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Fundación Hombres y Mujeres de Futuro – Minuto de Dios
Guía de predicación

Julio - 2022

¿AMOR O CARIDAD? EL VERDADERO AMOR DE DIOS

Lc 6,32-36

Objetivo

Precisar el significado real de esta palabra tan gastada y desvalorizada, tan manoseada y mal usada: AMOR

Desarrollo

El Señor nos dijo en Jn 13, 34ss:

“Os doy un mandamiento nuevo: “que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.”

Es decir que el amar es un mandato no es una propuesta, una sugerencia o una recomendación; es un mandato. Está muy claro: “que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.”

En el mundo oímos la palabra amor muy, muy frecuentemente; en las novelas, en las películas, en los comerciales de tv, radio, etc., siempre relacionada con una pareja o en la relación padres- hijos, hasta con el afecto que surge entre un amo y su mascota, etc. En el cine, en el teatro o en la televisión, hay muchos argumentos basados en el amor; las novelas, casi todas las novelas nos traman con el romance de dos o tres parejas, en fin, esto es lo que el mundo conoce como amor. Eso justamente: atracción, romance, coqueteo, enamoramiento, “química”, sentimentalismo, etc. Y nos ha influenciado con esta forma de amar.

Todos de alguna manera hemos sentido amor; amor como sentimiento, eso hermoso que sentimos por nuestros hijos, por papá, por mamá, por un amigo, una amiga; amores entrañables que nos llenan de alegría, de buenos recuerdos y que nos ayudan a crecer y a ser mejores personas.

El amor es una necesidad básica del ser humano, así como comer, beber, dormir, vivir bajo techo, educarse, etc., amar y ser amado es una necesidad básica para el sano desarrollo psíquico y emocional del ser humano, necesitamos ser amados y amar.

¿Pero entonces qué es amar?

Hemos encontrados muchísimas definiciones de lo que es amar o el amor. El amor no se puede definir fácilmente; lo que sí podemos decir con certeza, es que no es un simple sentimiento, ni un sentimiento simple.

Desde la perspectiva del Reino de Dios, el amor es mucho más que un sentimiento, va más allá; desde la perspectiva del Reino el amor es una decisión; una decisión que muchas veces no tiene nada que ver con lo que estamos sintiendo.

Vamos a ponerlo en los siguientes términos: Amar es HACER TODO POR EL OTRO, SIN MÉRITO NI RECOMPENSA. El mandato del Señor se refiere a un amor oblativo.  

A este amor sublime, a este amor poderoso, san Pablo le llama caridad.

Veamos 1 Cor 13. (Pequeña exégesis).

Leyendo este texto bíblico nos queda un poco más claro qué es la caridad;

Ahora, qué diferencia encontramos con el amor… Básicamente que el amor arriba descrito es un amor de sentimiento; siento amor= amo, no siento amor= odio, o en el peor de los casos indiferencia.

Mientras que la caridad aquí descrita por Pablo trae un ingrediente que nos complica la vida, pero que es vital para obedecer el mandato de Jesús y ese ingrediente se llama DECISIÓN.

Algunos autores en el tema de la santidad como Juan Ruysbrock, nos ayudan a tomar esa decisión agregando un adjetivo a la palabra amor y es: OBLATIVO, amor oblativo= amor de sacrificio.

Escuchemos lo que dice Ruysbrock al respecto: “La caridad es un lazo de amor por el cual, renunciando a nosotros mismos, somos transportados a la unión con Dios, viniendo Dios a nosotros, mientras que el mero amor nos hace replegarnos sobre nosotros mismos, sobre nuestros propios gustos e interés.

“En la caridad el ser humano busca la gloria de Dios, en el amor el ser humano se busca a sí mismo y su conveniencia.”

Mientras en el amor amamos porque sentimos, cuando sentimos ese amor, en la caridad estamos tomando la decisión de amar, aunque nos cueste trabajo, a pesar de que nos incomode, etc. … es decir incondicionalmente.

Aquí es donde entendemos perfectamente a Jesús cuando nos manda “amen a sus enemigos, oren por los que los persiguen”

Escuchemos al Señor siendo un poco más específico en su Palabra: (Lc 6, 32-26) “Si ustedes aman solamente a quienes los aman a ustedes, ¿qué hacen de extraordinario? Hasta los pecadores se portan así.

Y si hacen bien solamente a quienes les hacen bien a ustedes, ¿qué tiene eso de extraordinario? También los pecadores se portan así.

Y si dan prestado solo a aquellos de quienes piensan recibir algo, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores se prestan unos a otros, esperando recibir unos de otros.

Ustedes deben amar a sus enemigos, y hacer bien, y dar prestado sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa, y ustedes serán hijos del Dios altísimo, que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos.

Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo. Aquí es donde tú y yo como seguidores de Cristo debemos marcar la diferencia.

¿Quién puede sentir amor por una persona que le odia?, ¿que nos hiere, que nos lastima?, ¿que nos calumnia?, ¿que levanta un falso testimonio contra nosotros?, ¿que nos persigue y nos hace la vida imposible? ¿A nosotros o a alguien de la familia? O ¿que nos amenaza de muerte?

El mandamiento del amor me dice que yo debo amarlo(a), eso no quiere decir que yo deba sentir afecto, amor por ese enemigo, eso quiere decir que yo tomo la decisión de orar por ese sujeto, que yo tomo la decisión de bendecirlo, de hacerle el bien si puedo, de desearle la gloria eterna, desde las entrañas

Una cosa importante: NO confundamos amor con afectividad. La afectividad es una muestra de amor, una muestra que puede ser de contacto, un abrazo, un apretón de manos, un beso en la frente o en la mejilla. o Una llamada, etc., pero no necesariamente yo tengo que correr a abrazar a aquella persona que me ha levantado una calumnia, sin embargo, yo oro por ella y me comporto con ella como lo haría Jesús. Eso se llama amor de caridad o amor oblativo, amor de sacrificio. Por qué, por qué sacrificio, en todo sacrificio hay muerte, y, ¿a qué muero aquí?, pues a mí misma(o), estoy muriendo a esas ganas de devolver mal por mal, de vengarme, a ese odio de me carcome. (Esto es la cruz)

El amor oblativo es aquél en el que yo muero a mí misma(o) para entregarle al otro lo que hay de Dios en mí, para orar por esa persona, aunque más bien lo que quisiera y lo que siento son ganas de darle un puño, o de insultarlo etc., muero a lo que quiero para pasar a amarlo y a desearle o hacerle el bien. Eso es amor oblativo, caridad o amor de sacrificio.

Y ese es el amor del mandato de Jesús, amaos los unos a los otros como yo los he amado. ¿Cómo es que Él nos ha amado?... … hasta la muerte.

¿Creen ustedes que Jesús sentía ganas de abrazar y palmotear a sus verdugos?, no, claro que no, su amor inefable y extraordinario se manifestó grandemente, cuando destrozado y agónico levanta su rostro a su ABBÁ y le dice: “perdónalos, Señor, porque no saben lo que hacen”.

¿En qué lugar se hace más evidente esa necesidad de amor oblativo? En la pareja… El amor de pareja debe ser necesariamente un amor oblativo, amor de renuncia, amor de donación.

Cuando en el matrimonio se nos acaba la seducción, el coqueteo, el romance, la química, el sentimiento, en ese momento en que el esposo comienza a mirar más de la cuenta a la compañera de trabajo, o la esposa comienza a darle rienda suelta al coqueteo del vecino, o del compañero de trabajo, es en ese preciso momento en que se necesita tomar la decisión de amar. Amar a su cónyuge con amor de oblativo. ¿Por qué tomar esa decisión? porque ese hombre con el que me casé, esa mujer con la que me casé es parte del proyecto que Dios tiene para mí, porque es así como Él me ama y así es como quiere que yo ame. Cualquier otra posibilidad no está dentro del proyecto de Dios para mí.

Esta es la razón por la que el matrimonio católico es indisoluble, porque la iglesia sabe que el amor de pareja no puede depender de un sentimiento que hoy puede estar y mañana no. La iglesia sabe que una pareja que se ama con el amor de Jesucristo durará hasta que la muerte los separe.

Por último, quiero decirles que la caridad, el amor oblativo no es posible sin el poder del Espíritu Santo en ti. Solamente con una relación íntima y permanente con Dios podemos lograr el amor con el que puedo responder al mandato de Jesús. Este amor necesita del poder Divino porque con las solas fuerzas humanas no es posible. Sin el Espíritu el ser humano sólo se busca a sí mismo. En la mayoría de las veces en que creemos que estamos amando, no lo estamos haciendo, estamos amándonos a nosotros mismos en el otro.

La imagen y semejanza con Dios se la dio el Señor al Hombre en su capacidad de amar. Cada vez que yo tomo la decisión de amar, me parezco más a Dios. Entre más amemos con amor oblativo más estamos creciendo en nuestra semejanza con Dios.

Amor oblativo es el que necesitamos para perdonar, porque perdonar es una decisión, cada vez que yo tomo la decisión de perdonar me parezco más a Dios, Muero a mí misma para ir a pedir perdón o para perdonar. El perdón es la forma más perfecta del amor.

Yo quiero retarlos hoy queridos hermanos en Cristo, quiero retarlos a dejar a un lado el sentimentalismo y a que tomen la decisión de amar y pidan perdón, o perdonen, porque de esa experiencia saldrán renovadas en su imagen y semejanza de Dios.

Conclusión

Amar oblativamente es amar como Dios ama, esto es LA CARIDAD, y ese es el amor que nos mandó Cristo a dar.