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Fundación Hombres y Mujeres de Futuro Minuto de Dios
Guía de Predicación septiembre 2 al 5 - 2026

IR CON ASOMBRO A LA EUCARISTIA

Textos Base: Rom. 12, 1 y 1 Cor. 11, 23-30

Objetivos

  1. Recordar que el altar representa el lugar de sacrificio, entrega y encuentro.
  2. Reconocer si estamos yendo a la Eucaristía por rutina o por obligación, etc. Y no por verdadera hambre de Dios.

Introducción

Sin lugar a dudas para la Iglesia Católica, la Eucaristía es el sacramento más importante, fuente y cumbre de la vida cristiana. Bajo las especies del pan y el vino; Jesucristo se hace real y sustancialmente presente, en su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

Es el sacrificio de Jesucristo que se entregó por nosotros de una manera eterna, permanente: es el “cuerpo entregado y su sangre derramada”. La Eucaristía es un banquete al que estamos todos llamados a participar, y que a su vez, es el anticipo del Banquete de la vida eterna que irrumpe ya en este momento presente, para que sea fuente de esperanza, alegría y fraternidad para todos aquellos que quieran acoger este amor inmenso de nuestro Señor.

Enseñanza

¿Cómo nos preparamos para acudir a la Eucaristía?

No se trata de ir a misa más veces solo por ir; se trata de ir con un corazón distinto: con asombro, gratitud y una verdadera intención de entrega. El asombro verdadero no lo produce la música ni el ambiente, lo produce Dios al entrar en tu corazón.

Para participar de este Banquete de amor, se requiere de una verdadera disposición de corazón, que se hace de forma remota. Es como cuando te invitan a una fiesta; antes del evento preparas el vestido y los adornos para ir bien presentados. De la misma manera, debes preparar tu corazón para ir a recibir a Nuestro Señor Jesucristo, que se entregó en la cruz por nosotros.

Esta preparación pide de nosotros un examen de conciencia, un renovar las promesas bautismales, una buena confesión de los pecados, y un corazón agradecido y asombrado por el acontecimiento más sublime y excelso que  podamos imaginar.

4 Claves para vivir la Eucaristía con asombro y amor:

  1. Prepárate antes de llegar:

Anticipadamente lee el Evangelio del día y pide a Dios que te quite las distracciones. Llega unos minutos antes para orar y entrar en sintonía con la celebración.

  1. Participación activa y atenta:

Escucha con atención las lecturas de la Palabra de Dios; únete a los cantos y a las hermosas oraciones de la liturgia.

  1. Comulga con reverencia:

Acércate a recibir la comunión, recordando que Él, que te espera, es el Señor que entregó su vida por ti; evita la prisa y la rutina. Y después de comulgar, dedica unos minutos para un diálogo íntimo y silencioso, agradeciendo el don de su presencia y pidiendo fortaleza.

  1. Vivir la Eucaristía al salir:

La Eucaristía nos transforma por el amor recibido; así, este debe reflejarse en los actos cotidianos, amando y sirviendo a los demás.

Conclusiones:

  1. Estamos llamados a cultivar el asombro eucarístico. No vivamos la Eucaristía como un acto externo, devoto o de cumplimiento. No miremos solo al sacerdote, o el coro musical, o las flores y adornos que pueda haber. Si no, más bien vivamos este acontecimiento sacramental real, por el que participamos de la entrega de Jesús en la cruz, quien Resucitó y se hace verdaderamente presente ante nosotros.
  2. Asombrémonos de este acontecimiento, que anticipa el banquete del cielo, deseando la vida eterna en cada Eucaristía para que vivimos de una manera adecuada.
  3.  Volvamos a mirar la Eucaristía con los ojos del alma, no por las emociones del momento o por rutina, sino como una respuesta de amor al Dios que se parte y se da sin condiciones, sin esperar nada, solo por amor.

Taller:

  • ¿Cómo te preparas para ir a la Eucaristía? ¿Vas por amor y convicción o por rutina u obligación?
  • ¿Cuáles son tus actitudes en el momento de la celebración eucarística? ¿Te duermes, te distraes, estás pensando en otras cosas, etc?