• hambre.jpg
  • limpios.jpg
  • lloran.jpg
  • mansos.jpg
  • misericordiosos.jpg
  • paz.jpg
  • perseguidos.jpg
  • pobres.jpg

 

 

Comunidad Hombres y Mujeres de Futuro
Guía de predicación

Semana de agosto 17, 2022

LA VERDADERA FELICIDAD ESTA EN SERVIR

(Mt 20, 25-28)

Objetivo

Hacer conciencia de que TODAS las relaciones interpersonales deben estar sostenidas por una voluntad de servicio y de que si todo lo que hacemos por los demás lo hacemos con y por amor, no por obligación o por interés, podremos disfrutar del inmenso placer de servir.

Desarrollo

¿Qué es servir? La Real Academia dice que es estar al servicio de alguien, haciendo lo que él quiere o dispone. También dice que es ser de utilidad, hacer algo a favor de alguien. Podemos asegurar sin temor a equivocarnos, que servir:  

  • Es amar con las manos. (hacer todo lo que podamos en pro del otro)
  • Es dar, pero también darse
  • Es repartir todo aquello que nos ha sido dado, incluyendo dones y talentos.
  • Al modelo de Jesús, es hacerse pan para el otro, alimento y vida para el hambriento. 

Aprendemos a servir contemplando la vida de Jesús y escuchándolo en la oración y en su Palabra. Marta de Betania quería servir al Señor, pero no entendía que primero debía escucharle sentada a sus pies. 

Servir no es un acto de generosidad sino de justicia: comparto lo que recibo de Dios, y lo hago según sus instrucciones. Los dones que pongo al servicio de los demás, no me pertenecen, me han sido dados. Soy administrador del tesoro que Dios me ha dado.

El servicio, en griego "diakonía”, era, a los ojos de los griegos, una cosa indigna. Para ellos, el ser humano existía para dominar, no para servir; por eso les resultaba extraño todo sentido de servicio al prójimo. Pero, en la doctrina de Jesús, el concepto de servicio es vinculado al precepto del amor a Dios y lo propone como elemento central de las exigencias de Dios al hombre. El encuentro con Jesús vivo, es el que nos hace levantar para que emprendamos el camino del servicio.

Fue sirviendo a Dios como Jesús nos salvó, y nos revela cómo quiere ser servido el Padre: quiere que nos consumamos en el servicio a los hermanos como Él mismo lo hizo;...”tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida...por muchos.... (Mc 10,45).

Para los judíos era un honor llamarse servidores de Dios, mas no de los hombres. Por este motivo es que Pedro se niega a que Jesús lave sus pies en el episodio de  la última cena, pues esto era oficio de los esclavo; pero Jesús quería enseñarles a sus amigos que todos debemos ser servidores de todos como lo fue Él. Su Maestro fue el servidor de todos y esa es la actitud de un verdadero discípulo.

El único camino de liberación y felicidad para toda la humanidad es el ser­vicio. Sere­mos discípulos auténticos sólo en la medida en que sepamos servir y ser útiles al prójimo sin esperar nada a cambio; en que nos desacomodemos, saquemos de nosotros el egoísmo y dejemos sitio en el co­razón para todo el que nos necesita. Él nos quiere libres para servir. Jesús, el Siervo y el Señor, es también aquel que llama. Llama a ser como Él, porque sólo en el servicio el ser humano descubre la dignidad propia y la ajena. Él llama a servir como Él ha servido. Nos indica el camino de la verdadera realización humana: el vaciamiento, la pequeñez, el servicio.   

El servicio es la actitud que caracteriza al creyente: un servicio humilde, constante, atento, minucioso. Y, una vez cumplido con esmero, tener la conciencia de haber hecho sólo aquello que era su obligación, sin esperar, y menos exigir, recompensa alguna. Porque no se ha hecho nada especial, pues sólo se ha cumplido con el propio deber tanto en el servicio a Dios como en el servicio al herman. Mas, si el que se dice creyente "exige" a Dios una recompensa por su servicio, no ha entendido que el único camino para "llegar arriba" en el Reino de Jesús es ponerse al servicio de los demás con total gratuidad.  A la "voluntad de poder de los seres humanos", Jesús opone la "voluntad de servicio”.

En el evangelio de Mateo, Jesús advierte que “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro” (Mt.6, 24). Esta enseñanza la podemos aplicar a varias combinaciones: Dios y el dinero, Dios y la fama, Dios y el placer, Dios y el poder, Dios y la política, y muchas otras. A Dios no le gusta que en nuestro corazón demos cabida a otros “dioses”. Él es celoso y quiere ser el único dueño, Señor y Rey de nuestra vida.

La Iglesia verdadera, Servidora

La Iglesia nos enseña que el servicio no es algo extra que hacemos, sino una forma de vida, un caminar con actitud de solidaridad y de ayuda permanente. La verdadera Iglesia Católica sirve porque cree. Si eres miembro de la Iglesia Católica y crees, entonces debes estar sirviendo.

María, humilde sierva del Altísimo

María es el mejor ejemplo de servidora. Nadie ama a Jesús como ella; y el servidor,  primero aprende a amar, y si ama a su Señor amará también servirle. El servicio desinteresado fluye del corazón que ama, y esa debe ser la actitud de los verdaderos discípulos de Cristo, ellos no deben aspirar a otra cosa que al servicio amoroso a todos sus hermanos. 

Conclusiones:   

  1. Servir es sembrar siempre, siempre, sin descanso, aunque sean otros los que recojan la cosecha.
  2. Servir es mucho más que dar con las manos algo que se tiene; es dar con el alma lo que somos.
  3. “Servir es ser como el árbol de sándalo, que perfuma el hacha que en ocasiones le hiere"

Bibliografía