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Reflexiones

Servicio: una actitud de vida

Por: Germán Salgar

Para dar un servicio con amor, primero hay que llenarse de Dios, de su amor, experimentar su misericordia, percibir su cercanía. Darse cuenta de cómo Él ha estado aconteciendo en nuestra vida, aun cuando no se lo hayamos pedido. Esa presencia del Padre debe ser nuestro mayor anhelo, y Jesucristo es el camino que nos conduce a Él. Su Espíritu Santo es ese fuego que inflama nuestro corazón, que guía nuestras acciones, que nos ilumina el camino.

1. PREPARACIÓN PARA EL SERVICIO

Diácono = Ministro = Servidor (diakonía = servicio) Hch.6, 1-7 (buscaron hombres, de buena fama, llenos de Espíritu y de saber)

Al llenarnos de Dios, -a eso lo llamo “llenar las tinajas”-, como en Canaán, podremos ser transparencia de Él para nuestros hermanos: que el que nos vea, lo vea; que el que nos oiga, lo oiga. Que nosotros disminuyamos para que Él crezca en el corazón de los demás.

Hay personas que son naturalmente serviciales, pero a otros nos toca abrirnos mucho más a la acción de Dios, y muy conscientemente disponernos a ser canal de servicio y de bendición.

Pero ese canal de servicio que somos nosotros hay que pulirlo, limpiarlo, quitarle todo aquello que impide recibir y transmitir la bendición. Hay que adecuarlo, darle mantenimiento, mejorarlo permanentemente. Por eso, nuestra oración diaria -que debe incluir siempre la escucha de La Palabra-, y la formación, son fundamentales. Respóndete a ti mismo las siguientes preguntas:

¿Cómo transparentar a Dios si primero no nos llenamos de Él?

¿Cómo llenarnos de El si no estamos en contacto íntimo y constante con Él?

¿Cómo prestar un servicio de excelencia si antes no damos nuestro sí y nos capacitamos?

2. ¿QUÉ ES EL SERVICIO?

Ética y Servicio: Se es feliz sirviendo a los demás. Por Karin Schmidt O.

Servir es una actitud interna de colaboración y ayuda que se presta a los demás; la manifestación de una entrega generosa, porque somos conscientes de que tenemos algo que dar a otros.

El hacer de la vida un servicio, no es más que el reflejo de nuestra capacidad de amar. Amar y servir resulta un binomio difícil de separar; pues servir pasa a ser la manifestación más concreta y directa de nuestra capacidad de amar.  Es por eso que advertimos paz y alegría profunda en todos aquellos que nos han dado testimonio, con su vida, de la grandeza de alma que constituye vivir para servirnos entre nosotros los seres humanos. Se es feliz sirviendo a los demás.

(Cuando se sirve inspirado en el Señor, con ánimo desinteresado, obtenemos en retorno paz, satisfacción del deber cumplido y gozo en el corazón.)

Se ve, entonces, que la alegría basada en el olvido de uno mismo representa la mejor prueba de amor: no hay mayor grandeza que entregar nuestra vida para poder ser útiles a los demás.

Juan 15:13 "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos."

La vocación de servicio. Por Jacques Sagot. La Nación, Costa Rica

Bondad. Esta cualidad se llama “vocación de servicio”. He tenido el privilegio de conocer a algunos seres humanos que la poseían, y de beneficiarme de su bondad, de su capacidad para el don de sí mismos, que no otra cosa es el amor: dación. Y lo hacían por el mero gozo de servir, no para ser reconocidos, laureados.

El Valor de Servir. Padre Alberto Linero, Youtube.

El servicio es: una actitud, una manera de vivir, una decisión.

Lo que busca esa actitud es dar. El servicio siempre es algo de mí hacia el otro. En esta sociedad es difícil hablar de dar. Es dar para facilitar el cumplimiento de un proceso.

Dar también lo puedo entender como esa actitud de vida que me lleva a resolver una necesidad, una demanda o una solicitud.

El servidor no espera a que lo llamen, el servidor está atento y cuando capta que algo falta: hay necesidad y entonces ayuda.  Ejemplo: Cuando María estaba en Canaan y se da cuenta que se acabó el vino.


En resumen:

Servir es una actitud de vida, es nuestra decisión de amar y de darnos a los demás para hacerlos más felices.


Los Momentos de Verdad

Son los momentos claves, específicos en que se concreta nuestro servicio, generalmente en relación con una persona o grupo de personas. P.e: el saludo al llegar, pero el tono en que se dice, la expresión corporal, el acompañamiento. También está la calidad del servicio, que depende de lo bien que estemos preparados para realizarlo.

3 BARRERAS PARA SERVIR

  1. La Pereza y la Comodidad
  2. La vanidad. Pues no pocas veces se es servicial para suscitar agradecimiento y admiración. A veces lo que busca la gente es que lo aplaudan. A veces, aparentar que se es un servidor, da prestigio y muchos se esconden tras de esas situaciones.  El verdadero servidor no espera que le aplaudan su servicio, ni que lo admiren, ni que le agradezcan; simplemente sirve, y sabe que su paga está en su satisfacción interior.  (Porque lo que hizo facilitó un proceso, resolvió una necesidad, le hizo bien a alguien; ese alguien vio resuelta la situación concreta que lo afectaba.)

4  ¿PARA QUÉ VINO JESÚS?

Vino para hacer la voluntad del Padre: servir y dar vida.

  • Jn.6, 38: “porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.”
  • Marcos 10:45: «Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos»
  • «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia»Juan 10:10:

Vino para servir. Rodrigo Abarca, Retiro de Rucacura, 2004, Chile

“El Hijo del Hombre vino para servir. Pero, ¿cómo podemos servir? Dando vida. Porque él dijo: «El Hijo del Hombre vino para servir... y dar... vida».

¿Cómo sirvió Cristo? dando su vida. Y la vida que él nos dio es la vida de Dios. Eterna, abundante, ilimitada, poderosa, y gloriosa, más allá de toda comprensión. Vida de Dios impartida al hombre.

¿Qué es servir? Impartir vida, vida de Dios, vida de Cristo. Servir no es hacer muchas cosas, no es llenarse de actividades; es impartir vida donde reina la muerte. Si tú no estás impartiendo vida, no estás sirviendo.”

Nuestra Misión:  Continuar haciendo la voluntad del Padre y cumplir el mandato misionero: “Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” Mat 28,19-20

“si nosotros no lo hacemos, nadie lo va a hacer. Porque Cristo va a usar a su iglesia para terminar su obra en el mundo. Lo que él comenzó en Galilea y en Nazaret, lo va a cumplir hasta lo último de la tierra por medio de su iglesia. Hasta que él venga, él va a seguir sanando, va a seguir libertando, va a seguir llamando, va a seguir rescatando, y va a seguir juntando para sí a los hombres, con el poder de su vida, con el poder de su autoridad, con el poder de su gloria, por medio de su iglesia.”