FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
Guía de predicación - agosto 3 al 8 - 2026
Como escuchar a Dios entre tanto ruido
1° Re 19,11-12
Objetivo
Que cada uno identifique qué tipo de ruido le está robando la escucha a Dios
Introducción
El mundo está lleno de ruido que nos impide escuchar la voz de Dios y su voluntad.
Comencemos por entender por qué es importante escuchar a Dios:
- Porque sin su voz tomaremos decisiones a ciegas (Pr 3, 5-6)
- Porque escuchar a Dios es lo que convierte la religión y la teología en vida (Is 55,3)
- Porque Él habla para protegernos y darnos su paz. (Jn 16 13)
El ruido que nos ensordece
Puede que tengas la guía en la mano (La Palabra de Dios) pero es como tener el GPS en tu vida: el GPS te habla para guiarte, pero el radio está con tanto volumen que no escuchas el GPS; entonces te pierdes, no porque el GPS no te esté guiando, sino porque tú no lo escuchas. Así mismo, tú te pierdes en la vida, no porque Dios no te esté hablando, sino porque tú no le escuchas. Dios siempre quiere hablarte, pero muchas veces preferimos el ruido del mundo.
Tres puntos clave para dar con ese ruido ensordecedor.
Para poder escuchar hay que entender qué es lo que nos está haciendo tanto ruido para callarlo.
- Ruido externo: rutina, la prisa, el celular, la televisión, problemas. Etc.
- Ruido interno: heridas sin sanar, ansiedad, complejos, depresión, etc.
- Ruido espiritual: pecado, culpa, activismo. (hacer mucho “para Dios” puede ahogar la voz de Dios)
- Identificar cuáles son las mayores distracciones al orar. Uno de los problemas grandes es creer que la rutina, el trabajo, el estudio, etc, es más importante que la oración, que escuchar a Dios y se nos olvida que la voluntad de Dios es más importante que todo; que nuestro cansancio, nuestro bienestar, nuestra tranquilidad...
Conclusión
Es de vital importancia escuchar a Dios para la vida del creyente. Dios quiere entablar una relación profunda contigo, pero si solo tú le hablas, si no lo escuchas, esa relación se queda a medias, no sería un diálogo, sería un monólo, eso haría un fe inmadura, con lo cual nunca conseguirías conocer a tu Interlocutor divino. Lo que te hace crecer es el encuentro con Dios.
Taller
- Cuando oras, ¿Quién es el protagonista de tu oración? ¿Tú o el Señor?
- ¿Crees en verdad que necesitas escuchar a Dios? ¿Para qué?
