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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

GUÍA DE PREDICACIÓN

Junio 27 - 2018

¿INFLUYES EN EL MUNDO O ERES INFLUENCIADO POR EL MUNDO?

Rm.12, 2

 

OBJETIVO:

Aprender que somos como naves que van por altamar, pero que no podemos permitir que se nos entre el agua. Es decir, estamos en el mundo, pero si somos discípulos de Jesús, ya no somos del mundo, antes bien, estamos aquí para poner nuestro grano de arena y dejar este mundo mejor de lo que lo encontramos en algún aspecto, empezando por nuestra familia.

INTRODUCCIÓN

El libro del Génesis hace una descripción muy completa y clara, sobre un universo creado por Dios, con un contenido inmenso y grande en maravillas, siendo la mayor de ellas, el hombre quien lleva la semejanza propia de su Creador e infundió sobre él el “Soplo Divino” que lo hace diferente, en relación con todos los demás seres vivientes.

El ser humano tiene la capacidad de razonar y de elegir entre el bien y el mal, o en su defecto quedarse quieto sin decidir, aunque desde el principio Dios diseñó al mundo y a las personas para que "actuaran" de manera coherente, obteniendo grandes beneficios.

Dios comparte con el hombre su sabiduría, para que sea influyente en la permanen­te recreación del mundo, pero puede influir también en su destrucción; para ambas actitudes, tiene libertad, voluntad, capacidad de razonar, de elegir, y conocer las consecuencias conforme sea su elección.

DESARROLLO

La Sagrada Escritura, está colmada de historias que nos hablan de todos los personajes que intervinieron en la transformación del mundo, encontrándonos con uno que fue, es y será el mayor de todos: Jesucristo y de quien recibimos toda la dotación indispensable para continuar en el mundo, sin perder nuestra esencia de ser cristianos.

Veamos los criterios con los que como cristianos podemos influir en el mundo actual y cambiante, logrando que sea cada vez mejor o, por el contrario, permitir que sea el mundo con su modernismo y sus leyes quien rija nuestro destino.

1.   Siguiendo la luz del Maestro: La Madre Teresa de Calcuta, que, a la manera de Jesús, pasó por la vida haciendo el bien, decía: "Yo sola no puedo cambiar el mundo, pero puedo lanzar una piedra a través del agua para crear muchas ondulaciones". No se trata de hacer muchas cosas, pero lo que se haga es en función, sobre todo, del bien de otros. Si la Madre Teresa con solo lanzar una piedra transformó tantas vidas, pensemos todo lo que como cristianos podemos aportar para tener el mundo que Dios proyectó. ¿Qué necesitamos para esto sea posible? : dejarnos guiar por quien es Luz y Vida: Jesucristo, en su Espíritu Santo. “En El estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres” (Jn.1,14)

2.   Transformar la mente: Va del interior al exterior del ser. Se logra cuando confrontamos nuestra vida a la Luz de Cristo, quien por su gracia nos hace consciente de nuestra realidad, de lo que hay en el corazón, las debilidades que requieren ser transformadas y del bien que he dejado de hacer, para hacer de este mundo, un mundo conforme a la voluntad de Dios que es perfecta.

Ser transformados por Jesucristo hace que en el ser humano prevalezca el amor por Dios, por sí mismo y por el otro, generando intenciones sanas y actitudes propias de los bienaventurados del evangelio, que son sobre todo actitudes de servicio, de desprendimiento, de acogida al hermano, de salir de sí mismo, de dar sin esperar nada a cambio, en fin, actitudes que son las mismas de Jesús quien es nuestro maestro en todo.

3.   Las exigencias del mundo actual: Generalmente cuando es el mundo quien influye en nosotros, lo que tiene valor es competir para obtener grandes resultados materiales, fama y dinero, razones por las que se ha perdido el respeto por la persona en sí. El afán del tener, del poseer o de rendir, ha hecho que los corazones se endurezcan y la indiferencia crezca. <<quien no produce no sirve>> parece ser el lema que prima.

Se pierden espacios valiosos para construir familia, difícilmente las parejas disfrutan tiempos de calidad, los hijos son educados por terceros, creando orfandad interior, aumento de culturas donde es más fácil todo lo que es muerte como el aborto y la eutanasia, a cambio de defender la vida. San Pablo es muy claro “No os acomodéis al mundo presente”

     CONCLUSIÓN:

Las enseñanzas del Maestro no fueron para un tiempo determinado; tampoco para quienes vivieron en el pasado. Son enseñanzas para todos los tiempos, pasado, presente y futuro. Así que podemos estar viviendo un mundo moderno, globalizado, con grandes avances, sin olvidar que como cristianos tenemos una responsabilidad, que es la de ser profetas en todos los tiempos.

Jesús y su amor son eternos, y Él siempre quiere hacer morada en nosotros, hacer de nosotros criaturas nuevas, transformadas y coherentes; jamás busca nuestra destrucción, pero también respeta nuestra decisión.

   TALLER

  1. Desde tu realidad, ¿Cuál ha sido tu influencia y cuáles han sido las consecuencias?

   BIBLIOGRAFIA

  • Biblia de Jerusalén
  • Catholic.nec/artículos