uso de esta tecnología podemos estar disfrutando de nuestros afectos y necesidades con inmediatez.
La Iglesia Católica, que siempre ha estado a la vanguardia de los acontecimientos de la humanidad, tanto en lo social, político y en especial con la ciencia y la tecnología en el mundo de hoy que avanza vertiginosamente, debe reaccionar ante esos desafíos iluminada a través de la fe y la ayuda en la persona de Jesucristo. (La palabra de DIOS).
Las nuevas generaciones son afectadas por la cultura del consumismo, creando aspiraciones personales profundas, egocentristas, con una lógica individualista, que marcan una línea divisoria del presente con el pasado, al punto de cambiar lo familiar, lo hogareño, -excluyendo el vínculo más sagrado, el compartir personal, el contacto físico, lo interpersonal- por lo virtual.
Desarrollo
A la hora de analizar este mensaje sobre los medios de comunicación tecnológicos de hoy, es usual centrarnos en uno de los documentos del Concilio Vaticano ll: el decreto Inter Mirífica, que traduce "Medios de Comunicación Social".
Su Santidad el Papa Pablo Vl afirmaba que la Iglesia se sentiría culpable ante DIOS si dejara de usar los medios de comunicación. Es decir, que la tecnología hace parte de un bien de la humanidad. El problema es la forma inadecuada como se usa, que hace que se vuelva algo negativo que va en contra de los principios, valores humanos y en especial los cristianos.
Vamos a tener en cuenta algunos pasos para colocar en práctica, evaluando también algunos aspectos, que, aunque son negativos se hacen necesarios, en referencia y puntual el uso del internet.
Las cosas existen para un propósito, y en este siglo XXl no son la excepción las nuevas tecnologías de las comunicaciones. Una cosa es hablar de las anteriores tecnologías o medios como el periódico, la TV, la radio, y otra cosa hablar de los medios electrónicos o dispositivos que se usan en el seno del hogar. Estos últimos están al alcance de todos, y en algunos casos se vuelven adicciones, dependencias que afectan la mente y la buena y sana convivencia al interior de la familia.
La familia tiene un orden y éste comienza desde la unidad y la decisión de una pareja, obviamente a la manera de DIOS: hombre y mujer (Gén 1,27). Los padres han dado la vida a los hijos, y por tal razón tienen el deber de educar: son los primeros formadores.
1er. aspecto: Acompañar
Cuando los padres están de acuerdo en cómo educar a sus hijos, se hace más fácil controlar el uso adecuado de estos medios digitales, que son el tema de muchos conflictos familiares. Claro está que esa labor en algunos casos la cumple uno de ellos, ya sea por falta de tiempo del otro o por falta de uno de los cónyuges.
Lo más relevante es estar cerca de los hijos, y más cuando se trata de los medios virtuales que han sido un éxito total, pero pueden ser un peligro para las familias católicas. Lo conveniente es mirar a qué se conectan nuestros hijos, hablar con ellos y hacer énfasis en los riesgos y peligros.
2do. aspecto: Margina la intimidad con DIOS
Aunque este aspecto es negativo es importante evaluar. El uso excesivo de los dispositivos conectados a la virtualidad, nos apartan de la realidad y nos absorben al punto de apartarnos de lo más necesario y fundamental: de DIOS. Para nosotros como bautizados es un peligro inclinarnos e incluso preocuparnos por lo que pasó en Internet, más que por servir donde DIOS nos ha puesto con la responsabilidad de una familia.
Con frecuencia estamos más pendientes de las redes sociales que de las cosas de DIOS. Es clave tener presente que lo más relevante e importante es dar el 1er lugar a DIOS. (Mt.6,24: “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y despreciará al otro”).
En esencia, las redes sociales no nos llevan a la intimidad con Él y lo principal, tampoco a la salvación. E incluso, en algunos momentos dejamos de orar por estar mirando las redes sociales.
3er. aspecto: Nos vuelve esclavos
El uso de los dispositivos digitales de manera excesiva nos distrae, nos hace desviar la mente al punto de vivir un mundo diferente. Lo peligroso es que a algunos jóvenes les contamina la forma de pensar y de actuar, cayendo a vivir de retos que atentan contra su propia vida.
Al dejar los hábitos sanos de compartir en familia (estamos en casa pero en el hogar no), esa esclavitud nos impide satisfacer nuestras necesidades afectivas: estamos de cuerpo presente, pero nuestra mente esta distraída y lo más tremendo, esclavizados, atados.
En términos sociales los medios virtuales nos hacen estar conectados más con el mundo, pero desconectados del seno del hogar. Solo en DIOS encontraremos el sentido de ser libres, ejercitando la mente y el cuerpo en cosas productivas. (Gal. 5,1).
4to. Aspecto: Ser modelo
Cuando se exige algo debe predominar el modelo para que el ejemplo dé frutos. Hablar de los medios electrónicos en el hogar significa que la autoridad como padres responsables se debe ejercer como es: con exigencia para controlar el uso del celular, la Tablet, el computador u otro dispositivo. Esto requiere que nosotros mismos como padres les demos un uso adecuado y responsable; de ese modo contribuiremos a hacer un buen uso de ellos, especialmente cuando se trata de las redes sociales. Obviamente teniendo en cuenta las edades: si son pequeños que no se vuelva solo de entretención, sino más bien aprovechar ese medio audiovisual para dejar una sana enseñanza. Cuando son adolescentes es muy diferente, porque es algo que ha estado con ellos desde sus tempranas edades. Aquí prima el diálogo que ayude a un equilibrio afectivo y responsable, hasta el punto de conocer los amigos; otra es tener horarios para mostrar que es una regla que todos debemos cumplir.
La idea es concienciar de los peligros que ofrecen las redes, y que es mejor ser guiados por DIOS. Deut 6,6. Las redes nos muestran modelos que influyen y marcan rumbos que afectan el comportamiento, y no siempre son los mejores. El mejor ejemplo es el que dan los mayores responsables en el hogar.
La Palabra de DIOS nos hace reflexionar esta pregunta: ¿Qué abres primero: el Facebook o la Biblia?
Cuando damos a conocer en todo a DIOS para sembrar y poder elegir para decidir. Mt 16,23.
5to. Aspecto: Cómo afecta la comunicación en la familia
Un relevante efecto del excesivo uso de las redes sociales es el aislamiento de los integrantes; no se interactúa, no hay el verdadero sentido de hogar, se vive en la estructura física pero no en un hogar; cada uno se encuentra en su alcoba independiente (encerrado) perdiendo toda comunicación verbal y afectiva.
Ya no se acercan a la mesa, y si lo hacen están ocupados, incluso sin tener conciencia de quién se encuentra al lado. En ocasiones ni siquiera están conscientes de lo que están comiendo. Es importante reflexionar sobre estos comportamientos. El mundo actual nos sumerge en estos medios, y en este tiempo vertiginoso de las comunicaciones puntualmente las virtuales, lo que hay que analizar y aplicar no es prohibir porque hace parte de la tecnología actual en la familia, sino dar el buen uso para no tener la tentación de estar conectados a cada momento.
Finalmente es tener en cuenta que lo más importante es la unión familiar haciendo eco la advertencia de la Palabra de DIOS. Mc.3, 24-25.
Conclusiones
- Los medios tecnológicos de hoy son necesarios e importantes; la responsabilidad y el uso adecuado harán que no afecten el seno de la familia.
- Las redes sociales van a la vanguardia de la tecnología actual; la sana y correcta educación las pueden hacer benéficas o perjudiciales
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La familia que Dios quiere: una familia reconciliada
“Él reconciliará a los padres con los hijos y a los hijos con los padres”
Malaquías 3, 24
Introducción
El apóstol San Pablo en la carta a los Efesios, hace referencia a “los deberes familiares del cristiano”. Comienza con la exhortación al amor entre los esposos, comparado con el amor de Cristo a la Iglesia (5, 21-33), y en el capítulo 6 al cual nos vamos a referir, un bello mensaje a los “hijos y padres” (1 y 4).
Mensaje a los hijos
Ef 6:1 “Hijos, obedeced a vuestros padres como agrada al Señor; porque esto es justo.”
Deberes para con los padres (Libro Eclesiástico, cap. 3)
1. Hijos míos, escúchenme a mí, que soy su padre; sigan mis consejos y se salvarán.
2. El Señor quiere que el padre sea honrado por sus hijos, y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos.
3. El que respeta a su padre alcanza el perdón de sus pecados, y el que honra a su madre reúne una gran riqueza.
5. El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos; cuando ore, el Señor lo escuchará.
8. Hijo mío, honra a tu padre con obras y palabras, y así recibirás toda clase de bendiciones.
12. Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre; no lo abandones mientras tengas vida.
13. Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él; no lo avergüences mientras viva.
14. Socorrer al padre es algo que no se olvidará; será como ofrecer sacrificio por los pecados.
15. Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti y perdonará tus pecados.
16. El que abandona a su padre ofende al Señor
Mensaje a los padres
Ef. 6:4 “Padres, no exasperéis (provocar gran irritación o ira) a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la exhortación según el Señor.”
¿Qué puede provocar exasperación o ira en nuestros hijos?
(Evitar la desilusión de los hijos por sus padres)
- El maltrato, la falta de afecto, no decirles que los amamos, no mostrar ternura a los hijos.
- No dedicarles el tiempo necesario.
- Tener preferencia entre los hijos (compararlos)
- Falta de motivación, no felicitarlos, no tener detalles especiales con ellos.
- Castigarlos con ira.
- Falta de instrucción – orientación – enseñanza.
- Falta de confianza en ellos
Sino fórmenlos en la instrucción y exhortación según el Señor
- Pedir sabiduría que viene de lo alto para enseñar conocimiento y reflexión a los jóvenes.
Proverbios
1, 8: Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre (es un padre que instruye a su hijo), y no olvides la enseñanza de tu madre.
2, 1-6: Hijo mío, si aceptas mis palabras, y retienes mis mandatos, prestando atención a la sabiduría y abriendo tu mente a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la buscas como al dinero y la rastreas como a un tesoro, entonces comprenderás el respeto y la honra al Señor y encontrarás el conocimiento de Dios. Porque es Dios quien da la sabiduría y de su boca brotan el saber y la prudencia.
9-12: Entonces comprenderás la justicia, el derecho y la rectitud, y todos los caminos del bien. Pues la sabiduría penetrará en tu mente y el saber se te hará atractivo; la reflexión cuidará de ti y la prudencia te protegerá, para apartarte del mal camino, del hombre que habla con engaños.
Frutos de la obediencia
Es importante hacerle ver a los hijos que la obediencia trae unos frutos de bendición.
- Es justo y agrada al Señor, contribuye a vivir en santidad; Col. 3,20
- Trae felicidad y gloria. Prov. 13,18
- Enseña disciplina y forja personas de bien durante toda la vida. Eclo. 6,18
- Trae unidad y fortaleza a la familia.
- Se viven ambientes de comprensión y reconciliación
Cuando hay rebeldía y desobediencia en los hijos ¿Qué pueden hacer los padres?
Cuando se tiene un hijo muy desobediente, examinar las posibles fuentes de su conflicto interno y rebeldía. Evaluar detenidamente la propia situación familiar:
- ¿Hay coherencia de vida de los padres? (¿practican aquello que exigen a sus hijos?)
- ¿Cuánto respeto se muestran los miembros de su familia entre sí?
- ¿Respetan el derecho a la privacidad, las ideas y los valores personales de los demás miembros de la familia?
- ¿Cómo resuelve la familia sus conflictos? ¿mediante un diálogo racional, o bien recurren a la violencia?
- ¿Cuál es su estilo normal de disciplinar a los hijos?
- ¿Qué tantos gritos hay?
La sanación interior como requisito para sanar nuestras relaciones interpersonales
Durante todo este tiempo de nuestro caminar en la evangelización de hombres, mujeres y parejas, nos ha quedado muy claro que una de las dificultades para recibir el Evangelio y ponerlo en práctica, son las diferentes heridas emocionales que tienen las personas.
Por eso es de vital importancia hacer un pare y revisarnos, porque es bien sabido que esas heridas provocan que nosotros a su vez, causemos heridas en los que nos rodean con nuestro comportamiento, con palabras y actitudes.
Cuando el esposo lleva una herida en su corazón desde su niñez y no la ha resuelto, esto es, no la ha sanado, quizá porque no la ha hecho consciente, o porque tiene rabia y resentimiento, le cobrará a su esposa y a sus hijos el precio por llevar esa herida supurante en el corazón.
De igual manera, cuando es la esposa la que lleva esa herida, ese vacío o esa carencia, se la cobrará a su esposo y a sus hijos. Esto, por su puesto es inconsciente, pero es nefasto para las relaciones familiares.
Es muy importante que papá y mamá sanen sus heridas emocionales personales (cada uno trae heridas en su corazón desde la infancia, incluso desde el vientre materno) y las que se han causado como pareja; de esta manera podrán llevar una relación sana como pareja y con sus hijos.
El perdón será la clave de la sanación
Cuando hay perdón en la pareja, los hijos aprenden a perdonar. ¿De dónde si no van a aprender ellos que hay que perdonar? Si hay necesidad de sanación en las relaciones familiares, es que falta un perdón: perdón que se da o que hay que pedir.
Que los hijos sean obedientes depende en gran parte de la calidad de relación que tengan sus padres.
Si hay violencia, mentira, hipocresía en la pareja, la desilusión en los hijos es de tal tamaño que no encuentran motivos para obedecer. Es decir, ven que sus padres no tienen autoridad moral para exigirles nada.
Si la relación de la pareja es sana, será sana la relación con los hijos, hay confianza de los hijos hacia sus padres, hay respeto, hay obediencia. No es que no haya problemas, no hay familias perfectas; pero cuando se puede hablar con confianza, cuando hay comprensión y se acoge a cada uno en su unicidad, las cosas fluyen de mejor manera.
El proyecto de Dios para la pareja está muy claro en Génesis 2,24: “Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne.”
Y en Jn.17,21 dice: “Que sean uno, Padre como tú y yo somos uno. Para que todos sean uno”. Es la oración de Jesús al Padre del cielo y es también la oración de Cristo por las familias y para ello nos envía a su Espíritu Santo; sin Él no es posible la unidad en la pareja ni en la familia.
Te invitamos a clamar Espíritu Santo para que en tu familia haya sanación y unidad.
Marina Espinosa de Salgar
Bogotá, junio 16 de 2.022
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Fundación Hombres y Mujeres de Futuro
Guía de Predicación
SANANDO LA RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS
Texto Base: Efesios 6, 1-4
junio 15 de 2022
Objetivo:
Aprender cómo debe ser la relación entre padres e hijos según la Palabra de Dios, dando algunas claves para lograrlo y sanar esta relación.
Introducción
El apóstol San Pablo en la carta a los Efesios, hace referencia a “los deberes familiares del cristiano”. Comienza con la exhortación al amor entre los esposos comparado con el amor de Cristo a la Iglesia (5, 21-33) y en el capítulo 6 del cual nos vamos a referir, un bello mensaje a los “hijos y padres” (1-4) que nos mostrarán las claves para sanar el corazón en la relación entre padres e hijos. Veamos parte por parte y las conclusiones respectivas.
MENSAJE A LOS HIJOS
- Ef. 6,1-3: Hijos, obedezcan a sus padres como agrada al Señor, porque esto es justo.
Una de las dificultades más grandes que tiene un hijo es obedecer, las razones pueden ser muchas, veamos algunas:
- Cuando los padres maldicen a sus hijos, atándolos con palabras no constructivas. Eclo. 3,9
- No los corrigen convenientemente Prov. 19,18
- Echar en cara todos los errores sin reconocer aciertos.
- Castigar, corregir y reprender frente a otras personas- especialmente amigos.
- Echar la culpa a los hijos de los errores cometidos por los padres.
- Cuando los padres no educan con el ejemplo.
- Cometen errores ante sus hijos y los reprenden para que estos no tomen el mal ejemplo.
- Padres enfermos sicológicamente: neurosis, paranoia y masoquismo, etc.
- Padres adictos.
Es importante hacerle ver a los hijos que la obediencia trae unos frutos de bendición, independientemente del comportamiento de sus padres.
- Es justo y agrada al Señor, contribuye a vivir en santidad; Col. 3,20
- Trae felicidad y gloria Prov. 13,18
- Enseña disciplina y forja personas de bien durante toda la vida Eclo. 6,18
- Trae unidad y fortaleza a la familia.
- Se viven ambientes de comprensión y reconciliación
- Ef. 6, 2-3: El primer mandamiento que contiene una promesa es este: “Honra a tu padre y a tu madre, para que seas feliz y vivas una larga vida en la tierra”
La obediencia a los padres se manifiesta en el cuarto mandamiento.
- Qué significa honrar a padre y a madre:
- No juzgarlos
- Darles las gracias por todo lo que han hecho por ti empezando por darte la vida
- El perdón de los pecados, Eclesiastés 3, 3
- La promesa para los hijos que obedecen:
Serás feliz y tendrás larga vida. Todas las bendiciones te alcanzarán, Eclo 3, 1-9
MENSAJE A LOS PADRES DE FAMILIA
1. Ef. 6, 4a Y ustedes padres, no hagan enojar a sus hijos
Dentro del papel tan importante que los padres de familia ejercen con sus hijos, el apóstol Pablo dice a los padres “no hagan enojar a sus hijos”.
Qué puede provocar la ira-enojo en los hijos:
- La falta de afecto, no decirles te amo, no mostrar ternura a los hijos.
- No dedicarles el tiempo necesario.
- La falta de ejemplo o testimonio de vida.
- Maldecir a los hijos con palabras (Sant. 3,10)
- Tener preferencia entre los hijos (compararlos)
- Falta de motivación, no felicitarlos, no tener detalles especiales con ellos.
- Castigarlos con ira. y sin justa razón.
- Falta de instrucción – orientación – enseñanza.
- Dejamos acumular castigos para cobrarles en uno solo.
2. Ef. 6,4b sino más bien edúquenlos con disciplina y en el amor del Señor.
Dice Prov. 22,6 que darle una buena educación al niño de hoy, se reflejará en el viejo del mañana que jamás la abandonará.
Los hijos no quieren la disciplina, pero la necesitan, necesitan límites claros, porque es importante para su desarrollo humano y los padres son los primeros responsables. Dentro de esta educación es importante tener presente que la corrección y la autoridad siempre se debe ejercer en el amor del Señor, porque se hace a conciencia, sin el ánimo de herir u ofender al hijo, buscando su bienestar, su crecimiento como persona y su felicidad.
Los padres no pueden olvidar que los hijos son bendiciones de Dios (cfr. Salmo 27, 3-5) que no les pertenecen, que son la prolongación de su existencia, que serán su bastón en la vejez y que ellos reflejarán el légalo que les dejen, así que esta tarea es importante y urgente que no se puede delegar por mucho que haya que trabajar o buscar los recursos materiales, un día Dios preguntará “que hiciste con los hijos que te di”.
CONCLUSIONES
- Padres: Guíen, ayuden, comprendan, amen, promuevan y sanen el corazón de sus hijos; esta es nuestra responsabilidad como padres.
- Hijos: valoren y agradezcan a sus padres todo el tiempo, para que cuando mueran no sea mucho el dolor. Nos duele más lo que no hicimos por nuestros padres que lo que hicimos.
- “Que los padres vuelvan el corazón a sus hijos, y que los hijos vuelvan el corazón a sus padres” (Mal. 4,6 Biblia Dios habla hoy)
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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
TEMAS ASAMBLEAS
Semana del 1deJunio
EL ESPÍRITU SANTO EN LA FAMILIA
(Hch 2, 38-39)
OBJETIVO
Concientizar a las familias de reavivar el poder del Espíritu Santo que está en sus corazones desde el día del Bautismo, para que haya familias transformadas y renovadas por la fuerza de Dios a través de Su presencia.
INTRODUCCIÓN
Después de la venida del Espíritu Santo sobre la comunidad reunida en el aposento alto, los discípulos comienzan a dar testimonio públicamente de Cristo resucitado, viven intensamente el compartir su vida, cuentan las experiencias vividas a su lado, su predicación tiene un alcance universal; lo hacen sin miedo, porque el poder que los anima es el mismo que animó a Jesús, es la fuerza y el poder del Espíritu Santo venido sobre ellos.
Las Sagradas Escrituras nos dicen que Pedro, lleno del Espíritu Santo, exhorta a los judíos a que reciban el poder que viene de lo alto. Es la promesa de Jesús, que no solo es personal sino que cobija a toda la familia: “...pues la Promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.” (Hch. 2, 39). Con estas palabras más de tres mil personas se hicieron bautizar y creyeron en el Señor (cfr. v. 41).
La familia necesita este nuevo ardor al interior de su casa; esta fuerza renovadora, que la llevará al perdón, al diálogo, a una transformación total, donde cada uno de los miembros del hogar se sientan amados, acogidos, respetados y sanados por la gracia del Espíritu Santo.
DESARROLLO DEL TEMA
38«Pedro les contestó: «Conviértanse y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de sus pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo; 39pues la Promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.» (Hch.2, 38-39).
Encontramos en la anterior lectura Bíblica, tres palabras claves para reavivar el don del Espíritu Santo en familia.
- Conviértanse.
- La palaba convertirse equivale a dar un giro en la vida, a volverse hacia Dios.
- Es el cambio de mentalidad, es una opción por Jesucristo y por su estilo de vida. La conversión conlleva a dar la espalda al pecado y volverse a Jesucristo
- Es abandonar las tinieblas y acoger la luz de Cristo, pasar del pecado a la gracia, del odio al amor, de la lejanía a la cercanía, de la indiferencia a la solidaridad.
- La conversión conduce a tumbar todos los rótulos o etiquetas que me han colocado. A reconocer que soy una persona especial, hecha a imagen de Dios.
- La conversión nos ayuda a reconocer el vacío interior en que vivimos cuando solo nos preocupamos por lo material, por las cosas superficiales, cuando nos inclinamos a los ídolos del dinero, el placer y el tener. La conversión nos permite ver que los pecados nos afean, nos sonrojan, nos llevan a la perdición.
- La conversión no busca que los demás cambien, sino que yo cambie, que vuelva mis ojos a Dios y sea la mejor persona que puedo ser. Si un papá o una mamá cambian, cambian también sus hijos. Yo soy el que cambio y así logro que cambie mi entorno.
- Bautizarse en el nombre de Jesucristo.
- Dice la Palabra de Dios que Juan bautizó con agua, pero Jesús nos bautizará con Espíritu Santo (Mc 1, 8). No se trata de bautizarnos nuevamente, sino de recibir el bautismo en el Espíritu, es decir, revivir las gracias y carismas recibidas el día del Bautismo.
- Bautizar significa sumergirse; por tanto, Bautismo en el Espíritu Santo es sumergirse en su amor, su poder, en su acción.
- En nombre de Jesucristo nos sumergimos “para remisión de vuestros pecados”. Es el bautismo en la sangre de Cristo que nos sana, nos libera del pecado y nos hace inocentes.
- El bautismo en el Espíritu confirma el perdón de los pecados y la presencia de Jesucristo resucitado en nuestra vida.
- Debemos asumir la salvación en Jesucristo y recibir el perdón de los pecados. Sentirnos salvados y perdonados es muy importante para vivir el bautismo en el Espíritu Santo.
- Recibir el don del Espíritu Santo
Para recibir el don del Espíritu Santo, es importante entender quién es el Espíritu Santo: Veamos entonces:
- Es una persona divina, la más bella y amorosa persona. Y para poder descubrirlo debo conocerlo y vivirlo.
- Es el aliento de Dios, es decir el Ruah que significa soplo, aliento, aire, viento. El Espíritu Santo es el aliento vivificante que deja Jesús a sus discípulos (cfr. Jn. 20,22)
- Es el “Paráclito” en griego “Parakletos” que significa: Defensor, ayuda, consolador.
- Es el poder y el amor del Padre y del Hijo. Es la promesa del Padre Hch. 1,5; 8; Jn. 16, 7.
Por lo tanto, recibir el don del Espíritu Santo es:
- Es recibir el aliento vivificante de Dios que nos hace nacer de nuevo (Jn. 3, 5).
- Es vivir la experiencia de rejuvenecer el alma, de modo que las cosas viejas queden atrás (2 Cor. 5, 17); es tener una vida nueva, ser un hombre y una mujer nuevos (Col. 3, 10).
- Es un despojarse del vestido viejo y harapiento que son los miedos, las ataduras, los chismes, las críticas, etc., para revestirnos de la nueva vestidura de los hijos de Dios.
- Es estar llenos de su presencia, de su fuerza, de su bendición, dejándonos iluminar y guiar por Él.
- La familia que recibe el don del Espíritu Santo es una familia que puede tener los mismos sentimientos de Jesús, que puede amar como amó Jesús, perdonar con Él perdonó, servir y acoger a los demás como lo hizo el Maestro, tener un corazón manso y humilde.
CONCLUSIONES
- Para ser una familia renovada y llena del poder del Espíritu Santo, es indispensable que cada uno de los miembros se convierta a Jesucristo.
- El don del Espíritu Santo es para todas las personas: “la Promesa es para ustedes y para sus hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro”.
- Sólo la gracia del Espíritu Santo hará familias nuevas, que se amen y se fortalezcan para afrontar los retos del día a día.
