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FUNDACIÓN HOMBRES Y MUJERES DE FUTURO
TEMAS DE PREDICACIÓN

Noviembre 3 - 2021

“NO SE HAGA MI VOLUNTAD SINO LA TUYA”
(Lucas 22,42)

Objetivo

Aprender por qué, cada uno de nosotros debe hacer la voluntad de Dios en la tierra.

Desarrollo

La voluntad de Dios para cada hijo suyo es que sea santo (1Tes 4,3), que seamos agradecidos (1Tes 5,18) y que hagamos siempre el bien (1Pe 2,15), porque el Señor sabe que hacer su voluntad es la felicidad perfecta para el ser humano y Él nos quiere ver felices, pero no haciendo y cumpliendo nuestra voluntad, esa no es la verdadera felicidad. Es por esto por lo que debemos hacer la voluntad de Dios siempre. Hora tras hora en nuestro diario vivir hemos de preguntarnos: esto que hago, esto que digo, esto que pienso, ¿es agradable a Dios? En la medida en que cada uno de nosotros haga la voluntad de Dios se irá santificando y siendo cada vez más pleno, más feliz.

Como auténticos discípulos del Señor tenemos que reconocer y practicar la voluntad de Dios en nuestra vida.

  1. Reconocer nuestra creaturalidad. Declararnos totalmente dependientes de Dios
  2. Adherir a la persona de Cristo clamando su Espíritu Santo. Él es quien nos hace otros Cristos, renueva nuestro criterio y nuestro juicio para saber qué es lo que le agrada a Dios. (Flp 2,13)
  3. Practicar la Voluntad de Dios. ¿De qué sirve conocer la voluntad del Padre si no la hemos de poner por obra? La práctica de la voluntad de Dios en nuestra cotidianidad es lo que nos hace cristianos.

Conclusión

Si queremos ser verdaderamente felices, tenemos que hacer la voluntad de Dios siempre.

En Getsemaní Jesús percibe una aparente contradicción entre “lo que yo quiero y lo que tú quieres”.  Pero Él superó este conflicto orando incesantemente: “no se haga mi voluntad sino la tuya”, con lo que logra, a pesar del aparente abandono por el Padre, sentirse amado y en consecuencia se abandona totalmente entregándole su vida y poniendo su espíritu en Sus manos.