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El Blog de Isa

Reflexiones, orientaciones y noticias de Isabel Botía.

Perfil de una persona que supera la soledad

 

Una persona que ha salido de la soledad, entendida como aquella soledad que sabe a amargura, a desilusión, a vacío, es una persona que recupera la cordura, la estabilidad emocional, es una persona alegre, una persona de fe, de proyectos grandes de servicio, de una generosidad impresionante, que es capaz de establecer relaciones fraternales con cualquier persona que pase por su camino. Es una persona humilde que sabe aprender de la vida, que va con paso seguro en los momentos de dificultades, es aquella persona orante, que lee la Palabra de Dios permanentemente y que se sabe encontrar en la profundidad del corazón con su amado Padre Celestial, y de la mano con El desarrolla la misión de hacer el bien y dar a conocer a Jesús a muchas personas, empezando por su familia. Sabe apreciar la riqueza del corazón de sus hermanos y lejos de ser conflictivo y buscarse egoístamente, da gracias a Dios por el don de la vida y de la paz, en lugar de buscar conflicto, se entrega con respeto y reverencia a compartir abiertamente todo lo que tiene y lo que es.

La persona que ha salido de esa soledad amarga, es una persona libre, que canta, que contempla, que se perfuma con el amor  e impregna a otros del mismo perfume. Disfrutarás de una soledad nueva, que te llena, es una soledad con el amado, una soledad en su presencia, una presencia de la cual no te quieres salir nunca, es la llenura del amor de Dios, es la frescura del Espíritu Santo que tiene sabor a eternidad, que te envuelve en su gracia y te mantiene en un gozo tan indescriptible, que otros quieren igualmente tener.

Basta pedir Espíritu Santo, basta decirle ven Espíritu Santo, basta que te humilles ante El para que con su presencia maravillosa te invada hasta el alma, guíe tu camino y te fuerzas nuevas en las dificultades. ¿Crees que con él, podrás sentir la soledad que lleva a la tiniebla? Nadie puede sentirse solo si Dios está con El.

La persona que supera la soledad es una persona que sabe afrontar el sufrimiento, no lo sobrelleva, sino que lo lleva con dignidad.

Los Profetas y sabios, deshechos por el sufrimiento, pero sostenidos por su fe, descubrieron el valor purificador del sufrimiento. Descubren que el sufrimiento es una prueba de alto valor, que Dios reserva a sus servidores para enseñarles quien es Dios y lo que se puede sufrir por El. El mismo  siervo de Yavhé, conoce el sufrimiento bajo sus formas más tremendas, más escandalosas, el sufrimiento lo desfiguró hasta el punto de no provocar compasión sino horror y desprecio (Is 53,3). Era inocente, pero ese sufrimiento le permitió, interceder por los pecadores. Entregó un amor incondicional y misericordioso por excelencia. Se conmovió hasta el extremo de dar su vida por cada uno de nosotros; en sus soledades más profundas acudió al Padre y confió en él. Jesús no puede ser testigo de un sufrimiento sin quedar profundamente conmovido con su misericordia divina.

Jesús no suprime el sufrimiento a sus discípulos, El mismo para entrar en su gloria pasó tribulaciones y persecuciones. Si tú eres seguidor de él,  discípulo de él, has de seguir el mismo camino (Jn,15,20), solamente que ya no sufrirás solo , sufrirás en él y con El, con su fuerza y su poder a través del Espíritu Santo, ya correrás la carrera, con los ojos puestos en él, quien venció la muerte. Si sufres con Él, eres glorificado  con El.

Cómo asumir la soledad

 

Lo primero que debes hacer es reconocer que estás en un momento de encerramiento del que tienes que salir pronto. Empieza por aceptar que Dios te creó y da gracias por el hecho de que El mismo te escogió y te envió a la tierra por medio de tus padres. El dueño de la vida es Dios y solamente por voluntad suya, se crea la vida. Ahora reconoce que tu cuerpo es creación de Dios, acéptalo como el santuario donde Dios quiso vivir dentro de ti, recorre cada parte de tu cuerpo y da gracias por cada una de ellas, pide perdón por aquellas partes de tu cuerpo que no has aceptado y a las cuales, quizás, muchas veces has rechazado.

Ahora por escrito, acepta  tu personalidad, tu temperamento y tu carácter, recuerda que así como eres, Dios te acepta , te reconoce y te ama, eres una obra salida de sus manos y por tanto eres una obra maravillosa. Agradece todo lo que eres, todo lo que sientes y lo que piensas y agradece por tu inteligencia y voluntad, por todas las capacidades que tienes y todos los talentos, elabora otra lista de tus valores y cualidades y da gracias por ellos.

Seguramente la fe es una de tus virtudes que tienes y es la que te va a sacar adelante, agradece por las personas que te la dieron, son varias las generaciones que oraron desde hace muchos años por ti, aún sin conocerte, pídele a Dios que no te falte la fe, que te la acreciente, agradece por haberlo conocido en algún momento de la vida y empieza un camino de intimidad con tu Padre Dios, El te ve desde la eternidad y camina contigo en todo momento, El sabe cuánto has llorado y cuanto has sufrido, El sabe tus debilidades y tus fortalezas y te llevará en sus brazos en los momentos más difíciles, El mismo sale a tu encuentro y disipa las sombras de la soledad. Te vas a dar cuenta que ya puedes estar sola o solo, cuando se acepta a Jesús, te sientes acompañado, esa soledad que destruye  y paraliza se va de tu lado, sientes una presencia nueva, te sientes tan acompañado y tan bien acompañado que disfrutas cada momento con él, disfrutarás de esos momentos de infinito gozo, en el encuentro con el Padre a través de Jesús, tu corazón se colmará de alegría, abrirás tus brazos y acogerás a todo el que se presente a todo el que pase por tu lado, porque estás invadido de su amor, de su presencia, de su grandeza, es de allí de donde surge el gran misterio de la fraternidad y donde se construyen las verdaderas redes que soportan la vida de toda persona. Es en la presencia del Padre, donde puedes aceptarte a ti mismo o a ti misma, es en la presencia del Padre donde puedes recibir fuerzas nuevas, es en la presencia del Padre donde recuperas la libertad, la autoestima, el gozo y las ganas de vivir. Da gracias en éste momento por ese regalo maravilloso, del abrazo fraterno del Padre celestial, da gracias por su presencia dentro de tu corazón, da infinitas gracias por ésta experiencia de intimidad que él te da en éste momento de tanta necesidad.

Pregúntale ahora, cuál es el llamado que quiere hacerte, cuál es la misión a la cual te envía, en dónde puedes poner a producir los dones que te ha dado y de qué manera puedes servir a la humanidad, él a través de la oración y de la comunidad donde te ponga, te irá revelando paso a paso, cómo quiere desarrollar todo tu potencial de vida nueva y cómo te va dando crecimiento en todas las áreas personales, familiares y comunitarias.

 

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Construye tu proyecto de vida

Si  las personas supieran cuál es la importancia de elaborar anualmente un  proyecto de vida, no pasarían desapercibo por ningún motivo, dedicar un tiempo prudente a elaborar su proyecto  personal y familiar. Lo primero que deben hacer es tomar la decisión de sacar unas tres horas como mínimo, en un lugar apacible donde no haya distracción alguna, donde pueda entrar en oración, disponer el corazón a Dios, pidiendo que el Espíritu Santo guíe el proceso, te de un discernimiento específico  e ilumine los caminos que Él quiere que sean recorridos.

Toma, en primer lugar,  la Palabra de Dios y lee varios pasajes de la Escritura, uno de ellos te llegará más al corazón y te dará el direccionamiento y muy posiblemente, después de orar con  la Palabra de Dios, encontrarás el título de tu proyecto. Este es un paso muy personal, el Espíritu Santo te iluminará cuál es el énfasis que quiere para ese año específico.

De todo lo realizado en el año anterior, irás sacando por escrito, los logros y las cosas por mejorar, por cada una de ellas das gracias, la acción de gracias es fundamental porque somos conscientes que todo lo realizado es obra de Dios en cada uno. Es necesario que vayas detectando necesidades en el trascurso de la reflexión y la oración para irlas poniendo en una lista de necesidades que luego organizarás en orden de prioridad, por ejemplo si el Espíritu te lleva a concluir que lo principal este año es atender mejor a tu esposo, esa se convertirá en una primera meta, al frente de la cual pondrás que pasos vas  a dar para lograrla y cuándo lo vas a hacer, de esa manera en  cada meta se describe la forma de lograrla.

Revisa muy bien la lista de Necesidades que tienes en las distintas áreas de tu vida, de allí salen tus metas, ojalá no sean más de cinco,  pide al Señor que te ilumine para darle el orden de prioridad y los pasos que vas a dar para lograrlas y haciendo un cuadro de tres columnas, ubica en la primera sección la meta, en el segundo los pasos reales que vas a dar y en la tercera sección la fecha en que vas a hacerlo. Verifica que sean metas y pasos alcanzables y razonables.

Una vez elaborado tu cuadro del proyecto de vida, revisas nuevamente el título que le quieres dar, a veces puede sustentarse con una cita bíblica o simplemente le das el nombre que El Espíritu Santo te suscita en el momento de la oración, puedes incluirle imágenes, diagramas novedosos, subrayados de colores y todo lo que pueda ayudarte a graficar de manera armónica y personalizada tu proyecto.

Es importante que des a conocer éste proyecto a una persona de confianza que pueda acompañarte en el camino y con quien te puedes reunir algunas veces en el años para ver cómo va el desarrollo del plan. El proyecto no es rígido, pueden darse algunos cambios en el desarrollo, debe ponerse en un sitio visible para ir orando por éste y recordando las metas a lograr, además de ir agradeciendo a Dios por todo lo que Él va haciendo en la vida personal y familiar.

El proyecto familiar se realiza con toda la familia, si está dispuesta, o todos los que quieran de la familia y se pueden seguir los mismos pasos, sacando las necesidades, luego las metas, los pasos y las fechas y responsables de cada actividad, es una experiencia  que empodera a la familia y la fortalece de manera muy especial.

Los momentos agitados de la vida actual pueden ahogar éstas iniciativas tan importantes, espero que tú puedas organizar de manera cada vez más eficiente tu vida y puedas dar el fruto que Dios quiere que des con las múltiples cualidades, que con certeza, Dios te ha dado.

Ojalá puedas ayudar a muchas personas a organizar su proyecto de vida personal y familiar, es una experiencia maravillosa y muy necesaria. Que Dios te conceda la gracia de estar bajo su presencia y de dar mucho fruto.

 

Cuando te sientes solo, aun en medio de la multitud


Hay momentos en la vida en que  sientes  una sensación de estar completamente sola o solo, aun estando en medio de muchas personas, es posible que sientas esa soledad profunda aún después de  muchos logros e incluso después de grandes reconocimientos que te hayan hecho por acciones importantes que hayas realizado. Sientes la sensación de que nadie te quiere y que a nadie le importan tus problemas, que estás luchando sola o solo y tus fuerzas ya flaquean. Es una soledad  que se refleja en lo emocional, ni siquiera es una soledad física, porque pueden haber personas a tu alrededor que comparten contigo pero dentro, en lo más profundo de ti, hay esa  sensación de vacío que llega hasta el alma y no te deja ser feliz, muchas veces sientes que la amargura ronda tu corazón y que nada tiene sentido. Experimentas más bien, mucha frustración y ansiedad que a veces se transforma en angustias y soledades más profundas que llegan a convertirse en una depresión que alcanza niveles muy peligrosos.

Es posible incluso que aún con tu pareja al lado, o  frente a ti, te sientes sola o solo, porque  dentro sientes que no comprenden todo lo que quieres decir, que no entiende la magnitud de tu dolor o los anhelos profundos que tienes y menos aún comprenden cual es la razón de tu rostro entristecido o de  tu desilusión. En esos momentos piensas y sientes que nadie te entiende, te sientes por dentro envuelto en soledad, hay ausencia aunque haya presencia de otros que quizá te quieren mucho, pero tú no logras experimentar ese amor.

En otras ocasiones puedes haber experimentado, que el estar sola o solo te produce bienestar, te permite reflexionar sobre ti mismo y quieres huir de las palabras, de los ruidos, de las interpretaciones, experimentas otra clase de soledad,  es una soledad llena de sentido que te hace crecer, una soledad que no produce miedo sino que te permite penetrar en la profundidad de tu corazón, es una soledad llena de presencia de un Dios cercano, que camina contigo y te acompaña sobre todo en los momentos de tribulación. Te invito a seguir reflexionando sobre lo que significa llegar a  experimentar esa soledad llena de presencia.

Ahora, si desafortunadamente pasas por una situación de crisis, de desamor, de pérdida de un ser querido u otra clase de crisis, es muy posible que estés viviendo no aquella soledad llena de sentido, sino aquella que ha invadido tu ser y tu entorno vital, donde te sientes inseguro, triste, desanimado y con mucho miedo. El principal personaje que aparece es el miedo, el pavor, el pánico, tu mente deambula para acá y para allá, pierdes muchas veces el sueño y te haces mil preguntas sobre cómo será tu futuro.

Es muy importante que reconozcas las manifestaciones de los momentos de soledad y conozcas la manera de salir de allí, de lo contrario tus pensamientos y sentimientos te van a enloquecer y el desgaste tuyo y de tu familia será fatal.

Lo más grave de éste momento es que todos tus pensamientos empiezan a tener un tinte tan negativo que pueden destruir cualquier vida. Se te empieza a afectar el autoconcepto, ya no crees en ti, se resquebraja la confianza que tienes en el manejo de tus emociones y en la esencia de lo que eres y empiezas a tambalear y a veces llegas hasta huir de las personas y aislarte por completo. Otras veces te mantienes dentro de un grupo pero te transformas en una agresiva, actúas a la defensiva ante toda palabra, juzgas a todo el mundo y empiezas a hacerte antipático  y poco confiable. Esa soledad que se convierte en tu enemiga  y que te lleva a un desgaste emocional fuerte, hay que saberla manejar bien, hay que saber enfrentarla adecuadamente, hay que conocer sus manifestaciones y sus consecuencias, antes que sea demasiado tarde.

Si observas detenidamente tu comportamiento, podrás ver con claridad que  estas experimentando en tu cuerpo, una fuerte dosis de ansiedad, tu respiración se siente alterada, quizás sientes una opresión en el pecho y mucha angustia, es posible que sientas ganas de caminar de un lado a otro o puedes experimentar una parálisis o deseos de dormir o de quedarte ensimismada o ensimismado durante mucho tiempo. Puedes experimentar que aunque otros se sienten alegres tu no experimentas sino miedo o quizá desagrado, no sabes a veces que hacer cuando abres los ojos en la mañana o sabes que te toca de todas maneras levantarte a atender la casa o salir a trabajar, no ves alternativas,  sientes que ese vacío que camina contigo y no te deja ni de día ni de noche, está como pegado a tu alma y sabe a desilusión. Otras veces huyes de las actividades sociales aún se trate de reuniones familiares, prefieres esconderte disimuladamente o abiertamente en cualquier otra actividad porque sientes que no eres valioso o valiosa para nadie y crees  que a nadie le importas.

Desde las Cumbres de Chile

Desde la ventana de la casa de Gastón y Sonia, donde generosamente nos alojaron, contemplo la majestuosidad de los Andes Chilenos cubiertos por nieve, tan densa y brillante, que permiten fácilmente entrar en oración de contemplación y adoración, imagino así la vida espiritual, un camino en ascenso y descenso, un camino hacia la cumbre de la perfección, un camino hacia Dios.

Se ven tan brillantes sus picos más altos que cualquier mortal quisiera llegar hasta allá y desde allá contemplar la llanura y seguramente en profundo silencio, dar gracias a Dios. Eso es lo único que quisiera en estos momentos, con los ojos del Espíritu contemplarlo y darle gracias, darle gracias por su fidelidad, por su amor, por su entrega, por su Presencia en mi vida, la siento tan real que no me salen palabras, solo silencio y adoración.

Me pregunto si te has detenido a dar gracias en silencio, si has saboreado las delicias de la gratitud, si estás ascendiendo hasta las cumbres del Espíritu, cuanto quisiera poder subir más, ascender más, contemplar más, entrar y quedarme en su eternidad, soy consciente que no lo puedo hacer en mis fuerzas, que es un don del cielo el ascender, un don que lo da el Espíritu.

Hoy tenemos mil motivos para agradecer, para subir, para hacerlo desde la profundidad de nuestro corazón, producirá en nosotros una armonía interior tan especial que nadie nos  podrá quitar la huella que deja su Presencia. Dejemos todo en éste momento y experimentemos el ascenso que se produce en nuestro mundo interior cuando nos dejamos embriagar por su Amor. No te detengas en ninguna vicisitud del camino, asciende hasta tocar su corazón, hasta quedar impregnado de una profunda paz interior, asciende, no te detengas, sigue ascendiendo sin mirar atrás. Bajarás de la montaña fortalecido desde tus entrañas y mirarás la vida de forma diferente, nada te quitará la paz, tendrás la certeza de ir caminando en su Presencia, esa Presencia indescriptible que llena y enamora.

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