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COMUNIDAD HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO

MINISTERIO DE MAESTOS

GUÍA PARA FRATERNIDAD

JUNIO 13 DE 2012

 

DIOS NO TIENE NIETOS

 

Objetivo:

Comprender que la fe no se hereda, ni se comunica compartiendo conceptos. Los participantes a la asamblea deberán  confrontarse consigo mismos para saber si están comunicando la fe correctamente a sus hijos y en su entorno.

Desarrollo     

Podríamos plantearnos la hipótesis de la siguiente manera: “Los hijos de los creyentes, por serlo, no son nietos de Dios”. En la problemática de la trasmisión de la fe, a veces pensamos incorrectamente, que comunicando a nuestros hijos los conocimientos que tenemos de nuestra religión, con ello será suficiente. Hay un aspecto doctrinal que necesita ser comunicado; nuestra fe posee un credo, pero el cristianismo no se reduce a una comunicación de ideas.

No se puede reducir tampoco a una obligación de asistir a la Eucaristía los domingos o a alguna devoción particular.

Muchos hombres incrédulos tienen informaciones adecuadas sobre datos de la vida y las enseñanzas de Jesús. Saben que nació en Belén, y que su madre se llamaba María, conocen el modo de su muerte con bastantes detalles, pero y sin dudarlo, afirmamos que no lo conocen a Él. Los guardias que Judas conduce al lugar donde se encuentra Jesús, antes de su pasión, al enfrentarse con Él que les pregunta a quién buscan, le responden: a Jesús el Nazareno. Se encuentran delante de Él, conocen su nombre, pero no lo conocen a Él.

Jesús le dice a la mujer samaritana que se encuentra junto al pozo: “Si conocieras quién es el que te pide de beber”. En la Sagrada Escritura, conocer es una relación vital que se establece entre dos personas; este concepto no se reduce en el mundo de la Biblia a una operación intelectual.

El cristianismo brota de un encuentro con Cristo Resucitado. Podemos y debemos testimoniarles a nuestros hijos a Cristo con palabras y obras, para que se manifieste la belleza de la vida cristiana, y ésta ejerza una suerte de atracción del corazón de los nuestros. Pero, inevitablemente, tendrán ellos que vivir su propio encuentro con el Señor. Los hijos de los creyentes, por serlo, no son nietos de Dios, porque Dios no tiene nietos, tiene hijos; y para serlo, hay que aceptar personal y libremente la invitación a vivir la vida desde esta experiencia de la fe.

El encuentro con el Señor, es un acontecimiento de gracia, que los padres preparamos con la oración y nuestro propio testimonio. Podemos acompañarlos, aproximándonos con ello a diferentes experiencias que los puedan conducir al encuentro con el Señor, pero la palabra final sobre esta decisión la tienen ellos.

¡Jesús ha Resucitado! es el grito de la noche pascual. Él se encuentra en medio de nosotros, “todos los días hasta el fin del mundo”. No estamos solos en la tarea de comunicar la fe, pidamos al Señor la ayuda necesaria, para que complete la obra que ha iniciado.

Taller

  • En pequeños grupos compartir la forma como cada uno está transmitiendo la fe a su familia.
  • De muchas maneras podemos tener un encuentro con Cristo vivo: con un testimonio, con una predicación, en una homilía, en un congreso, en una koinonía, etc.. Compartir cómo fue la experiencia de cada uno en  particular, porque es dese ese encuentro con el Resucitado que podemos comenzar a transmitir la fe.
  •  ¿Cómo muestras a Cristo con tu vida? (No tanto palabras sino hechos).
  • ¿Cuál ha sido tu mayor obstáculo al transmitir tu fe a tus hijos o en tu entorno?


Bibliografía

Adaptación de un artículo tomado de Casa para tu fe Católica de Fray Nelson Medina.