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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

 MINISTERIO DE FORMACIÓN

GUÍA DE PREDICACIÓN

Abril 18 - 2012

 

¿Quieres tú ser grato(a) para Dios?

Dios no hace acepción de personas, sino que en cualquier nación, el que le teme y practica la justicia le es grato. (Hechos 10, 34b-35)

 

OBJETIVO:

Guiar a la Asamblea a comprender que practicar la justicia es lo mismo quehacer la voluntad de Dios y que ésta, es la finalidad de toda la enseñanza de Jesús, por lo tanto la “justicia” es la suma de todos los comportamientos que caracterizan al cristiano, el que vive una vida activa como discípulo de Jesús.

 

INTRODUCCION

Jesús en su enseñanza central enfatiza en la búsqueda ansiosa del la justicia.  Buscar la justicia con hambre y sed, con ganas, con ansiedad porque es una necesidad vital. Nos dice: BUSQUEN PRIMERO EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA. El es el justo de los justos. Busquen primero encontrarse conmigo, experimentar mi amor en lo más íntimo de su corazón y así podrán establecer relaciones equitativas dando a cada uno lo que le corresponde, tratando a cada uno como lo merece, restableciendo la armonía en las relaciones con Dios, con los hermanos y con la naturaleza.

 

DESARROLLO

DEFINICIÓN:

Justicia: (Del latín jus, justitia. Derecho, justicia, equidad). Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. 2. Derechos, razón, equidad. 3. Lo que debe hacerse según derecho o razón. 4. Poder judicial.

Justo: (Del latín justus. Justo, legítimo, recto, bueno.)  Adj. Que  obra según justicia y razón. 2. Para los creyentes, que vive según la ley de Dios. 3. Exacto. 4. Justamente, debidamente.

Tomado de  Diccionario de la Lengua  Española. Real Academia Española.


JUSTICIA DE DIOS

 

Cuando se habla de justicia, normalmente nos referimos al cumplimiento de las leyes de nuestra nación. Se trata de la justicia legal que se preocupa de dar a cada uno lo que según las leyes de cada país se considere que es su derecho.

La concepción bíblica de justicia es bastante diferente. La palabra hebrea para designar justicia (sedakah) es sumamente rica, difícil de traducir al castellano.  En la Biblia se entiende por justicia la fidelidad a una relación con otras personas a partir de una alianza previa. No está primariamente relacionado con normas jurídicas. Indica una actitud leal y constructiva respecto a la comunidad. La palabra sedakah se podría traducir como fidelidad, solidaridad con las personas o comunidades con las que uno se ha  comprometido.

Se dice por ejemplo de David, que fue “justo” ya que rehusó matar a su enemigo Saúl cuando lo encontró indefenso, precisamente, porque había establecido antes una alianza con él (1 Sam 24,17; 26,23).  Es justa la persona que se esfuerza por conservar la solidaridad desde su comunidad. El hombre justo es el que siempre se porta adecuadamente con su comunidad (Salmo 15).  En el A.T. el ideal por  el que debió luchar todo judío generalmente no era llamado santidad sino justicia.

La tarea fundamental del juez bíblico era la de regir fraternalmente la comunidad y restaurar la solidaridad cuando faltaba (2 Sam 15.14).  Los jueces como Gedeón o Sansón hacían justicia liberando a su pueblo de sus opresores. No dictaminaban sino que restauraban la justicia luchando activamente para conseguir que fuera una realidad en sus comunidades.

La justicia de Dios no consiste en castigar a los malos y premiar a los buenos. Dios es justo porque siempre se mantiene en actitud de respeto, de amor, de fidelidad, porque sabe perdonar de corazón y comenzar siempre de nuevo; la justicia de Dios es el fundamento de su continua actitud de perdón, la misericordia del señor con sus fieles dura siempre: su justicia pasa de hijos a nietos (salmo 103.17).  Mi salvación durará para siempre y mi justicia nunca se acabará (Is. 51,6).  Justicia y salvación de Dios son una misma cosa, Dios juzgó a su pueblo salvándolo (Salmo 48, 11-15).

Según  Jeremías Dios y justicia están tan íntimamente interrelacionados que  practicar la  justicia es conocer a Dios y conocer a Dios es practicar la justicia (Jer. 22,16).

La experiencia de construir  la justicia es experiencia de Dios, pues se trata de respetar a cada ser humano como hijo querido de Dios y hermano nuestro, de ayudarlo de modo que pueda vivir dignamente.  Dios no es paternalista, no realiza Él directamente lo que son nuestras propias responsabilidades, es decir, no nos hace “las tareas” mientras nosotros nos comportamos como niños caprichosos, eso es parte de su justicia también, El anda siempre dispuesto a animarnos y aconsejarnos pero jamás va a estar de acuerdo con nuestra irresponsabilidad. Es justo aún cuando nos permite equivocarnos por nuestra irresponsabilidad, porque Él es Padre amoroso por encima de todo.

“Busquen primero el Reino de Dios y su justicia y todas esas cosas se les darán por añadidura” (Mt. 6,33).  La justicia de Dios, dice Jesús, es lo primero a buscar en esta vida, el alimento y el vestido son asuntos menores en comparación con aquella; Dios lo dará por añadidura, de manera que no es necesario preocuparnos ni angustiarnos, el Reino de Dios y su justicia debieran ser el único objeto de la vida.

En el salmo 119,172 el salmista interpreta de esta manera al Señor: Mi lengua proclama tu promesa, pues justos son tus Mandamientos. Los Mandamientos son justicia, no sólo justicia en abstracto sino que son la justicia de Dios.

Para comprender mejor esto leamos a Isaías 51,6-7:

¿Qué nos enseña lo anterior? Que aquellos que conocen la justicia de Dios  son aquellos en cuyo corazón está su ley y por lo tanto la ley de Dios es la justicia de Dios. Esto también se puede demostrar también de otra forma: “toda iniquidad (injusticia) es pecado” (1Juan 5,17).

Para ser Justos:

Desarrollemos nuestro sentido de lo que está bien y lo que está mal. (Conciencia de pecado, hoy día tan borrada)

  • Seamos honestos, rectos y sobre todo compasivos y humanos.
  • No permitamos que se cometan atropellos contra nosotros mismos ni contra los demás
  • Protestemos con energía y denunciemos los abusos y los crímenes, vengan de donde vengan.

La injusticia:

La injusticia tiene lugar cuando se desconocen o no son respetados los derechos fundamentales de las personas. Una persona es injusta con otra, por ejemplo cuando es desagradecida, cuando le niega un reconocimiento al que tiene derecho, cuando le paga un salario inferior al que se merece o la abandona a su suerte  luego de beneficiarse de ella durante años enteros.  La injusticia no solo se manifiesta en el plano individual, sino también en el social. Un sistema social es injusto cuando la riqueza está mal repartida y solo unos pocos pueden disfrutar de ella, en tanto que el resto de la población pasa grandes trabajos para vivir dignamente o sobrevive en la miseria; cuando el gobierno se olvida de los ciudadanos más trabajadores o los más pobres y no  los protege debidamente de la avaricia de los que sólo persiguen explotarlos o cuando su aparato judicial es ineficiente y permite que se cometan toda clase de atropellos contra personas inocentes.

Resumiendo:

Los justos son entre otras cosas: bondadosos, honestos, estrictos, responsables, agradecidos, tolerantes, misericordiosos,

Los injustos son entre otras cosas: egoístas, insensibles, arbitrarios, desagradecidos, faltos de amor y caridad, de solidaridad


CONCLUSIONES 

Busca la justicia con todo tu corazón y abandónate en la providencia tranquilamente. Siembra la justicia con todo tu corazón en el lugar donde vives, donde trabajas, en la comunidad donde te reúnes y más allá de las fronteras donde Dios te envíe.

Finalmente prepárate para la mejor de todas las recompensas ¡Estar en la presencia de Dios contemplando su  gloria!

“Los justos resplandecerán  como luz en el firmamento”

TALLER

  • ¿Tengo algo qué aportar para hacer de este mundo un mundo más justo?   ¿Qué me pide Dios que haga?
  • ¿Qué circunstancias de injusticia ves en tu casa, en tu trabajo, en tu comunidad? y ¿Qué piensas hacer para  corregirlas?

  

Bibliografía

Biblia de Jerusalén
El Libro de los Valores.  Casa Editorial “El Tiempo”.
En brazos del Padre.  P. Fidel Oñoro  Consuegra
Curso Virtual Bienaventuranzas. Fundación Hombres y Mujeres de Futuro